Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco es mía, es de AnnaDax y fue beteada por Jeffy Iha.

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Hinata intentó mantener la calma, ser racional, pero no sirvió de nada. El hombre debajo de ella la tenía en su poder, y lo conocía lo suficiente como para estar segura de que él no la dejaría ir. Ella no quería moverse de todos modos. Sus besos quemaban, su toque la hacía temblar. Esto se sentía muy bien.

Sin embargo, la heredera no pudo evitar dejar que su lado racional le recordara la realidad. Ella necesitaba detenerlo. Y por mucho que esto los preocupara a ambos, era demasiado peligroso. ¿Qué pasaría si simplemente intentaba distraerla para luego atacarla con un Chidori por la espalda cuando menos lo esperara?

Pero, ¿realmente importaba? Esto era demasiado bueno. Además, ¿esta no sería una forma perfecta de morir?

La chica abrió sus ojos, tratando de recuperar sus sentidos. No estaba pensando en serio y no podía permitir que esto sucediera. Levantándose, ella miró al hombre, apartando sus brazos de su cintura. Con su Byakugan veía cada uno de sus puntos vitales, lista para atacar. Pero el Uchiha simplemente se quedó allí, mirándola. Con su habitual sonrisa, dirigió sus ojos ónix a los ojos blanco de la Hyūga.

Le llevó un tiempo volver a reaccionar completamente. Se apresuró a presionar sus dedos sobre el cuello de Sasuke, observando cómo se movía ligeramente, tratando de evitar que su piel fuera cortada por su chakra.

—Debería matarte.

Su sonrisa se hizo aún más amplia, pero sus ojos no se movían de su rostro.

—Deberías —señaló.

La heredera trató desesperadamente de mantenerse concentrada, pero la visión de él nublaba su mente.

—Entonces... ¿entonces por qué no puedo?

Sasuke soltó una risa ligera, su Sharingan parpadeó en la luz tenue. Levantó los brazos y lentamente, con cuidado, comenzó a desatar los cordones que sujetaba la capa al cuello de Hinata. Quitándosela, la tiró al suelo y volvió a mirar a la chica.

—Porque —comenzó, con una sonrisa aterradora— estas tan loco como yo.

Hinata separó los labios, estaba sentada en el regazo del Uchiha y lo miraba fijamente; mientras él desataba su propia capa y la arrojaba al piso también. Sus manos luego viajaron a sus muslos y lentamente se movieron hacia arriba. Parecía disfrutar mucho de abrazarla por la cintura. Ella sabía que tenía que detenerlo, pero realmente no quería.

—Tienes razón —finalmente habló, su voz era un susurro—. Realmente debo estar loca...

Con una sonrisa, la atrajo más cerca. Él la miró, admirando cada línea de su rostro. Ella era maravillosa, absolutamente impresionante y no podía soportarlo más.

Sosteniendo a la chica por su cintura, Sasuke la apretó contra su pecho y la hizo jadear mientras se giraba, dejándola acostada sobre su espalda. Ella pareció un poco sorprendida, pero no tuvo tiempo de reaccionar, ya que él se subió encima de ella y sus labios atacaron los suyos de inmediato. Sus manos encontraron el borde de su camisa y lentamente se arrastraron por debajo. Su estómago era perfecto, su piel era suave y ardiente. El Uchiha la sintió dudar un poco, pero no había escapatoria para ella. Era ya muy tarde para eso.

Ella gimió y se mordió el labio inferior cuando su mano viajó más arriba. Automáticamente Hinata intentó alejarse bruscamente, pero no sirvió de nada. Sasuke tenía completo control sobre ella. Y realmente a ella no le importaba.

Había demasiada ropa. El Uchiha se levantó un poco y le lanzó una mirada mortal a su suéter. De un movimiento rápido, agarró el cuello del suéter y lo desgarró. El fuerte ruido hizo eco en la cabaña. Con otro movimiento rápido, agarró a la niña y la levantó, quitándole la tela rota. Sus mejillas se estaban volviendo rojas, su piel se estaba poniendo más caliente, y él estaba más excitado que nunca.

Con un movimiento de su mano, su camisa fue desechada y presionó a la chica otra vez, dejando que sus gemidos fuesen amortiguaran por su boca. Ella estaba burlándose de todos y cada uno de sus sentidos. Él tenía que tenerla, inmediatamente.

