Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco es mía, es de AnnaDax y fue beteada por Jeffy Iha.
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—¿Qué estás haciendo?
Los ojos de Hinata estaban muy abiertos. Ella estaba pasando casualmente por baño y vio al Uchiha adentro. Tenía un firme control sobre su espada Kusanagi, que estaba presionada contra su mejilla. La chica dio un paso vacilante, luego corrió hacia él, agarrando su mano.
Para su sorpresa, el hombre bajó la espada y la contempló por un tiempo.
—Estoy tratando de cortarme el cabello.
Ella parpadeó.
—¿Con una espada?
—Sí. Lo he hecho muchas veces antes. Ahora déjame.
Pero ella no se movió. Lo miró por un momento, viendo como la larga hoja se elevaba hacia su rostro una vez más y un mecho de cabello negro caía en el fregadero. La Hyūga frunció el ceño. A ella le gustaba su cabello.
—Déjame hacerlo.
Los ojos negros se fijaron en los blancos.
—No.
—Le corté el cabello a mi hermana toda la vida. Puedo hacer esto mejor que tú. —Antes de que continuara, ella agarró su mano otra vez, asegurándose de que poner una distancia segura entre la espada y su cabello. Ella tenía que detenerlo antes de que él creara una masacre en su cabeza—. Permíteme mostrarte.
La heredera tomó un kunai de la bolsa en su muslo y lo llevó a su cabeza, pero esta vez fue su turno de detenerla. Los dos intercambiaron miradas en el espejo, luego suspiró y la dejó proceder. Ella probablemente tenía razón, él nunca había sido bueno en esto.
La chica se movió frente a él y comenzó a examinar sus oscuros cabellos. Lo tiró aquí y allá y al final exhaló. —Pero te queda bien ese largo —dijo, mirándose los pies.
Él arqueó las cejas confundido.
—Me está llegando a los ojos.
—¿Entonces por qué no solo cortaste un poco el flequillo?
¿Realmente le gustaba así?
—Bien, haz lo que quieras.
Extrañado de sí mismo por haberse dado por vencido tan fácilmente, se sorprendió aún más al ver la expresión de alegría que tenía Hinata. Con unos pocos movimientos rápidos cortó su flequillo, caminando de puntitas a su alrededor. Él era demasiado alto para ella. Sin embargo, ella parecía haber hecho un gran trabajo. Se miró al espejo, descubriendo que su flequillo estaba de una longitud decente, y no le impedía ver correctamente.
Hinata también estaba muy complacida con su trabajo. Ella le sonrió. Él le dio una mirada confundida. Pero estaba bien, esta era su forma de mostrar emociones. Al salir del baño, los dos volvieron al comedor, listos para comer. La joven, extremadamente sonrojada, les había llevado comida hace unos minutos. La heredera miró a Sasuke, mientras se sentaba en una de las sillas y mordía un tomate.
Un día más había pasado. La Hyūga había logrado lavar su ropa y secarla, y amablemente le había devuelto los pantalones negros y la ajustada camisa morada a la joven anfitriona. Esto pareció decepcionar al muchacho de cabello negro, pero no dijo nada. Por primera vez en mucho tiempo, Hinata había logrado dormir bien. Se había despertado un par de veces, descubriendo que el Uchiha no estaba en ninguna parte. Usando su kekkei genkai, había logrado localizarlo en algunos lugares alrededor de la casa.
—Has meditado, ¿verdad?
Sus ojos se levantaron para mirarla.
—Sí.
Por mucho que ella quisiera decirle que era un estúpido, solo suspiró. Se inclinó sobre la mesa y le tocó la frente con la punta de los dedos. Su temperatura estaba bien, pero lucía un poco pálido.
—Es bueno que estés vivo, pero necesitas dormir también.
—Dormiré cuando muera.
Ella parpadeó, un poco sorprendida por su respuesta.
—Entonces necesitas descansar de alguna manera.
De repente, Sasuke exhaló, aparentemente molesto, y se frotó las sienes.
—¿No te dije que no te molestaría mientras duermes?
—¿Es por eso que no estás durmiendo en absoluto? —Él no respondió—. Aunque no disfruto la idea de... dormir en la misma cama que tú, necesitas descansar.
—¿Por qué crees que me conoces tan bien, princesa?
Ella frunció el ceño.
—Deja de llamarme princesa.
—¿Por qué? ¿No eres la hija del líder del clan Hyūga?
