Capítulo 4

La noche es joven


El señor Tito les dio un buen y largo recorrido por todo el hotel, el cual contaba con dos piscinas, cada una con un bar a cada extremo, diez restaurantes, el bar principal, dos discotecas y dos spas.

Era, para sorpresa de las chicas, un hotel muy lujoso pero nada estrafalario. Estaba decorado con muy buen gusto, todo era de mármol y alusivo a la época del Rock and Roll. Se notaba a leguas que era un hotel para gente joven y nadie, pero absolutamente nadie tenía más de un traje de baño encima a esas horas.

Pasaron frente al bar y docenas de personas ya estaban sentadas bebiendo bebidas de todos los colores a pesar de ser tan solo las diez de la mañana.

-Aquí no importa la hora señoritas. - dijo Tito adivinando los pensamientos de las chicas al ver el Bar tan concurrido a esa hora. - Pueden comer, dormir o beber a la hora que deseen ¡Están de vacaciones! Siempre habrá comida, bebida y diversión. - explicaba el hombre orgulloso.

Les enseño la piscina principal que contaba con dos bares más pequeños, uno en cada extremo.

-En esta área pueden pedirle a cualquier camarero lo que deseen de comida rápida o Tex Mex. - agregó Tito.

-¿Tej que? - preguntó Ginny ¿Por qué era la única que no entendía nada?

-Tex mex es por decirlo de alguna forma, la comida mexicana. Los platos típicos más famosos, nachos, tacos, burritos, fajitas, enchiladas y esas cosas. - explicó Tito, quien parecía de repente muy hambriento.

Después del recorrido por la piscina y que se detuvieran a admirar las aguas cristalinas y la arena blanca de la playa por varios minutos, Tito las llevó a su habitación.

-Según tengo entendido ustedes son heroínas de guerra allá en su país ¿No es cierto? - preguntó Tito.

Las tres asintieron, Ginny y Luna más veces de lo normal.

-Bueno, aquí admiramos mucho a quienes pelean por su país, defendemos a la familia con garras y dientes si hace falta ¿Saben? Por eso decidimos, darles una mejor habitación que la que el Ministerio reservó para ustedes.

Todas seguían a Tito con emoción mal disimulada en sus rostros. Parecían niñas pequeñas en un parque de diversiones. Se montaron en el elevador y el hombre marcó el piso 19, el cual era el penúltimo.

-Tenemos solo dos Suites Presidenciales, una de ellas se ocupará esta misma noche con unos jóvenes y la otra será para ustedes. - dijo Tito saliendo del elevador y parándose frente a una elegante puerta blanca con el número 19-2 en oro. - No tendrán que preocuparse ya que también son magos, así que será más relajante para ustedes. - se hizo a un lado y las chicas entraron para sorprenderse por décima vez consecutiva en lo que iba de día.

Un ventanal panorámico iba de punta a punta. Veían toda el área de la piscina y el mar. La Suite entera era el doble de su departamento en Londres. Tenía dos niveles, abajo estaba un gran living con muebles de cuero blanco y alfombras persas en tonos cobre y oro. Tenía su propio bar forrado en mármol y cualquier tipo de bebida que desearas.

Las habitaciones eran otro tema. Cada una tendría su habitación, con una cama para albergar a todos los Weasleys en ella. Tenía un hermoso gusto, al estilo Romano con detalles en oro y mármol por doquier.

Pero sin duda lo mejor era la vista panorámica que ese ventanal le daba al lugar.

-¿Que les parece? - preguntó Tito después de dejarlas revisar el lugar con las bocas abiertas.

-¿Los jóvenes que vendrán están solteros? - preguntó Ginny.

-¡Gin... RONNIE! - bramó Hermione con los ojos abiertos.

-¿Que? ¡Lo digo por Lu.. Harrietta! - se explicó Ginny.

Tito río ante el intercambio de las chicas y se apresuró a contestarle.

-No lo sé señorita, pero se que son cinco jóvenes. Sin mujeres. Seguro es un viaje de cacería. - dijo el moreno encogiéndose de hombros ante lo obvio.

-¡Eso nos sirve! - exclamo Ginny.

-¡Vamos a cambiarnos! Quiero bajar a probar ese trago de colores que una chica estaba repartiendo por la piscina. - dijo Hermione cambiando el tema de conversación.

-Bueno las dejo para que se instalen ¿Saben utilizar el teléfono muggle no?

-Si, Tito muchas gracias. - respondió Hermione.

-Excelente, si necesitan servicio a la habitación marquen el uno y si me necesitan a mi marquen el tres. Recuerden que nada de magia fuera de la habitación. Mañana pasaré a traerles el itinerario de actividades que ofrece el hotel.

-Oh, no se preocupe Tito. Tenemos ya un itinerario listo. - explicó Hermione con una sonrisa cortes.

-Bueno, si quiere puedo echarle un vistazo y ver que les falto por colocar, además puedo ir consiguiéndoles las entradas y haciendo las reservaciones. - se ofreció el hombre.

