Chalet 28
El día perfecto
Deslizarse por las nevadas montañas era la nueva actividad preferida de Merlin y en la compañía de Arthur la experiencia se volvía mil veces mejor. Parecían danzar uno alrededor del otro.
Miradas furtivas compartidas en el teleférico, juegos infantiles sin mayor importancia que la de encontrar una excusa para tocarse.
El día perfecto.
El mundo le pertenecía únicamente a ellos dos.
Y entonces un beso.
Un beso simple, apenas un roce de labios de esos que se dan entre pareja en el día a día. Y es que así se sentía, como si llevaran media vida juntos.
En este día tan perfecto ni la tormenta de nieve que interrumpió sus juegos pudo arruinar el ambiente.
Con los ánimos hasta el tope y las ganas rozando la superficie, ambos cuerpos luchaban contra sus ropas en la salita del chalet.
-Shh, despertaras a Leon – Susurro Merlin sobre los labios del otro.
-Que se despierte, dudo mucho que se sorprenda.
La risa que se escapó de los labios del pelinegro fue acallada por una nueva ronda de besos.
-¿estás seguro de esto? – Pregunto Merlín una vez más en la habitación, ya sin ropa alguna.
-Muy seguro – dijo Arthur relamiéndose al ver el cuerpo frente a él.
-¿Al menos sabes que hacer?
-¿Por quién me tomas? – Soltó ofendido el rubio – Soy Bisexual Merlin, pensé que lo sabias.
-¿Y cómo iba a saberlo?
-¿Leon?
Un par de segundos le tomo a Merlin procesar aquello
-Maldito- exclamo – no me dijo nada.
Arthur soltó la carcajada ante el puchero indignado de su acompañante, su mirada acariciando las facciones del chico, sonriendo cariñosamente.
-¿Qué? – pregunto Merlin al ver aquella sonrisa.
-Nada- susurro Arthur besándolo de nuevo.
Esa noche seria perfecta.
