Capitulo 3
Granger, Weasley y ¿Potter?
Terminó con rapidez de organizar los documentos que tenían más prioridad, dejando de lado los más sencillos para que Kate, su secretaria, los organice y reparta el lunes a primera hora.
Estaba ansiosa por volver al departamento. Pasó rápidamente por el pequeño restaurant italiano que había saliendo del ministerio y ordenó tres sopas y una focaccia.
Xenophilus LovegooD, el padre de Luna, le había enviado una carta poco antes de terminar de trabajar, estaba más que encantado con la idea de que su hija se tomara unas vacaciones de esa extraña (y que aún no conseguía aprobar) relación. Aseguró a Hermione que no habría problemas con cubrirla en el Periódico por esos quince días y le agradeció una vez más por preocuparse por la felicidad de su hija.
Bien, una lista. Faltaba la otra.
Espero cinco minutos más y su comida estaba preparada. Tomó los envases calientes y en silencio murmuró un hechizo para no quemarse. Salió rápidamente del lugar y se fue directamente al departamento.
Las tres chicas vivían en el Londres Muggle, a solo unas calles del caldero chorreante. Era un edificio pequeño de cuatro pisos, solo dos familias por piso y tenían el Penthouse solo para ellas. Una buena manera de alejarse de los chismosos y del ajetreo del mundo mágico.
Apenas entró al departamento vio a Ginny intentando hablar con Luna quien lloraba desconsoladamente sobre sus piernas.
-¿Que ocurre? - preguntó Hermione horrorizada.
-¿Que crees? El idiota de Rolf...
-¡Ginny! - la regaño Luna entre lágrimas.
-Oh si, lo siento... El bueno para nada de Rolf - se corrigió como si de esa manera ya no estuviera insultando a su novio - le mando una lechuza diciéndole que no se molestara en volver, que no pensaba perdonarle esto ¿Puedes creerlo Hermione? - protestó Ginny molesta.
-La verdad ya nada me sorprende.
Hermione entró, dejó su portafolio y los envases con comida sobre el comedor y se arrodilló junto a Luna. La abrazo dándole todo su apoyo y esperó a que se calmara mientras le hacía caras a Ginny para que dejara de hablar del tema.
-Es que es un inútil. No puedo creer que se crea la gran cosa. Me importa un bledo que sea nieto del gran Newt Scamander, por mi puede ser hijo del mismísimo Dumbledore y te diría lo mismo. Que se vaya a la...
-¡Ginny! - la regaño Hermione. La rubia solo sollozaba más y más fuerte entre sus brazos.
-Lo siento Luna... pero estoy cansada de ver cómo te pisotea. Eres una mujer increíble ¿no te das cuenta? - dijo Ginny bajando la voz y sobándola la espalda a la rubia.
-Soy... una... chiflada ¿Quien... va... querer... estar... conmigo? - dijo entre lágrimas la rubia.
-¡Esto si que no Luna! ¿De donde sacas que eres una chiflada? - bramó Hermione indignada. Si ese Rolf le hizo creer eso lo iba a...
Luna no contestó, sino que lloro más fuerte, lo cual confirmó sus sospechas.
La dejaron llorar por varios minutos hasta que sintieron que su llanto empezaba a cesar.
-¿Luna sabes que pienso? - preguntó Hermione con voz dulce. - pienso que necesitas un descanso. Un tiempo solo para ti y para recordar la maravillosa persona que eras antes de estar con ese bueno para nada.
-Opinó igual. - Secundó Ginny.
-Yo también lo necesito. - soltó la castaña haciendo que Ginny e incluso Luna se levantara de su regazo para mirarla a los ojos.
-¿Que dices? - murmuró Ginny.
Hermione respiro con pesadez y miró a sus amigas. Siempre la habían seguido a ella pensando que era la más madura e inteligente del grupo. Pero la verdad es que ahora mismo se sentía perdida. Quería por un tiempo dejar de actuar como la adulta responsable y ese par frente a ella eran las únicas personas capaces de lograrlo.
