Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco es mía, es de AnnaDax y fue beteada por Jeffy Iha.

xxx

La nueva líder del clan Hyūga levantó sus ojos blancos y cuidadosamente puso su cabello detrás de su oreja. Miró al hombre que había golpeado la puerta de su oficina, con una leve sonrisa en su rostro.

Hinata-sama, el Hokage ha solicitado su presencia.

La chica asintió y se volvió hacia los documentos en su escritorio, mirándolos inexpresivamente.

Ella todavía estaba tratando de entender lo que había sucedido.

Después de haber salvado a Sasuke y detener el destructivo espíritu demoníaco, se desmayó y estuvo inconsciente por un tiempo. Los médicos le explicaron que fue por agotamiento y despertó un día después, justo a tiempo para el funeral de su padre.

Gaara, el Kazekage, recuperó sus sentidos después de una larga sesión de curación con la mejor ninja médico de Konoha: Sakura. Todavía sufría algunos efectos secundarios internos por la electricidad que lo había golpeado, pero no había nada que la alumna de Tsunade no pudiera manejar.

Y el pelirrojo había ayudado con la investigación sobre los recientes acontecimientos, usando una técnica especial, había creado un ojo de arena para mirar a Sasuke mientras los Kage lo perseguían y pudo escuchar todo lo que Homura Mitokado había dicho, cada palabra, probando su traición a la Aldea de la Hoja. Lo mismo hizo Naruto. Los dos habían dado detalles sobre lo que el hombre había dicho.

El nuevo Consejo de Konoha había reunido información sobre el reciente ataque y había descartado lo siguiente: Mitokado y Utatane fueron declarados traidores. Debido a la incapacidad de Kakashi para ejercer correctamente después de la pelea y debido a la masiva solicitud, Naruto Uzumaki finalmente aceptó tomar el lugar que fue de su padre y fue nombrado Hokage.

Quedó claro que si Hinata hubiera tenido la oportunidad de hablar, la pila de cadáveres que dejo el Uchiha loco podría haber sido evitada. Los ancianos Hyūga habían admitido el error cometido por Hiashi de encerrar a su hija y negándose a escucharla. Así que la habían nombrado como la heredera legítima, la nueva líder del clan Hyūga.

Hinata era considerada una heroína por detener la destrucción del Espíritu demonio.

«Esto será un desastre» se dijo a sí misma.

Suspirando, se levantó, arregló su kimono color blanco de líder Hyūga. Se sentía muy incómoda. Al salir, saludó a los guardias que se inclinaban y se dirigió a la torre Hokage. La chica rápidamente despidió a los hombres que se habían ofrecido a acompañarla, ella necesitaba ordenar sus pensamientos.

No tardó mucho en llegar, pero las miradas que recibió en el camino la estresaron. A ella no le gustaba la atención y estaba recibiendo demasiada en este momento. Algunas personas la saludaban, otras le sonrían y algunos le daban miradas extrañas; todavía no estaban seguros de lo que había sucedido en su tiempo fuera de la aldea, tenían todo el derecho a dudar de ella.

Subió las escaleras rápidamente, se paró frente a la gran puerta de madera y exhaló. Tocando, no esperó una respuesta y entró enseguida.

Naruto estaba sentado en su escritorio, ignorando completamente la gran silla detrás de él, con un montón de papeles en su regazo. La capa de Hokage le sentaba bien. Levantando sus ojos azules, le dirigió una increíble sonrisa, se levantó y caminó hacia ella.

—¡Hinata-chan!

Abrazándola rápidamente, el hombre dio un paso atrás y la miró, admirando su belleza. Ella estaba destinada a ser la líder del clan Hyūga, sin embargo, la sonrisa forzada en sus labios lo preocupaba.

—¿Has pedido verme?

Su expresión se puso seria.

—Sí. Por favor, toma asiento.

La chica obedeció y se sentó en el gran sillón frente al escritorio. El Uzumaki también tomó su lugar en el enorme mueble que no parecía gustarle demasiado.

—¿Está todo bien? —la chica clavó sus ojos blancos en los suyos.

Naruto la miró por un momento.

—¿Estás bien, Hinata?

Ella parpadeó.

—Sí, ¿por qué?

—Me informaron de tu estado de salud. Parece que has usado toda tu energía para detener a Sasuke.

—Estaré bien.

El nuevo Hokage sonrió.

—Siempre has sido una kunoichi fuerte, no dudo de que estarás bien, pero no puedo evitar estar preocupado por ti.

Fue el turno de la joven de sonreír. Antes conversar con el rubio era un desafío, pero ahora lo encontraba relajante. Él era una buena persona.

—Tengo la sensación de que mi salud no es la razón por la que me llamaste aquí.

