LA VIDA EN HOGWARTS
Hola a tod s, un placer saludarl s, continuo con mi revisión ya voy en el quinto capítulo ya no me falta mucho, espero sus comentarios para mejorar los agradeceré infinitamente y hacen muy feliz.
Capí corregido.
Le mando un saludo y nos leemos.
LA VIDA EN HOGWARTS
Durante los años subsecuentes Draco y Luna no se habían vuelto a acercar incluso ella se había hecho de algunos sobrenombres que por cierto Draco le había puesto, la llamaban lunática y en especial los estudiantes de la casa de las serpientes se ensañaban con ella no sólo por su peculiar forma de ser y de vestir, sino por la amistad que había hecho con Harry, Ron y Hermione, así como Ginny y Neville, todos de la casa de Grifindor.
Draco se encontraba en sexto año, su padre estaba encerrado en Azcaban y se le había encomendado una tarea por demás difícil como recién Mortifago, además que no lograba entender porque sentía un gran vació en su alma además del miedo y el enojo por su detestable destino, su único consuelo por momentos eran las mujeres que en Hogwarts parecían siempre dispuestas a cooperar, pero nada le satisfacía en el fondo algunas veces soñaba con unos hermosos ojos azules tan intensos que lo tranquilizaban y lo hacían sentirse feliz por unos momentos. Luna por su parte había participado con la Orden del Fénix, sus habilidades se habían incrementado así como su conocimiento ya se había enfrentado a Mortifagos y visto la muerte de amigos, pero su ímpetu y su particular esperanza seguían intactas.
Un día de invierno en Hogwarts de regreso de Hogsmeade Luna caminaba con sus pensamientos en un sin fin de criaturas y en lo feliz que era al encontrar y tener amigos, su mejor amiga era Ginny y sabía que contaba con ella incondicionalmente, pero Luna guardaba un secreto sólo para sí misma, no entendía que significaba realmente pero sabía que no debía saberlo nadie más, en ocasiones tenia sueños en donde aparecía ella feliz con Draco Malfoy y no se explicaba porque desde que tenía memoria soñaba lo mismo no siempre pero si constante, no podía mirarlo y aunque no le importaba él era muy malo con ella pero no se enojaba, sentía lástima porque se daba cuenta que realidad sufría.
Luna se dirigió al bosque prohibido donde le gustaba estar sólo en compañía de los Thestral, al llegar se dio cuenta que Draco Malfoy se encontraba observando a las peculiares criaturas con un rostro por demás triste, Luna quiso salir corriendo por el miedo que algunas veces sentía al verlo, pero su mirada y su ceño se mostraba tan diferente a cuando estaba con sus amigos Slytherin, estaba tan quieto que parecía una hermosa estatua con su cabello rubio moviéndose al compás del viento y su mirada triste y serena al mismo tiempo dejaban caer algunas lágrimas, nunca Luna había presenciado algo tan hermoso para ella ni siquiera las criaturas que tanto amaba y eso la desconcertaba, quería abrazarlo, consolarlo, besarlo… no lo entendía.
Pasaron algunos minutos en que Luna grababa en su mente esa imagen, permaneció tan quieta que todo desapareció de su entorno excepto él; Draco por su parte se sentía devastado, había presenciado como la maldición del collar se había hecho presente a una estudiante que no lo merecía y a decir verdad tampoco lo merecía el profesor Dumbledore, mirar a los Thestral le brindaba un poco de paz y le hacía ver la realidad de las muertes de tantos inocentes que había presenciado. Draco se había percatado de Luna pero no dijo nada ya que no era la primera vez que se encontraban juntos mirando a esas criaturas, por lo general era Draco quien permanecía oculto en los árboles admirando a Luna, le gustaba sus movimientos, sus enormes ojos azules que le recordaban los de su constante sueño, esa paz que de ella emanaba lo llenaba por momentos, aunque en el colegio era malo con ella, ese era su secreto la paz y felicidad que le daba mirar a Luna aunque no sabía ni entendía porque.
Sin pensarlo más Draco volteo a mirar a Luna que parecía petrificada, sus ojos se encontraron y caminó hacia ella a paso lento sin dejar de mirarla y ella permaneció quieta ni siquiera parpadeaba parecía sorprendida y asustada no sabía que lo impulsaba pero quería estar cerca por primera vez, cuando estuvo lo suficientemente cerca un extraño impulso lo hizo inhalar el aroma de su cabello, sin tocarla bajo su rosto muy cerca del de ella e inhalo de nuevo y así lo hizo por varios minutos inhalaba su rostro, su cuello , detrás de sus orejas y muy cerca de su pecho, Luna sólo permanecía quieta y con su corazón desbocado y feliz, todo rastro de miedo había desaparecido.
Draco no pudo reprimirse más y comenzó a acariciar a Luna comenzó con sus manos siguió con su cabello y su rostro empezando por la sien, luego su nariz y pómulos, cada vez estaba más pegado a ella, acaricio su rosados labios con la yema de los dedos provocando que los entreabriera, acerco su rostro al de Luna y pudo sentir y oler su dulce aliento sobre su piel, era algo tan delicado y exquisito lo hacía sentirse tan feliz que sin pensarlo más la tomo por la cintura y unió sus labios a los de ella, se acoplaron instantáneamente era un beso tierno y con un amor infinito que ninguno entendía, poco a poco el momento se volvía más intenso y ese tierno beso se transformó en uno lleno de desesperación y pasión, Draco tomo a Luna con una mano por detrás de la cabeza y la pegaba más a su boca y con la otra la atraía a su cuerpo no podía parar, invadió con su lengua la boca inexperta de ella y para él era la sensación más intensa y deliciosa que había tenido, Luna que sólo se había dejado llevar por él, subió sus brazos por el cuello de Draco y con la misma intensidad de él lo pegaba a su cuerpo, nunca se habían sentido tan feliz, nada existía sólo ellos.
Pasaron unos minutos y Draco tomo el rostro de Luna con ambas manos y mirándola fijamente a los ojos le dijo lo impensable.
- ¡Luna… Te amo! no lo entiendo pero es así.
- Yo también Te amo Draco.
En ese momento las varitas de ambos salieron disparadas de sus abrigos destellando una fuerte luz blanca, por un instante se unieron y la luz salió en dirección a ellos tirándolos en la fría nieve provocando que todos los recuerdos perdidos reaparecieran como una gran montaña de imágenes, mientras Draco y Luna se retorcían llorando tomaban su cabeza con las manos por el fuerte dolor provocado por los recuerdos que estaban recuperando, cuando por fin todo finalizó Draco fue el primero en levantarse y se dirigió inmediatamente a ver a Luna que parecía desmallada, la tomo en sus brazos y la abrazó fuertemente Luna correspondió el abrazo débilmente.
- Luna perdóname por favor-decía Draco con una preocupación infinita.
- Draquito, te amo, te amo y te necesito, no vuelvas a dejarme - Luna decía entre sollozos e infinitas lágrimas.
