Disclaimer: Los personajes no son míos, la historia sí.

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Sinopsis: Para que algo salga perfecto, debes hacerlo tú mismo.

Día 31.

Temática: Robótica.

Rating: T.

Propuesta propia.


Perfección

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—¿Va a funcionar?

Hans no despegó la mirada de su iPad al escuchar a su compañera. Le molestaba que dudaran de sus capacidades.

—La creé yo, Ethel; claro que funcionará.

Más valía que sí.

Millones de dólares, dos intentos fallidos y cinco años de su vida se habían invertido en ese proyecto.

—Eso espero —asintió—, y me tranquiliza ver que estás muy seguro de ti mismo porque los inversionistas están llegando.

Hans se arregló la camisa bajo la bata, peinó su cabello cobrizo con los dedos y se acomodó las gafas perfectamente sobre el puente de su nariz.

Apenas se hizo nuevamente del iPad cuando las puertas del laboratorio se abrieron, dejando entrar a un pequeño grupo de personas.

Entre ellos, Hans pudo distinguir a Alistair Krei y a Tadashi Hamada, el primero era dueño de un imperio armamentista y el segundo se distinguía por ser un gran aportador en la rama de la robótica.

Robert Callaghan entró poco después.

Aguardó pacientemente a que se pararan en línea recta frente a él y comenzó a hablar tan pronto como estuvieron listos.

—Han pasado cinco años desde que se aprobó el proyecto secreto nivel 5 apodado Copo de Nieve —comenzó con una seguridad que empapaba completamente su tono—. Desde entonces y hasta el día de hoy nos hemos enfrentado a dos fallos que, sin duda, fueron parte clave para que esto fuera posible hoy.

—¿Ahora sí va a funcionar, Hansy? —Krei bufó, divertido.

—Lo hará —aseguró, aferrándose al iPad para no decirle un par de cosas a ese hombre tan irritante.

—Porque sería muy frustrante si no...

—Deja que hable, Krei —Robert lo mandó callar.

Hans asintió en dirección del doctor y se dispuso a seguir.

—Como les decía, se le realizaron todas las pruebas pertinentes y los resultados han sido no menos que satisfactorios.

—¿Ya lo encendieron? —preguntó Tadashi, sorprendido—. ¿Cómo es él?

—El prototipo ha sido encendido con anterioridad, sí... y es una ella.

Los inversionistas se miraron entre ellos.

—Un momento —Krei parpadeó, confundido—, jamás dijimos que sería una chica.

—Pidieron un ciborg —replicó Ethel—, jamás especificaron el género.

Hans hizo una seña en dirección de los encargados.

—Tráiganla.

Movieron una caja gigante hacia ellos.

—Está hecha de Adamantium, Vibranium y Dargonita —explicó—. Las características de la última sobrepasan la dureza y las propiedades absorbentes de las primeras. Es irrompible.

Un jadeo de asombro reinó en el lugar.

—Bueno, ya basta de misterios; déjanos verlo.

—Claro que pueden verla.

Procedió a presionar un botón, este elevó una pequeña cortina de metal y otra oleada más audible de jadeos sorprendidos se hizo oír.

El robot se alzaba de manera imponente frente a ellos.

—Cumple con todos los estándares de belleza —informó antes de enumerar los atributos físicos como el cabello rubio corto por encima del hombro, la piel pálida y los rasgos perfilados del rostro—. Tiene incorporados ciento cincuenta idiomas y, de hablarle en uno que no esté en su configuración, lo descarga en un segundo y contesta en el otro.

—Así que es inteligente.

—Por encima de los demás ciborgs, pero no lo suficiente para que no podamos controlarla —explicó—. Tiene habilidades muy específicas y cumple a la perfección con el reglamento implantado.

—Enciéndelo.

Hans puso los ojos en blanco y se acercó hacia ella para pasar el brazalete que llevaba en la mano frente a su cara.

El ciborg abrió los ojos, revelando un par de perlas cerúleas.

—Ella puede ser y hacer todo lo que necesiten —siguió—. Nunca se ha creado nada como ella y es por eso que me atrevo a decir que es perfecta.

—Todavía no habla.

—Aguarda un momento.

Volvió a pasar el brazalete frente al rostro de la rubia y esta reaccionó al instante.

—Hola, me llamó Elsa —su voz aguda poseía un delicado acento noruego implantado a propósito—. Bienvenidos sean todos ustedes.

Hans observó con satisfacción las expresiones de avaricia en los rostros de las personas frente a él y Ethel. Sonrió con socarronería.

—Entonces, señores, díganme ¿Cuánto ofrecen?


—REVIEW—

Rani: Gracias por tu apoyo y por comentar, siempre puedes leerme en mis otras historias Helsa si gustas. Un beso.


Finalmente llegamos al final, que bien se siente terminar otra sección del Helsa. Personalmente me sentí un poco muy agotada con este reto y no creo hacer otra cosa como esto en un tiempo... PERO PERO PERO abriré una sección con las continuaciones de algunas historias porque algunas son necesarias, aunque no en este momento.

Muchas gracias por leer y sobre todo a AFF por comentar todo este mes, nadie te merece auntie. Gracias a las autoras por apoyarme con sus ideas y a Rani también.

Thanks to all of you, love you guys.


Entonces qué... ¿Review? ¿No? Ok.

Harry.