Hola ¿Qué tal?
Estoy súper contenta de volver por aquí, tengo toda la intención de terminar esta historia, trataré de actualizar con regularidad, una vez a la semana, todos los jueves.
Vamos a ver que tal me sale esto, espero hacerlas reír mucho, por cierto quiero aprovechar para decirles que he editado los primeros cuatro capítulos, si quieren volver a leerlos háganlo, pero sino no hay problema, no cambie nada de la trama, solo algunos errores en mi redacción. Considero que he mejorado mucho desde que esta idea me surgió.
Ahora si a leer, si se me ha escapado algo discúlpenme, llevo tiempo que dejé esta historia a medias. Siéntanse libres de decirme lo que quieran y preguntarme todas sus dudas.
Capitulo 5
El reencuentro
La música sonaba a todo volumen en la suite de las chicas. Tito le había enseñado a Ginny a encender el sonido y le explicó como utilizar el Spotify. La pelirroja no tardó mucho en encontrar una lista de reproducción con música bastante animada. Además del alto nivel de alcohol que corría por sus venas, ellas estaban realmente felices. La ropa saltaba en todas las direcciones.
Se sentían como unas adolescentes. Y es que nunca pudieron vivir eso, nunca tuvieron la oportunidad de salir como las amigas que eran, ni viajar juntas a ninguna parte del mundo. En la flor de su vida, tuvieron que luchar por sobrevivir a una guerra y luego de eso se encadenaron muy pronto a otra persona, no quedándoles nada de espacio ni tiempo para descubrirse a sí mismas, para luego crecer abruptamente con las responsabilidades que la madurez trae consigo.
Así que sí. Estaban emocionadas como un trio de quinceañeras. Y no era por la misteriosa invitación que recibieron esa tarde mientras bebían Margaritas felices en la piscina, sino porque estaban juntas, no habían novios celosos, ni pegajosos a su alrededor, podrían bailar toda la noche hasta perder la conciencia, cuidarse entre ellas mismas y volver a repetirlo al día siguiente. No había nadie que les dijera no.
Ginny aún amaba a Harry y Hermione no quería encadenarse a otra persona pero Luna... Luna era definitivamente otra. Hacía tanto tiempo que no veían a esa rubia reír y mostrar todos los dientes.
Hermione y Ginny se miraron en varias ocasiones y llegaron a un acuerdo silencioso de que harían todo lo posible por que ella se olvidara del inútil de Rolf.
Eran más de las nueve. Pero no les importó. Esos misteriosos chicos podían esperar.
Ginny subió el volumen y preparó tres Margaritas más.
Luego de un par de copas rotas, muchas risas y bailes discordes, estaban listas.
Luna estaba radiante con su vestido blanco mas arriba de las rodillas, su cabello rubio ondulado caía por su espalda y en sus mejillas y hombros podía verse el ligero tono rosa que su piel adquirió tras ese par de horas en la piscina. Ginny estaba igual que ella, sus mejillas habían tomado ese tono rosa y se veía despampanante en su vestido rojo, su cabello caía lacio sobre sus hombros y se colocó un labial rojo que resaltaba más aun sus ojos azules. Hermione era la que más resaltaba entre ellas, ya que se veía diferente a como siempre vestía, pantalones o vestidos largos, camisas abotonadas hasta arriba, nada revelador, nunca. Pero esa noche se sintió valiente, atribúyanselo al alcohol o a la felicidad del momento, pero pensó que sería apropiado usar el vestido que Ginny le regaló hace un año atrás. Era negro, ceñido al cuerpo y tipo short. Apenas le cubría la mitad del muslo, su cabello castaño estaba mas claro por la exposición al sol y a diferencia de sus amigas, su piel tomó un hermoso tono caramelo.
Se tomaron de la mano y salieron felices, aun cantando a todo pulmón. Eran casi las diez de la noche. No les importaba.
Nada podría arruinarles la noche.
Llegaron a la discoteca y se quedaron boquiabiertas. Al igual que el resto del hotel, era espectacular.
El lugar era abierto, sin embargo habían luces que se movían en todas direcciones, el bar estaba en la punta, justo detrás tenía el mar en todo su esplendor. Hacía calor, la música estaba a todo volumen, la brisa salina elevaba todos los sentidos y la gente estaba bailando y riendo. Esto era justo lo que necesitaban.