-Se lo he dicho a Ron. Esta mañana, fue a verme a la oficina y no se cómo pero al fin logré pedirle que nos diéramos un tiempo.
-¿Como se lo tomó? - preguntó Ginny.
-¿Honestamente? Creo que no me tomo en serio. Pero ya me encargaré de que lo haga. Por otro lado Ginny ¿Has hablado con Harry?
La pelirroja negó y se cruzó de brazos. Era idéntica a su hermano en algunos aspectos.
-No pienso hablar con él. Estoy cansada de su actitud de héroe martirizado. En serio díganme ¿Quién dice que debo nombrar a uno de mis hijos "Albus" o "Severus"? ¡Es absurdo! Acepte llamar a dos de ellos James y Lily pero no voy a ceder más.
-¿Estas embarazada Ginny? - preguntó la rubia con curiosidad. Ginny se contuvo de rodar los ojos y Hermione reprimió una risa.
-No Luna. - dijo poniéndose roja.
-¿Entonces? ¿Por qué hablaban de eso? No sabes siquiera si tendras niña y niño, pueden ser dos niñas o dos...
-¡Ya lo sé Luna! - la interrumpió Ginny, - Pero para eso es el noviazgo. Hay que poner todas las cartas sobre la mesa antes de casarte y ver la reacción del otro. Si no llegas a un acuerdo pues cada quien se va por su lado y listo. - Luna iba a replicar algo y Ginny la interrumpió adivinando lo que iba a decir. - Y en ese acuerdo deben estar feliz, AMBOS. - recalcó. La rubia asintió con tristeza y volvió a recostarse en el regazo de Hermione.
Después de unos minutos de silencio, Ginny se levantó soltando varios improperios.
-A veces solo desearía que la tierra me tragara y me escupiera en una isla desierta. - murmuró por lo bajo. Lo que le recordó a Hermione algo.
Con una floritura de su varita, el folleto salió volando del portafolio y se posó en la palma de su mano.
-¿Solo a ti Ginny? - preguntó Hermione divertida. La pelirroja aún no había visto el folleto que la chica abrió frente a ella.
-Si... bueno para ser honesta, sería ideal que nos tragara a las tres. - dijo Ginny caminando de un lado a otro, aún sin ver el folleto.
-¿Y tendría que estar desierta la isla? - insistió Hermione con una pequeña risa en sus labios. Luna la veía confundida y divertida a la vez ¿Qué se traía entre manos Hermione?
-¡No lo se Hermione, fue una forma de hablar! - replicó frustrada dirigiendo sus ojos azules a la chica. - ¿Qué es eso? - preguntó una vez que se percató del folleto que Hermione agitaba juguetonamente.
-Esto, es tus deseos hechos realidad. Solo que no es una isla desierta, hay muchas personas y turistas pero algo es algo...
Ginny la interrumpió arrancándole el folleto de las manos y leyéndolo detenidamente.
-Esto es para los empleados del ministerio Hermione. - apuntó la pelirroja achicando los ojos.
-Lo sé... digamos que Harry y Ron se quedarán sin vacaciones este año. - agregó con una sonrisa maliciosa.
-¿Estas hablando en serio? No puedo...
-Si puedes, la temporada de Quidditch termino y no habrán más entrenamientos hasta que pase la tormenta, lo cual será en más o menos dos meses. - puntualizó brillantemente Hermione. La pelirroja lo medito por solo cinco segundos.
-Bueno, no tengo más excusas. Me anoto. - aceptó con facilidad.
Hermione se alegró internamente ya solo faltaba...
-Yo no iré... - dijo con trsteza la rubia.
-¿Por que...
-Tengo trabajo, además...
