Hola como están es un gusto saludarlxs siento mucho haber tardado en actualizar, agradezco mucho a lxs que siguen mi historia, sus comentarios realizados siempre me animan, aquí está por fin el último capítulo, no estoy segura si habrá un epílogo, por lo pronto me despido de esta historia y espero le guste, muchas gracias.
EL ENFRENTAMIENTO
Habían pasado sólo algunos días en los que Draco y Theodore poco a poco terminaban su plan, no habían dejado de ver a Luna aunque no habían vuelto a estar juntos, a pesar de lo que habían vivido, Nott sentía que él seguía siendo una parte de un error agregado al gran amor que indiscutiblemente se tenían Draco y Luna.
Ellos sabían eso y aunque no veían a Theo como un error, era verdad que si no hubiese sido por el extraño hechizo de unión de mentes entre Draco y él, no hubiesen existido esos extraños sentimientos, como si de un acuerdo se tratara Draco y Luna habían seguido con su relación y Theo se había alejado un poco y sólo convertido en un amigo cercano, ya que para él no era fácil estar lejos de los rubios y para ellos también era difícil estar sin él.
La vida no había sido fácil para nadie en Hogwarts, pero para Draco había sido un infierno, intentando fingir matar a Dumbledore y parecer que fracasaba sin proponérselo, aunque en realidad sería muy difícil matar al mago si en verdad lo quisiera, los castigos que recibía de Voldemort eran cada vez más dolorosos, los hacía llamar a Theo, Blaise, Crabbe y Goyle, entre otros para martirizarlos con la marca y con demás hechizos dolorosos, había veces que su cuerpo quedaba tan mal que ni con las pociones y hechizos de curación lograba levantarse por días.
Cuando finalmente Snape había matado a Albus Dumbledore y lo había arrastrado lejos del colegio, su peor pesadilla había comenzado al saberse separado de Luna, por lo menos mantendría el recuerdo de esas últimas semanas en las que habían pasado tiempo juntos, ella era su luz de esperanza dentro de todo ese dolor.
Recordaba cómo una noche en la que había regresado después de recibir una buena dosis de cruciatus y la marca tenebrosa había ardido como fuego vivo por dos horas, se encontraba casi arrastrándose hacía su sala común, Luna lo había llevado a la sala de menesteres y lo había curado con tanto amor que Draco podría haber muerto feliz.
Otro de los días fabulosos que pasaron nuevamente acompañados de lo Thestrals, fue una tarde tranquila en la que habían hablado de todo menos de la guerra y de lo que les deparaba el destino, algunas tardes las habían pasado junto con Theodore entre pláticas y postres, como sí los tres fuesen los mejores amigos, sólo pasando un rato tranquilo antes de la tormenta.
Y la tormenta había llegado en cuanto Luna fue capturada y llevada a la Mansión Malfoy, Draco soportaba escuchar los fuertes gritos de dolor de tantas y tantas personas, pero en cuanto supo que llevarían a Luna ante el señor obscuro supo que debía actuar, supo que el plan debía llevarse acabo lo antes posible.
No había tenido la oportunidad de ver tanto a Nott como debía para poder llevar acabo el hechizo, afortunadamente el señor tenebroso no estaba interesado en Luna y sólo había dicho que la mantuvieran encerrada sin alimento, pero él se encargaba de enviar a diario un Elfo doméstico para que se alimentase.
Por fin Theo se encontraba en la Mansión Malfoy, Draco estaba desesperado por terminar con todo aunque su vida se acabara para hacerlo, el maldito señor obscuro se había ido nadie sabía dónde, había dejado tras su partida, miedo e incertidumbre, su familia estaba sufriendo su furia, ahora tenían que ganarse su aceptación nuevamente.
Decidieron realizar la parte final del hechizo que consistía en mezclar su magia y proporcionársela a una de las varitas, no tenían claro a cual sería, así que depositaron ambas en el suelo, la magia habló por sí sola y cuando una enorme bola de energía salió de las manos de ambos fue directamente a la varita de Draco, esta absorbió la magia y regresó a las manos de Malfoy, el hechizo se había realizado con un pequeño pedazo de tela perteneciente a la túnica de Voldemort, lo que les dejaba claro quien tendría que atacarlo.
Y una tarde llegó lo que podría haberles dado la gloria con él, por decirlo de algún modo, él mismo tenía en sus manos el triunfo de Voldemort, tenía a Harry Potter frente a él, con un hechizo punzante era obvio, pero no tenía la menor duda que era el niño que vivió retenido en su mansión, estaba con Weasley y Granger.