-Gracias Hermione...- murmuró Luna. A pesar de la música, la castaña la escuchó, además sintió el cariñoso apretón que esta le dio en la mano.
Luna se soltó y se alejó bailando y riendo como una niña. Un camarero pasó y ella tomó dos shots de color verde. Se los bebió de un tirón y siguió saltando y bailando.
-¡De haberlo sabido habría utilizado todos mis ahorros! La hubiera traído una vez al año de ser necesario. - soltó Ginny riendo.
-¿Solo a ella? - preguntó Hermione alzándole una ceja.
-A ti no te veo bailando como si la vida dependiera de ello. - añadió con ironía, señalando a Luna que se perdía entre la multitud.
Hermione se tomó eso como un reto. Sonrió maliciosamente y corrió detrás de Luna. Las dos bailando como si esa fuera la última noche. Sin ritmo alguno claro está, pero eso no les importaba ni un poco.
-Disculpe - Ginny detuvo a un camarero que llevaba dos tragos gigantes azules a alguna parte de la pista. - ¿Qué es eso? Oh, no importa... ¡Quiero tres!
-¡Ya se lo traigo señorita! ¡Si quiere puedo pedirlo en la barra para que no espere tanto! - le gritó sobre el bullicio el morenito.
Ginny asintió con una sonrisa y fue en dirección al bar a pedir tres tragos gigantes azules.
Hermione se dio cuenta cuando la canción cambió que Ginny no estaba a la vista, le dijo a Luna que iba a buscarla, pero esta estaba concentrada imitando un baile con unas chicas que parecían mas jóvenes que ellas. Negó divertida y la dejó sola, estaría bien.
Luna estaba enfrascada intentando aprenderse el baile, lo llamaban Jerusalema, en eso un camarero pasó frente a ella con dos tragos en la mano y Luna se apresuró a tomarlos, le agradeció y se los tomó de golpe.
El camarero se le quedó viendo, con los ojos muy abiertos, parecía molesto y a la vez divertido.
-¿Pasa algo? - preguntó la rubia.
-Esos shots eran míos. -dijo el chico. Luna abrió los ojos apenada y se disculpó repetidas veces. El chico comenzó a reír ante el nerviosismo de ella.
-No te preocupes, no hay problema, pero hora tienes que acompañarme a buscar otro. - dijo con una sonrisa brillante.
Luna se perdió por un segundo en esa linda sonrisa, sus ojos verdes brillaban en medio de la oscuridad, se veía amable. Podría jurar que lo había visto antes ¿Pero donde?
-Claro que te acompaño. - dijo la rubia rápidamente. Era lo menos que podía hacer. El chico le sonrió mas aun y le indicó que lo siguiera.
Ginny estaba en la barra, el bartender le estaba explicando desde hace cinco minutos que habían mas de cinco tragos azules y grandes. Ginny estaba perdiendo la paciencia, no entendía nada de licores muggles y la música no la dejaba escuchar bien. Al final le dijo que los hiciera a su gusto.
Se dio la vuelta para buscar a las chicas pero no las veía. Ya después las buscaría, el problema era como rayos iba a llevar tres tragos gigantes a través de la pista sin magia.
-¿WEASLEY?
La mención de su apellido, tan lejos de casa y en ese tono la hizo voltear con precaución ¿Quién...
-¿ZABINNI?
-¿Qué rayos...? ¡No me digas que...! - barboteó el moreno sorprendido. - ¿Tu te estás quedando en la otra suite presidencial? - preguntó finalmente.
-Si y quita esa cara Zabinni, a mi tampoco me hace gracia verte a ti precisamente al otro lado del mundo ¡Lo que faltaba!
Ambos se quedaron en silencio, uno al lado del otro ignorándose mutuamente. Ginny estaba molesta, justamente tenía que haberse encontrado al Slytherin ahí, solo esperaba que hubiera venido solo, aunque para la suerte que tenían ya podía imaginarse quien más estaba en ese hotel.
Blaise estaba mas que todo sorprendido, justamente la chica de la que había estado hablando hace tan solo unas horas estaba ahí parada a su lado. Y pensar que había dicho que reclamaba a la pelirroja para él. Lo único que esta pelirroja podía darle era una buena bofetada si intentaba algo. Eso le hizo recordar, eran tres chicas, si la pelirroja era Weasley, ¿La rubia y la castaña eran...?
