Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco es mía, es de AnnaDax y fue beteada por Jeffy Iha.
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Rabu bostezó, frotándose los ojos, trató de mantenerse despierto.
A su lado derecho, Sato estaba apoyado en la pared, durmiendo profundamente. Cómo podía dormir mientras estaba de pie era un misterio para el hombre.
De repente, el guardia se levantó de un salto. Alguien venía por el pasillo.
—¡Sato, despierta!
Golpeó a su colega y vio como el otro apenas abría los ojos.
—Déjame…
—Alguien está aquí.
—Nadie esta…
Pero antes de que pudiera terminar, una mujer apareció ante ellos en la oscuridad. La tenue luz del túnel apenas revelaba su rostro y su ropa blanca la hacía parecer un fantasma. Dio un paso adelante y ambos hombres saltaron en posiciones de combate, sosteniendo un kunai.
—Quién…
—El Hokage debería haberte informado que vendría.
Los guardias parpadearon. En un momento, Rabu la reconoció. Sus fantasmales ojos blancos eran los de una Hyūga.
—Hinata-sama —comenzó—. Yo... no la esperábamos tan tarde.
—¿Te ha dicho el Hokage cuándo vendría?
—N-no...
—Entonces, ¿cuándo me esperabas?
El hombre abrió la boca, aparentemente desconcertado. Hinata apretó los puños e intentó mantener la calma. No era propio de ella ser grosera, en absoluto, pero ella estaba haciendo esto a propósito. Tenía que usar su autoridad para asustar a los hombres al menos un poco.
—Yo... ¿Le gustaría ver al prisionero?
—¿Crees que vine aquí para hablar con ustedes dos?
Ambos guardias se miraron, un poco sonrojados. Los dos eran jóvenes shinobi y proteger al Uchiha fue probablemente la primera misión seria que se les dio. Mordiéndose el labio, la joven esperó a que abrieran la puerta de la celda. Ella dio un paso adelante.
—Quiero hablar a solas con el hombre que asesinó a mi padre. Vete.
—Pero Hinata-sama...
—¡Dije, vete!
Observó cómo su voz asustó a los hombres. Ella no era nadie para darles tales órdenes, solo el Hokage podría despedirlos de sus labores, pero ellos parecían demasiado frustrados como para pensar con claridad y eso era exactamente lo que ella tenía en mente.
Inclinándose ligeramente, los hombres caminaron por el pasillo. No estarían demasiado lejos, estaba segura de eso, pero era mejor que nada.
La chica suspiró. Lentamente caminó hacia delante, agarrando los extremos de su kimono para que la tela no se arrastrara por el suelo, era demasiado largo. Ella entró y cerró la puerta. Activando su Byakugan, vio a los dos guardias en uno de los corredores. Esto debería funcionar.
Después de unos pocos intentos, logró encender la pequeña lampara y la dejó en la pared. Lo que la luz reveló, la sorprendió profundamente.
Sasuke todavía estaba colgado de la pared. Las cadenas en sus muñecas tenían sangre y cortes profundos surcaban su piel. Sus pómulos sobresalían demasiado, ¿lo estaban alimentando? ¿O se había negado a comer la comida?
Su cabello estaba sucio, polvoriento y también tenía manchas de sangre. Su rostro estaba magullado. Podrían haber estado golpeándolo. Definitivamente sí, ¿tal vez Morino lo había visitado?
Finalmente logro calmarse y se acercó a él. Su mano tocó lentamente su mejilla, su piel estaba fría, muy fría. Él no reaccionó. Bajando sus dedos, ella trazó su mandíbula, hasta que las puntas de sus dedos llegaron a su cuello. Ella necesitó algo de tiempo para sentir su pulso. El hombre apenas respiraba.
—Estás tratando de matarte —susurró.
Y ella podría entenderlo. La muerte era mucho más honorable que la podredumbre en la peor prisión del mundo.
La mujer cuidadosamente le quitó la sucia tela que le cubría los ojos. Tenía sellos especiales para bloquear el chakra y estos le quemaban los dedos, pero a ella no le importaba. Dejándolo caer al suelo, ella miró al hombre, él todavía no reaccionó.
—Sasuke...
Un momento de silencio pasó.
—¿Por qué no puedes dejarme morir?
Ella miró sus labios e intentó descubrir cuándo se habían movido. Apenas podía hablar, su voz era ronca.
Dando media vuelta, rápidamente llenó con agua el vaso que descansaba sobre la pequeña mesa y lo presionó contra sus labios, pero él no se movió.
—Tienes que beber.
—No.
—Por favor.
Lentamente, sus párpados se levantaron, apenas, pero lo suficiente como para que ella pudiera ver sus ojos. Seguían siendo negros y se notaban muy cansados, un poco nublados también. Él estaba en muy mal estado.
