Chalet 31

No sin luchar un poco

Las cosas n o parecían mejorar para Merlín. Luego de salir del chalet se encamino a la central de trenes esperando encontrar un boleto que lo sacara de ahí. Nada.

Tendría que esperar hasta la mañana siguiente.

-Entonces a las 8:30 de la mañana estaré llegando, podemos tomar el té especial para celebrar.

-¿Y la competencia? – Pregunto su padre atreves del teléfono.

-oh vamos, no hay manera de que ganara- contesto Merlín – Está bien, ahora que regrese pensaremos en algo…

-Yo creo que deberías participar. Mira, he durado tres meses, estoy seguro de que por una semana mas no me moriré.

-Papa, vi tu orden en línea ¿veinticuatro latas de frijoles?

-¿Me estás diciendo que piensas renunciar a una oportunidad única en la vida ´por qué estoy comiendo muchos frijoles?

-Bueno, alguien tiene que cuidarte

-Oh no Merlín, no intentes echarme la culpa de tu decisión. De todas formas ¿Desde cuándo mi Merlin ha dicho que no hay manera de lograr algo? Te diré algo más Merlín…

-¿Qué Balinor?

-Es lo que ella hubiera querido

Aquellas palabras lo dejaron frio. Sin nombrar nadie su padre se había asegurado de que supiera de quien se trataba.

-¡Hallo! ¿Was bekommst du?- escuchó que alguien decía.

Aun perplejo, Merlín volteo, encarando a un chico con uniforme amarillo que estaba esperando por su orden.

-Humm ¿En que puedo servirte? – pregunto de nuevo el chico, ahora en español. Y en ese momento Merlín vio su futuro si regresaba en ese momento a Londres. Su vida sería servir pollo frito y patatas.

No podía dejar que eso pasara sin luchar un poco.