Sin preocuparse por las pequeñas protestas que le lanzó cuando aparto sus labios de los de ella, el usuario del Sharingan se alejó un poco. Sus brazos estaban envueltos alrededor de su delgado torso, por lo que ella siguió su movimiento. Ambos estaban ahora sentados en la cama, enredados, besándose locamente. Ella sentía calor, demasiado para su gusto.

Los dedos de Sasuke se hundieron en la camiseta negra, y le acaricio la espalda. Ella temblaba ante cada toque, gemía y jadeaba, pero no parecía querer que él se detuviera. No es que le importara. Él no se detendría incluso si ella se lo suplicaba. Esto se sentía muy bien.

Tirando de la camiseta negra que ella vestía, Sasuke no pudo evitar mirarla, con su kekkei genkai completamente activo para memorizar cada centímetro de su cuerpo. Ella era increíble. Ambos lucharon para quitarle la parte superior de su ropa, ambos con manos temblorosas. Hinata era demasiado tímida y miró hacia otro lado, tratando de agarrar la camisa y cubrirse con ella, murmurando algunas tonterías.

A él no le importaba. Moviendo sus muslos en torno a sus caderas, la empujó hacia la cama y admiró sus curvas. Presionando hacia ella, casi se quedó sin aliento. La sensación de sus pechos tocando su pecho desnudo era tan buena que casi le causaba dolor. El Uchiha finalmente logró quitarle la tela de sus manos y la tiró lejos, volviendo a besarla. Sus manos ahuecaron su pecho, confirmando exactamente lo terriblemente sexy que era ella. Su respiración era irregular y eso lo encendía aún más. Él movió sus labios hacia su cuello y sonrió al sentirla retorcerse de placer.

Sus manos viajaron lentamente, sintiendo su estómago otra vez. Parecía que cada vez que la tocaba, ella lo disfrutaba al máximo. Sin embargo, la escuchó soltar otro grito de asombro cuando sus dedos le desabrocharon los pantalones y los bajaron. Sus brazos temblorosos lo agarraron por los hombros, en intentos desesperados por detenerlo, o tal vez solo para frenarlo un poco, pero él no lo haría, no podía.

—S-Sah... —Su intento por hablar no tuvo éxito. Pero su voz llamó su atención. Ella era muy tímida. Pero eso solo la hacía más bella ante sus ojos...

El hombre se movió lentamente para poder enfrentarla mejor. Estaba temblando y ardiendo, sus enrojecidas mejillas y sus labios entreabiertos, lo estaban excitando demasiado. Él se inclinó y la besó, haciendo su mejor esfuerzo para ir con calma, por su bien. Cuando sus labios finalmente se separaron, él clavó su mirada en ella y se quedó así por unos segundos.

—No voy a lastimarte.

Esto solo pareció profundizar su vergüenza, pero al final ella lenta y apenas perceptiblemente, asintió. Se besaron de nuevo, se presionaron el uno al otro. Perezosamente, sus manos la tomaron por debajo y la levantaron un poco. Con un movimiento brusco, tiró de la manta de la cama y se la tiró encima. La tela era liviana y muy delgada, pero pareció calmar a la niña, ya que su respiración se atenuó un poco. Mordiéndose los labios, volvió a concentrarse en los pantalones, finalmente logró quitárselos por completo y los pateó por debajo de la sábana.

Hinata se acurrucó entre sus brazos, apenas registrando la sensación de sus labios. Estaba segura de que pronto la haría estallar en llamas. La chica clavó sus dedos en su negro cabello y gimió ligeramente mientras los labios de Sasuke viajaban hacia su pecho. Podía sentir cada parte de su hermoso cuerpo, y algunas de esas partes estaban haciendo que su cabeza girara. Pero a ella le gustaba, por mucho que le avergonzara admitirlo, realmente lo disfrutaba. Era increíble. Sus labios eran increíbles. Su toque, su lengua...

Ella casi gritó cuando sus dedos estuvieron debajo de su ropa interior. Con su otra mano amortiguó los gritos de Hinata, si alguien los encontraba y los interrumpía, estaba seguro de que mataría a todos los seres humanos si eso llegase a suceder.

