Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco es mía, es de AnnaDax y fue beteada por Jeffy Iha.

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Hinata corrió tan rápido como pudo, con sus ojos blancos fijos en la distancia, ella podía verlo. Estaba en la torre Hokage, en lo más profundo, en algo parecido a un búnker.

La gente huía de allí y otros la miraban con extrañeza al verla corriendo hacia esa horrible fuente de chakra. Pero esto no importó. Detenerlo era lo más importante ahora.

Finalmente llegó a la entrada principal, pero se detuvo en seco. Con su Byakugan activo, miró a su alrededor con sorpresa. Negó con la cabeza, deshizo su kekkei genkai y luego lo activó de nuevo. Esto no podría estar pasando...

Él se había ido. Justo así: él y Naruto habían desaparecido.

«Kuso

Probablemente había usado el jutsu de teletransportación del Cuarto. Girando sobre sus talones, miró alrededor de la aldea, tratando de ver lo más lejos posible, tenía que encontrarlos.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

—Detén esto mientras todavía hay tiempo, Sasuke.

El individuo de cabello negro miró a su alrededor, un poco sorprendido al descubrir que su ubicación había cambiado repentinamente. Luego volvió a mirar al muchacho rubio que tenía delante, con la cabeza inclinada hacia un lado.

—¿Entonces eres el famoso jinchūriki de nueve colas? Estaba ansioso por luchar contra ti.

Naruto parpadeó, sus miedos resultaron ser ciertos... este no era Sasuke. Al menos no en el interior. Con su modo Kyūbi dio un paso más, solo para confirmar esta teoría. Este era el cuerpo de su ex compañero de equipo, pero algo más lo controlaba, algo oscuro y poderoso, más fuerte que cualquier cosa que haya sentido antes.

—¿Quién eres? —Preguntó groseramente.

—No necesitas saberlo —respondió la cosa que tenía delante, con una sonrisa en los labios.

—¡Te has apoderado del cuerpo de mi mejor amigo, así que tengo derecho a saberlo!

El Uchiha se rió. Incluso su risa, tan llena de demencia era diferente de la habitual.

Antes de que el Uzumaki pudiera reaccionar, el otro hombre corrió hacia adelante y se enfrentaron. La energía oscura que lo envolvió era tan fuerte, que Naruto voló hacia atrás, apenas logrando aterrizar sobre sus pies.

Esto iba a ser más difícil de lo que pensaba.

—¡Sasuke, agárrate! —Sus gritos apenas podían oírse a través del rugido del viento causado por esa aura negra.

—Como ya te dije antes, Sasuke se fue hace tiempo —la cosa que poseía a Sasuke tenía una voz horrible, hablaba bajo y lentamente. El sonido le daba escalofríos al rubio—. Esto es parte de nuestro trato después de todo. Le doy poder y él me da la oportunidad de destruirte a ti y a este lugar.

Los ojos azules se abrieron de par en par. Los labios de Naruto se separaron, no sabía qué decir, así que se quedó quieto, completamente estático, mirando como su amigo estaba envuelto en la oscuridad una vez más. Y él no podía hacer nada al respecto.

«No, él no podía rendirse así. Haría hasta lo imposible para detenerlo

Activando su Modo Sabio corrió hacia el Uchiha, con un Rasengan en su mano. Los clones de sombra que había creado saltaron sobre él también, creando una distracción para que el rubio lograra acercarse lo suficiente. Todo esto tenía que terminar inmediatamente.

El Uzumaki apretó los dientes, rezando a todos los dioses para que su ataque no terminara con la vida de su amigo. Con un rugido, estrelló el Rasengan en su pecho.

Pero nada pasó. Naruto parpadeó y se miró la mano. Sasuke había parado el ataque con su palma y de alguna manera lo había disuelto. La bola de energía giratoria había desaparecido, su chakra oscuro lo había absorbido. El Uchiha ahora lo estaba sosteniendo por la muñeca, con una sonrisa en su rostro y los ojos llenos de locura.

