Chalet 23
El infierno
Había pasado una semana.
Probablemente la peor semana de su vida desde la muerte de su madre.
Encerrado, sin poder salir, su única actividad consistía en limpiar la casa; El infierno.
Actualmente se ocupaba de asesinar pequeñas y malvadas zanahorias, en orden de escapar de su frustración. Además de ayudar con la cena. Ni lo uno, ni lo otro estaba saliendo bien.
-Creo que son suficientes zanahorias – lo interrumpió Leon, luego de la décima zanahoria decapitada. Podía verse la preocupación en sus ojos; No que ha Merlín le interesara realmente.
-¿Por qué rendirte ahora, después de trabajar tan duro?- Le pregunto el rubio
-Porque ya no me siento bien haciéndolo ¿Si?- intento explicar Merlín. Estaba cansado de la insistencia del otro.
- Es solo un esguince- rebatió Leon
-Esta vez, la próxima me rompo el cuello ¿Y entonces qué?- Merlín estaba molesto – La gente muere haciendo esto.
Por la mirada del mayor era obvio que no entendía. –Pensé que necesitabas el dinero.
-Lo necesito, si no lo hubiera gastado alquilando el equipo de esquí y remplazando lo que rompimos…
-Por dios Merl, se supone que nos divirtamos.
Merlín no quiso escuchar más. León nunca entendería que él tenía que cuidar de su padre, él no era rico y nunca lo seria.