—Tienes razón —el hombre rió y se frotó el cuello. Él respiró hondo y exhaló, una expresión seria se apoderó por su rostro—. Hinata, sé que nos contaste lo que había sucedido mientras estabas fuera. Acerca de la tierra extranjera y tus intenciones de hacer entrar en razón a Sasuke, pero ¿nos dijiste todo?

Ella lo miró fijamente.

—No.

—¿Y me dirás toda la verdad?

La Hyūga miró hacia otro lado por un momento.

—Si te digo, ¿me darás permiso para verlo?

—¿Por qué necesita visitarlo? No creo que sea una buena idea, dada tu condición.

—Lo sé.

—Entiendo. Él mató a tu padre —el Uzumaki inclinó su cabeza para atraer su mirada—. Te daré permiso, si esto es lo que deseas. Solo quiero saber exactamente qué sucedió cuando estuvieron juntos. Sé que él asesinó a todas esas personas, sé que es un bicho raro, pero él es mi amigo. Necesito entender qué lo hizo comportarse de esa manera… no hay forma de que lo perdonen ahora, pero haré todo lo posible para posponer su sentencia.

Inclinándose hacia delante, Naruto miró hacia la puerta.

—Mira —susurró—. De todas las personas que conozco, eres la única capaz de encontrar bondad en todos. Si hay alguna forma de ayudar a Sasuke, quiero saberlo.

Pasó un momento de completo silencio.

—Bien, te contaré todo y trataré de hacerlo simple —inclinándose hacia atrás, la mujer se arregló el kimono blanco y miró su regazo—. Verás, su principal razón para secuestrarme fue arreglar su brazo, había desactivado sus puntos de chakra cuando luché contra él en el país de la Tierra. También tenía la intención de usar genjutsu conmigo y obligarme a seguir su plan de atacar Konoha, sin embargo, aprendí cómo salir de sus ilusiones con mi Byakugan.

—Entonces, ¿por qué te mantuvo con él? Generalmente te mataría si no te necesita más.

—Tienes razón. Yo tampoco estaba muy segura de eso aunque poco a poco empecé a darme cuenta de sus intenciones. Él estaba aburrido, cansado de correr, se sentía solo. Mi compañía parecía ser de su agrado. Entendí esto y decidí usarlo contra él, tratando de razonar con él.

—¿Y funcionó?

La mujer levantó lentamente los ojos, tenía una expresión muy extraña en su rostro.

—Me enamoré de él, Naruto.

El Hokage parpadeó, sus labios se separaron. Abrió la boca un par de veces, pero no fue capaz de producir sonido.

—Pensé que me quedaba con él simplemente porque no tenía forma de encontrar el camino de regreso a casa —ella continuó—, pero luego me di cuenta de que eso era una mentira. Quería mantenerme cerca de él, ayudarlo a poner en orden su mente y hacerle renunciar a su sueño de destrucción, porque comencé a preocuparme demasiado por él.

—Pero... no entiendo.

—Yo tampoco. Llámame idiota, sé que me lo merezco, pero por primera vez en mi vida me sentí viva. A pesar de que es un loco, también es una persona interesante que puede ofrecer un mucho, solo tienes que estar dispuesto a acercarte a él. Pensé que era una idiota por dejar que mis sentimientos nublaran mi juicio, en todo caso, eso solo me hizo luchar más por él y ayudar a Konoha. Además, él tenía razones para asesinarme. Intenté atacarlo, engañarlo y enfurecerlo, pero no lo hizo.

—Él... —Naruto sintió como si algo lo hubiera golpeado— él te ama.

La heredera suspiró.

—Creo que vio algo en mí que le interesó, pero no creo que un hombre como él sea capaz de amar.

—Hinata, ¿qué me estás diciendo?

—Mis sentimientos por Sasuke costaron demasiadas vidas. Tuve varias oportunidades para detenerlo, para asesinarlo, pero no pude. Al final, él se escabulló antes de que yo pudiera notarlo. Es mi culpa que todas esas personas estén muertas. Soy directamente responsable de la muerte de mi padre. No lo culpo.

Naruto parpadeó.

—Esto es ridículo.

—No lo es, no tienes idea de cuántas veces pude cortar su garganta y terminar con él. No pude. Al principio, quería atraparlo y traerlo de vuelta para que finalmente pudieras estar en paz Naruto, y así finalmente pudieras convertirte en Hokage. Y poco a poco, comprendí que eso ya no era lo que me quería, lo quería a salvo de sí mismo.

El Hokage guardó silencio. Estaba mirando por la ventana, mirando a la gente deambular por las calles de Konoha con una sonrisa en el rostro. Todo parecía finalmente tranquilo, pero no era realmente así.

—Hinata... cuando le preguntamos a Sasuke dónde estabas... dijo algunas cosas muy extrañas.

—¿Extrañas?

