Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco es mía, es de AnnaDax y fue beteada por Jeffy Iha.
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Hinata estaba mirando el cielo nocturno, las estrellas se veían tan bellas como siempre. Ella rememoró su batalla con Sasuke una y otra vez en su cabeza, pero no podía entender cuándo exactamente había caído bajo el genjutsu. Ella tuvo el Byakugan activo todo el tiempo, ¿cómo pudo haber sucedido esto?
Recordaba haber caído al agua, sin siquiera poder respirar. Si hubiera pensado que se estaba ahogando, lógicamente había dejado de respirar en la vida real, esto podría haber hecho que se desmayara. Además, Sasuke sabía que ella tenía miedo de ahogarse. Él la había obligado a pensar que eso estaba sucediendo, porque simplemente disfrutaba de jugar con su mente y cordura, él era definitivamente un bastardo.
Entonces, ¿por qué la había besado cuando se despertó? ¿Era esa su forma de disculparse por lo que había sucedido? Parecía algo triste cuando se le acercó. Además, el beso en sí...
Esto no era como él actuaba normalmente. Algo estaba sucediendo.
Se levantó del suelo, entro en la habitación y lo encontró durmiendo. Se acercó a la cama y le miró la espalda, esperando que él sintiera su presencia y bromeara diciéndole que era una acosadora. Sin embargo, él no se movió. Algo definitivamente no estaba bien. Pero no podía entender qué.
—Si te digo cómo llegar a casa, ¿te irías?
Su voz era apenas un susurro, y sin embargo la sobresaltó. Ella parpadeó, con sus ojos aún fijos en su espalda.
—No antes de saber que estás haciendo.
El Uchiha no se movió por un tiempo, luego finalmente se dio la vuelta, tumbado boca arriba. Se levantó, se sentó en la cama y la miró con una expresión en blanco.
—Ya te dije lo que estoy haciendo.
Ella apartó la mirada, mirando el cielo nocturno de nuevo.
—Eres extraño.
—¿Alguna vez he sido normal?
Él tenía un punto.
—No. Pero eres más extraño de lo usual.
—Eso no es realmente posible.
Con un movimiento rápido, el Uchiha se dio la vuelta y se levantó, estirándose. Se frotó la parte posterior de su cuello y miró a la pared frente a él, aparentemente despreocupado.
—Sasuke —comenzó la heredera, vacilante—. Si de alguna manera encuentras la forma de perdonar, hay tantas opciones para tu futuro.
—No tengo futuro —reparó, volviéndose para mirarla.
Ella lo miró por un momento, antes de darse cuenta de lo que había querido decir con eso.
—Así que... ¿Entonces piensas morir?
—Todo el mundo muere eventualmente.
Sus labios se separaron.
—Naruto nunca dejará que nadie te mate.
—Naruto no tiene control sobre todo en este mundo.
—¡Pero no dejaré que desperdicies tu vida por algo tan estúpido!
Sasuke la observó por unos minutos, su expresión cambiaba entre apatía, confusión e ira. Dio unos pasos hacia adelante, pero ella había decidido no tenerle miedo hace mucho tiempo. Ella no se movió, por mucho que quisiera huir, y se quedó de pie frente a él.
—¿Entonces piensas que sacrificarme para vengar lo que le hicieron a mi hermano y a mi clan es estúpido?
Ella no respondió. La heredera miró sus pies tratando de encontrar las palabras para explicar lo que había querido decir. Sin embargo, su mentón fue agarrado y levantado antes de que ella pudiera pensar en algo. Sus ojos se encontraron con los negros de Sasuke.
—Lo único estúpido aquí —continuó—, eres tú, pensando que puedes detenerme.
Mirándolo directamente, apretó los dientes.
—Soy plenamente consciente de que nunca seré lo suficientemente fuerte como para detenerte. Realmente soy estúpida por intentar siquiera razonar contigo. Pero... no puedo dejar que termines así tu vida.
—Mi vida ha terminado hace mucho tiempo.