-¿Quien mas vino contigo? - preguntaron los dos al mismo tiempo, el temor palpable en sus ojos.
-Hermione y Luna.
-Draco, Theo, Vincent y Gregory.
-¿MALFOY? - repitió Ginny.
-¿GRANGER? - la imitó Blaise.
Ambos se miraron aterrorizados, esto no podía ser bueno.
-¡HORAAA LOCAAA! - Gritó el animador desde la pista.
La gente gritó como loca y empezaron a saltar mientras bailaban y la música subía de volumen. Salieron de la nada unos tipos disfrazados, colores neones y luces adornaban sus trajes, traían unas bolsas gigantes y estaban repartiendo a todos antifaces, bufandas, lentes, gorros, pitos y matracas. La gente se ponía lo que les daban y Ginny pensó que nunca había visto algo mas ridículo y divertido que eso. Pero tenía que encontrar a sus amigas. Si se les ocurría ponerse eso, le sería muy difícil encontrarlas.
-¡Aquí tiene pelirroja! - gritó el bartender tendiéndole tres tragos bastante extravagantes y con mucho, mucho azul.
Blaise abrió los ojos como platos al ver eso y Ginny entornó los suyos, no podría cargarlos todos.
-¿Puedes... ayudarme? Igual no veo que estés haciendo nada.
Por supuesto que no estoy haciendo nada. Pensó Blaise. En cuanto distinguió la cabellera roja en medio de la multitud se acercó sin detenerse a verla bien, no fue sino hasta que estuvo a su lado que se dio cuenta de quien se trataba.
- Oh bueno, si quieres quédatelo. No me importa. - dijo un poco agresiva para su gusto cuando no vio respuesta del Slytherin.
-Gracias pelirroja. - dijo el moreno solo para molestarla, con una sonrisa sardónica en el rostro.
-Idiota... - murmuró Ginny no tan bajito para que él oyera, tomó los dos tragos y se alejó de la barra.
¿Y ahora cómo se supone que iba a encontrarlas?
Hermione daba vueltas en círculos y comenzaba a darse cuenta. Le habían ofrecido al menos cinco tipos de tragos diferentes, no sabía que la había llevado a aceptarlos y ahora la verdad dudaba que hubieran sido solo cinco. Cuando los hombres con disfraz aparecieron y le entregaron a todos antifaces y collares, supo que ahora menos podría encontrarlas. No pensaba darse mala vida, Luna y Ginny sabían llegar a la habitación, ella también. Si no se encontraban mientras la fiesta avanzaba, lo harían en la habitación mas tarde. Así que se colocó un antifaz colorido y un collar de flores turquesa. La música siguió sonando y ella se olvidó de todo. Hasta de que había un grupo de chicos esperándolas.
Draco sabía que debía quitar esa cara, estaba en medio de una fiesta. Pero por más que lo intentara, no podía dejar de pensar en lo que le hizo Astoria, en las brujas que no se molestaron en aparecer esa noche después de que se haya tomado la molestia de invitarlas y en los idiotas de sus amigos que se perdieron y lo dejaron solo. La única razón de que no estaba echando a todo el mundo de su hotel eran las dos botellas de Whisky de fuego vacías frente a él.
Comenzó a dolerle la cabeza. Se levantó y salió del VIP, era mejor irse a descansar. Ya mañana echaría del hotel a los idiotas de sus amigos y se quedaría el resto de las vacaciones bebiendo y emborrachándose solo.
Tuvo que pasar por el medio de la pista, algunas chicas se le quedaban mirando pero él las ignoraba a todas. De repente un camarero lo tomó del hombro y le tendió un antifaz negro. Draco lo vio como si quisiera matarlo.
-¡Órale Señor Malfoy, quite esa cara que estamos en el caribe! - insistió el mexicano con sonrisa afable.
Draco puso los ojos en blanco y lo agarró de mala gana. Él nunca había sido el aguafiestas. Le molestaba en lo que se había convertido.
Se puso el antifaz mas que todo para que nadie viera lo amargado que estaba y siguió atravesando la pista.
