Descargo de responsabilidad: Los personajes le pertenecen a Rumiko Takahashi.

Autora: NebelKattyto

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¿QUÉ PASÓ, AKANE?

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Género: Así es la vida ¿? / Romance

Personajes principales: Akane Tendo/ ¿?

Advertencias: Romance, Hurt/Comfort / Algo de OoC

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Tiempo

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Una semana ya desde la conversación con el doctor Tofu, no estaba confundida, pero en el fondo de su ser no había querido aceptar que ya no amaba a ese jovencito tan buen mozo, tan querido para ella… Porque, aunque le quería, ya no sentía sus mejillas enrojecer, su pulso no se disparaba y las manos las tenía secas.

En esa semana había descubierto que la teoría: "El amor te vuelve imbécil", pues era real. En esa semana se puso manos a la obra, y resultó que su nivel en el arte culinario era bastante bueno, tampoco se comparaba con Kasumi, pero era lo suficientemente aceptable. Queriendo seguir probando su teoría, fue a la piscina municipal a nadar, y aunque no fue el gran evento, nadar sin hundirse cual un ancla liberada se sintió genial; por último, y en solitario, una tarde en el dōjō sacó unas mazas y una cinta y se puso a practicar gimnasia rítmica y otra vez pasó, ya no era inarmónica y descoordinada.

En una sola semana había corroborado que no era una total inútil, que podía hacer muchas cosas y que aprendía con facilidad y esfuerzo hasta lo que antes le fue muy dificultoso.

Su seguridad también había aumentado gracias a todos sus progresos, ya no temía ser un marimacho, sabía qué había debajo de su ropa y le gustaba lo que tenía. Era tiempo de un cambio.

―Buenas tardes ―saludó tras el sonido de las campanas de la puerta.

―Buenas tardes, querida ―respondió el estilista―. Dime, ¿qué deseas?

―Un corte de cabello y su servicio de manicure, por favor.

El joven estilista la guio a la mullida silla y rodeó con la delicada tela.

Akane le indicó el corte y aunque el estilista insistió en querer convencerla para que cambie de opinión, no lo consiguió.

―Realmente eres muy bella, querida ―decía mientras sus dedos esponjaban ligeramente el azulado de Akane.

― ¿Lo cree? ―Su sonrojado rostro hizo reír al estilista.

―Por supuesto, tienes unos pómulos espectaculares y tus ojos matan, querida.

Rieron juntos para luego llevarla a la sala de manicuras.

―Acá te dejo, querida.

Una señorita elevó su mano en señal que ella sería la que haría la manicura. El lugar era perfecto y la atención A-1, así que no se quejaría en pagar la cuenta.

―Hola, belleza ―saludó señalando la silla que tenía frente a su mesita llena de esmaltes ― ¿Algo en especial?

Manicure francesa.

―¿Quieres una simple o con algo adicional? ―Akane miró dubitativa por unos segundos los esmaltes y luego asintió.

―Podría hacer que la uña de mi dedo anular en vez de tener el borde blanco, que sea de este color ―tomó entre sus manos el esmalte de escarcha plateada fina. La manicurista asintió.

El proceso fue muy placentero para Akane, inició lavándole las manos, luego le dio un reconfortante masaje con una crema que olía a suaves frutas. Limpió cada uña y retiró las cutículas, para al fin iniciar el proceso de pintado.

Akane sonreía alegre y algo somnolienta por tanta relajación.

―Estás perfecta ―Se sonrieron mutuamente―. Ahora espera en la sala de descanso porque las uñas aún están frescas, dentro de quince minutos podrás ir a la recepción y pagar. Que tengas una tarde, o noche, mejor dicho.

Luego de veinte minutos estaba fuera del salón de belleza sintiéndose otra mujer. Aprovechaba cada luna de algún establecimiento para ver su renovado reflejo, se sentía extraña con su nuevo aspecto, la adrenalina estaba en sus venas circulando, dejándola con una sensación de suspenso. En su maleta llevaba ropa nueva y se arrepentía de no haberse puesto para ver el resultado final.

Entonces pasando por el Café Gato se fijó en un pato atado a una cuerda intentando alcanzar una tetera que se encontraba extrañamente en la rama de un árbol, el pobre pato tenía ropa demasiado grande, aleteaba tanto que las magas se agitaban una y otra vez sin resultado alguno, ese pato no era pato.

Con la gracilidad que no era muy típica de la Akane anterior llegó a la tetera, que aún conservaba calor, y la vertió en el pato.

― ¡Ah! Gracias, señorita… ―agradeció el hombre pato, que en movimientos rápidos acomodó su vestimenta.

―Simplemente, Akane ―Su sonrisa se expandió al ver como paulatinamente sus ojos se abrieron como cuencos y sus mejillas se sonrojaban, él nunca se sonrojaba por nadie que no fuera Shampoo.

―A-a-akane. ¿Prometida del odioso Saotome Ranma?

―Solo Akane ―aclaró.

Okey, solo Akane ―Lo vio retirarse los lentes y simultáneamente inclinarse en una reverencia elegante―. Gracias por verte el agua.

Era la segunda vez que admiraba de cerca el pulido rostro del joven Amazonas. La belleza salvaje que se desbordaba por cada poro. No podía negar que era demasiado apuesto. Que sus ojos brillaban como algún manantial virgen, tan profundo y cristalino. Se quedaron segundos o tal vez horas, pero no fue incómodo. El tiempo se quedó estático entre ellos.

― ¿Puedes prestarme el baño del local para cambiarme de ropa? ―preguntó, rompiendo así el silencio.

―Claro que sí, entre ―Le respondió como le respondería a cualquier cliente.