—Esto no es verdad —argumentó—. Eres demasiado joven como para decir esas cosas.
—La edad no es lo que determina cuándo termina tu vida.
Estaba fascinado de ver su rostro lleno de ira. Ella le aparto la mano con la que le sostenía la barbilla y dio un paso atrás. Sin embargo, sus ojos permanecieron fijos en él.
—No tienes absolutamente ninguna percepción de cómo funciona el mundo. Has estado cegado por tu odio por tanto tiempo que ya no puedes pensar con claridad.
Sus cejas se alzaron en confusión.
—Pero lo sabías desde el principio.
—Y, aun así, no puedo entenderte.
—Casi nadie puede.
Su expresión era de pura determinación.
—Dices que quieres vengar a tu hermano. Pero, ¿es esto lo que él querría que hicieras?
—Nunca pude entender la forma en que mi hermano solía pensar. Se sacrificó por una aldea que no merecía su vida. Y sacrificaré este mismo pueblo en su nombre.
El rostro de Hinata se llenó de tristeza. Y finalmente miró hacia abajo.
—Entiendo. Mataste a tu hermano y lo lamentas todos los días de tu vida. Es por eso que quieres destruir Konoha. Debes dejar que los que realmente causaron esto sufra un castigo. Y al tu sentir culpa, pretendes que te maten al final. Simplemente no puedes vivir contigo mismo, ¿verdad?
Los ojos negros se abrieron de par en par. Quería dar un paso más, obligarla a dejar de hablar, pero no podía encontrar la fuerza para moverse. Ella tenía razón. —No puedo —confirmó—. Soy demasiado egoísta.
Sorprendentemente, ella caminó hacia la cama y se sentó allí. Ella miró sus pies, aparentemente aturdida.
—Me preguntaste cómo reaccionaría si estuviera en tu lugar. Estoy segura de que no habría matado a mi hermana. No habría tenido la fuerza. Definitivamente huera dejado que ella me matara. Esto es demasiado con lo que vivir. Simplemente no puedo imaginar lo que has pasado.
—No necesito tu lástima —explicó.
—Esto no es lástima. Es comprensión, entendimiento.
Sasuke le dio una mirada extraña, pero finalmente se unió a ella, sentado en la cama. Ambos se quedaron en silencio por un tiempo.
—Si tratas de detenerme, no tendré más opción que matarte.
—Lo sé —respondió la chica—. Pero trataré de detenerte de todos modos. Aunque eso me haga perder mi vida.
—E insistes en que yo soy el suicida.
Hinata sonrió, sin embargo, había demasiada amargura en su expresión. Ella se miró las palmas de las manos que yacían sobre su regazo.
—Por favor no hagas esto, Sasuke.
Se volvió lentamente hacia ella y vio que su largo cabello servía como una cortina para ocultar sus facciones. No pudo evitar agarrar los mechones entre sus dedos, sintiendo la suavidad de este, y lo deposito detrás de su oreja. Él se maravilló de lo hermosa que era. Nunca había sido alguien a quien le importaran los sentimientos de las mujeres, pero esta chica simplemente era demasiado impresionante. Pasó sus dedos por su mejilla, feliz de que el sanador hubiera logrado desaparecer la horrible cicatriz que tenía. El Uchiha vio como la chica continuaba mirándose las manos, aparentemente sin notar su toque. Sin embargo, al final, giró su rostro hacia él y lo miró con sus grandes ojos blancos.
Su mano permaneció sobre su rostro y finalmente ella la tomó y la miró, con las yemas de sus dedos trazo las marcas de las cicatrices que tenía en su piel. Su toque fue tan ligero que le hizo cosquillas, pero se sintió bien.
—Has peleado lo suficiente. Es hora de que te rindas.
—No puedo darme por vencido.
—Lo sé.
Sus labios se encontraron. Su mano ahora descansaba sobre su regazo y la envolvió con su otro brazo. Ella era tan delgada, a veces temía que la fuera a romper. Profundizando el beso, sintió cómo sus manos se movían, envolviéndose alrededor de su cuello. El Uchiha no estaba seguro de si él fue quien comenzó el beso, o no. Y, sin embargo, a no le importaba en absoluto. Sus labios eran en todo lo que podía pensar.
