INGRESO A HOGWARTS
Hola tod s, nuevamente es un gusto saludarl s, les comento que estoy revisando los capítulos y en cuanto los actualice todos y corrija errores continuaré la historia, espero sus comentarios para mejorar los agradeceré infinitamente.
Capí corregido.
Le mando un saludo y nos leemos.
INGRESO A HOGWARTS
Draco había cumplido los once años de edad y sería hoy su primer día en el colegio Hogwarts de magia y hechicería, se cumplía un año aproximadamente en el que él y Luna no se habían visto ni habían tenido noticias el uno del otro, sin embargo, ninguno podía olvidar el sentimiento que los unía, para Draco era una lucha diaria y constante repetirse que él no sentía nada, que no la quería y que él un sangre limpia no debía ser tan débil, confiaba que con su estancia en el colegio olvidaría todo, la olvidaría a ella.
Luna por su parte en ocasiones se sentía triste y deprimida por la pérdida de su madre, por extrañar tanto a Draco y no recibir ninguna noticia suya, ella había mandado cartas a la Mansión Malfoy pero nunca recibía respuesta y ni tampoco sus propias cartas le eran devueltas pero confiaba que algún día lo vería de nuevo, su vida era tranquila y feliz al lado de su padre, ya que aunque extrañaba a su madre siempre tenía una sonrisa en su rostro y confiaba en que todo estaría bien, simplemente no se dejaría vencer, aunque la Luna que existía cuando Pandora vivía ya no era la misma, a falta de su madre y con la falta de atención al arreglo personal de su padre se fue convirtiendo en una niña más extraña de lo que ya era y no sólo en sus ideas, creencias y actitudes sino en su aspecto físico, su hermoso cabello rubio que su madre le cuidara con tanto esmero ahora estaba siempre en mal estado al igual que su vestimenta que nunca combinaba, era un desastre.
Draco fue acompañado por sus padres a tomar el expreso a Hogwarts, lo que más le había gustado era su varita de espino y pelo de unicornio, él sabía que estaría en la casa de Slytherin donde todos los Malfoy han estado, antes de abordar su madre le brindo un gran abrazo y un beso seguido de unas palabras de amor, de su padre recibió una palmada en el hombro y un recordatorio de sus enseñanzas.
Durante ese año en Hogwarts Draco vivió muchas cosas y experiencias, conoció a Harry Potter y sus amigos, claramente no congenio con ellos, pero ya se había hecho de algunos aliados ya que no los consideraba no todavía amigos Vincent Crabbe y Gregory Goyle y tenía firmemente en la cabeza el hacer imposible la vida al trio de oro, pero algo en su cabeza o su corazón no lograba ser desechado y eso era el recuerdo de Luna la única con la que había podido ser verdadero ya que durante ese año simplemente tuvo que fingir, al llegar las vacaciones de final de curso Draco se encontraba sentado cerca del lago en la Mansión Malfoy justo debajo del árbol del que Luna alguna vez se calló, miraba al cielo y al apacible lago y no podía dejar de sentir esa inmensa tristeza, además se preguntaba porque ella nunca le había intentado enviar una nota o algo aunque él tampoco lo había hecho, pero eso lo llenaba de ira, se reprochaba por ser tan débil, debía luchar contra todo eso, sabía que de regreso al colegio ella estaría ahí ya que cumplía la edad para ingresar a Hogwarts, pero era seguro Luna nunca entraría a su casa ella era buena.
Por su parte Xenophilius llevaba a Luna de la mano por el callejón Diagon en busca de los materiales que su hija usaría en su ingreso a Hogwarts, a ella lo que más le emocionaba era comprar su varita, incluso cuando era pequeña y jugaba con Draco trataban de adivinar de que sería, también la hacía muy feliz volver a verlo tal vez lo vería en el callejón y si no lo vería en el colegio, en ese momento pensó que en la mañana había enviado la carta No 24 ya que le escribía una carta por mes y recordó claramente lo que decía, había dejado que escribir un por favor responde, respóndeme, o espero tu respuesta, ya sólo escribía pensando en que por lo menos las leyera y supiera que ella lo quería y lo extrañaba aunque él no sintiera lo mismo.
Carta No 24.
Querido Draquito:
El día de hoy estaré en el callejón Diagon en busca de todo lo que necesito para mi ingreso al colegio, ¿sabes? Te extraño mucho y no hay un día que no te recuerde, deséame suerte con mi varita, hoy por fin la tendré.
Con amor Luna.