-Primero, no tienes trabajo. Hablé con tu padre y estaba más que encantado de cubrirte por quince días, por ese lado está resuelto. - dijo Hermione una vez más ganándose una mirada aprobatoria de Ginny.
Oh si, estaban cada vez más cerca de sus vacaciones soñadas.
-¿Pero y que hay de...
-Ni de te ocurra terminar esa oración Luna. - amenazó Ginny. - No quiero volver a escuchar el nombre de ese sujeto. Lo tienes prohibido, por esos quince días, te olvidaras de él ¿Queda claro?
-¿Y cuando vuelva puedo hacer lo que me plazca? - preguntó Luna con terquedad.
-Cuando volvamos te doy luz verde para casarte si quieres, es más te permitiré llamarme Ginevra. Pero vas a ir voluntariamente y te vas a divertir como nunca. Harás lo que yo diga durante todo el viaje ¿Tenemos un trato?
Hermione las veía a ambas y no sabía quien de las dos era más infantil.
Después de pocos minutos meditando la rubia sonrió por primera vez en esa mañana.
-¿En donde nos va a escupir la tierra Hermione? - pregunto abriendo sus grandes ojos.
Las tres profirieron grititos de emoción. Hermione y Luna se pusieron de pie y empezaron a saltar.
-Cancún, Mexico ¡Nos vamos el viernes!
Los gritos y los bailes no se hicieron esperar. Se abrazaron e inmediatamente comenzaron a planificar todo lo que tendrían que comprar para llevarse con ellas, olvidándose por completo de la comida que descansaba sobre el comedor, ya completamente fría.
-Tito. - llamó Draco con voz hastiada.
El crack del elfo apareciendo sonó un segundo después de que su amo lo llamara.
-¿Que desea el amo? - dijo la criatura haciendo una exagerada reverencia.
-Envíale una lechuza a Marcel, el Gerente de Malfoy Golf Club Cancún, dile que me tenga preparada la Suite Presidencial y alisten todo para mi llegada el viernes por la noche. - dijo con simpleza.
-Si amo. - dijo el elfo desapareciéndose luego de inclinarse por segunda vez.
Esa semana pasó relativamente rápido. A pesar de las miles de interrupciones que tenia a diario con las lechuzas y vociferadores enviados cada cinco minutos por Ginny y Luna, logró tener todo adelantado para el jueves en la mañana.
El día anterior, Ron paso por la oficina con un exagerado ramo de flores, que lo único que hizo fue poner a Hermione a dudar ¿Desde cuando le compraba flores? Nunca antes lo había hecho. Ron no era un hombre egoísta y a pesar de no tener dinero de sobra, siempre trataba de consentirla con libros y cosas que sabía que ella adoraba. Pero ¿Flores y Chocolates? Nunca.
-¿Estabas hablando en serio? - preguntó escéptico Ron al ver la negativa de su novia.
-Por supuesto ¿Cuándo no lo he hecho Ron? ¿Alguna vez escuchas lo que te digo? - preguntó frustrada. Había perdido treinta valiosos minutos de estar adelantando trabajo, explicándole de mil maneras que necesitaba un espacio.
-¿Entonces es todo? ¿Terminamos así como así? - preguntó derrotado.
Hermione se sintió mal por él. A pesar de querer su espacio aún lo amaba y no quería que sufriera. Pero sabía que así como ella, él también presentía que algo pasaba. Solo que ella fue la única lo suficientemente valiente para decirlo en voz alta.
Se acercó con cautela al chico y posó una mano en su mejilla con ternura.
-Necesito un tiempo para mi Ron. Si tanto me amas lo entenderás. - murmuró en voz baja.
El chico bajo la mirada derrotado. El ramo de flores cayó estrepitosamente al suelo desarmándose con el golpe. Se veía arrepentido.
-No debes culparte Ron. Es simplemente que algo no está en su lugar. Necesitamos un tiempo para ver que está mal... - volvió a decir Hermione, tratando en vano de levantarle el rostro para que la mirara. Pero el chico no levantó la mirada del piso.
