Hola hola!

Aquí con otro capítulo de Chalet boy…estoy muy emocionada por la respuesta que he recibido de todos…muchísimas gracias…

Sin más preámbulos…el capitulo…

Capitulo 10

Jeans desteñidos y camisetas floreadas

Pasaron los días y su vida seguía un ritmo, aunque repetitivo, para nada aburrido.

Despertar, servir desayuno, limpiar la casa, salir a practicar, regresar para la cena, limpiar y dormir. La parte emocionante era en definitiva patinar en la nieve, aun que de vez en cuando la sonrisa de Arthur Pendragon lo opacaba un poco.

Desde que llegaran los dueños del chalet y actuales jefes, Merlin no dejaba de preguntarse por que el rubio parecía estar casi todo el tiempo en medio del infierno, en vez de la fabulosas vacaciones en las que se suponía estaba. Había veces que lo sorprendía observando el paisaje, mientras su novia y Morgana (se negaba a llamar a la rubia por su nombre) platicaban de banalidad y media.

Por eso le sorprendió recibir la notificación en la que se le informaba que se celebraría la fiesta de compromiso del heredero Pendragon y su flamante novia, la señorita Morgause Cornualles. Para colmo se tenía que arreglar y aparecer en la reunión, sirviendo copas y rellenando bandejas.

Algo mortificado descubrió que la ropa "elegante" que traía con el no era nada parecido a lo que sus jefes podrían esperar, pero dado que no tenía otra cosa mejor, se enfundo en una camisa color beige y unos pantalones de vestir grises, los zapatos, por otro lado resultaron ser unas zapatillas deportivas del mismo color del pantalón.

Se encontraba arreglando las cosas para cuando llegaran los invitados cuando escucho las voces de los señores Pendragon, que venían por el pasillo.

- quiero que sepas, que le di a Arthur el anillo de tu madre – soltó Uther.

- que coincidencia. Yo le di uno de sus vestidos. Se verá encantador. – respondió Yni riendo

-No es gracioso Ygraine. La Marquesina esta lista para junio – dijo algo exasperado el hombre

- fue bastante gracioso, la verdad – volvió a reír Yni – deja de ser tan estirado o te saldrán mas arrugas de las que ya tienes.

Ante el comentario Uther corrió al espejo a intentar ver las arrugas, ganándose claramente otra burla por parte de su esposa. Parecía que iba a reclamarle algo cuando Merlin apareció en su campo de visión.

-¿No recibiste el mensaje muchacho? Estarás con nosotros esta noche, será mejor que te arregles – le regaño el mayor.

-yo…-El pelinegro intento decir algo, pero Uther ya se había ido - …lo hice.

Una mano se poso en su hombro mientras la sonrisa de la rubia mujer alejaba su angustia.

- No te preocupes. A mí también me hizo cambiarme. Jeans desteñidos y camisetas floreadas aparentemente no están de moda. – soltó Yni con sarcasmo, y Merlin descubrió de donde había sacado Morgana su increíble habilidad.

Un poco más calmado, Merlin decidió que necesitaba ayuda y rápido, así que fue en busca del único que podría salvarlo; Leon.

- Camisa, corbata, chaleco, Zapatos – decía el rubio pasando cada una de las cosas a manos del ojiazul. – y goma para el cabello. Usa poca

- ¿goma para el cabello? ¿Es broma?

- hey, tú fuiste el que me pidió ayuda. Quieres verte presentable, ponte lo que te digo y calla. – le sentencio Leon, antes de seguir arreglándose el mismo.

Poco después Merlin deslumbraba bajo su nuevo estilo.

Camisa azul rey, corbata roja, chaleco color chocolate, pantalones de vestir a juego y zapatos del mismo color. Su cabello por otra parte, se acomodaba suavemente en pequeños y delicados risos, gracias a la gomina.

- te ves increíble, temo decir – acordó Leon que usaba un atuendo parecido, a excepción de que su camisa era roja y la corbata azul. Estaba dándole los últimos detalles a su traje frente al espejo, cuando lo noto. Un pequeño, casi imperceptible, orificio en la oreja izquierda del moreno.

-¿perforado? – pregunto sin miramientos

-humm, hace un par de años. Deje de usarlo cuando me aceptaron en este trabajo, creo que ya cerró.

- déjame ver – pidió el rubio – no, sigue abierto y creo que tengo justo lo que te quedaría perfecto.

Ante esto, el ojiazul observo como el otro revolvía cajón, tras cajón, en busca de sabrá dios que.

- ¡lo tengo! – anuncio emocionado Leon, extendiendo su mano para que Merlin pudiera ver su contenido. Un pequeño arete con lo que parecía un zafiro, descansaba en la palma del chico. – te lo presto por esta noche. Mañana lo quiero intacto.

El solo asintió, conmovido por el gesto. Tal vez no fuera tan malo, después de todo.