Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco es mía, es de AnnaDax y fue beteada por Jeffy Iha.
xxx
—Hiashi-san, por favor, aléjate del sospechoso.
El usuario de Byakugan se congeló por un momento, luego se giró lentamente para mirar al hombre que acababa de entrar en la celda. Su mano todavía estaba cuidadosamente agarrando el cuello de Sasuke, su chakra quemaba la piel del vengador. Esto no pareció molestar al Uchiha de ninguna manera, lo que enfureció más al líder del clan Hyūga.
Ibiki Morino lentamente dio un paso más y retiró la mano que apretaba al chico por el cuello. Hiashi parecía inseguro, pero al final dio un paso atrás, mirando a otro lado.
—Quiero saber qué ha hecho con mi hija.
El comandante de la Fuerza de Interrogación y Tortura de Konoha esperó a que el hombre se fuera y suspiró.
—Te has metido en un gran lío, chico, pero te daré una oportunidad, hagámoslo de la manera fácil, ¿dónde está la chica?
Esperó por un momento, pero finalmente notó que el prisionero no tenía intención de compartir información sobre el asunto. Suspiró de nuevo. «Entonces por las malas será.»
—No sé qué le hiciste a la chica Yamanaka, pero eso no va a funcionar conmigo. Lamentablemente tengo que mantenerte con vida hasta tu juicio, así que te daré una oportunidad más, ¿dónde está ella?
La cabeza de Sasuke se levantó lentamente y sus ojos vendados se clavaron en el hombre. Una mueca sádica cambió las características de su frío rostro.
—¿Y qué me darás si te digo?
Ibiki parpadeó.
—¿No estás en posición de negociar?
—¿Qué me ofrecerás?
—¿Es por eso que no podemos encontrarla? La has ocultado en algún lugar para usarla como rehén, ¿para un intercambio por algo?
—¿Qué obtendré de esto?
Morino estaba cabreado.
—¿Qué deseas?
La sonrisa en el rostro del Uchiha era insoportable.
—Mi hermano, mi clan, tráemelos y podrás tenerla.
El rostro con cicatrices del hombre lucía inmutable, pero la forma en que Sasuke dijo aquello, le envió escalofríos por la espalda. Ibiki había visto a muchas personas en su carrera como oficial de interrogatorios, pero esto era algo nuevo para él.
—¿Entonces no tienes intenciones de decirme dónde está?
—Tal vez no sé dónde está. ¿Por qué me importaría de todos modos? Podría estar en cualquier lado.
—¿Entonces dices que la perdiste? ¿Dónde?
La risa maniaca resonó en la celda. El Uchiha se movió ligeramente y sonrió. Aunque no podía ver sus ojos, era obvio que tenía una mirada loca.
—Estoy diciendo que podría haberla perdido.
—¿Dónde?
—¿Dónde qué?
Ibiki apretó los puños. Este tipo simplemente le estaba haciendo perder el tiempo. ¿O estaba comprando tiempo para algo? ¿Para alguien?
—Déjate de esta mierda, Uchiha. ¿Qué estás haciendo?
—Como si alguna vez te dijera.
—Estás encarcelado. ¿Qué estás esperando?
—El momento perfecto.
—¿Para qué?
—Ah, ya verás.
Morino dio un paso adelante y se situó a centímetros del hombre encadenado. Él se quedó así por un tiempo.
—¿La estás esperando?
La mejilla de Sasuke se crispó. Ya fuera por preocupación o emoción, el otro hombre no podía decirlo.
—¿Entonces crees que ella realmente me va a ayudar a lograr lo que sea que estoy tramando?
—Tal vez.
—Exactamente. Tal vez. Quizás ella simplemente me esté esperando en alguna parte.
El oficial de interrogación estaba sinceramente frustrado.
—¿Esperando para qué?
—Tal vez ya no quiera vivir en Konoha. Tal vez no quiera ser la líder del clan Hyūga. Quizás simplemente quiera una vida aburrida y pacífica.
—¿Y tú eres el único que puede ofrecerle paz?
—Tal vez soy todo lo que puede obtener.
—Deja de mentir, Uchiha.
—¿Quién dijo que te estoy engañando?
—Puedo identificar lo que es verdad y lo que es mentira. He conocido a demasiados sujetos como tú.
La risa malvada de Sasuke hizo eco en la habitación de nuevo.
—No. Tú nunca has tratado con alguien como yo.
Y él tenía razón. Sin embargo, no importaba.
—Entonces, ¿estás diciendo que la chica está a salvo y esperándote en algún lado?
