Hola a todo mundo!

Primero que nada...PERDON! me siento tan mal por tardar tanto...pero mi trabajo me dejo algo limitada de tiempo, ademas de arreglar todo para mi graduacion y eso...a sido la verdad un martirio...

Solo espero que ya libre de universidad y con el trabajo mas estable pueda publicar mas...

De momento aqui les dejo el nuevisisisimo capitulo de ¡CHALET BOY!

Capitulo 8

Ridículos…

El despertar del día siguiente fue pacifico. Leon permanecía completamente noqueado en su cama. No que fuera extraño, después de tomarse casi dos botellas de champaña y meterse al jacuzzi con el resto de los jóvenes de la casa, (Merlin no incluido).

Intento por todos los medios posibles regresar a la vida a su compañero, sin éxito alguno. Lo peor es que no tenía idea de que darles como desayuno a sus jefes.

Resignado a su suerte, se encamino hacia la cocina cual condenado a muerte.

Idear que servir sin que lo corrieran en el camino fue difícil, termino decantándose por unos panqueques. Ocho en punto y la mesa estaba lista con un ejército de panqueques que olían delicioso.

Todos parecían bastante felices con el desayuno, todos excepto Uther, que tenía cara de no estar disfrutando la comida. A pesar de la montaña de panqueques que permanecía en su plato.

Una vez terminado el desayuno y devuelta al dormitorio, era hora de despertar al bello durmiente de su siesta.

- Por dios, Merlin. Tienes que despertarme. No necesito que me hagas ver mal – Soltó Leon una vez despierto. Obviamente no se había visto en el espejo, porque de haberlo hecho notaria que Merlin no tenía que hacer nada para que se viera mal.

- ¿tú crees? – fue todo lo que salió de su boca, antes de pasarle un espejo al otro.

Leon grito.

Más avanzado el día, y con la familia fuera esquiando Leon decidió seguir los pasos de sus jefes y divertirse un rato. Merlin por otra parte tenía un pequeño dilema.

- ¿Qué se supone que haga todo el día? – cuestiono el pelinegro.

- No sé. Seguro encontraras algo. Hecha un vistazo por ahí. – sugirió su compañero.

Decidió tomarle la palabra. Un paseo por la casa le indico que ahí no iba a encontrar nada interesante, por otra parte el almacén parecía más llamativo. Las botas, los Skies, los abrigos, todo parecía invitarlo a pasear por la montaña. El único problema era que el no tenía idea de cómo usarlos. O eso creía.

Un vistazo más profundo al lugar le mostro algo que si podía hacer. Una patineta para Snowbording.

Decir que estaba emocionado era poco y con una nueva motivación salió rumbo a la montaña.

Hiso el ridículo definitivamente.

Su ropa se empapo por la nieve, sus zapatos estaban mal abrochados y la tabla se deslizo por la montaña; con el corriendo tras ella.

Por la noche dejo sus intentos de snowbording de lado para concentrarse en su trabajo, lo que indicaba que pasaría la siguientes dos horas cocinando una exquisita rosca, la cual como todo en esa casa era presentado como obra maestra de Leon.

- Leon esta torta esta deliciosa – dijo Arthur feliz, mientras engullía otro pedazo del postre.

-gracias, Arthur.

Merlin rolo los ojos, por supuesto que felicitaban a Leon.

- este lugar es mágico – soltó de repente Morgause.

- lo es, al menos mientras estas aquí – concordó Ygraine.

- Disfrútenlo, no esquiaran mucho una vez que inicien una familia – sentencio en broma Uther.

- ¿puedo decir algo al respecto? – pregunto el rubio algo preocupado.

- no, no puedes decir nada tonto – lo regaño su prometida, sacando una mueca del chico y una burla de parte de Morgana.

- no estoy segura de estar lista para todo esto- intervino Yni - ¿me veo como una abuela? No respondan.

Tanto Morgana como Arthur cerraron la boca.

-Muchas gracias – dijo Agravaine sonriendo coquetamente al pelinegro.

El siguió sirviendo el té, al menos hasta que sintió una mano pasearse por su trasero. Elevo la vista para encontrarse con la mirada divertida del guía.

Merlin solo sonrió en respuesta, moviendo ligeramente el brazo, dejando caer el te sobre el regazo del guía.

EL grito que pego fue épico, si no salto del sillón fue de puro milagro. Se lo tenía bien merecido, pensó Merlín.

Arthur y Morgana rieron tras sus tasas, Uther sonrió un poco.


¿guta? jajaja espero recibir sus comentarios...ya saben piquen en el letrerito de abajo

bye byeeee