Hola hola!
Aquí con otro capítulo de Chalet boy…estoy muy emocionada por la respuesta que he recibido de todos…muchísimas gracias…
Sin más preámbulos…el capitulo…
Capitulo 12
Dom del 62
La sala estaba llena de gente. Algunos platicando, otros más tomando y el resto degustando los pequeños aperitivos que llenaban las bandejas.
- oh, Leon ¿Qué son estos? – pregunto Morgana extasiada por el pequeño alimento.
- Mini-hamburguesas. No me culpes. – se excusó el rubio llenando la copa de la chica .
- Son sensacionales – La morena degustó otro bocado, sonriendo enigmáticamente al ver el líquido espumoso fluir - ¿Me estas tratando de emborrachar Leon?
- solo te ayudo con lo que empezaste – susurro el chico coquetamente.
Merlin sonrió ante el comportamiento del chico, no era
Algo típico de el coquetear con cualquiera.
- ¿regla número tres? – murmuro el pelinegro colocándose a su lado, mientras rellenaba la copa de algún invitado.
- oh, cállate – soltó Leon mordazmente - ¿de qué te ríes?
El menor rio un poco más antes de recomponer su expresión.
- Nada. Solo pienso que le estoy cogiendo el hilo a esto. – Respondió sencillamente – por cierto, el pastel esta en el horno. La carne casi lista. Y el mousse se ha asentado.
La sorpresa en la cara del rubio fue máxima, aun que desapareció un par de segundo después.
- oh. Gracias. Creo
- Wow. Oíste lo que … - intento burlarse Merlin.
- sí, no te acostumbres. – Lo corto el otro – Trae otra de estas – le ordeno, tomando la botella de Champagne de sus manos.
- Tanta responsabilidad. ¿Me estás dando una estrella al mérito o algo así? – pregunto el ojiazul divertido. Lamentablemente parecía que el cerebro del mayor se fue de paseo, pues se le quedo mirando completamente perdido en sus palabras.
- ¿Qué?
- Nada.- dijo al final. Definitivamente tenía que ser más simple con sus bromas.
Con rapidez localizo las botellas que descansaban en un contenedor de metal con agua y hielos.
Un poco asustado comenzó a retirar el papel metálico que envolvía la tapa. Era la primera vez que descorchaba una botella de Champagne y no tenía mucha idea de cómo hacerlo.
Mientras seguía con sus intentos de abrir la botella escucho a sus espaldas unas voces.
-Morgause, te ves sensacional – dijo Arthur educadamente.
- oh, mira. Parece que el chico nuevo va a dar un show antes de la cena. – la atronadora voz de Uther le llamo la atención.
Los ignoro. No les iba a dar el gusto de que notaran que sus comentarios le afectaban.
-oh, querido, échate para atrás. – susurro en son de burla Morgause.
El siguió peleando con el corcho haciendo oídos sordos.
- Merlin, espera…Merlin – intento llamar su atención el rubio.
EL golpe llego de improvisto. Primero el corcho le dio de lleno en la nariz, seguido del burbujeante líquido que se filtró a presión.
No supo bien que le dolió mas, si la nariz que le escocia o las risas de Uther y Morgause. Sin analizarlo, huyo del lugar.
La noche le refresco un poco. En el balcón del chalet, con las estrellas espolvoreando el cielo nocturno y un pañuelo bien sujeto a su lastimada nariz, no se sentía tan mal. Obviamente no quería mostrar su cara frente a alguno de sus jefes, pero aún tenía que regresar y ayudar a Leon.
Checo el pañuelo con la ilusión de que la hemorragia hubiera parado; No tuvo suerte.
El chirrido de la puerta al abrirse lo alerto.
-Noc, noc – llamo Arthur – Traigo la medicina. Órdenes del doctor. La buena noticia es que ya tienes el dolor de cabeza, así que puedes tomar todo lo que quieras.- señalo, pasándole una copa con dorado líquido.
-Debería de ir a ayudar a Leon – se excusó Merlin, intentando huir de ahí. Estar a solas con el otro le causaba estragos.
- Yo no me preocuparía- le refuto – Creo que Morgana lo tiene cubierto.
El pelinegro cogió con sus torpes manos la copa.
-Gracias. – dijo antes de ingerir de un solo golpe la burbujeante infusión. – Justo en el blanco.
- Si, debería. Es una Dom del 62 – susurro Arthur mirando la copa con gracia.
-¿Dom?
- Una botella cuesta unas quinientas libras – soltó intentando quitarle al importancia al hecho de que Merlin se la había bebido cual agua.
-¿quinientas libras? Creo que la próxima vez tomare el efectivo. – la incredulidad impregnada en su voz - ¿Por qué estoy aquí? Estoy atrapado en una realidad paralela donde la gente se toma mi salario mensual cada diez minutos.
- Estas en lo cierto – acordó el rubio – Somos aliens. Mi padre tiene una cola. ¿la has visto?
La broma no surtió el efecto deseado.
-Tu padre es el hombre más temible que he conocido en mi vida, y eso es decir mucho porque mi vecindario se enorgullece de tener lo peor de lo peor. – contesto Merlin un poco más animado.
Por un momento el silencio reino en el pequeño balcón. Como si la fiesta no existiera, nada de ruido. Solo ellos dos sonriendo a medias, frente al otro.
-¿sabes cómo conoció a mi padre? – Pregunto de pronto – Era auxiliar de cabina. Un concorde.
- ¿tu papa era un auxiliar? ¿Cómo un azafato? – bromeo el pelinegro, contagiándolo con su asido sentido del humor.
- El es un romántico. En realidad no es tan aterrador como parece.
Otra mirada, de esas que te hacen sonrojar. Y Merlin no quería que ese momento terminara nunca.
-Bueno, debería regresar – anuncio Arthur poco convencido.
- Cierto. Gracias por la Dom.
Una ligera risa escapo de los labios de Arthur Pendragon, antes de abrir la puerta. El menor lo vio tomar aire y borrar la sonrisa de su rostro antes de entrar de nuevo en la casa.
Parecía que el niño rico no disfrutaba tanto de su posición.