—Nunca he dicho tal cosa. Solo insinué que podría estar en algún lado. También podría estar muerta. ¿Quién sabe?
Ibiki estaba cada vez más cansado. Dio un paso atrás y tomó un maletín pequeño que estaba en el suelo. Al abrirlo, inspeccionó los diferentes instrumentos de tortura que tenía. Con un suspiro, vio como Uzumaki Naruto corría a la habitación, inmediatamente se congelaba al ver los dispositivos de tortura. Le tomó algo de tiempo comprender cómo iban a ser utilizados, pero al final, miró a Sasuke.
—Sasuke, deja de ser un bastardo. Si nos dices dónde está Hinata, puedes...
—¿Puedo qué? ¿Puedo ser perdonado? ¿No me someterán a un juicio? Eres tan estúpido como siempre has sido, Naruto.
El Jinchuuriki apretó la mandíbula y miró hacia abajo.
—A pesar de todo, todavía te considero mi amigo. Y no quiero que seas torturado porque eres terco. Dime dónde está. Dime qué le has hecho.
El silencio cayó dolorosamente sobre ellos. Al final, Ibiki suspiró y miró al rubio.
—Tienes que irte, Uzumaki. Estás interrumpiendo mi trabajo.
—¿De verdad quieres saber lo que hice con ella? —La voz de Sasuke era baja, pero logró asustar a sus dos interlocutores. La sonrisa en sus labios era escalofriante.
—Sí —confirmó Naruto y dio un paso adelante.
Pasó otro minuto de silencio, que pareció durar demasiado.
—Decidí restaurar mi clan.
Al principio, Uzumaki no pudo entender el significado de esas palabras, pero los ojos abiertos de Ibiki lo ayudaron a entender.
—¿Qué? —logró susurrar.
—Ella tiene una línea de sangre muy fuerte. Junto con la mía, solo puedo imaginar cuan fuerte será el niño.
Antes de que pudiera decir algo más, Naruto tenía sus manos alrededor de su cuello. Sus ojos azules estaban llenos de furia.
—¡Estás mintiendo! ¡Dime que estás mintiendo!
Sasuke se rió en su rostro.
—Podría, pero nunca lo sabrás.
Un Rasengan se formó en la palma del rubio e impacto al hombre de cabello negro en el estómago. El Uchiha escupió un poco de sangre en el rostro de su excompañero y siguió riendo, sintiendo como Nauto se alejaba de él.
—Debería haberte matado hace años —gritó el rubio mientras lo sacaban de la habitación.
—Deberías haberlo hecho —confirmó el usuario del Sharingan, todavía riendo locamente. Todo esto era muy divertido.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Hiashi Hyūga estaba sentado frente al escritorio del ninja especializado en interrogaciones. La mano que sostenía la taza de té le temblaba. Ibiki Morino estaba frente a él, llevando el informe de su interrogatorio.
—Tienes que entender, Hiashi-san, esta sesión fue interrumpida. Todavía tengo que trabajar con el bastardo Uchiha.
Pero el líder del clan Hyūga no oía, no estaba prestándole atención. La información anterior aun resonaba en su cabeza, mareándolo.
—Entonces él la secuestró para... ¿restaurar su clan?
Ibiki Morino parpadeó.
—El bastardo está jugando con nosotros. No puedes creer lo que dice.
—Pero tiene demasiado sentido...
—Puede que esté loco, pero no es estúpido. Sabe cómo causar caos.
—Entonces, ¿dónde está ella?
El oficial de interrogación miró hacia otro lado.
—Voy a averiguarlo.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoO
—¡Lo mataré! ¡Lo asesinaré en serio!
La kunoichi de cabello rosa suspiró. Sus ojos verdes se movieron hacia Ino, su cuerpo inconsciente yacía en la cama al lado de ella. Su fiebre no bajaba.
—Cálmate —fue todo lo que pudo decir.
Naruto respiró profundamente varias veces, tratando desesperadamente de mantener su compostura. Él apartó la vista, frotándose las sienes.
—¿Cómo puedo estar tranquilo? Ino apenas está viva, Hinata esta... Dios sabe dónde... y todo es mi culpa...
Sakura lo miró, con el rostro lleno de tristeza.
—Vamos —dijo y lo agarró por la muñeca, arrastrándolo detrás de ella. Salieron del hospital, para respirar el frío aire nocturno, lo cual pareció ayudar al Uzumaki a pensar con claridad.