Ella miró hacia otro lado.
—Simplemente no me gusta esa palabra.
Una risa la sacó de sus pensamientos.
—Eres demasiado modesta. Si no fueras tan tímida, podrías tener a todos los hombres que desearas.
—¡Yo no soy así!
—Lo sé —respondió, sonriendo—. Tal vez es por eso que disfruto de tu compañía.
Los dos guardaron silencio. Hinata bebió un sorbo de su té, encontrando difícil poder mirarlo. De repente, sus mejillas estaban ardiendo y su respiración se había vuelto superficial. ¿Por qué él tenía tanto impacto en ella? había pensado que Naruto era el único que podía afectarla así. Mirando el líquido en su taza, pensó en el Uzumaki. No estaba feliz de que constantemente se olvidara de él, especialmente después de haberlo herido, dejándolo inconsciente.
Pero todo fue culpa de Sasuke. Este hombre lograba interrumpir constantemente sus pensamientos y distraerla de su vida normal. Y por más que ella tratara de olvidarse de su existencia, no pudo evitar enrojecer ante la idea de que él la tocara. Nunca había imaginado cómo era un beso. Y nunca pensó que le gustaría tanto. Su voz casi le hizo derramar el té en sus manos.
—¿Hinata? —Sasuke le lanzó una mirada interrogante—. ¿Por qué estás dormitando así?
Sonrojándose profundamente, miró hacia otro lado.
—¿Qué planeas hacer ahora?
Dejando el tomate sobre la mesa, la miró seriamente.
—Nos iremos pronto.
—¿Qué tan pronto?
—Mañana.
Sus labios se separaron, pero le resultó difícil hablar. —A... ¿Konoha?
—Sí.
—¿Y entonces?
El Uchiha miró a la chica. La meditación de anoche había sido absolutamente exitosa. Parecía que el espíritu en la Piedra del Alma compartía la misma pasión de muerte y destrucción que él. Había logrado obtener algunos poderes muy interesantes. Sin embargo, estos poderes eran muy similares a los que tenían algunos shinobi. Pero le fue mucho mejor de lo que esperaba. Sacrificando un poco de su resistencia, ahora podía provocar inundaciones, causar terremotos y amplificar su control sobre el fuego en gran medida. Podía controlar prácticamente todos los elementos y tenía algunos poderes extra que ansiaba probar en alguien. Pero tenía que ser paciente.
Al darse cuenta de que la heredera todavía estaba esperando una respuesta, sonrió y miró hacia otro lado.
—Pronto lo sabrás.
De repente, ella se levantó. ¿Estaba enojada?
—Sasuke, no esperes que solo me pare y mire mientras tratas de destruir mi aldea. Traté de ser amable, pero no me dejas otra opción. No puedo...
Sin embargo, antes de que pudiera terminar, el Uchiha saltó y la inmovilizó sobre la mesa en una fracción de segundo. Se inclinó sobre ella, mirando directamente al Byakugan activado. Sus palmas brillaban con chakra, quemando la piel de sus brazos, pero no le importaba. Él la dejó patear y tratar de liberarse, simplemente disfrutando de la forma en que ella luchaba.
—Si decides luchar contra mí, tendré que matarte.
—Entonces que así sea —le espetó, aun tratando de liberarse del agarre. No funcionó. Solo le hizo presionar más fuerte. Sonrojándose, ella puso toda la fuerza que tenía para mantener sus ojos en los suyos—. Entonces tendré que matarte también.
Su risa hizo eco en la habitación. Muy pronto, los ojos ónix volvieron a los de ella. —Eres demasiado buena como para matar a alguien, Hinata, así que no bromees. Además —continuó, inclinándose más cerca, sus labios tocaban su oreja— el que amas, se preocupa demasiado por mí. ¿Cómo reaccionará si ve mi cadáver?
Esto fue todo. Usando toda su fuerza y chakra, Hinata se concentró en su brazo derecho y vio como el hombre silbaba, soltándola. Ella aterrizó su palma sobre su pecho, enviándolo a volar. Su espalda golpeó la pared, pero aterrizó de pie. En un segundo, él la atacó, pero ella estaba lista. La Hyūga corrió al dormitorio donde había más espacio. Además, la puerta de la terraza estaba abierta y ella podía mover esta pelea afuera en cualquier momento. No le importaba nada, solo poder detener a este maníaco, pero después de todo, las personas que vivían allí no merecían que su casa fuese destruida.
