UN DÍA INTENSO

Hola a tod s, un placer saludarl s, por fin termino con la revisión el octavo y último, espero sus comentarios para mejorar los agradeceré infinitamente y me hacen muy feliz, ya tengo casi listo el siguiente capi.

Capí corregido con lemmon ;)

Le mando un saludo y nos leemos.

UN DÍA INTENSO

Theodore regresó a su sala común después del encuentro con Luna, completamente decidido a dejar de pensar en lo que Draco le había contado y definitivamente dejar de pensar en lo que su cuerpo y su mente había experimento al enterarse de la historia de su amigo y Luna, se centraría en llevar a cabo el propósito que tanto tiempo llevaban planeando.

Por su parte Luna tenía un insomnio inusitado, se revolvía en la cama sin poder conciliar el sueño no podía dejar de pensar en todo lo que en un sólo día había sucedido, tenía en sus manos la carta que su padre le había escrito, ellos mantenía un relicario con la fotografía de su madre con el que se podían comunicar, claro sólo lo usaban en ocasiones necesarias y su padre consideraba que ese momento lo era, le dijo que se dirigiera a la torre de astronomía a recoger un paquete importante lo que en realidad era dicha carta.

Lunita,

Estoy verdaderamente preocupado por lo que hoy sucedió, se lo de Malfoy y me preocupan las consecuencias que esto pueda traer, tu sabes que esa familia son de mortifagos y no es seguro que continúes con esa amistad Lunita por favor deja de lado lo que hoy sabes y continua con tu vida como hasta ahora lo has hecho, aléjate de él.

Te quiero mi Lunita, tú eres todo para mí y no soportaría que algo malo te sucediera.

Por la mañana Luna despertaba con muchas cosas en la cabeza pero lo más importante era que moría de ganas de ver a Draco y aunque él no le dijo como se tendrían que comportar ella sabía que no podía demostrar nada frente al mundo a pesar de sus sentimientos él era especial y casi estaba segura que no querría que nadie lo viera con ella y mucho menos de esa forma, caminaba hacia el Gran Comedor absorta en lo que pasaría en adelante él era un mortifago y eso no lo podía negar ella luchaba con sus amigo en contra del señor tenebroso y tampoco dejaría de hacerlo, entonces que debía hacer, en eso estaba cuando Ginny la saludo de pronto.

- ¿Luna cómo estas? Desde ayer no te veo y en verdad te notas extraña y muy cansada – pregunto su amiga con una sonrisa.

- Mmm nada Ginny en realidad tengo un problema de troposoplos que no me dejaron dormir – contestó Luna con cierta mirada perdida en el techo.

- Luna vamos desayunemos de verdad te noto muy pálida – y siguieron su camino mientras Ginny platicaba muy animada de banalidades, pero con cada paso Luna se ponía más nerviosa y su amiga lo notaba pero decidió dejarla por el momento.

Al llegar a la entrada del Gran Comedor Luna no pudo evitar quedar paralizada al notar a Draco sentado en su sitio usual hablando muy serio y con mala cara como de costumbre con Theo y Blase, continuo su andar junto a su amiga hasta la mesa de los leones quedando de frente a Draco, Ginny notaba por demás extraña la actitud en Luna y recorrió con escrutinio la dirección de sus miradas que a pesar de ser discretas ella las noto, pero lo que más le sorprendió en un momento fue que las dirigía a la mesa de Slytherin específicamente a Draco Malfoy por lo que se imaginó que el maldito le había hecho algo nuevamente, a no ser por la más grande sorpresa si su vista no le mentía él le brindo una casi imperceptible sonrisa y en ese mismo momento Luna bajo la mirada sumamente sonrojada concentrando su atención en el plato de comida y en sus demás amigos, era verdad lo que había visto, estaba impresionada y hablaría con Luna después de clase se estaba preocupando mucho por ella.

El día trascurrió normal para todos excepto para Theo y Draco que habían decidido y no por gusto que su plan se llevaría a cabo en el siguiente curso dado que este estaba por terminar, a Draco no le sentó muy bien esa decisión pero no tenían más remedio y ahora tendría que consumar la petición de ese loco de Voldemort, tenía que hablar con Luna no quería que siguiera inmiscuida con los de la orden y menos con esos despreciables de Gryffindor, la quería fuera de todo y tendría que convencerla. Además después de realizar las órdenes de Voldemort corría el riesgo de perderla y ganarse su odio y desprecio, por su parte Theo se encontraba ansioso y desesperado había notado las miradas que Luna y Draco se brindaban cuando por casualidad se encontraban cerca, era casi inconcebible que nadie más lo notara. Además no podía dejar de sentir un total enfurecimiento y frustración esto lo estaba sobrepasando y debía terminar.