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La cena había transcurrido en silencio. Hinata apenas comió y mantuvo los ojos bajos todo el tiempo. Sasuke tampoco tenía ganas de hablar, así que estaba bien.
Al despertar, se dio cuenta de que la luz del sol llenaba la habitación. Estaba de costado, pero, para su sorpresa, encontró a la Hyūga presionada fuertemente contra su pecho. Su rostro estaba hundido en su pecho, y su cabello estaba extendido detrás de ella como un río de tinta. Sus brazos estaban envueltos alrededor de ella.
Él necesitaba levantarse, esto era demasiado. Sin embargo, le resultó particularmente difícil dejarla ir. Al final logró alejarse y se levantó de un salto. Se dirigió inmediatamente hacia la puerta, sin saber a dónde ir. Solo necesitaba estar solo por un momento.
Su mente estaba revuelta. Esta chica lo estaba haciendo actuar diferente, sentirse raro. Ella lo estaba influenciando de maneras extrañas, eso le causa placer y confusión. Y no podía permitirse distraerse. No en un momento como este.
Un extraño sonido atrajo su atención y se dio cuenta de que la joven que vivía allí estaba saliendo de su habitación. Ella se congeló al verlo, luego se sonrojó ligeramente, y lo saludo. Sasuke la miró por un momento. Necesitaba distraerse de la heredera Hyūga. Él necesitaba matar a alguien, violar a alguien. Antes de que la niña pudiera reaccionar, él la empujó dentro de la habitación y cerró la puerta detrás de ellos. Ella cayó bajo un genjutsu de inmediato y dejó que la presionara contra la pared, arrancándole la camisa morada. Ella no le satisfacía tanto como a Hinata.
Sacudiendo la cabeza, trató de alejar la imagen de la chica de largo cabello negro. ¿No estaba aquí para olvidarse de ella? Se apretó contra la chica y sintió sus pequeños pechos. Él beso sus labios y escuchó como ella gemía ante sus caricias, hipnotizada por su técnica de ojo.
Esto no era lo suficientemente bueno.
De repente se apartó, viendo como la chica se quedaba parada allí con una expresión en blanco. Había hecho esto demasiadas veces como para preocuparse, y sin embargo se sentía mal. ¿Pero por qué?
Porque no era ella.
Enojado, salió de la habitación. La niña volvería a sus sentidos mucho después de que se fueran.
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Esto era todo. Él estaba listo.
Sasuke se levantó del suelo del bosque y puso el medallón debajo de su camisa. La piedra fría le erizó la piel, pero no le importó. Finalmente había terminado sus negociaciones con el espíritu demoníaco.
Él le había prometido su vida. Y con mucho gusto la tomaría. Pero ambos tenían algo más importante de lo que debían ocuparse primero. Konoha. Tenían que matar. Tenían que destruir.
El Uchiha estaba seguro de que, si de algún modo lograba sobrevivir a todo esto, Naruto y los demás se asegurarían de encerrarlo en alguna celda. Y no podía permitir que eso sucediera. Él quería morir en esta batalla. Ya sea peleando, o a manos del demonio, no le importaba.
Caminó de regreso a la casa, vio que la Hyūga ya lo estaba esperando. Ella estaba completamente vestida, y lista para viajar. Sus ojos negros recorrieron su rostro, sus ojos blancos estaban llenos de tristeza. Pero él no debía distraerse.
Hizo un gesto para que se le acercara, se mordió el pulgar y, después de realizar unos cuantos sellos de invocación, apareció ante ellos un halcón gigante. Él saltó sobre su espalda y esperó a que ella hiciera lo mismo. Sin embargo, Hinata pareció vacilar. Al final, ella también se subió y miró su espalda.
—¿Nos dirigimos hacia Konoha?
—No, pero casi.