Con un solo movimiento torció su mano, rompiendo los huesos en su brazo justo arriba de la muñeca. El jinchūriki gritó de dolor e inmediatamente retrocedió agarrándose el brazo con la otra mano. Sus ojos ahora eran de un color dorado amarillento, estaba por entrar en modo Kyūbi y miró al otro hombre con ira.

Sasuke atacó de nuevo. El rubio pensó que usaría el Chidori, pero no fue así. Este ataque era algo mucho más poderoso. La electricidad envolvió todo su cuerpo con un solo golpe, el Uzumaki se estrelló contra las rocas de la montaña a la cual los había teletransportado.

Se levantó de un salto, pero inmediatamente fue agarrado por el cuello. ¿Por qué Sasuke era tan rápido? ¿Por qué era tan poderoso? Él no controlaba el elemento aire y sin embargo el viento que se arremolinaba a su alrededor creaba un vórtice. El Uchiha solo podía mantener un Chidori en la palma de su mano, sin embargo, ahora su cuerpo entero estaba creando relámpagos y cada uno de ellos estaba perforando dolorosamente al rubio.

Él era demasiado poderoso, Kakashi tenía razón. A pesar de que Naruto había ganado la guerra, a pesar de que había luchado y derrotado con éxito a Madara y Obito, esto era demasiado para él, era demasiado débil para enfrentarse a este tipo de poder. Este Sasuke tenía tantas habilidades y tanta fuerza que era imposible incluso mirarlo sin ser aplastado por la horrible cantidad de chakra.

Esto era lo que le Uchiha siempre había querido: poder y fuerza. El Uzumaki ahora apenas respiraba, sofocado por el jutsu que el otro estaba usando en él. Trató de mantener sus ojos en su amigo, pero el monstruo que se había apoderado de Sasuke era demasiado para él. Naruto intentó liberar el Kyūbi por completo, pero no pudo, de alguna manera estaba bloqueando su chakra también.

El chico miró hacia otro lado, sintiéndose mareado. Esto terminaría pronto.

Pero no fue así, de repente, se estrelló contra el suelo, su cabeza se golpeó dolorosamente contra las rocas. Mirando hacia arriba, descubrió que Sasuke había retrocedido y estaba agarrando su brazo, el cual comenzaba a sangrar.

Hiashi Hyūga lo había atacado por la espalda, logrando asestar un golpe que hizo que Sasuke soltara al jinchūriki.

—Ahora yo soy tu oponente.

Sasuke no respondió, solo se rió, el sonido hizo que Naruto temblara.

Atacó al líder Hyūga, pero el hombre estaba más preparado que Naruto. Él evadió con éxito e intentó golpear al Uchiha con una del Puño Suave, pero él falló, su oponente era demasiado rápido.

—Naruto, aléjate. Yo me encargaré de esto.

—No —respondió, tratando de levantarse, pero no pudo. Cayendo sobre sus rodillas, jadeó, tratando de respirar. Lo que el Uchiha le había hecho, lo había dejado terriblemente lastimado. Su chakra estaba completamente bloqueado. Como si... como si hubiera desaparecido.

—Eres el padre de la chica Hyūga, ¿no es así? —Sasuke finalmente habló con voz tétrica.

Hiashi parpadeó. Después de todo el interrogatorio, había pensado que el Uchiha había entendido quién era.

—Pagarás por lo que le hiciste a mi hija.

—Lo que él hizo —corrigió—, yo no le he hecho nada a esa niña. Eso fue parte del trato que hice con el Uchiha, lo que él hizo con ella no es de mi incumbencia.

El líder del clan Hyūga estaba confundido.

—¡Ya basta de juegos! Gracias a ti tuve que renunciar a mi hija. Ella ya no es mi heredera y...