Luna estaba nerviosa sabía que debía ir a la enfermería pero Ginny la había seguido después de clases sin ánimo de dejarla sola por lo que tuvo que inventar que se sentía mal y que trataría de dormir, cuando logró llegar a la enfermería tomo aire y entró, llego donde Madame Pomfrey se encontraba e inhalo profundo, le confeso lo que necesitaba y después de un pequeño interrogatorio que se reusó a contestar le dio la poción no sin antes decirle que debía denunciar al que la había dañado, la señora dudaba que Luna hubiese hacho algo así por su voluntad, eso hizo a Luna sentirse un poco mal porque en efecto ella jamás hubiera hecho lo que hizo con Draco, no a esa edad, pero estaba tranquila ya que Madame Pomfrey no podía decir nada por cuestiones de ética profesional.

Se dirigió al baño abandonado y sin pensarlo más ingirió la poción, Madame Pomfrey le había dicho que con una sería suficiente, pero que no le daría más ya que eso implicaría que estaba consintiendo un mal comportamiento dentro de Hogwarts, Luna se miraba en el espejo quería encontrar a la antigua Luna en él, pero no lo logró ahora se notaba tan diferente tal vez no para los demás pero si para sí misma, estaba tan absorta en su reflejo que no se había percatado que los intensos ojos castaños de su amiga Ginny la observaban oculta, cuando estuvo dispuesta a salir y preguntarle sobre Malfoy y sus extrañas miradas con él, se escuchó entrar intempestivamente a alguien que con un portazo cerró la puerta, tanto Luna como Ginny voltearon al instante.

Ginny estuvo a punto de salir corriendo y defender a Luna si no fuera porque se quedó petrificada ante la gran sonrisa y un brillo sin igual en los ojos de su amiga mirando a ese Malfoy con amor infinito, a él jamás lo hubiera imaginado caminando hacia ella de la manera más seductora y brindándole una sonrisa por demás sexi para que negarlo, se miraban con tanto amor y deseo que era asombroso, él dejó caer su capa al piso al igual que su suéter, camisa y corbata dejando al descubierto su torso blanco y firme sin ninguna marca además del antebrazo donde se encontraba la prueba fehaciente de que era un Mortifago.

Ginny por primera vez lo vio diferente aunque nunca hubiera siquiera imaginado a Draco nada distinto a un despreciable pero ese que estaba frente a ella era otro, parecía enamorado profundamente de Luna y él sin mediar palabras se dirigió a ella besándola con gran intensidad, casi arrancándole la ropa y dejando descubierto al igual que él la parte superior de su cuerpo, no hacía más de veinticuatro horas que habían estado juntos pero ya se extrañaban como si hubiesen sido años.

- ¿Cómo… sabías que estoy aquí? – pregunto Luna casi en un susurro y agitada tomando a Draco por el cabello mientras besaba su cuello y sus senos.

- Tengo mis secretos pero… está bien este te lo diré, nuestras varitas están unidas desde su creación aunque eso ya lo sabes, he puesto un hechizo en la tuya con el que siempre sabré donde estas – contesto con una sonrisa astuta.

- ¿Cómo sabes lo de nuestras vari…? - Luna ya no terminó su pregunta cuando Draco puso un dedo en sus labios impidiendo que siguiera hablando.

Draco besaba a Luna de manera ferviente con una gran necesidad introducía su lengua sin reparo en su pequeña y dulce boca le recorría el cuello hasta llegar a su busto que lamía sin cesar ella sólo dejaba salir de sus labios pequeños jadeos y suspiros de placer, Ginny estaba desesperada quería salir de ese sitio pero no podía así que lo único que le quedó hacer fue acurrucarse y tapar su rostro entre sus piernas no quería seguir viendo aquello, un momento tan íntimo entre dos personas sentía que invadía su privacidad, por un momento ver tanta sensualidad desbordada por ambos la hizo sentirse feliz por Luna y un poco excitada eso era muy intenso pero recordó que ese hombre tan sexi era Malfoy y definitivamente su amiga le debía una gran explicación.

Por su parte Draco no tenía ninguna intención de ser tierno eso no estaba en sus planes en ese momento, levantó a Luna y la coloco sentada en el lavamanos cada instante la besaba más y más fuerte y profundo, recorría su cuerpo con las manos y saboreaba de su piel con brutalidad, él nunca había sentido esa gran necesidad de poseer a alguien notaba las marcas que dejaba en el cuerpo de Luna y en lugar de sentirse culpable por ver esa blanca y suave piel llena de moretones su mente se embelesaba y él se encargaba de dejar más de hacerla suya en cada beso en cada caricia de sentirla suya totalmente, comenzó a tocar la parte intima de Luna en pequeños roces para poco a poco introducir sus dedos y excitarla una más sin dejar de besarla, ella comenzó a sentir el inicio de un intenso orgasmo y comenzó a gemir sin control lo que Draco aprovecho para penetrarla en un intenso y fuerte movimiento en el que se encontraron por completo unidos.