Ella asintió y miró hacia otro lado. Echando otro vistazo a esa casa, se sintió algo extraña. Ella extrañaría este lugar, la paz que obtuvo aquí fue increíble.
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Volaron durante horas. Ella ya no podía sentir sus dedos, los tenía enterrados bajo las plumas del ave, pero todavía estaban expuestos al frío aire y lentamente se volvían azules. Su capa era cálida, pero no lo suficiente.
Estaba oscuro, estaban viajando al norte. Los copos de nieve caían sobre ellos, lo que ayudaba a ocultar su presencia, pero también había empeorado el frio que ella sentía. Le dolía el rostro, sus pulmones no podían funcionar correctamente, pero aguantaría. Una verdadera kunoichi siempre aguantaba.
De repente, sus ojos notaron algunas luces debajo. Comenzaron a descender. «¿Qué lugar es este?» Ella estaba emocionada de finalmente poder bajar del animal, cuando pasaron por encima de las luces y continuaron su camino hacia el norte. Suspiró, mirando al Uchiha. Durante todo el vuelo, no hablo, ni se movió una pulgada.
Giraron bruscamente a la derecha y pronto aterrizaron frente a un bosque de pinos. Sasuke saltó al suelo y caminó entre los árboles, deshaciendo la invocación. Hinata necesitó un momento para hacer que su cuerpo funcionara nuevamente, pero se apresuró a seguirlo. Caminaron por un tiempo.
El bosque se estaba volviendo más espeso, ya no podía ver el cielo y el suelo estaba completamente seco, la nieve no podía entrar allí. Finalmente, chocó contra Sasuke y saltó hacia atrás. La oscuridad era demasiado densa.
Justo cuando estaba a punto de activar su kekkei genkai, dos ojos rojos aparecieron ante ella, brillando en la oscuridad.
—Ven —susurró y la agarró por la muñeca.
Lo que no esperaba encontrar era una pequeña cabaña escondida entre los árboles. Probablemente era utilizada por los cazadores, sin embargo, parecía casi abandonada. La puerta se abrió y los dos entraron. Algunas velas fueron encendidas inmediatamente por el usuario del Sharingan, para revelar una gran habitación. Para su sorpresa, todo se veía sumamente agradable. Había una pequeña chimenea, una mesa de café y una cama espaciosa. Seguramente era uno de los escondites del Uchiha.
Los dos intercambiaron miradas en la oscuridad.
—Nos quedaremos aquí esta noche —le explicó, mirándola extrañamente.
—¿Nos vamos al amanecer?
Sus ojos rojos brillaron, atravesándola.
—Yo me iré al amanecer.
La heredera parpadeó. Entonces esto era todo. Con calma, cerró la puerta detrás de ella y dio un paso adelante, mirando al hombre con seriedad.
—Nos vamos juntos o nadie sale de aquí.
Él no pudo evitar reír. Morir por las manos de esta niña sería un placer. Pero no podía hacerlo. Tenía que continuar con el plan. Por mucho que no quisiera matarla.
Desenvaino la espada Kusanagi de detrás de su espalda y esperó a que ella sacara un kunai y activara su Byakugan. Inmediatamente trató de ponerla bajo un genjutsu, pero sus técnicas oculares eran lo suficientemente fuertes para evitarlo y ella lo desvió de inmediato.
—No estoy segura de cómo te las arreglaste para hacer esto la última vez, pero no funcionará otra vez —señaló, cambiando a una mejor posición.
—Aprendes rápido —respondió, mirando sus ojos decididos.
Ella era hermosa. Tenía que matarla rápido. Sin lastimar su rostro. No podía soportar la idea de arruinarlo de nuevo. Dando un paso, Sasuke dejó que la electricidad fluyera a través de la espada en su mano, iluminando la habitación. Otro paso, pero la heredera no se movió. No había lugar al cual huir. Si ella salía corriendo, él podría escapar fácilmente de ella. Por mucho que no quisiera destrozar este lugar, ella prefería capturarlo allí, sería más fácil de esta manera.
