Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco es mía, es de AnnaDax y fue beteada por Jeffy Iha.
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—¿Hinata-san?
La heredera abrió los ojos y parpadeó, haciendo todo lo posible para no volver a desmayarse. Su visión estaba borrosa. Lo siguiente que supo fue que le entregaron un vaso de agua fría y ella inmediatamente lo tomó, bebiendo el líquido de un trago. Le ayudó a aclarar su mente, miró a su alrededor para ver que estaba sentada en una enorme silla. Necesitó de un segundo para reconocer el escritorio frente a ella. Esta era la oficina del Kazekage, ella estaba en Suna.
Echando otra mirada a su alrededor, se dio cuenta de que el pelirrojo estaba a pocos pasos de ella, con los brazos cruzados sobre el pecho y expresión en blanco. Al contrario de él, Killer Bee estaba sonriéndole.
—¡Estaba seguro de que Naruto tenía razón, de que no estabas muerta y de que estabas bien!
Trató de forzar una sonrisa, pero lo encontró difícil. Su cabeza daba vueltas. —¿Qué está pasando? —Sus ojos blancos se movieron hacia las otras personas en la habitación. Aparte de Kankuro y Temari, probablemente había una docena de guardias de ANBU.
—Has estado desaparecida por bastante tiempo, Hyūga-san. —La voz de Gaara era tan indiferente que le molestaba.
—Lo... lo sé. Es por eso que tengo que volver a Konoha lo antes posible. Tengo que advertirles... —Su voz se apagó y pronto le dieron otro vaso de agua, que ella aceptó con gusto.
—¿Advertirles qué?
La chica clavó sus ojos en los de color verdeazulado penetrantes del líder de Suna.
—Sasuke Uchiha está cerca y está planeando un ataque.
El silencio cayó sobre la habitación. Al final, Bee se levantó y dio un paso hacia ella.
—¿Qué estás diciendo, niña? ¡El Uchiha fue atrapado por el remolino naranja!
—¿Q-qué?
Gaara suspiró. Todo el asunto del rap era demasiado para él.
—El propio Naruto atrapó y entregó al traidor Uchiha a Konoha. Eso sucedió hace cinco días. Desde entonces lo han estado interrogando y se niega a dar ninguna información precisa sobre tu paradero. Se te considera muerta.
—¿Muerta? —La niña perdió todo el color de su rostro. Ella separó sus labios, pero el shock fue demasiado.
—Eso, y también eres acusada de traición.
Hinata volvió lentamente su rostro hacia Temari.
—¿Tra-traición?
—El Uchiha parece haber dicho muchas cosas sobre ti. Los ancianos de Konoha llegaron a la conclusión de que te has puesto de su parte.
Los ojos blancos se abrieron de par en par.
—Eso no puede ser...
—El juicio de Sasuke es en dos días. Deberíamos ponernos en marcha. Llevarte a tiempo puede ayudarte con tu sentencia. —El Kazekage no se preocupaba personalmente por el bastardo Uchiha, pero era el amigo de Naruto. Y Gaara se preocupaba por Naruto.
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—Hokage-sama, el sujeto ha sido transportado con éxito al Gran Salón. Ha sido puesto bajo cadenas de contención de chakra, sus ojos todavía están cubiertos y el sello en su espalda fue rehecho, por si las dudas.
Kakashi asintió ante lo dicho por su secretaria y la despidió. El día había llegado, y él tenía una muy mal presentimiento. Naruto y Sakura fueron retenidos en la academia. Se les negó el permiso para asistir al juicio, por medidas de seguridad. Todo el mundo sabía que Uzumaki Naruto tenía un temperamento muy fuerte, especialmente cuando se trataba de su excompañero de equipo.
De repente, la puerta de su oficina fue abierta de forma abrupta. Su secretaria irrumpió con expresión de asombro.
—Hatake-sama, el Kazekage, junto con el Jinchūriki Killer Bee, acaba de llegar aquí. ¡Tienen a Hinata Hyūga con ellos!
El ojo visible del hombre se ensanchó. Salió corriendo, y se dirigió a la entrada de la aldea. Y ella estaba allí. Su largo cabello ocultaba la mayor parte de su rostro, pero sus ojos preocupados podían ser detectados desde lejos. Después de verlos, Gaara lo saludó con un asentimiento de cabeza. Sin embargo, Bee dio un paso atrás, escondiendo a la chica detrás de su amplia figura.
—Hinata, llegas a tiempo. Está bien, Bee. Solo será interrogada.
Antes de que el rubio pudiera responder, un movimiento repentino hizo que todo el grupo mirara a un lado, Hiashi Hyūga caminaba hacia ellos, junto con algunos otros miembros de su clan. La heredera intentó hablar, pero su padre la tomó por la muñeca.