Estaba casi saliendo de la discoteca cuando una chica chocó con él, estaba apunto de empujarla lejos pero se contuvo y sintió sus pequeñas manos se aferrarse a su camisa para no caerse.
-¡Lo siento tanto! - dijo ella apenada. - Deberían prohibir tomar mas de dos tequilas... - dijo en voz baja. Él no pudo evitar reírse y ella se sorprendió de que la hubiera escuchado, al parecer no había sido su intención decirlo en voz alta.
-O mas de dos botellas. - dijo Draco sin saber por qué seguía ahí parado conversando con esa extraña. Ella abrió la boca sorprendida.
-¿Dos botellas? Eso es... exagerado... - dijo ella.
-Si bueno, cuando tu vida es una mierda nunca es suficiente. - respondió de mala gana. Ella parecía contrariada, miró alrededor y luego nuevamente a él.
-¿Una mierda dices? Estas en este fabuloso hotel, diviértete.
-Que fácil es decirlo.
-Es más fácil hacerlo, créeme, solo tienes que querer.
La hora loca estaba terminando, nuevamente la música latina comenzó a sonar y Draco agradeció por el bienestar de sus tímpanos. Estudió mas minucioso a la chica frente a él, pero comenzaba a ver doble.
Soltó una risa amarga.
-¿Quien me lo dice? ¿Una quinceañera de vacaciones cuyo problema mas grande es encontrar el baño? - se burló con sorna.
-Voy a tomar eso como un cumplido, pero no tengo quince años, soy una adulta y tengo problemas como todos aquí. Nadie tiene una vida perfecta. - dijo la chica frunciendo el ceño.
Draco se mordió la lengua, quería decirle que cerrara la boca y lo acompañara a la habitación.
Tal vez si le decía que ahí quedaba el baño...
-La diferencia entre tu y el resto de nosotros, no es que tengamos menos problemas, es que sabemos aprovechar el momento. - terminó de decir.
Draco se dio cuenta entonces que la chica estaba molesta.
¿Y ahora que coño dije?
Ella le dio la espalda y algo en su interior comenzó a hervir ¿Quién se creía que era?
-¿Así que tu sí sabes divertirte? - preguntó elevando la voz. Ella se detuvo y giró el rostro sobre sus hombros, aun dándole la espalda. Draco tuvo mas tiempo de evaluarla. Tenía unas curvas envidiables y un color de piel tostado que sin duda quería probar.
-Me estaba divirtiendo hasta que tu apareciste. - respondió altanera.
Draco comenzó a reír, esta chica se creía la gran cosa y no tenía ni idea de con quien estaba hablando. Le iba a callar la boca. Se acercó a ella con lentitud, se detuvo a solo unos centímetros de su espalda, podía sentir como se ponía nerviosa.
-Vamos pues, si tanto alardeas que sabes divertirte. - susurró amenazante sobre su hombro.
-No veo como ir contigo me hará divertirme. - respondió igual de altanera, aunque con un ligero temblor en su voz.
Él sonrió de medio lado, se pegó a un más a su espalda y rozó con la yema de sus dedos la curvatura de su cuello hasta su hombro desnudo. Su cuerpo sufrió un ligero espasmo y la escuchó respirar pesadamente.
-Te vas a divertir. Lo prometo. - dijo apenas rozando sus hombros con los dedos, ella se apoyó sobre su pecho, hipnotizada por sus palabras.
Draco podía sentir como consideraba su propuesta y luego de varios segundos que parecieron horas, se rindió a él.
-Yo seré quien lo diga. - fue toda su respuesta.
Su nariz estaba a centímetros de la suya y Draco quería lanzársele ahí delante de todo el mundo. Podía sentir los ligeros temblores de su espalda contra su pecho, estaba nerviosa.
-Vamos, pero deja ese horrible collar turquesa aquí. - dijo tomándola de la mano y sacándola de ahí con él.
Hermione se quitó el collar de flores y lo dejó caer al suelo, si alguien le preguntaba, no tenía ni idea de que estaba haciendo, ni de donde sacó la valentía para seguirlo, solo esperaba no arrepentirse.
Ese rubio le había asegurado que iba a divertirse.
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N/A: ¿Alguien más esta gritando de emoción? ¿Se darán cuenta de quienes son antes de...?
Lo sabremos el jueves ;)