Luna se abrazó a Draco del cuello acercándolo a ella lo más posible jadeando sin control sobre su boca besándolo ella a él como jamás se imaginó hacerlo, ahora ella introducía su pequeña lengua en la boca de él, lamia y mordía sus labios se encontraba extasiada acariciando el cuerpo de su hombre amado y sintiendo el más grande placer al tenerlo dentro de ella al sentirlo lo más profundo posible, sentía que le pertenecía que eran un solo ser; por su parte Draco disfrutaba del cambio repentino de Luna disfrutaba ver su rosto lleno de deseo y placer, de escuchar sus gemidos con su tierna voz era toda una perversidad, ser él el que se lo brindaba lo excitaba aún más, la tomo de la cadera acercándola y pegándola más a su cuerpo, abrió más sus piernas tomándolas de las rodillas con total descaro para penétrala con tanta fuerza como le fuera posible, en un instante se miraron a los ojos y sólo vieron amor en ellos y en su propio reflejo eso produjo en los dos un orgasmo intenso al unísono.

- ¡Te amo Luna, siempre te he amado, eres mía sólo mía Luna! – dijo Draco dándole un intenso beso y tomándola por el cabello acariciando y sintiendo su suavidad.

- ¡Yo te amo a ti Draco, siempre por siempre, soy tuya y tú eres mío! – contesto Luna abrazándose a él por completo y quedando ambos fundidos en un abrazo aún unidos y en silencio respirando agitadamente recuperando su pulso normal, mientras Ginny se sorprendió más si es que eso era posible al escucharlos decirse esa palabras de amor, nada encajaba y ella quería salir corriendo de ese lugar, necesitaba definitivamente estar sola.

Después de un momento de silencio se separaron y Draco tomo a Luna en sus brazos para ayudarla ponerse de pie, comenzaron a vestirse y a arreglar un poco su aspecto - Luna no sé cuándo pueda volver a estar a solas contigo, pero quiero pedirte algo importante – Luna lo miro con intensidad asintiendo y él sonrió acariciando su rostro y tomando entre sus dedos uno de sus rizos rubios.

- Tú sabes lo que soy y lo que eso significa, no tengo elección… no por el momento y no puedo darte muchas explicaciones al respecto, pero sucederán cosas y tal vez con el tiempo y mis acciones dejes de amarme y me odies, pero por un tiempo no podremos vernos, incluso no sé si podamos estar juntos algún día Luna y eso ¡me enfurece! Estoy desesperado no quiero dejarte ¡no quiero! – gritó Draco rompiendo con el puño el espejo y besando a Luna desesperadamente pegándola a su cuerpo en un abrazo feroz- no puedo ni quiero arriesgarme a que algo malo te suceda, pero… lo único que puedo decirte es que nunca dejaré de amarte Luna. Quiero pedirte que por favor te mantengas al margen de todo, por favor huye y vete lejos con tu padre, lo único que a estas alturas me puede destruir es que alguien o algo te dañe, Luna prométeme que lo harás – preguntó tomando a Luna de los hombros y mirándola directo a los ojos con suplica.

- Draco… yo… no puedo prometerte eso, no me lo pidas porque no lo hare – contestó Luna desviando la mirada hacía un extremo del baño donde se encontró con los ojos su amiga, más no hizo ningún gesto.

- Entonces no hay más de que hablar, realizaré un hechizo protector en ti, nadie podrá hacerte ningún daño mientras yo este con vida – Draco realizó un hechizo protector muy poderoso sobre Luna con una gran luz de color azul - ahora realizaré un hechizo anticonceptivo, no pienso dejarte sola con un hijo en un futuro incierto.

- Draco eso no es necesario me he tomado esto y sé que es suficiente – dijo Luna mostrando el frasco vacío.

- Mmm está bien, Luna tengo que irme no debemos acercarnos, no puedo arriesgarte, con nuestras varitas podremos comunicarnos porque no me atrevo a dejarte en peligro, pero sólo será en caso de vida o muerte Luna o alguien podría descubrirlo en especial los de mi bando, ¿lo entiendes, verdad? – pregunto Draco con una mirada triste y de resignación.

- Draco pensé que jamás volveríamos a separarnos ¡no quiero! – contesto Luna con ojos cristalinos a punto de derramar lágrimas.

- Luna por favor no tengo elección entiéndeme es por tu seguridad – decía Draco con cierta desesperación y angustia – me siento sin armas mi futuro es incierto y no te arrastraré conmigo, no quería que esto pasará pero fue imposible permanecer sin recordarnos, por lo menos tendré conmigo tu recuerdo, tu aroma y tu sabor – insistió Draco lamiendo la lengua de Luna – Luna te amo, recuérdalo siempre – dio Draco dio un beso y un abrazo a Luna con todo ese amor y salió del baño dejándola con el corazón comprimido.

En ese instante todo pasó por la mente Luna como una película, todos los recuerdos del amor de infancia, después de la ausencia y vació en su ser hasta la recuperación de sus recuerdos de apenas un día antes y ahora se quedaba sin él, se dejó caer sobre sus rodillas sin importarle el dolor físico con lágrimas infinitas saliendo de sus azules ojos los sollozos inundaban el lugar se sentía vacía por completo infeliz, lo había perdido para siempre.