¡Hola hola! Les mando un cálido abrazo a todas, quiero que sepan voy a retomar esta historia la cual planeo terminar, estoy re-editando los primeros capítulos, pero no se preocupen que no estoy cambiando nada de la trama, solo corrigiendo y mejorando algunos errores de redacción. Los que quieran releer los primeros cuatro capítulos pueden hacerlo y los que no, pues no importa, como dije no haré cambios.
Para los que no lo saben esto es un Dramione (Obvio solo escribo eso) y tendremos además de romance muchísimo humor! Algo fresco y fácil de leer. He de advertirles que NO ESTÁ LISTA, pero trataré de escribir y actualizar a medida que mis dos bebes me lo permitan.
Es un Post-guerra y han pasado cuatro años desde que terminaron Hogwarts. Ah bueno y también como verán he pedido prestado el titulo de una de mis películas favoritas, Luna de miel en Familia, si les gusto esa película probablemente les guste este nuevo fic.
Espero que se rían y disfruten mucho, sobretodo a las que hice llorar tanto en 2 años y un mes jajajaja (perdonénme)
Capitulo 1
-Tequilas y rupturas-
Jamás en la vida y léase bien, JAMAS, Hermione Jean Granger había presenciado una batalla como esa y hay que resaltar, que estuvo ahí el día en que su amigo derrotó a Voldemort. Pero aún así, no se comparaba con la magnitud de la pelea que estaban presenciando todos los amigos, entre El-Niño-que-vivió (dos veces) y su prometida y mejor amiga, Ginny Weasley.
Lo peor del caso es que aún no entendía por qué había iniciado la pelea en primer lugar. Ni mucho menos como llegó al punto en que la pelirroja se sacó el anillo y se lo lanzó directo a la cara a Harry, rompiendo por vez número un millón trescientas cuarenta y cuatro veces, sus anteojos.
-Ginny, ya basta ¡Eres una exagerada! - exclamo Ron quien hasta ese momento se mantuvo, sorprendentemente, como mero espectador.
-¡No te atrevas Billius! - gritó aún más roja, su hermana.
-¿Que no me atreva? Llevas más de media hora gritándole a Harry delante de todos, las mujeres siempre lo complican todo más de la cuenta. - dijo bajando el tono de voz considerablemente ante ese último pensamiento, pero que aún así no pasó desapercibido para las demás.
-¿Disculpa? - saltó Hermione. - ¿Que tengo que ver yo ahora? - preguntó indignada.
-¿Ves? Siempre complican todo ¿En que momento te he nombrado Hermione? - preguntó su novio poniendo los brazos en jarra.
Hermione se sentía a punto de ebullición ¿Como que no la había nombrado?
-Dijiste "mujeres" Ronald. A menos que no me consideres dentro de esa categoría he de decirte que me sorprende enterarme de tu orientación sexual a estas alturas.
Todos estallaron en carcajadas a excepción de Ginny y Harry que seguían fundiéndose con la mirada. Algunos, los más inteligentes, intentaron al menos reprimirla al principio, pero al final todos acabaron riéndose.
Pero la castaña no reía. Por el contrario, se sentía a punto de explotar. Después de cuatro años de noviazgo, seguía sintiéndose poca cosa al lado del pelirrojo. Siempre se le iba la lengua con comentarios idiotas que la insultaban indirectamente a ella y el muy tonto ni se percataba de ello, incluso en esos momentos boqueaba como pez fuera del agua, sin saber que responder a sus palabras o quizás ni había comprendido el mensaje.
Hermione apostaba por lo último.
-Vámonos Ginny. - dijo Hermione a su amiga tomándola del antebrazo, quién aun miraba sin pestañear a Harry, no pensaba ceder en esta pelea. Fuera lo que fuese por lo que estaban peleando.
¿Por que no podía recordar? ¿Y que era ese dolor tan atroz que le taladraba la cabeza? Debieron ser esos tragos que Rolf puso frente a ellos. Ese tipo siempre le había dado mala espina.
Ginny se dejó llevar por su amiga, limpiándose las lágrimas con tanta agresividad que a Hermione le sorprendió que no se arrancara la piel.