-Siempre te voy a amar Hermione. Envíame una lechuza cuando... no lo sé. Si quieres hablar o algo. - dijo el pelirrojo en voz baja.
Le dolió en el alma verlo alejarse derrotado, pero era lo mejor para ambos. Tenían que descubrir en que fallaban para poder solucionarlo.
Si es que había solución.
Movió la varita y las flores flotaron juntas hasta un jarrón sobre el escritorio. Desapareció los pétalos que estaban en el piso y las flores que se habían destrozado y con un doloroso suspiro se sentó a terminar sus pendientes.
Al llegar al departamento el jueves en la tarde ya había una lechuza con un pequeño paquete esperándola.
Las chicas estaban sumamente ansiosas porque abriera el paquete. La lechuza no se los había permitido y se imaginaban que era el traslador con todas las indicaciones del viaje.
Hermione tomó el paquete de las patas de la lechuza y Ginny procedió a arrancarlo de sus manos. Lo abrió sin delicadeza y observaron su contenido.
Una cajita de terciopelo roja, dentro de ella habían unos lentes de sol con una nota que decía que se activaría el viernes a las diez de la mañana. Dentro del paquete habían varias indicaciones como que tipo de ropa llevar a ese destino y las mismas advertencias de siempre sobre tener cuidado con exponerse frente a muggles. Lo que les sorprendió.
De alguna manera cuando Hermione les contó donde se hospedarían, después de reír por horas y hacer bromas respecto a Malfoy, pensaron que se trataría de un hotel para magos exclusivamente. Por eso estaban tan sorprendidas de enterarse que el Mago Elitista Sangre Pura más arrogante de la historia, tenia en su poder un hotel para muggles. Por supuesto esto debía ser para limpiar su imagen ante la sociedad además de todos los tratos y condiciones a los que tuvo que acceder para librarse de Azkaban.
-¿Que dice? - preguntó Luna sobre el hombro de Ginny tratando de leer los folletos.
-Nada, dice que bla, bla, llevemos bloqueador solar ya que los rayos de sol son más fuertes, bla, bla, ropa fresca, bla... nada importante ¿Ellos en serio avisan todo esto un día antes? - dijo Ginny leyendo por encima.
-Es el Ministerio ¿Qué esperabas? - ironizó Luna.
-Aquí hay una lista de actividades ¿Qué es sp... sporckel? - preguntó Ginny deteniéndose en la primera palabra de la lista.
-¿Spor... qué? - Hermione se acercó a leer la palabra que Ginny señalaba y soltó una risa. - Querrás decir Snorkel - la corrigió. Ginny asintió dándole a entender que seguía sin entender la palabra. Hermione rodó los ojos. - Es una actividad donde puedes nadar en los corales con peces u otros animales acuáticos, pueden ser delfines, tiburones...
-¿TIBURONES? - gritó Ginny alarmada.
-Wow, eso suena divertido. - comentó Luna como si estuvieran hablando de ir a comprar dulces. Ginny la miró horrorizada.
-Relájate Ginny. Siempre puedes escoger con que tipo de animales vas a nadar, además te dan un equipo especial para que respires bajo el agua o te meten en jaulas para que los tiburones no te hagan daño. - explicó Hermione.
-¿Jaulas? ¿Qué clase de diversión es esa? ¡Que retorcidos esos muggles! - bramó alarmada la pelirroja.
-Ginny cálmate, no tienes que hacerlo si no quieres... - dijo Hermione entre divertida y sorprendida por la actitud cobarde de su amiga.
-¡Por supuesto que no lo haré y de ninguna manera las dejaré a ustedes hacerlo! - concluyó en lo que parecía una perfecta imitación de Molly Weasley.
Las chicas se burlaron pero al ver su mirada de advertencia decidieron asentir y seguirle la corriente.