Akane seguía los pasos de Mousse automáticamente, así que solo fue consciente de que tenía que detenerse cuando chocó con la pared de Mousse, mejor dicho, su espalda.

― ¿Ah?

Inclinó su cabeza a la derecha y entendió todo, la cola para entrar único servicio higiénico era bastante larga y es que el local estaba abarrotado, tanto que Shampoo atendía atolondrada a los clientes y suponía que no le importaba que Mousse no le ayudara porque estaba más que segura que fue ella quien dejó la tetera muy lejos del pobre hombre-pato.

―Me retiro entonces ―dijo halando de la manga del moreno―. Disculpa las molestias.

―No ―Se sorprendió al sentir una ligera presión en su brazo―. Te lo debo. Ven.

No tuvo tiempo de negarse porque Mousse la llevó al interior del recinto ignorando lo que sea que soltaba la bisabuela de Shampoo, la vieja Colonge.

En menos de lo que se esperaba estaba en un cuarto bastante pequeño. Mousse se introdujo más, cerrando las cortinas de la ventana.

―Te puedes cambiar acá ―Cuando estaba por salir, se giró y le dijo―. Tómate tu tiempo.

Ella asintió y lo vio perderse tras cerrar la puerta corrediza. Sus ojos pasearon por el pequeño espacio: un futón enrollado, una mesita y un cojín, un armario pequeño bastante deteriorado y en un rincón algunas armas, el lugar era precario, limpio y ordenado, bastante para ser la recámara de un joven. Sin darle mucha importancia puso su maleta en la mesita y sacó tres bolsas, en una estaban una blusa blanca de gasa con unos shorts de jeans, en la segunda bolsa tenía un vestido cortísimo con unos leggins galácticos y en la tercera bolsa unas sandalias de plantillas bien delgaditas. Haciendo uso de los consejos sobre moda de su amiga Yuka guardó la primera bolsa.

En poco tiempo se había cambiado el uniforme, pero, aunque inclinaba la cabeza para verse no era lo mismo que verse en un espejo, estaba en la habitación de un muchacho que no tenía ni uno pequeñito, una sonrisa creció en su rostro, algo resignada guardó su uniforme y salió de la pequeña habitación.

Ya fuera del ambiente que Mousse buenamente le prestó, se percató del olor a comida, pero eso no fue lo que le extraño, siendo normal pues la comida china tiene mucho aroma, sino que cuando estuvo dentro del cuarto de Mousse, porque era obvio que ese era su cuarto, el olor del restaurante no estaba en él. Más bien diría que allí olía diferente, por momentos ella había olvidado que estaba en ese lugar.

«Olía a Mousse», su pensamiento la sonrojó.

―Akane…

Los ojos chocolate y el mar profundo de Mousse colisionaron, sintió una corriente recorrer su cuerpo cuando oyó la voz del joven-pato y al perderse en sus ojos tuvo la sensación que sus recién estrenadas ropas se evaporaban dejándola desnuda ante el joven que tenía al frente.

Mousse en cambió pensó que moriría en cualquier momento, ver a Akane le había hecho olvidar respirar y parpadear. Cada músculo de su cuerpo se tensó y no dudaba que en ese instante estaba más quieto que una estatua. Entonces volvió a ser humano, su pecho reventó en latidos, el pulso corrió cual carrera de velocidad dentro de él y sus mejillas reflejaron ese suceso.

No podía creer, era verdad, él no se había equivocado, ella era bella. Recordó cuando la raptó para atraer la atención de su eterno enemigo, Saotome Ranma; el calor que emanaba mientras la acunó entre sus brazos, su perfume. Ese perfume dulce. Ella estaba diferente, con ropa y peinado diferentes pero la pacífica fragancia era la misma.

El tiempo se había detenido para ambos nuevamente.

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Reeditado el 15 de mayo del 2016

Nuevamente editado el 31 de marzo del 2021 (solo el texto de la historia, Nebel dice así no)


Nebel dice así:

Una mesita y un cojín: he visto en muchos doramas y animes que en la cultura oriental suelen tener mesitas bajitas y los asientos son cojines. Lo aclaro porque no vaya a ser…

Otra cosa, el capítulo anterior fue escrito hace ya mucho tiempo, pero no tuve el valor de cambiar lo que escribí en «Nebel dice así» porque eso fue lo que sentí y pensaba en ese momento. Al igual que este capítulo.

Bueno, no sé cómo tomen este fic. Cuando escribí el primer capítulo no supe si debía juntar a mi Akane con alguien o dejarla soltera. En aquel entonces estaba desconectada de mis emociones, ahora me encuentro con otro estado de ánimo y sinceramente surgió de la nada lo de Mousse, aún no sé si será el protagonista varón. Yo acepto sugerencias y opiniones, pero claro, la decisión final es mía, eso sí, no acepto presiones de ninguna índole, al final, el mundo de Fanfiction es enorme y si algo les desagrada de mi fic pueden ir por otros caminos que en este mundo hay de todo para todos.

Quiero agradecer el comentario: znta (thank you so much for your support).

También para los comentarios de las personas que no tiene cuenta:

Dalay: sé que en el primer capítulo no he contado mucho, pero a ver qué le pareció este capítulo.

Guest: Bueno, aún no estoy decidida si ir por el canon para serle sincera.

ka-chan: Veo que está entusiasmada. Eso me alegra mucho. No podré actualizar muy seguido, pero créame que no dejaré inconcluso este fic.

Sweetlulu: No tengo asegurado el canon en este fic. Sí, admito que soy una lectora en su mayoría canon al menos en este anime, pero estoy insegura todavía.

Comentarios si lo desean.