Ella estaba lista para el impacto. Sin embargo, el chidori que cayó sobre su hombro la envió al piso. Ella siseó, saltando. Usando la técnica de los leones gemelos, ella contraatacó. Apenas magulló al hombre. Esquivó otro rayo, pero fue demasiado lenta para entender que esto solo era una distracción. Su Mangekyō Sharingan brilló frente a ella, prendiendo fuego a su suéter holgado. Las llamas negras se extendieron sobre ella demasiado rápido. Con un grito ahogado, salió corriendo. Siseando por el dolor ardiente, se quitó la camisa y la arrojó al agua caliente. Pero, nuevamente fue demasiado lenta. Sasuke estuvo detrás de ella en un parpadeo, envolviendo su mano alrededor de su cabello. Lo jaló, haciendo que perdiera el equilibrio, y luego la golpeó en el estómago. La niña se arrodilló, jadeando de dolor.
Pero ella no iba a renunciar. Con la técnica de los Ocho Trigramas Palma al Aire, ella lo empujó hacia atrás. Él cayó de rodillas también. Ella acababa de romperle la pierna derecha, pero estaba demasiado furioso como para importarle. Se levantó, dejando que la locura lo abrumara. Apareció el Susanoo, llenando el aire con un aura mortal. Hinata dio un paso atrás. Esto era malo.
La Espada Kusanagi brilló a la luz de la tarde. La electricidad que la envolvía siseaba. Sasuke levantó su mano, extendiendo su chakra a través de la hoja afilada. La heredera intentó bloquear el ataque, pero solo pudo gritar cuando el ataque la atravesó. Su pecho estaba destrozado. La hoja se incrusto en su clavícula e intentó sacarla de su cuerpo, pero esto solo loro cortarle el cuello también. Trató de respirar, pero no podría. Su pulmón estaba perforado.
Sus palmas perdieron el brillo azul de su chakra Hyūga y presionó sus dedos en la herida de su cuello, sintiendo como la sangre escurría pesadamente. Ella era débil, era patética, trató de mantener el equilibrio, pero el estanque detrás de ella no ayudaba mucho. Resbaló y cayó en el agua caliente, pensando para sí misma que realmente estaba empezando a odiar las aguas termales. Sintió que su espalda tocaba el fondo, pero no le importó. No podía respirar de todos modos. Al menos hacía calor allí.
Hinata miró adelante, el dolor la abrumaba. Sus ojos se movieron a la luz del sol que estaba llegando al agua, haciendo que la reflejara como un diamante. Una sombra oscura nubló la luz y ella la miró. Era el Uchiha, con la espada todavía en su mano. Ella miró su figura manchada, tratando de mantenerse enfocado. Él era un hombre interesante, un misterio, estaba loco, y era un maníaco absoluto. Y, sin embargo, claramente se dio cuenta de que él era encantador. Era una pena que su tiempo con él fuese tan breve. Morir por sus manos, era una forma honorable de irse. Él era un shinobi fuerte. Con una sonrisa, la heredera trató de recordar su hogar, a sus amigos. A Neji. Naruto apareció en su mente por un momento, antes de ser reemplazado por la figura oscura de Sasuke. Incluso en sus últimos momentos, él era todo en lo que podía pensar. Ella lo odiaba, y lo amaba.
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Sasuke se inclinó sobre el estanque, esperando que la Hyūga lo golpeara. Él estaba abierto y le daba la oportunidad perfecta para atacar. Entonces, ¿por qué ella no estaba haciendo eso? Sus ojos rojos miraron el agua, finalmente notando el color carmesí que estaba tomando.
«Mierda. Mierda, mierda, mierda.»
Esto era un entrenamiento. Era divertido. Aunque estuviera loco y furioso, esto era absolutamente entretenido. Pero parecía que estaba jugando demasiado duro. Y esto pronto terminaría mal. Lanzando su espada al suelo, Sasuke saltó al agua, tirando de la heredera en sus brazos. Llamó su nombre y la sacudió, pero ella no reaccionó. Sus ojos blancos estaban abiertos, mirándolo con una expresión vacía. Estrechándola, pronto se dio cuenta de que ella no estaba respirando.