-Tal vez deba acompañarlas... - murmuró Luna. A pesar del ruido y la música del bar, todos la escucharon con claridad y voltearon a ver a la rubia sentada junto a su novio, como presagiando lo que vendría a continuación.
-Tú no vas a ningún lado, te quedas aquí. - siseó Rolf tomando su pequeña muñeca con rudeza.
Para Hermione, esto fue la gota que derramó el maldito vaso.
Se volteó con una escalofriante lentitud y Ginny la imitó, ambas fulminaron a Rolf con la mirada. La castaña levantó su varita hacia él. Todos estaban expectantes.
-Repite eso. - dijo con tanta calma que sonó peor que cualquier grito de Ginny.
-¿Que? No te metas en nuestra relación Granger. - dijo con altanería Rolf, mas un ligero nerviosismo vibró en su voz.
-¿Llamas a eso relación? Una relación positiva es aquella donde ambas partes participan y toman decisiones en conjunto. Ella dijo que quería acompañarnos y si es lo que quiere vas a callarte la boca y soltarla en este mismo momento si no quieres acabar encerrado en un frasco de mayonesa. - concluyó apuntándolo directamente en la sien. Nunca le cayó bien, aún no entendía por qué Luna seguía con ese idiota y peor aún, pensaba casarse con él.
Luna se levantó dubitativa y Rolf reafirmó su agarre haciéndola soltar un leve quejido de dolor.
-¡Rolf! - se quejó Luna. - ya basta...
-Si te vas, no vuelvas más ¿Entendiste? - amenazó el muy patán.
A Luna se le aguaron los ojos. Todos contenían la respiración, no entendían como había terminado de aquella manera el cumpleaños de Neville, era un fatídico espectáculo para todos los presentes en aquel bar. Aunque a esa hora no podía decirse que habían muchas personas conscientes de sus actos.
-Bien. - la rubia se las arregló para decir, conteniendo en sus enormes ojos azules las lágrimas. Se deshizo del agarre de su novio con fuerza y tomó a Ginny de la mano.
Así las tres chicas salieron del bar y se aparecieron en el departamento que compartían.
Luna se soltó del agarre de las chicas y se fue directo a su habitación. Sabía que la razón para acompañarlas era para hacer sentir mejor a Ginny, pero no podía. Simplemente no tenía fuerzas. Estaba cansada del maltrato de Rolf. No era la primera vez que él le daba esa amenaza y siempre terminaba de la misma forma, ella rogándole que la perdonara. Pero esta vez no sería así, se lo había prometido a las chicas y a ella misma, que no volvería a caer en ese tóxico juego.
Hermione y Ginny la miraron con tristeza. A la castaña le seguía doliendo la cabeza por culpa de esos tragos. Debió preguntar que rayos era antes de tomarlo.
-¿Me puedes explicar por qué peleaban tú y Harry de esa manera? Me perdí en algún momento de la discusión. - preguntó Hermione sosteniendo su cabeza, como si de esa forma la sala dejaría de dar vueltas.
Ginny la observo y no sabía bien que decir. Al parecer tampoco entendía como habían acabado peleando de esa forma o tal vez esos tragos le afectaron tanto como a ella misma. Hermione al ver que no lograba articular palabra la tomó con delicadeza por los hombros y la condujo a su habitación. La recostó en su cama y la cubrió con la manta. Al salir apago la luz y justo antes de cerrar la puerta pudo oír el sonido amortiguado de su llanto contra la almohada.
Hermione se rascó el puente de la nariz y procedió a hacer lo mismo con su rubia amiga.
La arropó con una sábana mullida y después de acariciarle el cabello con ternura salió de su habitación, sumiendo su cuarto y el departamento entero en la más deprimente oscuridad.
¿Qué Demonios les había pasado?
-En serio Draco. Quiero saber que se siente ser un completo cornudo.
Blaise se burlaba por enésima vez del rubio al que le quedaba poquita paciencia. Estaba tentando su suerte y Theo ya no hallaba la forma de hacérselo saber, iba a quedarse bizco de tantas señas que le hacía.
Crabbe y Goyle engullían orgullosos la cena que Draco había preparado para su prometida (o mejor dicho ex-prometida) y pretendían que con las miradas de comprensión y lastima que le lanzaban a Draco fuera suficiente para que éste no los borrara de la faz de la tierra.