-Eso suena excelente, muchas gracias.

Hermione le entregó la hojita con el itinerario de actividades y se despidieron del hombre. Les caía muy bien.

Se apresuraron a ponerse sus bikini y se ayudaron con el bloqueador. Ginny las sorprendió con unos sombreros de playa muy a la moda para cada una y en menos de diez minutos ya estaban bajando al área de la piscina.

En menos de una hora, las tres estaban bronceándose con un cóctel arcoíris en una mano y unos nachos en otra.

Esto era el paraíso. Nada podría arruinarles estas vacaciones.

O eso creían.


A las siete un punto un Crack distintivo volvió a resonar dentro del hotel.

Los cinco chicos, liderados por Draco, soltaron el traslador y vieron al hombre rechoncho que los esperaba.

-¡Bienvenido Señor Malfoy! Mi nombre es Tito Cruz, señor. Es un placer tenerlo de vuelta en el hotel.

-¿Tito? ¿Qué rayos paso con Marcel? - preguntó con desdén el rubio ignorando el saludo caluroso del moreno.

-El señor Marcel se encuentra esta semana de vacaciones señor, es la boda de su hija y se fue con toda la familia a Isla Mujeres. - explicó Tito, desconcertado por los malos modales del joven. A decir verdad, cuando le dijeron que el dueño del hotel vendría, se imagino a alguien un poco más... ¿maduro?

-Bueno, supongo que te habrás puesto al día con todas mis exigencias ¿cierto? - dijo Draco bajando un poco la guardia.

-Si señor, por supuesto. Marcel me dejo capacitado para atenderlos muy bien. - titubeó. Ese joven lo ponía nervioso.

-¡Ay vamos Draco, no asustes al hombre! Vamos señor Tito, enséñeme donde puedo conseguir unas "Margaritas". - bromeó Blaise para aligerar el ambiente.

-Dejen que los escolte a su habitación y con gusto le enseñaré donde conseguir unas Margaritas señor...

-Zabini. Este es Nott, Crabbe y Goyle.

-Perfecto. Síganme por favor. - dijo fingiendo entenderle, pero no memorizo ningún nombre. Los nombres ingleses definitivamente no eran su fuerte.

-¿Te diste cuenta que se llama igual que el elfo doméstico de Draco? - le susurro Theo a Blaise logrando que éste se atragantara de la risa.

Llegaron al piso 19 y Blaise seguía riéndose. Crabbe y Goyle preguntaron cuál era el chiste pero ni Theo ni Blaise podían formular una palabra coherente sin volver a reírse. Draco había adivinado a los cinco segundos de qué se estaban riendo y lo supieron porque una pequeña sonrisa apareció en su amargado rostro.

Los chicos sabían que Draco no estaba de humor, a pesar de decir que no le importaba ese compromiso, sabían que en el fondo le dolía la traición y no se referían a la infidelidad en sí precisamente.

Draco no pudo evitar notar que la puerta al lado de la suya tenía el cartel de "No moleste" afuera.

-¿Está ocupada la otra Suite Tito? - preguntó el rubio en tono amable lo cual sorprendió al hombre.

-Ehmm, si señor. Tres señoritas y si me permite decirlo, muy hermosas. - añadió guiñándole un ojo a Draco.

-¡Es perfecto Draco! - saltó Blaise a su lado. El rubio rodó los ojos.

-Además son brujas, de Londres.

-¿En serio? ¿Cuáles son sus nombres? Tal vez las conozcamos. - preguntó Theo.

-Mmm, a ver es que los nombres no son mi fuerte... ¡ah si! Una pelirroja llamada Ronnie, otra rubia llamada Harrietta y una castaña... pero su nombre era muy complicado, no lo recuerdo y eso que era la más simpática de todas. - dijo Tito rascándose la cabeza haciendo un esfuerzo por recordar. - Si quiere puedo revisar en la reservación. - se ofreció el hombre intentando claramente caerle bien a Draco.

-No es necesario Tito. - dijo Draco entrando a la suite y zanjando el tema.

-Ronnie es nombre de perra - dijo Blaise sin ningún filtro.

-Vaya, que galante eres. Seguro te la ganas. - se burló Theo.

-¿No lo conoces? Te presento al marginal Blaise Zabini. - se burló también Draco.

-¡Hey hey! Solo digo... la verdad es que esos nombres no me suenan de nada. - añadió el moreno tumbándose y levantando los pies en el costosísimo sofá de cuero. Draco lo fulminó con la mirada.

-A mi tampoco... - dijo Theo rebuscando unos vasos en el bar y sirviendo unos tragos.

-¿Pero están buenas Tito? - Insistió Blaise.

-No es correcto opinar de esa forma de los huéspedes señor Zabini, pero estaban muy bonitas y cuando les dije que vendrían unos chicos magos a esta habitación parecían muy interesadas.

-No se diga más, Tito planifica un encuentro para esta misma noche. - alzó su voz Blaise.

-Si quieren puedo ponerles el mismo itinerario que a ellas, me pidieron que les organizara las actividades de la semana.