—Bueno... nos dijo que estabas muerta, que él te había matado, pero ahora entiendo por qué dijo eso. Quería que dejáramos de buscarte y así que no interferirías con su plan. Para que pudieras estar a salvo y lejos de aquí mientras destruía la aldea. Luego nos dijo que lo estabas esperando. A partir de allí comenzó a mentir y era evidente que solo estaba jugando con nosotros y luego... él nos dijo eso... que quería restaurar su clan... con tu ayuda.

El Uzumaki honestamente esperaba ver conmoción en la chica, cualquier señal de sorpresa, pero ella estaba completamente calmada.

—Hinata…

—Me acosté con él.

Naruto se quedó boquiabierto.

—¿Pero por qué?

—Porque lo amo.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

La conversación de Naruto con la chica había sido demasiado sorprendente, él había anticipado algo diferente. Lo que la Hyūga le había contado fue impactante, pero... estaba feliz por su amigo. Sasuke, tan loco estaba, también merecía que alguien lo cuidara. Lástima que era lo suficientemente tonto como para no poder disfrutar de eso ahora. Las cosas podrían haber resultado tan diferentes, si el Uchiha hubiera escuchado a Hinata...

Se informó que Ibiki Morino, al igual que Ino había recobrado la conciencia tan pronto como la heredera derrotó al Espíritu demonio. Ambos estaban cansados y se sentían un poco enfermos, pero ahora habían vuelto a sus deberes. La Yamanaka estaba pasando la mayor parte de su tiempo haciendo todo lo posible para ayudar a Sakura a sanar a los Kage.

Mei Terumi, la Mizukage, estaba personalmente manejando la salud de Kakashi. Parecía demasiado preocupada por la condición del hombre enmascarado.

Sonriendo para sí mismo, el nuevo Hokage se adelantó, mirando a Hinata por el rabillo del ojo. Todo estaba encajando lentamente en su lugar, ahora, si solo pudiera pensar en una forma de sacar a su ex compañero de equipo y mejor amigo de la cárcel de forma segura, sería el shinobi más feliz del mundo.

Pasaron puerta tras puerta y finalmente llegaron al final del laberinto subterráneo que era la prisión de Konoha. Despidiendo a los guardias, el Uzumaki abrió la puerta e indicó a la heredera que lo siguiera.

Al entrar, encendió una linterna y la ubicó en la pared. La luz se alzó y el rubio se acercó, parado justo en frente del Uchiha. El hombre estaba nuevamente encadenado, se le aplicaron cientos de técnicas de sellado y sus ojos estaban cubiertos. Sasuke parecía una marioneta, colgando de sus cuerdas, completamente sin vida.

—Te traje un visitante, Sasuke, así que compórtate —al decir esto, Naruto se giró y miró a Hinata. Una inmensa tristeza se extendió en su rostro—. Esperaré afuera —explicó y salió, cerrando la puerta detrás de él.

El silencio era insoportable. El criminal Uchiha colgaba de sus cadenas absolutamente inmóvil. La joven sintió la necesidad de irse, esto era demasiado para ella, pero no pudo encontrar la fuerza para moverse. Al final dio un paso adelante y exhaló.

—Sasuke.

De repente, el hombre pareció volver a la vida. Su rostro se movió, aparentemente sorprendido, sin embargo, no respondió o no pudo hacerlo. Sus dedos temblaron ligeramente, ella dio un paso más y finalmente levantó sus manos, lentamente quitándole el vendaje de sus ojos. Su chakra estaba completamente sellado. Además, ella tenía el Byakugan. Su genjutsu no podría funcionar en ella.

Retrocediendo, fijó sus ojos en los ónix. Los dos se miraron durante un rato, luego sus labios se separaron, no obstante, no parecía poder hablar.

Mirando a su alrededor, encontró una botella de agua y un vaso sobre una mesa a pocos metros del hombre. Lo estaban torturando, no es que ella pudiera culparlos. Llenando el vaso, ella cuidadosamente lo puso sobre sus labios y lo dejó beber. Alejándose nuevamente, lo miró y él tomó un momento para admirarla.

—No deberías estar aquí —su voz era ronca.

—No deberías estar preocupado por mí. Ahora soy la líder del clan Hyūga y tengo ciertos privilegios.

—No... no deberías... estar en Konoha en absoluto.

—¿Por qué no? ¿Para poder desperdiciar tu vida con ira y odio?

—Para que no me vieras así.

La joven parpadeó. Sus ojos, negros como la noche, mostraban cansancio. Ella sacudió su cabeza.

—Casi te matas.

—Tenía que morir —interrumpió—. Le debía mi vida a ese espíritu demoníaco.

—Sí. Debido a tu estúpida determinación de destruir el único lugar donde podrías estar a salvo.

—Te asesiné.

La chica separó sus labios.

—¿Qué?