Tomando respiraciones profundas, ella rastreó sus puntos de chakra, siguiendo su propio plan. Tenía que inmovilizarle los brazos, eso sería suficiente. Si lo lograba, podría morir en paz. Él no sería lo suficientemente fuerte como para luchar entonces.
Algo llamó su atención y sus ojos se volvieron hacia el medallón que descansaba sobre su pecho. Se lo quitó de la camisa y la joya reflejaba la luz de las velas. El color le recordó al de sus ojos, negro, profundo, misterioso y muy peligroso. Se apresuró a mirar hacia arriba, para darse cuenta de que había desaparecido de repente.
El silbido de la electricidad la alertó y se agachó, logrando evadir su ataque. Él era rápido, demasiado. Pero ella estaba lista.
Tomando respiraciones profundas, ella se obligó a concentrarse. Bloqueó otro ataque de la espada, y evadió una patada, pero terminó siendo un blanco para el Chidori. El Uchiha apunto al pecho de la niña, pero inmediatamente saltó hacia atrás. Ella había bajado sus defensas solo para poder atacarlo también. Él estuvo a punto de cortarle el cuello, sin embargo, las palmas llenas de chakra le habían alcanzado el brazo. Entonces, ¿quería volver a hacer eso?
Con una sonrisa, se arrojó sobre ella, logrando golpearle el estómago. Sin embargo, ella logró clavar el kunai profundamente en su muslo. Maldijo, sacando el arma de su músculo y la tiro lejos. El espíritu demoníaco había logrado reparar su pierna rota, y no quería más lesiones. Sin embargo, esto no le daría problemas. Ya podía sentir la herida cerrándose gracias al poder del medallón. Pero de nuevo, resultó ser solo una distracción.
Hinata saltó hacia él e intentó bloquearla con la espada, pero su mano lo evadió rápidamente y se dirigió hacia su muñeca. No tenía otra opción más que soltar el arma y retroceder.
«¿Cuándo se había vuelto tan rápida?»
Una sonrisa curvó sus labios. Estos eran tiempos desesperados. Y gracias a eso, ella era capaz de dar todo lo que tenía.
Por mucho que quisiera usar el Katon, sabía que eso solo terminaría por incendiar la cabaña. Y tenía que asegurarse de que nadie los encontrara. Usando otro Chidori, la golpeó en el hombro, pero sus palmas fueron más rápidas. Ella lo tiró hacia atrás con su técnica de Palma al Aire y antes de que él lo supiera, ella puso una mano entre sus omóplatos. Jadeó de dolor y se volvió para golpearla.
Ella era hermosa.
Su pie golpeó el borde de la cama y termino de perder el equilibrio.
Ambos cayeron sobre la cama. Su dolorida espalda golpeó el colchón y miró a la niña. Ella estaba sentada encima de él. Una de sus manos brillantes estaba directamente sobre su corazón. La otra estaba presionada contra su cuello, quemando la piel sobre una impórtate arteria.
Él parpadeó, tratando de reunir sus sentidos. Pero no pudo.
Ella estaba jadeando, estaba inclinada sobre él y su cabello le cubría el rostro, como un velo de satén. De todas formas, pudo ver que tenía las mejillas enrojecidas, y los labios entreabiertos. Su pecho se movía rápido en un intento de recuperar el aliento. Las venas en sus sienes lucían un poco extrañas, pero ni siquiera eso podía hacerla quedar mal.
Ella era perfecta.
Levantando su brazo lentamente, y recargo la mano sobre su cabello, tirando de ella por la parte posterior de su cuello. Sus labios se encontraron, la sensación ardiente de su boca era increíble. La Hyūga intentó retroceder, pero no iba a dejar que interrumpiera esto, se sentía demasiado bien.
Disipo el chakra de sus palmas y dejó que su cuerpo presionara el suyo.
Esto era todo. La pelea había terminado y ella había ganado.
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Fin Capitulo Veintitrés
Link historia original: www . fanfiction s / 8914719 / 1 / The-Madness-of-an-Enchanting-Obsession
Naoko Ichigo