Maldijo en voz alta. Él había cortado una arteria importante sin siquiera darse cuenta. Presionando sus dedos en su cuello, la sacó del agua tibia que solo hacía que el sangrado empeorara. Ella era liviana, pero el Uchiha casi cayó al sacarla, su pierna seguía siendo un lío roto. Logró sacarla y dejarla en el suelo. Él le quitó la palma del cuello e inmediatamente lo lamentó. El pavimento cerca de su cabeza se volvió carmesí en un momento, así que presionó sus dedos en la herida de nuevo, examinándola con su Sharingan.
«Mierda.»
Sosteniendo su nariz con su otra mano, presionó sus labios en los de ella, soplando aire a sus pulmones. Lo hizo una y otra vez, pero no pasó nada. Él ya no podía sentir el latido de su corazón. La hemorragia en su cuello se detenía lentamente.
El pánico lo abrumaba. Él solo estaba jugando. Él no había tenido intención de matarla. Pero ¿por qué no lo había desviado, por qué había vacilado tanto en sus ataques? Su puño se estrelló en el suelo y apretó los dientes. Solo había una cosa más por probar. Quitándose la camisa mojada, agarró el medallón negro que descansaba sobre su pecho y lo apretó. Cerró los ojos y dejó que la oscuridad lo rodeara.
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¿Qué deseas?
—Que la salves.
No lo haré.
—Dije que la salvaras.
¿Por qué?
—Es una orden.
Ella es débil, no merece mi ayuda.
—Sálvala.
¿Por qué?
—No necesitas saberlo.
La mataste, y ahora la quieres viva. ¿Por qué?
—Porque... la necesito.
No, no lo haces. Me necesitas a mí. Destruiremos Konoha juntos.
—Dije que la necesito.
El espíritu miró al Uchiha. Sus ojos tenían un brillo loco.
¿Qué me darás si la salvo?
Sasuke no dudó.
—Mi vida.
El espíritu demoníaco se rió.
Entonces que así sea.
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Hinata abrió los ojos, sintiéndose extrañamente pesada. Trató de mirar a su alrededor, pero notó un extraño golpe en su cabeza que la hacía sentir mareada. Finalmente, se las arregló para darse cuenta de que estaba acostada en la cama en la habitación que les dio la agradable familia extranjera. Levantándose sobre los codos, sus recuerdos llenaron su mente y ella se levantó de un salto, tratando de encontrar las heridas en su cuerpo. Su cuello estaba bien. Su pecho estaba bien. Su hombro estaba intacto. ¿Qué estaba pasando?
Sus ojos recorrieron la habitación hasta que notó al Uchiha, que estaba sentado en el borde de la cama, de espaldas a ella, mirando al estanque. Retrocediendo unos pasos, activó su Byakugan.
—¿Qué está pasando?
Su rostro se volvió apenas y él la miró de reojo.
—¿Qué quieres decir?
—Estábamos peleando. ¿Qué pasó?
—Te perseguí y te atrapé en un genjutsu. Tuviste problemas. Pero al final te desmayaste. —Se levantó y estiró las manos—. No eres divertida.
Finalmente se volvió hacia ella, inspeccionándola con su Sharingan. Ella tomó posición de combate, pero él no tenía intención de atacarla en absoluto. Solo quería estar seguro de que había sanado adecuadamente. Un día entero había pasado. Había luz afuera otra vez, lo cual era bueno. La chica realmente parecía creer que había caído en su genjutsu. Además, tuvo tiempo de cambiarse de ropa, arreglarlo todo y asegurarse de que nunca sospechara lo que realmente había pasado. Nadie debía saberlo.
Toda la noche había esperado a que respirara, pero se había negado a hacerlo. Sin embargo, el espíritu le había confirmado una y otra vez, que finalmente despertaría. Y estuvo en lo correcto. Un trato era un trato. Y Sasuke, ni por un segundo, lamentó su elección. Esta mujer era lo mejor que le había pasado. Tenía que asegurarse de no volver a perderla nunca más.
Sasuke dio unos pasos hacia adelante y pronto se paró justo en frente de la chica. Sus palmas brillaban de un azul claro, pero no le importó. Sus dedos tomaron su barbilla y la alzaron, y él dejó que sus labios tocasen los de ella. Sus ojos rojos estaban pegados a ella. Estaba feliz de ver que estaba viva. Dejándola ir, caminó hacia afuera, mirando las cimas de las montañas a la distancia. Ellos se irían pronto.
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Fin Capitulo Veintidós
Link historia original: www . fanfiction s / 8914719 / 1 / The-Madness-of-an-Enchanting-Obsession
Naoko Ichigo