—En aquel entonces, cuando te dije que te había puesto bajo mi genjutsu... no lo hice, de hecho, me las arreglé para asesinarte. El Demonio te trajo de vuelta.

—¿A cambio de tu vida?

Él no respondió, no tenía que hacerlo. Su pregunta fue retórica. Hinata dio un paso atrás, colocando su palma sobre su corazón. Esto podría explicar la fatiga que estaba sintiendo.

—¿Cómo pudiste venir aquí sabiendo perfectamente que morirías?

—¿Cómo pudiste traerme de vuelta? —su pregunta la tomó por sorpresa—. Me había ido, el Demonio se había apoderado por completo de mí.

Ella miró hacia otro lado.

—Te llamé bastardo idiota. Eso generalmente funciona en ti.

—No vuelvas, Hinata.

Sus constantes cambios de tema la frustraban.

—Yo…

—Tienes todo lo que querías ahora. El dobe es Hokage y él te ve de manera diferente, pude sentirlo en su voz. Me has salvado suficientes veces para que te quiera en su vida. Olvídate de mí.

—¿Esperas que me olvide de todo lo que pasó?

—Eres la heredera Hyūga, ¿no es así? Tu padre no está más aquí para mandarte. Lo dijiste tú misma, tienes muchos privilegios ahora.

—Nunca quise ser la líder de mi clan y gracias a ti, me veo forzada a eso...

—¡Él te había encadenado! —su voz no solo la interrumpió, sino que también la sobresaltó—. No me importa si a mí me cuelgan de una pared, pero a ti nadie puede tratarte así.

Sus labios se separaron.

—¿Mataste a mi padre por cómo me trató? ¡Idiota! Siempre me han tratado así y…

—¡Bueno, ya era hora de que se detuviera! ¡Ódiame todo lo que quieras, Hinata! No me arrepiento de haber asesinado a tu padre. En todo caso, me arrepiento de haber sido tan amable con él.

La chica finalmente retrocedió, apoyándose en la pared. Su cabeza daba vueltas.

—Estás tan loco como es humanamente posible —ella escondió su rostro en sus palmas y exhaló, tratando de aclarar su cabeza—. Las cosas podrían ser tan diferentes para ti, Sasuke. ¿Por qué decidiste arruinar todo debido a tu odio?

El hombre se mantuvo en silencio por un tiempo. Luego tomó una respiración profunda y exhaló, cerrando sus ojos negros.

—Nunca he tenido ningún deseo en mi vida además de destrucción. Primero viví para matar a mi hermano. Luego viví para asesinar a los responsables de su muerte. Nunca he tenido otro objetivo aparte de eso… hasta que te conocí. Te las arreglaste para meterte en mi cabeza y quería matarte, pero al mismo tiempo no podía hacerlo. Destruir este lugar era mi objetivo, solo viví para esto y si tenía éxito, no tendría otra razón para vivir. Es por eso que estaba dispuesto a dar mi vida. Pero luego viniste. Podía sentir tus brazos, tus lágrimas, sin embargo, no podía hacer mucho, me había ido. Cómo lograste recuperarme está más allá de mí.

Hinata sonrió.

—Peleaste por el poder contra el Demonio, ya que encontraste un nuevo deseo. Una razón para mantenerte con vida.

—Y lo hiciste también, ¿no es así? De lo contrario no estarías aquí.

Al levantarse, la heredera se acercó a él y devolvió el vendaje a sus ojos, teniendo cuidado de no lastimar su magullado rostro. Ella se quedó mirando sus rasgos por un momento, luego le dio la espalda.

—Adiós, Sasuke —susurró. Las lágrimas rodaban por su mejilla, pero ella las limpió rápidamente.

Hinata salió, cerrando la puerta rápidamente, dejando al hombre solo en la pequeña celda.

—Adiós…

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Fin Capitulo Treinta y cuatro

Notas: ¡Hola! ¿qué tal están? Se me había olvidado que tenia actualizaciones pendientes y recién mientras llenaba el tarro en el que beben agua mis perros, recordé los fics y de paso me empape de agua los zapatos XD pero aquí estoy, cumpliendo mi promesa de ficker. También tengo que aprovechar antes de que mi internet colapse, mi papá esta enviciado en la serie El Señor de los Cielos y hace mierda el internet durante el fin de semana.

A todo esto, ya entramos en la recta final de la historia, nos quedan… cinco capítulos para el final. ¿Pueden creer que ya no nos queda casi nada? No sé, sentía que el fic seria eterno, pero la verdad es que he disfrutado tanto con la historia y con ustedes mis lectores que… no quiero que termine la historia.

Por favor sigan cuidándose del Covid. Les mando muchos besos y abrazos y nos estaremos reencontrando el… 2 de noviembre. Bye bye.

Link historia original: www . fanfiction s / 8914719 / 1 / The-Madness-of-an-Enchanting-Obsession

Naoko Ichigo