Pero él no continuó, se distrajo por el cambio repentino en el rostro del Uchiha. El remolino de viento a su alrededor desapareció y fue reemplazado por el enorme espíritu del Susanoo.

—¿Qué le hiciste a ella?

Hiashi dio un paso atrás. Esto era muy extraño.

—No te concierne.

—¿Qué hiciste con Hinata? —Insistió, dando unos pasos hacia adelante.

—Gracias a ti, ella será sellada. Gracias a ti, ella será encerrada hasta que sus pecados sean olvidados.

Los ojos negros se pusieron rojos. Una gota de sangre cayó por la mejilla de Sasuke, justo sobre la marca de quemadura. Su Mangekyou Sharingan resplandeció en la luz.

—Sobre mi cadáver.

Se lanzó contra el Hyūga y el otro hombre trató de evadirlo, pero fue cortado por el espíritu esquelético. Apretó su estómago, aunque la herida no era demasiado profunda. Al crear un vortex, logró alejar a su atacante y devolvió el golpe, pero Sasuke estaba listo para ello.

Llamas negras envolvieron al hombre de ojos blancos y él gritó. Se quitó la camisa y la arrojó al suelo, pero eso fue una mera distracción. Con la espada Kusanagi el Uchiha perforó su pecho, dejando que la electricidad fluyera a través del arma. Observó cómo los pálidos ojos lentamente comenzaban a apagarse y el Byakugan se desaparecía.

—¡No! —Gritó Naruto, tratando de ponerse de pie. Concentró toda la fuerza que tenía solo para estrellarse contra el suelo otra vez. Levantándose lentamente, observó como el Uchiha sacaba su espada y la movía por el aire para quitar el exceso de sangre de ella. Volvió a envainar la espada y se inclinó, mirando al Hyūga que ahora yacía en un charco de sangre.

—Eres una desgracia como líder y vergüenza como padre.

Hiashi separó sus labios, pero no dijo nada. Sus ojos se desenfocaron, mirando sin vida a la nada.

El Uchiha se quedó allí observándolo por un momento, pero pronto se distrajo. Alguien aplaudió desde detrás de él y giró para ver a Homura Mitokado. El anciano estaba sonriendo, aplaudiendo lentamente, con un enorme rollo de jutsu bajo el brazo.

—Pensé que no tendrías agallas para matarlo.

Sasuke retrocedió, levantando su mano frente a él, listo para atacar.

—Honestamente, me sorprendes Uchiha. Sabía que eras un monstruo, pero esto excede mis expectativas.

—Hablar no te salvará de mi ira.

—Pero mi proposición puede que ayude.

Sasuke inclinó su cabeza.

—Nada es capaz de detenerme, viejo.

—¿Qué sucedería si te dijera que si detienes esta masacre ahora podrías convertirte en un noble de Konoha?

El Uchiha se rió.

—Hacerme perder el tiempo con tus tonterías solo empeorará las cosas para ti.

—Pero créeme, querrás oír esto —Homura se tomó un momento para esperar una respuesta, pero el hombre de cabello negro guardó silencio, aparentemente curioso por lo que tenía que decir—. Si te detienes ahora, todas tus obras serán perdonadas. Obviamente tienes algo dentro de ti que te está controlando y eso se llevara toda la culpa, no tú. Dejaré que todos sepan que fuiste enviado a una misión y que viniste aquí para asesinar al traidor de Hiashi.

Los ojos de Naruto se agrandaron, esto era una completa y total tontería. ¿Qué estaba pasando?

—Además —continuó el anciano— liderarás a un escuadrón ANBU. Y también podrás restaurar el honor de tu clan.

—¿De verdad crees que soy tan estúpido?