El aludido, estaba de piedra, ni siquiera podían confirmar si respiraba porque no distinguían el movimiento ascendente y descendente de su pecho. No había manera de saber si seguía vivo, sus ojos estaban relajadamente cerrados, solo su tensa mandíbula afirmaba que de hecho se trataba de un ser vivo.
A Blaise la situación se le hacía demasiado graciosa e hilarante como para dejarlo pasar.
-Ya en serio Draco, te lo pregunto porque la única otra persona que conozco que es experta en el tema es Astoria pero dudo que después de hoy nos dejes hablarle.
Bingo.
Draco abrió los ojos con brusquedad.
-Haz lo que quieras Blaise, si quieres preguntarle, pregúntale; si quieres follártela, hazlo también, ya sabemos que es bastante...- hizo una pausa buscando una palabra no tan insultante, se veía a leguas que trataba de controlarse - accesible. Termine con este circo. - escupió con desprecio.
-Hey Draco, amigo no hables así de ella... - soltó Theo.
-No me diga, señor abogado ¿Acaso dije algo que no fuera cierto? - siseó el aludido.
-Obvio no, pero no eres precisamente un santo, tu también le has sido infiel y en más de una ocasión ¿Debo recordártelo? - dijo Theo apoyándose de la ventana con aire casual, sostenía nerviosamente una bolita de cristal entre sus manos. Era un Recordador.
-¿Y tu punto es..? - replico altanero Draco viendo firmemente la bolita. Tal vez si la veía con suficiente odio la podía hacer explotar en sus manos, haciendo que Theo se lastimara. Oh si, eso le gustaría.
-Crfeo... que lo que a Dfaco lew molefta, Thewo...
-¿Quieres primero tragar lo que estás masticando y luego hablar? Eres asqueroso Vincent. - bramó Blaise con cara de desagrado. Theo se burló con ganas.
-Al fin escucho algo sensato esta noche, estás manchándome la túnica Crabbe. - escupió elrubio volviendo a cerrar sus ojos, dándoles a entender que no le importaba nada de lo que dijeran a continuación.
A Crabbe ni siquiera le importó el tono de sus compañeros. Hizo como si nada, termino de tragarse el gran mordisco de Salmón que se había llevado a la boca y sin limpiarse volvió a decir.
-Decía, que lo que a Draco le molesta Theo, no es que Astoria le fuera infiel, sino que lo haya hecho con un Weasley.
Theo y Blaise le hacían señales para que no terminara esa oración pero fue demasiado tarde. El muy bruto además de no entender las indirectas finalizó con un gran "¿Que? Es la verdad" que solo hizo que Draco abriera de nuevo los ojos de sopetón.
Se irguió en toda su altura y con una postura amenazante que enorgullecería a Lucius Malfoy, los miró a todos. Goyle parecía no estar ni siquiera en la sala, mucho menos en la conversación.
-Que sea la última vez que repiten esas palabras. Si llego a enterarme que están diciendo esa mierda por ahí, tengan por seguro que no hará falta que Voldemort regrese de los muertos, porque yo mismo los voy a desaparecer.
Theo se aguantaba la risa con ambas manos. Blaise ya ni siquiera intentaba ocultar sus blancos dientes. Vincent de repente sintió que necesitaba tomar un respiro y tal vez un poco de agua mientras que Gregory tosía estrepitosamente ya que se había atragantado con una papa.
Draco rodó lo ojos. Par de perdedores que tenía como amigos. No entendía como pudieron ser los más populares en sus tiempos de Hogwarts.
Su sangre pura hervía a través de sus venas, quemandole la piel. Quería matar a alguien, con ahorcar a uno de esos imbéciles hasta la inconsciencia le era suficiente. Pero no quería volver a Azkaban. Aunque fue un solo año, no pensaba pisar ese sitio nunca más. No desde que su madre por fin había quedado libre hacía un año.
Su madre. La culpable indirecta de que toda esta mierda le estuviera pasando. De no ser por ella no se habría comprometido con la insulsa de Astoria y no le habrían pegado los cuernos.
