Hola hola!

Aquí con otro capítulo de Chalet boy…estoy muy emocionada por la respuesta que he recibido de todos…muchísimas gracias…

Sin más preámbulos…el capitulo…

Capitulo 11

De patito feo a Cisne.

Con pasos apresurados Merlin se encamino a la cocina, donde temía que la rosca se hubiera quemado.

Intento ignorar al increíblemente guapo rubio, que intentaba acomodar su corbatín en el espejo del lugar.

- Y así sin más, se convirtió en cisne – escucho que le decían.

- entonces, era un patito feo, ¿no? – respondió con sarcasmo.

- Alguien necesita aprender a recibir un cumplido – reclamo Arthur, siguiendo con su batalla contra el corbatín. Volteo su vista cuando no recibió respuesta alguna, solo para ver como el pelinegro sacaba la rosca del horno.

-ah, ahora todo tiene sentido – exclamo alegre el rubio

- si. Soy la trastienda – acepto Merlin cerrando el horno.

Una sonrisa mas, antes de seguir con su tarea sobre el maldito pedazo de tela que no quería quedar como se supone que debería.

- es un cordón de zapato – dijo el ojiazul al observarlo

-es un corbatín – le corrigió el otro.

- No, es un nudo de cordón para zapato – insistió ante la palpable molestia del otro – ven aquí.

Arthur hiso caso, resignado. Las delgadas manos del pelinegro tomaron una de las puntas del corbatín, acomodándolo con movimientos exactos.

- No pensé que fueras un chico que supiera hacer el nudo de un corbatín. – soltó de la nada el rubio.

- y aquí estoy yo pensando que eres la clase de chico que sabría – le rebatió Merlin.

El silencio volvió a llenar el lugar. Un silencio cómodo, casi natural.

- Es una gran noche para ti ¿no? – intervino de repente el pelinegro. No hubo respuesta alguna, más allá de una ligera mueca de desagrado.

Sus manos seguían batallando con la tela, acomodando, torciendo y enderezando para dejar un precioso moño – listo. Con licencia para matar. – termino de acomodar el cuello de la camisa, rozando ligeramente sus dedos con el fuerte cuello el otro, haciendo que una corriente de electricidad corriera por ellos.

- o ser acecinado – se burlo Arthur, dejándose hacer. Una vez acomodado el corbatín, camisa y saco, el mayor se acerco al espejo, admirando su figura.

Merlin no podía dejar de sonreír, todo el asunto le parecía tan increíble, se sentía tan correcto, tan normal que no pudo dejar de imaginar por un segundo que esa escena se repetía cada fin de semana. Cuando el rubio se volvió la mirada hacia él, agradeciéndole con una sonrisa deslumbrante, lucho con todas sus fuerzas por evitar sonrojarse.

- no eres tan inútil como creí – bromeo el mayor antes de salir de la cocina.

- y tú no eres tan perfecto como lo imagine – susurro mas para si el pelinegro.

Un poco turbado por sus pensamientos, siguió preparando todo para la recepción. Aun con la sonrisa en la cara.