No pudo evitar dejar que sus dos palmas se posaran en su rostro, colocándolas cuidadosamente en sus mejillas. Sus ojos se abrieron un poco más.
—Te ves... diferente —notó con voz ronca, las palabras solo fueron un susurro.
—Es por el kimono.
—¿Por qué estás aquí, Hinata?
La chica finalmente soltó su frío rostro y dio un paso atrás. Ella respiró hondo.
—Estoy aquí para liberarte.
Sorprendentemente, una sonrisa burlona curvó sus labios.
—Eso es imposible.
—Serás enviado a la prisión de Raishini mañana.
—Lo sé.
—No puedo permitir que eso suceda.
El Uchiha lentamente pasó la lengua por los labios, con sus ojos fijos en la joven. La sonrisa se había ido, su expresión era mortal.
—Tú puedes y lo harás.
—¿Por qué, para que puedas morirte de hambre?
—Se suponía que debía morir.
—No…
—Hinata —la joven parpadeó. Mucha gente la llamaba por su nombre, pero escucharlo de sus labios era diferente. Se sentía... bien.
—No puedo dejarte morir, Sasuke.
—Tú…
—Deja de ser tan terco —ella interrumpió, mirándolo mientras él abría los ojos.
La chica puso su palma sobre el pecho del hombre. Todavía podía sentir la herida que el medallón había dejado allí. Quizás eso le dolió, pero él no lo mostró.
Ella respiró hondo y cerró los ojos.
—Katsu.
Las extrañas cadenas que estaban alrededor de todo su cuerpo de repente se aflojaron, luego cayeron al suelo una por una. El Uchiha inhaló, sintiéndose extrañamente aliviado. Él podía respirar adecuadamente ahora.
—Hinata...
La líder estaba demasiado preocupada. Contempló el enorme sello que se podía notar en la pared. Era el mismo que ella había visto en uno de los libros de la biblioteca del Hokage. Gracias a Dios, Naruto le había dejado buscar en los viejos pergaminos.
Se mordió el pulgar y untó la sangre en ambas palmas. Esto no era un jutsu de invocación, solo tendría que sacrificar una pequeña cantidad de su sangre y chakra para que el sello pudiera romperse. Lentamente, ella realizó una combinación de sellos con las manos.
—Hinata.
Ella puso sus palmas en la pared y vio como el sello desaparecía. Dio algo de su chakra para eso y se sintió mareada, pero solo por un momento.
Pasaron los minutos mientras deshacía cada sello o jutsu que le había lanzado al hombre. Algunos eran fáciles de quitar, algunos eran complicados, sin embargo, ella estaba preparada. Había estado investigando en los archivos Hyūga, en los del edificio Hokage y algunos que logró encontrar a través de viejos pergaminos históricos.
Él sería libre, podría activar su kekkei genkai, ella observó como su flujo de chakra estaba completamente restaurado, pero estaba inestable. Tenía demasiadas heridas internas.
—Hinata.
La chica finalmente decidió dejar de ignorar al hombre y lo miró. A pesar de que solo estaba sujeto por simples cadenas en este momento, no tenía fuerzas para usar sus poderes o incluso moverse.
—Deberías sentirte mejor...
—Detente.
—¿Por qué quieres estar encerrado?
Sasuke cerró los ojos y suspiró.
—Tu vida aquí es perfecta. Tú eres la líder del clan Hyūga, puedes ser la esposa del Hokage. ¿Por qué deseas tirar todo eso a la basura?
La joven parpadeó.
—No eres como los demás. Me ven y piensan que soy feliz, que tengo todo lo que quiero. Bueno, no. Tengo todo lo que no quiero.
—Si me liberas, te procesarán.
—No actúes como si estuvieras preocupado por mí.
—Hinata…
—Detente.
Luego se levantó el kimono y buscó en la bolsa en su muslo, sacando un kunai. Liberando su chakra, la luz azul envolvió su palma y llegó hasta el borde del arma.
Hinata se volvió y sacó el vaso y la botella de agua de la mesa, luego la movió y se subió a ella. Tenía que estar callada, así que, en lugar de romper las esposas, rompió las cerraduras.
Su mano izquierda estaba libre y todo su cuerpo se movió, dejándolo colgando de su brazo derecho. La chica se apresuró a soltar el resto de las cadenas y saltó frente a él justo a tiempo para atraparlo antes de que cayera al suelo. Ella envolvió sus manos alrededor de sus hombros y lo dejó acostarse en su regazo.
Él era solo piel y huesos. Ella nunca había visto a una persona tan demacrada. Un doloroso nudo apareció en su garganta, pero ella trató de respirar. Ahora no era el momento de llorar.
Aun así, no pudo evitarlo. Sus manos se clavaron en su cabello y ella le tocó el rostro, viendo como sus ojos ónix estaban fijos en ella.
