Disclaimer: Los personajes no son míos, la historia sí.
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Sinopsis: Los niños y los borrachos dicen la verdad... pero más los niños.
Día 27.
Temática: Revelaciones y secretos.
Rating: T.
Propuesta propia.
Expuestos
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Elsa dejó su coche en el parqueadero de la escuela de su hijo, echó un vistazo a su reloj y bajó apresuradamente.
Iba tarde, otra vez.
Corrió hasta la entrada– lo más rápido que sus zapatos de plataforma lo permitieron– y se abstuvo de hacerle una seña grosera al guardia en la puerta; quien la miró con desaprobación.
Voló entre los pasillos hasta que dio con el teatro de la escuela, empujó la puerta y entró apresuradamente; buscó las filas del grupo de su pequeño hasta que dio con ellas y emprendió la carrera para llegar.
Solo dos asientos de la última hilera quedaban libres. Tendría que levantarse un poco para filmarlo.
Entre disculpas se hizo del asiento junto al del corredor y ajustó el bolso sobre sus piernas.
—¿Ya empezó? —susurró a la mujer a su lado.
—No, faltan un par de minutos —la escueta respuesta hizo que Elsa tensara los dientes—. ¿Acaso no leíste el horario?
Elsa abrió la boca para replicar, pero alguien se sentó en el último asiento vacío y se adelantó.
—¿Ya comenzó?
La blonda reconoció la voz al instante y chirrió los dientes, de todos los padres de familia de la escuela de su hijo tenía que compartir lugar con ese precisamente.
—Esto es increíble —espetó la vieja—, yo tuve que dejar de preparar la cena de esta noche para venir a tiempo, no deberían dejar que dos irresponsables entren a la hora que quieran.
—¿Le importa acaso que lleguemos tarde? —retó el colorado—, puedo decirle que estaba terminando asuntos realmente importantes... mucho más factibles que calentar pelmeni.
—No estaba hablando con usted —apuntó a la blonda—. Hablaba con ella, metido.
La aludida cuadró los hombros cuando los ojos esmeraldas del hombre a su lado se enfocaron en ella.
—Bueno, está inútil seguramente estaba terminando de operar a algún imbécil que bebe de más. Así que cállese.
La mujer les lanzó una mirada ofendida y se giró al frente para no verlos más. Elsa le propinó un pellizco al colorado.
—No vuelvas a llamarme inútil, jodido trepador.
El pelirrojo apretó los dientes.
—Eso me saco por querer levantarte del piso.
Le devolvió el pellizco y no agregó más. El telón se abrió poco después, revelando a un grupo de niños disfrazados.
Música comenzó a sonar y los pequeños entonaron la letra de la canción. Elsa buscó a su hijo— quien iba vestido de oso— con la mirada y se incorporó para poder hacerle algunas fotografías cuando pasó al frente a cantar su estrofa en solitario.
Maldijo cuando la batería de su teléfono se agotó y el aparato murió en sus manos.
—Carajo.
—Puedes usar esto —le tendió una pequeña cámara—, Natalia detesta las fotografías tomadas con los teléfonos.
Elsa sonrió al pensar en la pequeña pelirroja, ella y su niño eran los mejores amigos. Lo único detestable en ella era su padre.
Un hijo de perra ni más ni menos.
A veces le costaba creer que esa niña tan linda hubiera salido de él... y que supiera hacer tantas maravillas con esas manos grandes y aquella boca de labios perfectos.
Maldito alcohol.
La rubia le agradeció y terminó de hacer las tomas necesarias, el turno de la hija de Hans llegó pocos niños después y le devolvió la cámara para que pudiera hacer sus propias tomas.
La función terminó y tuvieron que esperar a que los demás grupos hicieran sus respectivas funciones para poder levantarse.
—Que lindos niños —halagó una viejecita quien iba a encontrarse con uno de sus nietos seguramente.
Elsa tomó su bolso y siguió a los padres de familia, pronto Hans se encontró a su lado.
—¿Acaso no puedes caminar más rápido? —le preguntó el pelirrojo.
La tomó del brazo y, después de pequeños empujones, logró posicionarlos a la cabecilla del grupo.
—Eres un bestia.
—Me lo dices seguido, ya lo sé.
Esperaron a que la profesora despidiera a algunos padres para poder pasar ellos.
—Alek, Nat, sus padres están aquí.
Los pequeños aludidos se acercaron corriendo y se lanzaron a los brazos de su respectivo progenitor.