—Hiashi-san —comenzó Kakashi, pero no pudo terminar.
El líder del clan Hyūga levantó su mano libre y abofeteó a su hija con tanta fuerza que una bandada de pájaros se asustó y salió volando de los árboles cercanos. El cabello de la niña siguió el movimiento de su rostro, volando en el aire como un velo aterciopelado. Su mejilla ardió en un profundo color carmesí. Su expresión estaba completamente en blanco. Miró el suelo por un momento, luego movió lentamente sus grandes ojos hacia su padre, quien todavía estaba agarrando dolorosamente su muñeca.
—Hinata, estás bajo arresto por cometer traición ante el clan Hyūga. Por este medio, se te despojara de tus privilegios como miembro de la rama principal y serás responsable de avergonzar a tu familia, amigos y pueblo. Llévensela.
Luego tiró de la chica otra vez y literalmente la arrojó en las manos de los hombres Hyūga que lo acompañaban. Sus brazos fueron encadenados inmediatamente detrás de su espalda.
—¡Oi! ¡Tonto idiota! ¿Qué…? —Bee intentó razonar con Hiashi y seguir a Hinata, pero la palma de Gaara cayó sobre su hombro. El hombre se volvió hacia el otro con expresión enojada.
—No me gusta esto tampoco, pero solo empeorarás las cosas para ella —susurró el pelirrojo.
—¡Hiashi-san! —Kakashi rápidamente lo siguió—. Hinata es un testigo importante en el juicio de Sasuke. Tenemos que escucharla, ella puede...
—Ha hecho suficiente. Y no se acercará al Uchiha. Me aseguraré de eso.
—¿Qué van a hacer con ella? —Preguntó el Hokage, a pesar de que realmente no deseaba saber la respuesta. El ninja enmascarado era consciente de las formas en que el clan Hyūga trataba a sus propios miembros cuando eran acusados de algo. Tenían juicios internos, que no eran públicos. Por lo general terminaban en cosas muy crueles.
—Ella será encerrada. Como ya no es mi heredera, será tratada como cualquier otro Hyūga que haya traicionado al clan.
Kakashi se congeló, viendo como el hombre arrastraba a la aparentemente exhausta joven a la mansión Hyūga. ¿Podrían las cosas empeorar? El juicio de Sasuke seria en unas pocas horas. Tenía que hablar con Naruto.
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¿Puedes sentir esto?
Los labios de Sasuke se separaron. Era ella. Ella estaba en Konoha. ¿Pero cómo? ¿Cómo había encontrado su camino de regreso al mundo shinobi tan rápido? Él se aseguró de que eso no sucediera...
Ella arruinará todo.
—Yo me ocuparé de ella.
Si ella les cuenta acerca de mí, todos tus planes se arruinarán.
—Cállate ya. Nada se arruinará.
Mejor que así sea. Si la dejan entrar aquí, la mataré.
Sasuke dejó escapar un pequeño suspiro.
—De acuerdo. No me importa
Abriendo los ojos bajo el vendaje, localizo su chakra. Ella estaba siendo llevada a algún lugar lejos de donde él estaba. A la mansión de su clan, a juzgar por la cantidad de chakras Hyūga podía detectar. Un extraño peso desapareció de su pecho. Él negó ligeramente, tratando de aclarar sus pensamientos. Solo estaba preocupado por su plan. Nada más.
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—¿Dónde estuviste todo este tiempo?
Hinata obedientemente se dejó encadenar en el sótano de la mansión Hyūga y ahora colgaba de sus muñecas. Sus ojos se levantaron lentamente para mirar a su padre.
—Me secuestró cuando estábamos peleando en el País de la Tierra. Desde entonces he estado intentando regresar.
—¡Tonterías! Tuve que arreglar personalmente el daño que le infligiste al chico Uzumaki. Lo atacaste para poder escapar con el Uchiha, ¿verdad?
Sus ojos se agrandaron.
—¡No! Yo nunca...
—¡Estas mintiendo!
—No estoy —intentó razonar—. Me arrastró a un mundo del que no tenía conocimiento.
—Mentiras.
—¡No! —Las lágrimas nublaban su visión. Ella tenía que decírselo. Sasuke no había sido derrotado, se había dejado atrapar para poder ser llevado directo a Konoha. ¡Tenía que advertirles!—. Quería huir, pero la gente allí era demasiado poderosa. No sabía cómo regresar, ¡no tenía idea dónde estaba!
—¿Así que decidiste pasar un buen rato con el Uchiha y ayudarlo a restaurar su clan? No me mires así, ¡él me dijo lo que has hecho! ¿Es eso cierto?
Un profundo sonrojo cubrió el rostro de la niña. Ella quería responder, pero no pudo.
—Yo...