Luna entró con Ollivander muy emocionada para ser elegida por su varita, en cuanto el Sr. Ollivander la vio le noto esa mirada un tanto distraída y soñadora con esa gran sonrisa, no pudo olvidar esos ojos gris azulados y le dijo que si ella hija de Xenophilius y Pandora Lovegood ella muy sonriente le dijo que sí que se llamaba Luna.
- ¡Luna! Hermoso nombre. Muy bien pasa…pasa - dijo en tono de intriga el Sr. Ollivander - a ver que tenemos aquí podría ser esta - le entrego una varita de color hueso hermosa, pero al instante salió volando de sus manos - MMM no esa no es.
- Sr. Ollivander esa varita era muy hermosa - dijo Luna un poco decepcionada.
- Toma prueba con esta - y la varita simplemente no hizo nada.
- Creo que esa tampoco es señor - sonrió Luna.
- Tengo una que podría ser - dijo en tono pensativo y le ofreció otra más era de un color gris muy pálido caso blanco.
Luna tomo la varita y su cabello que se encontraba en muy mal estado quedó reluciente como todo su rostro al momento de tomarla en sus manos.
- Creo que esta es Sr. Ollivander - dijo Luna muy feliz y con sonrisa enorme.
- Si esa es Luna parece que tu varita ha elegido, es de Espino, 25 cm con Pelo de cola de Thestral, es una varita muy interesante y única en su clase sólo existen dos varitas con Pelo de cola de Thestral ya que es muy difícil conseguirlo puesto que no cualquiera puede verlos y no cualquiera puede usarlas la que acaba de elegir y la varita más poderosa la varita de sauco, pero eso no es todo del árbol que se realizó sólo salió una varita más ya que al tener las dos varitas en mi mano el árbol simplemente se incendió y eso sólo sucede con varitas que son hechas para almas gemelas ambas de un mismo árbol y diferente núcleo unidas pero diferentes y sucedió precisamente en luna llena y está por demás decir que la otra varita ya tiene dueño aunque tiene un color negro como la noche a diferencia de la tuya.
- ¿Cómo, la otra varita que es alma gemela de la mía ya tiene dueño? - pregunto Luna muy confundida y poco asustada con toda esa información, no quería ni imaginar quien tenía lo otra.
- Así es señorita Lovegood ¿cree usted saber quien la tiene o desea que se lo diga? - dijo Ollivander un poco preocupado ya que ni él lo podía creer, era improbable todo ello.
- Sr. Ollivander sólo hay una persona que me gustaría que la tuviera y si no es él preferiría no saberlo ¿Es Draco Malfoy?
- dijo Luna sin más con una gran mirada de esperanza y casi seguridad.
- Bueno señorita Luna creo que ahora entiendo la decisión de su varita y el por qué la eligió - contesto el Sr. Ollivander al ver esos ojos con infinito amor - así es, pero él no lo sabe y espero tenga cuidado - contesto.
Luna salió lo más feliz que pudo haber imaginado de Ollivander´s no podía creer lo que había sucedido, Draco tenía la contraparte de su varita o alma gemela como él le llamó, Luna mostro muy complacida a su padre su varita y su cabello, sólo omitió la historia.
Había llegado el día de regreso a Hogwarts y en el expreso Draco se encontraba con sus cómplices mostrándose siempre altanero y con mirada fría, por su parte Luna no había podido verlo aunque lo busco, decidió esperar a estar en el colegio así que se sentó tranquilamente en compartimiento vacío y decidió leer "El Quisquilloso", revista editada por su padre en la que hablaba de criaturas y cosas extrañas.
Finalmente era el momento en que Luna sería asignada a su casa ese día su padre había hecho un gran esfuerzo para que ella luciera bien y lo había logrado, su largo y rubio cabello estaba limpio y caía en ondas por su espalda hasta la cintura, su rostro blanco y un poco sonrosado y esos grandes ojos gris azulados acompañados por sus largas y espesas pestañas rubias, lo único diferente eran sus aretes en forma de rábanos que ella gustaba de usar, cuando estuvo al frente sentada en el banco con el sombrero seleccionador lo único en lo que podía pensar era en ver a Draco y por fin su sueño se cumplía, ahí estaba mirándola de manera fija ella no pudo ni sonreír pero sintió un vuelco a su corazón y sólo atino que el sobrero le decía que era difícil y de pronto grito Ravenclaw, se levantó y se sentó en su mesa, Draco no dejaba de mirarla estaba tan molesto por lo que sentía, sabía que no la había olvidado pero tantos sentimientos por una pequeña niña era inconcebible, además ella lucia diferente, con la mirada más soñadora de lo normal, su sonrisa innegable pero era otra cosa - ¿Qué? - se preguntaba Draco.