—Cantaste muy bien, cielo —felicitó Elsa, plantando un beso en la mejilla sonrosada de su hijo.
—Alguien quiere dejar las finanzas para dedicarse al mundo de la farándula ¿eh? apuesto que conquistarás América si te lo propones, tesoro —halagó a la suya.
—Que linda familia —la misma viejecita de la vez anterior suspiró soñadoramente—. Me recuerdan tanto a mi Seriozha y a mi cuando éramos jóvenes ¿a que sí, Ira?
—Mamá...
—No somos una familia —Elsa se apresuró a sacar a la señora de su error—, no somos pareja ni nada por el estilo.
—Jamás —aseguró Hans al mismo tiempo.
—Aunque no me vas a negar, guapo, que esta mujer es sumamente bella.
Hans se planteó mandar al demonio a esa vieja metiche.
—Pues...
—Y es una buena mujer, una excelente madre.
—La verdad no la conozco, así que no sabría...
—Pero papá, el fin de semana pasado te escuché decirle al tío Flynn que la mamá de Alek estaba muy buena.
Las mejillas de Hans compitieron con el color de su cabello, Elsa le cubrió los oídos a su hijo y apartó la mirada, sonrojada y avergonzada ante las risitas de las personas que habían escuchado a Natalia.
—Natalia, no digas cosas como esas —masculló—. Ya hemos hablado sobre las mentiras...
—Pero papochka, también dijiste que no te importaba que tuviera un carácter muy fuerte mientras te dejara darle no sé qué...
—¡Natalia Johannovna!
Elsa miró al bermejo, rabiosa.
—Y que aprenderías a rezarle a los dioses nórdicos para que la doctora Sørensen se convirtiera otra vez en tu Freya.
—Es suficiente, tú y yo tendremos una charla al llegar a casa.
—Eres un perdido —soltó Elsa—, la niña no tiene la culpa de escuchar tus estupideces.
—Ya quisieras que yo hubiera dicho algo como eso, mejor ve y dile a uno de tus compañeros de psicología que te traten.
—Que insufrible eres.
Alek miró a ambos adultos con confusión.
—No entiendo por qué estás tan molesta, mamá —dijo el rubio—. Yo te escuché decirle al tío Kristoff que el papá de Nat se caía de bueno.
Hans parpadeó y la miró al instante. El bermejo luchó para no dejar escapar ninguna sonrisa.
—No se hizo daño ¿verdad, señor Westergaard?
—Para nada, amiguito.
—No me acuerdo de eso, Alek. Debiste soñarlo.
—No te acuerdas porque fue un viernes, cuando destapas una botella de vodka...
—Y ya es suficiente, Alexei Jacksonovich.
—También acuérdate de la vez que el señor Westergaard salió del departamento ese domingo por la mañana.
—¡Alek! —la maestra ahogó una expresión de asombro.
—Es cierto, señorita Sereyva; mi papá me llevó a casa temprano y el señor Westergaard salió del cuarto de mi mamá poco después. Solo llevaba el pantalón puesto... creo que se ensució su camisa.
Elsa sintió cada músculo de su cuerpo tensarse. Jamás imagino que Alexei pudo ver semejante escena.
Su hijo se giró hacia su mejor amiga y ensanchó una sonrisa.
—Si nuestros papás hacen pijamadas, nosotros también podemos.
Elsa y Hans se miraron el uno al otro, rojos de vergüenza por verse expuestos; bajo los ojos inundados de críticas por parte de los espectadores, la expresión de asombro de la profesora y las miradas cómplices de sus hijos, ambos de desearon que la tierra se los tragara.
—REVIEW—
Rani: Comparto tu sentir, muchas gracias por comentar. Nos leemos mañana ¿cierto? Have a nice night you beautiful soul.
Hans n Elsa en este capítulo be like: ATRAPADAAAAA. Nada como que tus propias bendis te exhiban delante de la gente, sin duda un punto más a mi favor ante mi decisión de no tener hijos.
No puedo creer que esto ya sobrepaso los 100 reviews. Dammit. No me di cuenta hasta hoy hace unas horas, muchas gracias de verdad que sí.
Un agradecimiento y felicitación especiales a KarenS27 por ser el review cien. Thank you baby!
Espero que les haya gustado.
Have a nice night. Harry loves you.
Entonces qué... ¿Review? ¿No? Ok.
Harry.