Sonriendo por lo mojada que estaba, presionó hacia ella otra vez, besando sus labios. Las manos de Hinata, estaban sobre en sus hombros y de vez en cuando le arañaba la espalda, lo que le estaba causando más placer de lo que creía posible.

La heredera no estaba segura de cuándo él se había quitado los pantalones, pero al sentir lo excitado que estaba, ella volvió a gritar, dejando que su boca atenuara el sonido. los dedos de Sasuke temblaban ligeramente, pero logró quitarle la ropa interior con facilidad. Ella ya no peleaba contra él. Ella quería esto, lo quería e iba a tenerlo.

Los ojos rojos se fijaron en el rostro de la heredera e intentó calmarse. Él no quería terminar lastimándola. Los ojos blancos se enfocaron lentamente y ella lo miró también, haciendo su mejor esfuerzo para respirar. Estuvieron así por un segundo.

—Sasu...

Él no podía soportarlo más.

Sasuke arregló sus muslos una vez más y se presionó contra ella. ella hundió su rostro en su cuello y lo mordió, tratando de no gritar. Él tenía sus brazos fuertemente envueltos a su alrededor, no quería que ella se moviera y se causara ningún dolor innecesario.

Él se movió lentamente, encantado por sus gemidos. Respirando profundamente, la embistió otra vez. Un leve suspiro escapó de sus labios. Esto se sentía muy bien. Los dientes de ella se clavaron en su cuello y solo le hicieron perder la cabeza. La acercó más, levantándose un poco para poder mirarla.

Sus movimientos eran lentos, trató de mantener el control, pero sabía que lo perdería pronto. Y ella no lo estaba ayudando. Su cabeza estaba enterrada entre las almohadas, y su cabello estaba extendido como un halo oscuro. Para su sorpresa, ella abrió los ojos, apenas, pero lo suficiente para mostrarle lo mucho que realmente disfrutaba esto.

Eso fue todo. El Uchiha acelero sus movimientos y la hizo gritar otra vez, él disfrutaba de cada sonido que ella hacía. Finalmente la tenía, el momento era tan perfecto, ya no le importaba nada más. Muy pronto ella se ajustó a sus movimientos e incluso comenzó a seguirlo. Estaba seguro de que probablemente la estaba lastimando, pero a ella no le importaba o simplemente disfrutaba del dolor. Sonriendo, él lamió su cuello, degustando su piel, mordisqueando sus pechos hasta que la sintió perder la cabeza.

Él podría hacer esto toda la noche.

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Sasuke miró por la ventana, viendo el sol naciente. Se arregló la capa, revisó su Espada Kusanagi y luego se dirigió hacia la puerta.

Pero se detuvo y se dio la vuelta.

Hinata estaba allí, acostada en la cama. Estaba completamente exhausta. La manta la cubría casi por completo, solo sus hermosos hombros podían verse a la luz de la mañana. Sasuke no pudo evitarlo, pero dio un paso atrás. Se paró frente a ella, imponiéndose sobre su delgada figura. La había agotado por completo, lo que no había sido intencional, sino más bien imposible de evitar. Sus ojos rojos viajaron a través de su perfecta piel, notando cada mordisco y marca que le había dejado. Sonrió a sí mismo, pensando que no debería haber sido tan rudo con ella. No obstante, ella lo había tomado bastante bien. Ella había disfrutado cada de segundo.

Él suspiró, mirando a otro lado. Nunca antes se había sentido tan bien.

Negando, se concentró en mover sus piernas hacia la puerta. Tenía que irse, tenía que dejarla atrás. Sin embargo, por el rabillo del ojo, la miró por última vez. Ella era su adicción, su maldición, su cura. Aun así, él tenía que irse sin ella. Apretando los dientes, salió, convocó a su halcón y saltó sobre su espalda, emprendiendo el vuelo de inmediato. Él no quería mirar hacia atrás. No podría soportarlo.

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Uzumaki Naruto se sentó en una roca alta, dejando que el sol de la mañana le calentara. Había estado sentado inmóvil durante horas, haciendo todo lo posible para sentir algo con su Modo Sabio. Cualquier cosa.

El País de la Tierra no era su lugar favorito, las constantes brisas frías lo estaban enfermando. Pero no le importaba. Él tenía un trabajo que hacer.

Había visto por última vez a Hinata hace semanas, en ese lugar exacto. Y su secuestro fue su culpa. No debería haber dejado que se involucrara en sus problemas, persiguiendo a Sasuke. Esta era su responsabilidad.