—Oh, no. De hecho, sé lo inteligente que eres y es por eso que sé que aceptarás mi oferta. Ya ves, a través de los años todas las personas comenzaron a pensar que Konoha era gobernada por el Hokage, pero eso no es verdad. El Hokage es un simple peón, nosotros, los ancianos, somos los que decidimos el destino de la aldea, los que hacen las reglas. Todos esperan que Naruto se convierta en Hokage, todas las personas piensan que él ascenderá al liderato tan pronto como lo decida, pero los planes para él eran muy diferentes. Él sería la primera persona en la historia de la aldea en obtener tal título y ser el recipiente de la bestia de nueve colas. Él los ayudó a ganar en la última guerra y él les aseguraría un gran poder en el futuro.

Sus ojos oscuros se volvieron hacia el Uzumaki, quien intentó levantarse de nuevo, pero fue en vano.

—¿Qué estás diciendo? —Preguntó Sasuke, mirando al rubio en el suelo.

—Naruto es demasiado temperamental. Es por eso que te estoy diciendo que, si nos ayudas, tú obtendrás el respeto y el lugar que mereces.

—Estás mintiendo.

—No hago. Tienes esa cosa en ti que puede decir si estoy siendo sincero, ¿verdad? Sabes que no estoy mintiendo.

Sasuke se tomó un momento para cavar en sí mismo.

Él está diciendo la verdad, ¿pero ya te olvidas de nuestro plan?

«De ningún modo.»

—Estás loco si piensas que yo viviré aquí, después de todo lo que le pasó a mi familia. Preferiría quemar la aldea hasta sus cimientos a tener que pasar una noche más aquí.

—Niño tonto, ¿no entiendes lo que te estoy ofreciendo? Te daré poder, control total. ¿No es eso todo lo que siempre has querido? Tendrás a ANBU en tus manos. Te daré el lugar que fue de Danzo y serás capaz de dar las mismas órdenes que él daba. Puedes ordenar que todo el clan Hyūga sea eliminado si así lo deseas. Todo esto será un pequeño sacrificio a cambio del gran futuro que traerás para de Konoha. La aldea necesita de tu fuerza, de tu sangre, necesitas restaurar tu clan y comenzar de nuevo. Tú junto con el jinchūriki, serán imparable. Además, sabes que el Sharingan es lo único que puede controlar al Kyūbi y sabes lo que ese poder significará para ti. Piensa por eso, lo tendrás todo. Tendremos todo en nuestras manos.

—No eres más que un viejo loco. No puedes pensar que me detendrás con esa charla. No tienes poder, eres solo una sombra...

—¿Quién crees que permitió que el Kyūbi deambulara por la aldea hace veinte años? —Interrumpió Homura—. ¿Quién crees que trabajó con Obito Uchiha, el famoso hombre enmascarado, para destruir a Konoha? Él nunca hubiera sabido que Kushina estaba embarazada si no fuera por mí; yo fui quien le informó cuando debía de dar a luz, fui yo junto con Koharu Utatane, quienes ordenaron a los guardias de ANBU que se alejaran del lugar en el que ella traería al mundo a su hijo. Yo también fui el que debilitó el escudo de defensa de Konoha para que Pain pudiera atravesarlo y destruir todo. Este pueblo no es lo que debería ser y hasta que mueran ciertas personas y se restaure cierto orden, nada será como debería ser.

Sasuke bajó la mirada, sus ojos rojos se abrieron de par en par. Esas palabras tenían sentido, todos los ataques y los eventos extraños...

Él suspiró. Sacando su espada, finalmente levantó su rostro hacia el anciano.

—Todo eso suena bien, pero ya tengo un acuerdo con alguien más.

Luego voló hacia adelante, tratando de cortar al hombre. Sin embargo, él se había ido en un abrir y cerrar de ojos. El usuario de Sharingan miró alrededor, tratando de detectar a su presa con su kekkei genkai ¿se había escapado de nuevo?

De repente, un dolor enorme recorrió su cuerpo y jadeó. Mitokado de alguna manera había reaparecido detrás de él, golpeándolo la espalda con alguna técnica de fuego.

