Chalet 19

El bigote del Picasso y las rondas de Twister.

Les tomo unos veinte minutos conseguir que Morgause dejara de gritar. Una vez puestas las ropas y con menos gritos, comenzaron a limpiar, mientras la gente desalojaba el lugar.

Gwaine intento quedarse a ayudar, pero la mirada penetrante de Arthur lo asusto un poco.

Morgana platicaba con uno de los chicos de la banda, esperando el regreso de Agravaine, que había ido a inspeccionar la casa y sus daños.

-Hay una mesa para el café rota en el pasillo, el sistema de sonido está muerto, y hay vomito en la planta de yuca.- explico el encargado.

- Excelente trabajo, chicos – soltó Arthur, nada alegre – mientras nadie le haya pintado un bigote gracioso al Picaso del pa…

Inmediatamente el hombre se calló, cada uno de los habitantes del chalet corrieron a revisar la pintura.

Estaba intacta.

-ok, miren, limpien el desorden, reemplazare el sistema de sonido, me pagan después. Lo descontaremos de las propinas.- intervino Morgana, apiadándose de los chicos.

-Pero lo que ha pasado…-intento decir Agravaine, definitivamente quería que los corrieran

-No necesitan saberlo – soltó Arthur secamente.

Morgause, que parecía querer explotar, por fin exploto. – ¡NO ENTIENDO POR QUE HARIAN UNA FIESTA. SABEN QUE ESTA PROHIBIDO Y PEOR AUN, SABIENDO QUE VENIAMOS NOSOTROS!

Absolutamente todos la miraron asustados. Morgana se alejó de la rubia mujer, Leon estaba blanco y de alguna manera, que nadie supo cómo, Arthur estaba delante de Merlin, aparentemente cubriéndolo de la ira de su novia.

La mirada de la chica taladraba a los responsables del desorden, como si todos sus problemas fueran creados por el par; mas especifico Merlin.

-Les dijiste ¿verdad? – cuestiono Morgana

-Ja, sicher – respondio Agravaine – Jawohl. Les dije que el señor Arthur vendría temprano por la buena nieve.

Tanto Leon como Merlin se apresuraron a negarlo.

-Ok…Tu no me podrás llamar Imbécil nunca más – intervino Pendragon, luego de que los últimos dos invitados salieran del sauna – Y tú, la próxima vez que vayas a hacer una fiesta de cumpleaños, hazla en tu casa.

Merlin estaba acostumbrado a los regaños por culpa de su torpeza. Lance, su antiguo jefe, solía gritarle muy seguido, lo que ocasionaba que el respondiera de la misma manera. Ahora que lo pensaba, no sabía cómo habían terminado siendo mejores amigos.

Por eso, cuando Arthur Pendragon subió el tono de su voz durante la reprimenda, el simplemente no pudo evitar el contestarle – Si, si, unas rondas de twister, un par de juegos de gin runmy y se acaba la fiesta.

-Fabuloso – dijo el rubio sarcásticamente

- déjate ver si estas en la zona – contrataco el moreno

- tal vez lo haga – amenazo Arthur dando un ligero paso al frente.

-Genial – respondió Merlin poniéndose de puntitas para quedar a la altura del otro.

Ninguno pareció notar que habían pasado tres minutos enteros únicamente mirándose a los ojos, hasta que Morgana soltó una risilla.

-Desayuno a las ocho ¿sí? – soltó el dueño de la casa, luego de salir del aparente hechizo en el que había caído. Morgause enredo su brazo en el de Arthur, guiándolo para salir del lugar, seguidos de Agravaine y Morgana.

-¿Merlin?

-¿Leon?

-Parece que realmente deberás de ganar esa competencia – soltó al fin su rubio amigo.

Segundos después estallaron en carcajadas.