Chalet 26

Quiero ser una estrella Pop

Tenía que admitir que todo el asunto del Snowbording tenía su encanto, sobre todo si tu maestro era tan gua…simpático, si, eso. Arthur se la estaba pasando en grande.

Entre caídas, los insultos y burlas, aquella tarde parecía la perfecta tarde, no importaba que su trasero se estuviera congelando por la cantidad de veces que se había caído. Además de que con cada caída arrastraba a Merlin con él y el cuerpo de Merlin sobre el suyo siempre era bienvenido.

Conforme pasaban las horas Arthur no dejaba de insistir por una demostración por parte de su "instructor" más que nada para molestarlo y ver si podía burlarse de el. Error.

Saltos, caídas, rieles y sin fin de trucos se postraban ante Merlín como por arte de magia.

Con la boca abierta, Arthur aguanto la sonrisa socarrona del chico de cabellos negros y de su fan número uno, Gwaine, que había llegado a hacerle compañía al heredero.

-¿Así que tienes una vida muy difícil? – Comento Merlin durante uno de los muchos descansos en lo alto de la montaña.

-Horrible – le contesto con sarcasmo

-No se como lo soportas – se burló el pelinegro.

-No todo es tan bueno como dicen

-Tal vez, escuche que tener mucho dinero puede ser una gran desilusión – ante el comentario Arthur hizo una mueca de desagrado.

-¿Crees que puedo hacer lo que quiera? – El rubio tenía en la voz una amargura que sorprendió a Merlin. –La verdad es que mi padre me ha guardado un lugar en la junta directiva dese que tengo dos años, además de que no estará feliz hasta que me case con Morgause y tenga nueve hijos perfectos. Planifico toda mi vida sin consultarme, y a veces me pregunto ¿Eso es todo? ¿Esta es mi vida?

El moreno estaba sorprendido por sus pensamientos. Era claro que no entendía su frustración.

-No, buen intento, pero no – Soltó Merlin- Angustia, la alternativa de un niño rico a los problemas reales.

-Sarcasmo, la alternativa del chico del chalet al verdadero humor – Contraataco Arthur – Sé que tengo suerte, pero…

-…Pero estoy atrapado en una jaula con champaña añeja y chalets lujosos cuando en verdad solo quiero ser una estrella Pop.

La risa que salió del rubio era tan fresca, tan verdadera que dejo desencajado por un momento a Merlin.

-Estrella de rock – rectifico Arthur.

Un par de sonrisas tímidas y miradas encontradas los sumergieron en un silencio apacible, cálido y familiar, como si estuvieran destinados para pasar ese tipo de momentos juntos.