Retrocediendo rápidamente, Sasuke cayó de rodillas por un momento, con su brazo derecho se aferraba fuertemente al suelo. Sus ojos rojos se volvieron negros, más negros que nunca. Levantó la mirada hacia el hombre, viendo cómo el shock recorría su rostro. Las venas negras en su cuerpo eran más distintivas ahora y estaban asustando al anciano.

—Estás lastimando mi contenedor —explicó el hombre de cabello negro, volviendo a ponerse de pie—. Y no puedo dejar que hagas eso, todavía tengo trabajo por hacer. Comenzando contigo.

El Uchiha se dirigió hacia el anciano, soltando la espada Kusanagi. Él no necesitaba una espada para usar sus habilidades.

Golpeó con sus palmas el suelo, haciendo que una enorme pila de rocas volase por el aire. Con un simple movimiento de la mano, los escombros fueron enviados hacia anciano, pero este los evadió con facilidad.

Un rayo se dirigió al anciano y saltó hacia atrás, mirando al Uchiha. Cualquiera que fuera el poder que tenía, él lo quería para sí mismo.

Homura Mitokado agarró el pergamino gigante que yacía en el suelo y lo abrió, untando su sangre en el papel. Una enorme criatura de roca apareció, atacando inmediatamente a Sasuke. Él evadió también, levantando las manos en el aire, de alguna manera logró tomar control de esa criatura y se inclinó sobre su costado, para convertir a la invocación en una pila polvorienta de barro y piedras.

El anciano parpadeó. No era posible que ese criminal fuese lo suficientemente fuerte como para controlar todos los elementos de esa manera. Tenía que sellarlo.

Corriendo hacia adelante, el anciano realizó una combinación de sellos con sus manos, convocando a una enorme criatura parecida a un topo. Saltó y luego golpeó el suelo, creando un fuerte terremoto. pero eso fue solo una distracción. El hombre pronto estuvo muy cerca del Uchiha. Sacó un kunai y trató de golpearlo. Como Sasuke había tirado su espada, tuvo que agarrar al anciano por la muñeca para detener el golpe, pero el ataque era una trampa.

Homura aprovechó la oportunidad y retiró su mano. Sasuke todavía estaba agarrando su muñeca y siguió el movimiento, acercándose más a él, lo suficientemente cerca para que el anciano le golpeara con la palma de la mano.

Por un momento ambos se congelaron, luego el aire se llenó con los gritos de Sasuke. Trató de retroceder, moviendo sus manos para quitar esa sensación de quemazón de su frente, pero sus miembros no respondían. Su mente no era suya para controlarla más. Esta era una especie de técnica para alterar la mente, algo que le quitaba el control de sus sentidos, incluso el espíritu demoníaco no podía recuperar el control.

—Esperaba no utilizar esto contigo, ya que eres una parte importante de mi plan, pero supongo que no tengo otra opción.

Sasuke cayó de rodillas, sus ojos negros miraban el rostro arrugado y viejo que tenía delante. El dolor era insoportable era como si todas y cada una de las células de su cuerpo estuvieran ardiendo, como si lo estuvieran desgarrando poco a poco.

—Podrías haber tenido un futuro mucho mejor, Uchiha. Juntos podríamos haber moldeado esta aldea en lo que quisiéramos, pero eres tonto y morirás como un tonto.

Otro grito llenó el aire. Sus ojos y nariz estaban sangrando, todo su cuerpo se retorcía. Él estaba fallando en su misión. Todo esto fue para nada, debió haber dejado que Naruto lo matara, entonces al menos habría muerto con honor.

Sus oídos estaban zumbando y su visión se estaba volviendo borrosa. Él había fallado. Cerró los ojos, dejando que la oscuridad lo envolviera.

Sasuke cayó al suelo. El dolor desapareció. Al menos en la muerte, él podría encontrar la paz...

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Fin Capitulo Treinta y uno

Link historia original: www . fanfiction s / 8914719 / 1 / The-Madness-of-an-Enchanting-Obsession

Naoko Ichigo