—Mira —continuó la chica—, esto no es tu culpa. Ninguno de nosotros pensó que Sasuke se volvería tan... loco. Pero él es nuestro amigo. Yo... yo me preocupo demasiado por él, como para déjalo permanecer tan lleno de odio. Si logramos convencerlo de que abandone esta estúpida venganza suya, él finalmente nos dirá dónde estará Hinata.
Naruto parpadeó. Ella tenía un punto. Aun así, no tenía idea de cómo convencer al Uchiha de ser normal.
—Sakura, Naruto. —Ambos se volvieron para ver a Kakashi parado detrás de ellos—. Tienen que venir conmigo.
Antes de que pudieran preguntar algo al ninja enmascarado, este se dio la vuelta y se alejó. Ellos lo siguieron rápidamente. Manteniendo un ritmo rápido, pronto llegaron a la Torre Hokage. Hatake Kakashi se sentó en la silla detrás del gran escritorio y esperó a que el resto se sentara. Sus dos exalumnos tenían expresiones confusas.
—¿Qué pasa, Kakashi-sensei? —La voz de Sakura sonaba temblorosa.
El hombre suspiró y miró hacia otro lado por un momento. Su único ojo visible pronto regresó a ellos.
—Sasuke será procesado pronto. Su juicio será en una semana. En este tiempo trataremos de averiguar dónde está Hinata o al menos lo que le ha hecho.
—¿Una semana? —Naruto se movió en su asiento, tratando de no saltar y golpear con los puños el escritorio—. Esto es demasiado pronto. ¡Nunca seré capaz de persuadir a Sasuke para cooperar en tan poco tiempo!
—No se te permitirá estar cerca de donde él se encuentra detenido. De hecho, nadie podrá verlo. Incluso yo no podré hacerlo. Solo Ibiki Morino tendrá acceso a su celda.
El silencio cayó sobre la habitación. Todos sabían lo que eso significaba. No había posibilidad de que Sasuke se rompiera. No había forma de que lo perdonaran. Una lágrima rodó por la mejilla de Sakura y cayó sobre su regazo.
—No hay forma de que él permanezca a salvo, ¿verdad? —Su voz era solo un susurro.
—No.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Habían pasado tres días desde que el criminal Sasuke Uchiha fue encadenado en las mazmorras de Konoha. El oficial Ibiki Morino lentamente se retiró del lugar, y se dirigió a la oficina del Hokage. El bastardo era inútil.
Dentro de la celda, Sasuke estaba colgando casi sin vida de la pared, escuchando atentamente mientras los pasos se desvanecían lentamente en la distancia. Apretó la mandíbula, escupiendo sangre. La tortura era algo ridículo. El dolor solo lo ayudaba a despejar su mente y reafirmaba su determinación de lograr su objetivo. Movió los dedos, sintiendo como el espíritu demoníaco usaba sus poderes oscuros para sanar sus heridas. Quitarle las uñas y quemarle con ácido era estúpido. Él había pasado por cosas peores. Esto era realmente ridículo. Con una sonrisa, se movió para encontrar una posición más cómoda. Pronto lo enviarían a juicio. El juicio al que asistirían los ancianos de Konoha...
.
.
.
.
.
.
.
.
.
Fin Capitulo Veintiséis
Notas: ¡Hola! ¿Cómo han estado? probablemente se preguntarán que qué hago aquí, ya que aun no es abril. Y yo tampoco se muy bien la respuesta XD Nah, la verdad de las cosas es que estaba aburrida, durante estos últimos meses he descansado de los fics y ahora cuando se suponía debía regresar a clases, hacer mi vida normal y… ¡bum! Aparece el covid-19 o más conocido como coronavirus. Mi país decreto cuarentena y un montón de otras cosas más, por lo que he estado encerrada en mi casa por varios días ya. Así que supongo que para hacer mas llevadera la cuarentena (muchos países están en la misma situación) decidí regresar antes de lo previsto.
Espero les guste el capítulo adelantado y por favor todos cuídense. Nos volveremos a ver el 1 de abril. Besitos.
Guest Mabel: Me alegra que aun estés por aquí. La verdad es que pretendo quedarme en el fandom hasta finalizar esta historia y otras más, así que aún hay Naoko Ichigo para rato XD
Guest Nana: ¿Volviste a leer todo el fic? ¡wow! me alegra que te gustara los capítulos y gracias por seguir aquí.
Link historia original: www . fanfiction s / 8914719 / 1 / The-Madness-of-an-Enchanting-Obsession
Naoko Ichigo