—¡Así que es verdad! ¿Te acostaste con él como una vulgar puta? —Los puños de Hiashi estaban apretados, sus nudillos comenzaban a ponerse blancos—. ¿Estás cargando a su hijo bastardo ahora? —Ella trató de responder, pero él no la dejó—. Eso no importa, los médicos se encargarán de eso.
Sus ojos se agrandaron.
—Padre...
—No te atrevas a dirigirte a mí de esa manera. Ya no eres mi heredera, ni mi hija. Mañana serás puesta bajo el sello de la rama secundaria Hyūga.
Por un momento no pudo respirar. Esto era demasiado para ella. Pero eso no importaba en este momento.
—¡Escúchame!
—¡No! ¡Aprende tu lugar! ¡Eres una desgracia!
Sin decir nada más, Hiashi Hyūga salió de la habitación, dejándola temblando y apenas respirando. Lágrimas calientes caían de sus ojos, empapando el suelo debajo de ella. Esto no podría ser cierto. Ella estaba aquí, a tiempo, pero había fallado. Ahora ella sería responsable de lo que sea que le sucediera a Konoha...
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Los guardias de ANBU le abrieron la puerta y camino hacia el pequeño salón de clases para buscar a sus dos exalumnos. Sakura estaba sentada en una silla, con la cabeza en las manos. Las lágrimas en sus ojos eran claramente visibles.
Naruto por otro lado, estaba de pie frente a la ventana, con los puños apretados con fuerza, Kakashi estaba seguro de que pronto comenzarían a sangrar. Al verlo, ambos se levantaron de un salto.
—¡Kakashi-sensei! —El Uzumaki dio unos grandes pasos y ahora estaba parado justo en frente del hombre enmascarado. Él se estaba volviendo más alto. Con un movimiento rápido, cerró la puerta y dio un paso adelante.
—Naruto, tengo una misión para ti.
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El Gran Salón estaba en silencio. Solo se escuchaban algunos susurros. Las sillas estaban alineadas en el espacio vacío, y en el frente había dos enormes escritorios. Los asientos de la izquierda eran ocupados por el Raikage, Gaara y la Mizukage, Mei Terumi. Todos habían sido reunidos como testigos clave para el juicio de Sasuke. Después de todo, él había interrumpido la reunión de los Kage hace unos años, atacándolos y matando a Danzo.
Y los de la derecha eran ocupados por los Ancianos de Konoha. Y por Hiashi Hyūga, que estaba sentado con su cabeza en alto, sus ojos blancos miraban hacia adelante. Junto a él estaban los miembros del Consejo de Konoha: Homura Mitokado y Koharu Utatane.
Y en el frente de la sala, en un dispositivo metálico especializado que se suponía bloqueaba todo el chakra, estaba Sasuke. Sus manos estaban encadenadas por encima de su cabeza, pero separadas entre sí, para que pudiera haber una distancia segura entre sus palmas. Sus pies también estaban encadenados al suelo. Había varias cadenas que recorrían su cuerpo y una tela oscura llena de signos especiales de sellado le cubría los ojos. Una sonrisa ligera descansaba en sus labios, lo que molestaba a todas y cada una de las personas que se habían reunido para su juicio.
El hombre se veía horrible. Tenía el cabello desordenado, tenía manchas de sangre por todas partes, y su ropa estaba hecha jirones. Por lo general, cambiaban a los prisioneros y les ponían un uniforme especial para que pudieran ser registrados, pero las circunstancias no lo habían permitido. Además, nadie se atrevía a acercarse demasiado al hombre de todos modos.
El silencio era insoportable. Entonces de repente la puerta se abrió y el Hokage, Kakashi Hatake entró tranquilamente en la habitual. Sonrió bajo su máscara y se frotó el cuello.
—Perdón por llegar tarde, me perdí en mi camino de la vida.
Algunas personas pusieron los ojos en blanco. El resto lo conocía lo suficientemente bien como para no sorprenderse. Kakashi rápidamente tomó su lugar junto a los Kage y miró a Sasuke, sintiendo una extraña inquietud en su pecho.
Homura miró alrededor y luego se levantó lentamente.
—Como todos finalmente estamos aquí, comencemos con esto.
Luego caminó alrededor de la habitación y se paró frente a todos. Miró a la multitud, asegurándose de que no faltaba nadie, luego se volvió hacia el hombre encadenado y abrió una hoja de papel doblada.
—Sasuke Uchiha —comenzó a leer—. Estás aquí para ser juzgado por tus acciones contra Konoha, la cumbre de los Kage y contra todo el mundo shinobi.
El silencio volvió a caer sobre la habitación. El hombre de cabello negro no respondió. Él solo ensanchó su sonrisa.
«Finalmente.»
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Fin Capitulo Veintiocho
Link historia original: www . fanfiction s / 8914719 / 1 / The-Madness-of-an-Enchanting-Obsession
Naoko Ichigo
