Capítulo 16
Famoso Humor Inglés.
Día a día las cosas eran mejores, los problemas más lejanos y la posibilidad de obtener los $25,000 dólares más real.
Hablaba de cuando en cuando con su padre, principalmente para saber que seguía vivió.
Todo parecía perfecto; hasta esa mañana.
Se despertó a las siete, con el reloj pitando como loco. La ilusión de subir a la tabla lo hiso apresurarse para estar listo.
-No vi que te levantaras – le dijo a Leon, quien venía entrando al chalet.
- No lo he hecho – susurro el otro, caminando pesadamente hacia las habitaciones. Por la pinta que traía podía apostar que no había dormido nada.
Salió de la casa emocionado, para encontrarse con una ligera nevada cayendo por todo el lugar.
Inspecciono las pistas, las góndolas y los caminos hacia la punta; Cerrado. Frustrado, regreso al chalet sin saber qué hacer.
Las horas se le pasaron lentas y sosas, a tal grado que ver a Leon jugar videojuegos mientras pulía la tabla era lo mejor que podía hacer.
-¡Nivel nueve! ¡Toma eso Perc! –Grito el rubio entusiasmado, notando la clara falta de interés por parte de su acompañante -¿De verdad crees que vas a ganar ese torneo?
Sabiendo que Leon posiblemente solo quería molestarlo le contesto sarcásticamente –N…N…No – dijo Merlin, imitando la manera de hablar del otro.
La discusión se vio interrumpida por la voz de Agravain.
-¡Hallo! Abend. Fraülein – saludo alegremente, pasando frente a ellos.
Ambos chicos lo miraron con extrañeza. El hombre iba vestido con una bata de estampados de algún tipo de animal exótico y una toalla en la mano.
-¡Hey, Vaini!
-¿Qué hay con la toalla, Veini? – pregunto el rubio
- Mi nombre es Agravain. El señor Pendragon me pidió que probara el jacuzzi.- explico el hombre
-¿De verdad?- Ninguno le creyó.
-Jawoh- afirmo el mayor – Deberían de saber que hay espacio para más de uno.
Para ese momento no sabían si reír o llorar. El encargado del chalet se les estaba insinuando ce manera descarada.
-Que coincidencia – soltó Leon- Porque Merlin y yo estábamos diciendo, que nos encantaría compartir el jacuzzi con Agravain.
-¿Seguro?- pregunto dudoso
-Si- dijo el moreno siguiendo el juego de su compañero- Pero el problema es que no tenemos traje de baño.
-¿Quién necesita traje de baño?- comento más animado Agravain.
-Sí, Merlin. ¿Quién necesita trajes de baño?
-Tienes toda la razón- acordó el más chico – Tal vez, cuando estemos allá me puedas frotar la espalda.
-¡Y podemos hacer una fiesta, desnudos, en la nieve!
Fingiendo emoción por aquello, voltearon a ver el rostro del mayor.
Agravain se relamía los labios, sus ojos brillaban expectantes y un sonrojo se había instalado en sus mejillas; Fue demasiado para ambos.
Rieron, a carcajadas, mucho.
-¡ah! Entiendo. El famoso humor Inglés – soltó el mayor, una vez se recuperó de la sorpresa. –Lo olvido a veces.
Dramáticamente salió de la habitación.
El resto de la semana fue parecido. Nieve cayendo, las pistas cerradas y el encerrado en el chales. Para cuando llego el viernes se había resignado a su destino. Por otro lado, Leon y el compartían tiempo juntos, algo completamente raro, pero que les había llevado a tratarse mejor y apreciar al otro.
Estaban en uno de esos momentos, en los que Leon jugaba videojuegos y Merlin le decía que hacer, cuando sonó el celular del pelinegro.
Viendo que el dueño no hacía caso, Leon lo tomo para revisar.
-¿Es tu cumpleaños?