Después de leer la lista completa y explicarles lo que era una moto de agua, un catamarán, los cenotes, el buceo, un parque de diversiones y las tirolesas, con lo cual Ginny parecía arrepentirse cada vez más de hacer ese viaje, terminaron sus maletas y se fueron a descansar.
Luna estaba bastante emocionada.
Hermione estaba feliz de haber tenido tiempo para realizar un itinerario, el cual escondió de la vista de Ginny.
Y esta última se durmió con el ceño fruncido. Dudando seriamente si debía ir a ese tal Cancún y dejarlas ir a ellas también.
A la mañana siguiente todas estaban listas a las ocho de la mañana, contando a la pelirroja ceñuda.
Desayunaron bastante animadas, Ginny a pesar de tener el semblante serio decidió no demostrar su miedo abiertamente, sino que les seguía la corriente y se decía a sí misma que estaba exagerando ¡No podía ser tan malo! ¿O si?
A las 10 en punto todas tocaron el traslador y después del característico tirón en su ombligo, sintieron su temperatura subir varios grados de un solo golpe.
El característico sofocón del caribe las azoto y de inmediato empezaron a abanicarse.
-¡Bienvenidas al caribe señoritas! - un hombre gordito y rechoncho de baja estatura y piel bronceada las saludaba. Tenía aspecto bonachón por la gran sonrisa de dientes blancos que les regalaba y el cabello color negro azabache.
-Hola, es un placer. Gracias por recibirnos mi nombre es Hermione Granger. - dijo la castaña dándole la mano cortésmente.
-¡Por supuesto y estás hermosas señoritas deben ser Weasley - Ginny asintió con una sonrisa dando un paso adelante y estrechando su gorda y sudada mano. - y Potter. - finalizo viendo a Luna. La cual dudó por un segundo, pero al ver las miradas alarmadas de sus amigas recordó que a quienes esperaban eran a Harry Potter y a Ronald Weasley.
- Oh si, soy yo. - agregó Luna quitándose un mechón de la cara nerviosamente. Estrecho la mano del mexicano y se paró junto a sus amigas que habían empezado a sudar.
-¡Excelente! Debo decir que me confundieron señoritas, pensé que esperaba a dos caballeros y una dama ¡Los ingleses y sus nombres! - explicó el hombre riéndose de su error.
Las chicas rieron nerviosas.
-Si bueno, mis padres esperaban a un varón y tenían mi nombre elegido antes de nacer, pero todos me dicen Ronnie. - mintió Ginny con soltura.
-Y mi nombre en realidad es Harrieta, solo que se quedaron sin tinta al escribirlo. - explicó Luna.
Hermione las miró horrorizada pidiéndoles que se callaran la boca. El hombre pareció meditar sus palabras, al igual que Hermione, debía estar preguntándose cómo era posible que se quedaran sin tinta en las oficinas de Registro de nacimiento de magos.
-No se preocupe por eso, señor... - intervino Hermione con firmeza. El tipo volvió a sonreír genuinamente al ver el rostro radiante de la castaña.
-Oh, ustedes pueden llamarme Tito. Soy el encargado de los huéspedes magos del hotel. Cualquier cosa que necesiten solo tienen que llamarme. Ahora síganme, les enseñare el hotel y su habitación.
Las chicas asintieron con una sonrisa en el rostro. Cuando el hombre se dio la vuelta todas se miraron y rieron al mismo tiempo.
Se había comido el cuento.
Siguieron a Tito por la puerta y al salir se encontraron en pleno Lobby del hotel.
Era simplemente majestuoso.
.
.
.
.
N/A: Bien ¿Que les pareció? ¡En el siguiente capítulo veremos sus reacciones y la llegada de los chicos!
¿Que opinan de las actividades? Déjenme saber lo que quisieran verlos haciendo, ya viene lo bueno, prepárense.