Podría haber salvado el nombre de su familia con sólo decirlo, pero al mirarlo a los ojos lo supo, él era la única esperanza del mundo mágico, supo que por alguna extraña razón sería Potter el único que podría vencer a Voldemort, él único que ayudaría que Luna y sus padres tuvieran un futuro.
Y sin pensarlo más lo dejó actuar y como era de esperar Potter liberó a los cautivos incluyendo a Luna, eso lo hacía más que feliz, se dejó desarmar y estaba hecho, finalmente la fuerza de tres magos dentro de esa varita sería la única esperanza para matar a Voldemort, pero sí Potter fallaba y moría, tanto él como Theo morirían también, era una jugada peligrosa pero estaba hecho, él sabía que la varita de Saúco le había pertenecido hasta que Potter lo desarmó, por lo que tenía una esperanza.
En otro lugar, Luna recordaba lo que su madre siempre le decía sobre que los recuerdos lindos podían ayudar mientras te encuentras en un tiempo difícil. Los recuerdos más bellos que tenía eran sobre sus padres, amigos y ahora los más fuertes eran sobre Draco, lo extrañaba tanto y sabía que se encontraba muy cerca de ella y sin poder verlo.
Ella sentía el amor de él tres veces al día cuando un elfo doméstico, no siempre el mismo llevaba comida, Luna sabía que lo hacía Draco y su corazón se hinchaba de emoción y felicidad, no podía comer sin compartir con el señor Olivander que se encontraba en una celda a su derecha, al principio se rehusaba a aceptar, pero con el paso de los días, la baja alimentación que recibían por parte de los mortífagos y el mal aspecto que tenía, terminó por aceptar.
Un día de pronto se encontraba Harry Potter frente a ellos, los liberó, pero Luna se sentía preocupada y profundamente triste, la incertidumbre de no saber como se encontraban Draco y Theo la estaba consumiendo, había pasado unos días en la casa de seguridad de los Weasley, pero finalmente había llegado casa junto a su padre, él estaba sumamente feliz y Luna creía que era momento de contarle lo que había vivido en los últimos años.
-Padre tengo que decirte algo importante- dijo Luna llevando su padre de la mano a sentarse junto a ella.
-Dime mi Luna- Xenophilus estaba muy feliz de tener a su amada hija de vuelta y con vida.
-Han pasado muchas cosas que no te he dicho y quiero que me escuches con toda la compasión por favor.
-Lunita no hay nada que sea peor que perderte.
-No pude hacer lo que me pediste Padre… sobre Draco, no pude dejar de verlo y tampoco pude dejar de amarlo, durante un tiempo hemos estado juntos pero te aseguro que el no es lo que piensas.
-¡Pero Luna es un mortífago!, tiene la marca, lo he visto.
-Lo sé padre, pero no es un mortífago, el junto con otro compañero han creado un hechizo no se bien de que forma para poder vencer al señor obscuro, ayudó a Harry Potter a salvarme, el mismo Harry me lo dijo, se que lo hizo porque sabe que Harry es el único que puede vencerlo, él ahora porta la varita de Draco y eso será lo último que necesitará para vencer, tengo fe que lo logrará, pero no dudes nunca de Draco por favor.
-Luna no confío en él pero confió en ti y si tu crees en Draco Malfoy yo lo haré también.
-Debes escuchar toda la historia padre, todo comenzó cuando ambos recuperamos la memoria…
Luna había contado todo a su padre, desde el momento en que los recuerdos regresaron ella hasta el día antes que Harry la rescatara, le había dicho que era casi imposible que Draco y Theo pudiesen separar sus mentes nuevamente, que existía una posibilidad pero tan arriesgada ya que podría provocar sus muertes.
Se encontraba admirado que esos chicos que pensaba eran mortífagos hubiesen creado tal hechizo sin importar su sufrimiento ni, su futuro o su vida misma, Xenophilus Lovegood haría lo posible por ayudarlos.
El día del enfrentamiento había llegado y para fortuna de todo el mundo mágico Harry Potter había sido el vencedor, hubo muertos en ambos bandos como en todas las guerras, pero lo importante estaba hecho, Draco había salido del lugar sin mirar atrás.
-Luna quiero darte algo- dio Harry acercándose a Luna que se encontraba mirando por donde Draco se había ido con sus padres.
-¿Qué es Harry?- Luna sonó muy sorprendida.