-Eso suena bien Tito. Pero esta noche, necesito a una mujer hermosa en mi habitación. Confiaré en tu gusto. - dijo Draco mirando por el ventanal. - Así que arréglalo, invítalas esta noche a las diez, en el VIP de la discoteca de la terraza. Sin falta.

-Por supuesto señor Malfoy, les haré llegar la invitación ahora mismo.

-Y no les digas que soy el dueño del hotel. - recalcó el rubio.

-Si, señor. - respondió el hombre con una amplia sonrisa retirándose.

-¿Que directo no Draco? - se burló Blaise, molestándolo.

-Si pues me vale una mierda, necesito follar, embriagarme y repetir ese ciclo, por quince días.

-Esperemos que eso calme tu mal humor. Estas insoportable. - comentó Theo entregándole un trago a cada uno.

-Lo hará.

-Bueno, no se ustedes, pero pienso quedarme con una de esas señoritas. Así que voy a darme un baño y a cambiarme. - dijo Theo con su brillante sonrisa, subiendo a su habitación.

No era la primera vez que iban al hotel de Draco, asi que ya tenían sus habitaciones elegidas.

-Yo también, definitivamente Ronnie se me antoja mucho.

-Ni siquiera la haz visto Blaise. - dijo Draco confundido - Aún no entiendo cómo funciona tu cabeza. La de arriba. - se apresuró a aclarar cuando vio la mirada burlona del moreno.

-Es simple, si se mueve y es mujer, a Blaise no le importa nada más. - se burló Crabbe por primera vez abriendo la boca desde que llegaron. Goyle estaba peleando como siempre con el teléfono tratando de pedir servicio a la habitación.

Draco rodo los ojos y una auténtica sonrisa apareció en su rostro al ver al moreno ofendido.

-Digan lo que digan Draco, la tal Ronnie es mía. Me encantan las pelirrojas. - dijo Blaise zanjando el asunto y tomándose el trago de un solo golpe.

-Ten cuidado Blaise, pensaría que te gustan las comadrejas. - replicó con fastidio Draco.

Blaise abrió los ojos espantado.

-No, eso si que no. Aunque voy a decirte una cosa, la de Potter está exquisita. - aceptó el moreno recordando las veces que la había visto jugar Quidditch en los campeonatos.

-Es de esperarse, es atleta. - dijo Goyle.

-Ya lo sabemos Greg, voy a dormir. Despiértenme a las nueve, quiero estar máximo a las nueve y media en el VIP. - dijo Draco finalizando la conversación.

Ciertamente no quería hablar de comadrejas y menos de esa familia en especial.

Se tomó el trago de un jalón y se fue a su habitación.


Las chicas aún estaban en la piscina, iban por el quinto o sexto cóctel arcoíris y diez minutos antes habían pasado varias chicas y chicos dándole shots a todo el mundo.

''Bajo control'', no era la forma más apta para definir el momento.

Pero estaban felices, tan felices que a Luna se le había olvidado por completo que tenía un novio (o más bien exnovio) esperándola en Londres, Hermione se relajó como nunca antes y su mente parecía haberse ido de vacaciones y Ginny (quien era la que más tolerancia tenía al alcohol) miraba a sus amigas con una sonrisa boba en el rostro, mientras seguía bebiendo de su trago que, para ese entonces, era más agua de piscina que otra cosa.

-¡Señoritas, al fin las encuentro! - Tito venía caminando (o mejor dicho trotando) hacia ellas. - Aquí tienen la primera actividad de la semana. - dijo entregándole una carta a Ginny.

-¿Que es gin.. Ronnie? - se corrigió Hermione rápidamente guiñándole un ojo a su amiga sin disimulo y se echó a reír.

Luna la siguió. La cara de diversión de Tito les decía que quizás se estaba dando cuenta de algo, pero misteriosamente no hizo ningún comentario al respecto.

-Es una invitación. Pero quien...? - dijo Ginny leyendo el papel rápidamente.

-Los jóvenes de al lado. Quieren conocerlas, no vayan a faltar eh? ¡Que me meto en problemas! - añadió bonachón y retirándose antes de darles tiempo a negarse.

-¿Una invitación? - Volvió a preguntar Hermione.

-En el VIP del Roof, la discoteca del piso 20. - añadió Ginny.

-Bueno, no podemos causarle problemas a Tito, me cae bien. - dijo Luna con aire inocente.

-A mi también me cae bien. - dijo Hermione con una sonrisa de medio lado.

Ginny las miró entre divertida y sorprendida.

-¿Quienes son y que hicieron con mis santurronas amigas? - añadió entre risas.

Las tres chicas se miraron con complicidad.

La noche aún era joven.

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N/A: Bien a partir de aquí empezaré a escribir desde cero, denme tiempo y les daré un buen encuentro, prometo no tardarme más de una semana. Lo sabrán en las notificaciones, les mando un súper abrazo y gracias a las que han dejado un review a pesar de no tener esta historia terminada, son ustedes las que me han hecho volver por aquí.