—Todavía tienes tiempo para detener esto —susurró.
—Todavía tienes tiempo para huir.
—Hina…
—Por favor no me hagas esto, no te mueras. La única forma en que poder vivir mi aburrida vida aquí es al saber que estás a salvo —la joven busco en la pequeña bolsa en su pierna y sacó una botella pequeña, llena de bolitas redondas. —. Aquí, estas son píldoras energéticas. Sakura me las dio cuando me estaba recuperando de... de lo que sucedió. Son asquerosas, pero ayudan mucho. Esto debería ayudarte a correr.
Sorprendentemente, el hombre logró levantarse, apoyando su peso sobre los codos. Su rostro estaba a centímetros del de ella.
—No me iré sin ti.
La heredera parpadeó, luego sonrió.
—No tienes otra opción.
—No.
—Sasuke, si me quedo aquí, podré asegurarme de que nunca te encuentren. Sé a dónde irás y sé cómo mantenerlos alejados.
—No.
—Sasuke... Ve y vive. Tal vez algún día volvamos a vernos.
Una lágrima cayó de su ojo. El hombre levantó lentamente los dedos y tocó la gota, examinándola en su palma. Sus ojos volvieron lentamente a ella de nuevo.
—¡Solo vete! —estaba preocupada, había pasado demasiado tiempo y los guardias podían ir a verla en cualquier momento—. No hay tiempo que perder.
La botella con pastillas le fue quitada. El hombre se levantó, se sentó sobre sus rodillas y la agarró por los hombros, fijando sus ojos en ella.
—¿Por qué?
Ella sonrió dolorosa y amargamente.
—Porque te amo. Vete.
Sus ojos negros se alejaron. Él miró hacia abajo.
—No debería haberte involucrado en mi locura. Mereces mucho más, pero eres encantadora, Hinata. Estoy obsesionado contigo.
—Sasu…
—Olvídate de mí, olvídate de lo que hemos vivido, que nos hayamos conocido. Sé feliz con Naruto, él te dará todo lo que puedas desear.
—Vete.
Sasuke miró a la puerta, alguien venía por el pasillo. Abrió la botella de píldoras y tragó demasiadas, luego se bebió la botella de agua. Se puso de pie y la joven lo siguió, sosteniéndolo para asegurarse de que pudiera mantener el equilibrio.
Ella lo miró con lágrimas cayendo de sus ojos. Él levantó su mano y le secó el rostro, con expresión mortal.
—Adiós, Hinata.
Tirando de ella, sus labios se encontraron. El beso fue corto, demasiado corto. Ella necesitaba más. Su cuerpo era demasiado delgado, pero su toque todavía le daba escalofríos.
Él la soltó y salió por la puerta demasiado rápido como para que ella pudiera seguirlo. Girándose, escuchó ruidos extraños. Él había encontrado a los guardias. Ella inmediatamente corrió hacia adelante. Estaba demasiado débil, no podría luchar.
Cuando ella llegó allí, los hombres estaban tendidos en el suelo. Al principio pensó que estaban muertos, pero al echar un vistazo más de cerca, notó sus ojos, abiertos de par en par, mirando fijamente al techo.
«Genjutsu.»
La chica se dio vuelta y lo vio. Estaba herido, pero parecía tan decidido como siempre.
Sus ojos rojos brillaban en la oscuridad.
—Cuídate, Sasuke.
Su voz fue solo un susurro, pero hizo eco en el túnel subterráneo. El hombre separó los labios, pero no dijo nada.
Sus labios se curvaron. Él sonrió, una hermosa y genuina sonrisa.
Antes de que ella pudiera reaccionar, ya se había ido.
Sonriendo, Hinata se adelantó y se aseguró de escapar del lugar lo antes posible. Tenía que llegar a su habitación antes de que alguien notara que había desaparecido.
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Fin Capitulo Treinta y seis
Notas: ¡Hola! ¿cómo han estado? Yo todavía no puedo creer que el año ya se esta por terminar, siento que los meses se me pasaron volando. Ya llegamos a esa época del año, voy a irme a un pequeño hiatus de diciembre a febrero, ya que este año no solo tengo que preparar mis finales, si no que también los de mi sobrino y sobrina (viviré una verdadera odisea) y por eso mismo no voy a tener tiempo para sacar ningún capitulo.
Realmente espero les gustaran estos dos capítulos, ahora ya solo nos quedan dos capítulos para el final. Los loveo mucho y no se olviden de dejar comentarios, ya que estoy segura de que nadie se esperaba este cambio de acontecimientos XD
Ahora me despido porque debo volver a las estúpidas clases online, nos estamos leyendo…
Link historia original: www . fanfiction s / 8914719 / 1 / The-Madness-of-an-Enchanting-Obsession
Naoko Ichigo