Pero Vincent tenía razón. Lo que le molestaba no eran los cuernos. Sino con quien. La muy perra supo cómo hacerlo, eso había que aplaudírselo, toda una Slytherin. Porque si lo que buscaba era romper el compromiso y llevarse una buena parte de su orgullo con ella, pues lo había hecho de maravilla. Se llevó más que su orgullo magullado, su dignidad y su intachable ego, su autocontrol y lo peor del caso es que no podría hacerlo público, porque ella sabía que quien más saldría perdiendo era él.
Nada más y nada menos que un Weasley. Un maldito Weasley se había robado la atención de la que sería la mujer del heredero Draco Malfoy. Como si él no fuera nada.
Maldita mierda. Pudo haberse acostado con quien fuera. Con el mismo Crabbe incluso. Pero no, la muy perra supo bien donde clavar la estocada.
Ahora tenía que ver cómo anunciar su ruptura públicamente sin hacer estragos en su imagen. Que humillación tan grande, un Weasley.
-Draco, hermano. Deja de pensar tanto ¿Si? Te estás sulfurando por dentro. Tienes que pensar con la mente en blanco. - trató de conciliar Theo, dejando salir su encantadora sonrisa.
-Creo que necesitas un buen tiempo para pensar tu siguiente movimiento. - dijo Blaise ya limpiándose las lágrimas de los ojos.
Draco lo vio con verdaderas y renovadas ganas de matarlo. Blaise lo ignoró y se acercó a él, pasando un brazo por sus hombros y explicándole lo que para él era "El plan perfecto".
-Mira ¿Dónde iba a ser su luna de miel? - preguntó Blaise. Draco ideaba en su cabeza una manera de partirle el brazo que lo sostenía de la nuca sin que su preciosa alfombra se manchara de sangre.
-Querrás decir Luna de miel-da... - bromeó Theo haciendo que Blaise de desternillara de la risa, ahogándose en el acto. Vincent también se ahogo pero seguro era por un pedazo de comida, dudaban que hubiera entendido con tanta rapidez el chiste.
-Eso... eso mismo. - dijo entre risas Blaise. - ¿Dónde ibas a llevarla?
-Tienes dos minutos para explicarme por qué mierda eso es importante. - le respondió con odio el rubio. Si tan solo las miradas mataran, pensaba Draco.
-Porque nos vamos a ir todos juntos a tu Luna de... de Miel-da - hizo una pausa para reír y decirle nuevamente a Theo que le encantó su chiste - y ¡Vamos a volvernos locos hermano! Podrás estar con todas las mujeres que se te antojen en la misma cama que ibas a compartir con tu esposa ¿Qué te parece ese plan? Es mucho mejor que quedarte aquí pensando como despellejar a esa Comadreja. - finalizo el moreno con una gran sonrisa.
Pasaron cinco minutos. Tal vez fueron en realidad diez segundos, pero el silencio tenso de Draco los puso realmente nerviosos. Blaise incluso empezaba a aflojar su agarre y Theo preparaba la cámara para capturar el momento en que Draco lo asesinara.
-Cancún. - dijo finalmente entre dientes, sorprendiendo a sus amigos.
-Empaquen ropa fresca, bronceador y repelente para mosquitos señores. - gritó Blaise como si estuviera vendiendo fruta en el mercado.
Todos, incluyendo a los dos gordos que engullían como si la vida les fuera en ello, miraron a Draco, esperando su aprobación con ansias.
Una maliciosa sonrisa de medio lado se fue extendiendo por el perfilado rostro del rubio. Esa Astoria se las pagaría, así tuviera que acostarse con cada mujer que se le parase en frente y por Merlín se aseguraría que todo el mundo mágico se enterara de ello. Su compromiso estaba terminado y si la gente iba a especular por qué, Draco prefería mil veces quedar como un mujeriego que como un cornudo.
-Señores, nos vamos al caribe. - confirmó con su cínica sonrisa.
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N/A: Bueno, ¿Qué me dicen? ¿Tienen idea de con cuál Weasley pudieron haberle montado los cuernos a Draco? Lo sabrán pronto, pero mientras tanto me encantaría escuchar sus teorías.