-Quiero que le entregues su varita a Draco, sé que es importante. ¿Lo harías por mí?- a Luna se le formó un nudo en la garganta, por el gran corazón que Harry tenía y porque con ella existía una pequeña posibilidad si así lo decidían Draco y Theo de ser libres uno del otro.
-Harry eres tan amable, te lo agradezco tanto- decía Luna mientras lo abrazaba fuertemente.
-Se que él hizo algo aunque no se que exactamente, pero su varita me transmitía tanto poder, una magia tan poderosa que se fusionó con la mía, que me brindó toda la seguridad y voluntad que necesitaba, creo que nunca lo hubiese logrado sin su ayuda y se que tu sabes que es- la miro con agradecimiento y suspicacia.
-No sé de que hablas Harry Potter- contestó Luna guiñando su ojo -pero agradezco todo lo que has hecho por mí, por Draco y por el mundo mágico.
Habían pasado unas pocas semanas en las que se llevaron acabo todo tipo de cosas, encarcelamientos, juicios y reconstrucción del mundo mágico, Draco y Luna no habían podido verse debido a que tanto los Malfoy como otros mortífagos estaban pasando por un sin fin de pruebas para comprobar su verdadero bando, Luna le había hecho llegar una carta contándole sobre la solución que su padre había encontrado para la separación de mentes con ayuda de un mago poderoso Newt Scamander al que Luna admiraba.
Cuando por fin todo había terminado Theodore Nott y Draco Malfoy estaban listos para realizar el hechizo, se habían reunido junto con Newt Scamander, Harry Potter que había aceptado ayudar sin dudarlo, Xenophilus y Luna en casa de los Lovegood, el hechizo se realizaría con la ayuda de los cuatro magos quienes formarían los cuatro puntos cardinales y los cuatro elementos, siendo Luna viento, Harry fuego, Xenophilus aire y Scamander tierra.
Cuando la poción activadora se encontraba lista en una copa tallada en ónix, cada uno debía verter una gota de sangre que Theo y Draco beberían en cantidades exactas, en cuanto el liquido fue recorriendo su cuerpo y sus venas empezaron a gritar, dolía más que un cruciatus o que la misma marca tenebrosa, los cuatro magos fueron pronunciando uno a uno las palabras solicitadas por el mago más grande, de las varitas de cada uno comenzó a salir el elemento al que representaban formando una bola de energía sobre las cabezas de Draco y Theo que se encontraban frente a frente uniendo sus varitas, soltaron esa energía sobre ellos mientras cada uno trataba de mantenerse de pie.
Después de unos segundos en el que lo cuerpos de ambos jóvenes se dejaron caer en el frio pasto inconscientes pero vivos, Scamander expreso sus satisfacción, todo había salido bien y ahora ellos eran dos personas independientes de la otra. Los llevaron a la habitación de Luna para que descansaran y en la casa sólo quedaron los Lovegood en espera a que despertaran, habían pasado varias horas y Xenophilus se había quedado dormido en el sillón con una taza de té en la mano, Luna lo tapó con una manta y subió a ver sus Slytherin.
Para su sorpresa Draco se encontraba despierto con Theo sobre su cuerpo abrazándole como si no quisiera soltarlo nunca, a Luna le causaba gracia ya que Draco estaba un poco incómodo, pero aun así no se atrevía a mover a Theo, ella no pudo evitarlo y dió un beso en la frente a Theo y se recostó al otro lado de Draco dandole un pequeño beso en los labios y quedándose dormida casi al instante.
Draco estaba disfrutando de tenerla en sus brazos, la amaba más que a nadie, estaba feliz de sentir que su mente y sentimientos eran sólo suyos, aunque si fuese del todo sincero extrañaría sentir a Luna y Theodore… eso era otra cosa, no sabía porque no lo separaba de su cuerpo si se suponía que ya no sentía nada por él, pero eso no era verdad, sentía que lo seguía queriendo igual, se habían obligado a separarse porque él pensaba que estorbaba en el amor entre Luna y él, pero ellos nunca lo vieron así, de pronto abrió sus profundos ojos azules, tan diferentes a los de Luna pero los amaba igual que cuando estaban unidos, eso no había cambiado, se miraron y lo supo, Theodore también sentía igual, así que lo acercó a un delicado beso y lo pego más a su cuerpo, él se dejó caer más fuerte sobre su cuerpo y entrelazando su mano con la de Luna, Draco miró de uno a otro y supo que ambos eran suyos y él de ellos, supo que estarían juntos y que era real, este sentimiento no formaba parte de ningún hechizo, él podría hacer su vida de ahora en adelante como mejor le pareciese y le apetecía tenerlos a ambos.
