Chalet 24
Dan buenas propinas
Después de la discusión con Leon, Merlin se aisló. Apenas hablaba, ignorando a todos, pasaba su día haciendo quehaceres y leyendo.
Claro que no pudo ignorar todo el drama entre Leon y Gwaine, después que el primero decidiera dirigirle la palabra al otro una vez que Morgana dejo de llamarlo. Gwaine decía que no importaban pero Kilgarra, el bar tender, podía dar fe de la constante presencia del castaño cada noche en el bar.
Y entre uno y lo otro, llego el fin de semana en el que Arthur y la junta corporativa llegaron.
-Gracias Mirin- Le agradeció Ygraine. Aparentemente era ella quien se encargaba de cerrar los negocios.
-Mamá, su nombre es Merlin- la corrigió Arthur.
-¿Dónde está el chico del año pasado, Yni? ¿Con grandes músculos, barba bien moldeada y gran trasero?- Pregunto uno de los miembros de la junta.
"Los miembros de la junta" eran de hecho un grupo de señoras extremadamente estiradas. De esas que parece que todo el tiempo están oliendo algo podrido.
Eran parte de la junta corporativa de la rama femenil de Pendragon Inc., la empresa de cosméticos naturales de Ygraine Pendragon. Y todas unas chupasangre con los jóvenes apuestos.
-¿Anabelle Millers? Se escapó con el jardinero ¿No supiste? –Respondió la rubia.
-Muy graciosa querida, hablo del chico del chalet
-George se rompió una pierna – Informo Arthur entre risas.
-Tendremos que engordarte entonces cariño – soltó otra, tocando ligeramente el trasero de Merlin.
Todas las mujeres hicieron algún sonido obsceno ante esto, volviendo completamente rojos a los chicos que intentaban bajar el equipaje.
-Dan buenas propinas- susurro Leon, en algo parecido a un mantra
Merlin rogaba porque eso fuera cierto.
La cena y el desayuno fueron sencillos, aunque un tanto mortificantes para los chicos por los comentarios subidos e tono.
Únicamente Arthur aprecia igual de mortificado.
Las cosas se complicaron un poco cuando las señoras pidieron asistencia con sus almuerzos en la cima de la montaña y Leon lo aventó al ruedo argumentando inicios de gripa.
Ahora Merlin se encontraba frente a un helicóptero que los dejaría en la cima, y no estaba tan seguro de que esto fuera buena idea.
-¿Alguna vez has estado en uno de estos? – Pregunto Ygrane
-Claro, tenemos uno en casa. Este es bastante pequeño en comparación.
-¿Te pagamos por la ironía?- cuestiono la mujer, divertida por el sentido del humor del joven.
-No, la ironía es gratis – respondió Merlin – Es por el sarcasmo que pagan, irónicamente.
El viaje era tranquilo y espectacular para el chico, que nunca había presenciado paisajes como aquellos.
-Y dime querido ¿Cuánto tiempo has estado aquí? –pregunto una de las señoras.
-Alrededor de ocho semanas.
Alarmadas, las mujeres se miraron entre sí.
-Va a estar bien, confíen en mi – intervino Arthur
-No quiero que nos retrase – exclamo una de las mujeres.
Merlin y Arthur se miraron antes de soltarse a reír.
Se iban a llevar una gran sorpresa.