El rubio abrió los ojos. Contuvo la respiración, haciendo todo lo posible para comprender si estaba alucinando debido a su cansancio, o si lo que detectó era real. Una sombra no tardó en responder a sus dudas y levantó la vista, viendo un pájaro gigante volar en el cielo justo encima de él, por mucho que le costara creerlo. Se levantó de un salto.

—¡Sasuke!

El Jinchuuriki observó como el pájaro volaba sobre él. Luego se zambulló y aterrizó justo en frente suyo.

Uchiha Sasuke miró al rubio con fastidio.

—¿Sigues desperdiciando tu vida persiguiéndome?

—¿Dónde está Hinata? —Preguntó el héroe Konoha, mirando a su alrededor en busca de la Hyūga perdida.

—¿Por qué debería decírtelo?

—¡Sasuke! —Activando su modo Kyuubi, saltó sobre el hombre de cabello negro, haciendo que descartara su invocación—. ¿Dónde está ella? ¿Qué le has hecho?

—Ah, lo descubrirás tarde o temprano.

El Uzumaki abrió de par en par sus ojos azules, apretando los dientes con ira. Con un Rasengan, atacó a su amigo, quien logró evadirlo fácilmente. Sus movimientos habían mejorado, lo que hacía más difícil seguirlo, pero no se daría por vencido. Iba a llevarlo de regreso a Konoha esta vez.

Sasuke trató de atacar a su ex compañero de equipo con un Chidori, pero Naruto usó un clon. Un Rasengan cayó sobre su espalda, derribándolo. Escupió sangre, maldiciendo lo obstinado que era Naruto. Sonrió, atravesándole el hombro con su espada, haciendo que otro Clon de Sombras desapareciera en una nube de humo. Todo estaba yendo tal como había planeado. De hecho, iba mucho mejor de lo esperado. En lugar de tener que buscar al Uzumaki, él lo había encontrado en su lugar. Todo iba a resultar mucho más fácil de lo que creía.

Asegurándose de que el medallón estaba seguro debajo de su camisa, Sasuke utilizo su Susanoo y vio como el rubio desataba el poder del Kyuubi. Naruto era demasiado fuerte. Y el Uchiha realmente no estaba dando lo mejor de sí mismo, tenía que guardar sus fuerzas para destruir Konoha.

Los dos lucharon por lo que parecieron horas. Pero al final el cuerpo inconsciente del Uchiha golpeó el suelo. La sangre fluía a través de una gran herida en su cráneo, pero el Espíritu Demoniaco lo sanaría antes de que nadie notara lo herido que estaba. Con sus últimas fuerzas, Sasuke sintió como el otro lo levantaba, lanzándolo sobre su hombro, dirigiéndose directamente a la Aldea de la Hoja. Todo su plan estaba yendo a la perfección.

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Hinata despertó gracias a la brillante luz que se filtraba a través de la pequeña ventana. Ella necesito de unos segundos para lograr moverse, le dolía todo el cuerpo. Necesito aún más tiempo para entender por qué y recordar la noche anterior. Sonrojándose, ella se levantó cubriendo su cuerpo desnudo con la manta. Había perdido la cabeza, cediendo al aura seductora que tenía el Uchiha. Ella enterró su rostro entre sus manos, tratando de respirar. Esto era terrible, pero fue increíble. Se frotó las sienes, tratando de encontrar su ropa.

Algo más llamó su atención. La quietud, el sonido del viento, y los pájaros cantando. Ella estaba sola. La heredera se puso de pie, mirando la cabaña. Él se había ido. Él la había dejado.

Apretando las manos, se apresuró a vestirse. Si ella era lo suficientemente rápida, podría ser capaz de rastrearlo. Activando su Byakugan, salió corriendo hacia el sur. Lo tuvo entre sus brazos, y sin embargo lo había dejado escapar. Sonrojándose, salió del bosque, mirando los campos nevados frente a ella. No dejó ni un solo rastro.

«El halcón…»

Maldiciendo, corrió a través de la nieve. Tenía que encontrarlo.

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Fin Capitulo Veinticuatro

Link historia original: www . fanfiction s / 8914719 / 1 / The-Madness-of-an-Enchanting-Obsession

Naoko Ichigo