Descargo de responsabilidad: Los personajes le pertenecen a Rumiko Takahashi.

Autora:NebelKattyto

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¿QUÉ PASÓ, AKANE?

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Género: Así es la vida ¿? / Romance

Personajes principales: Akane Tendo/ ¿?

Advertencias: Romance, Hurt/Comfort / Algo de OoC

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Cambios

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El tiempo es relativo, a veces se siente como si demorara una eternidad y otras corría tan veloz que no se le percibía. Akane estaba casi segura que el tiempo, curioso elemento, jugaba con ella de manera jocosa.

Sentada entre sus libros y apuntes, haciendo anotaciones, resaltando palabras claves y dando un esfuerzo sobrehumano por no pensar en los últimos sucesos desde su cambio de apariencia.

¿Realmente tan diferente y espléndida se veía? Ella pensaba seriamente que, todo era parte de uno de esos sucesos que, al menos para ella, no tienen sentido, pero igual siempre pasan cuando menos lo piensas.

Ramna, su prometido ―aunque ya no lo sentía así―, se había convertido en un jovencito huraño. Él discutía constantemente con sus otras prometidas y parecía ser que cada vez que ambos salían juntos por cualquier motivo, ya sea ir a la escuela o a realizar algún mandado de Kasumi, sentía que quería pelear con todo el mundo, con todo el mundo menos con ella. Y no es que le molestara no ser el centro de su desquite, pero era muy extraño pues su hobby siempre había sido liberar sus tenciones con ella.

Otra cosa que había notado, es que el joven artista marcial comenzó a ayudarle en todo: cualquier tarea doméstica de la casa, le pedía ayuda para estudiar y hasta en entrenarla, ¡entrenarla! Él que siempre le decía debilucha, y que no podían entrenar juntos por ser mujer, se empeñó en entrenarla y ahí fue donde notó que algo más estaba diferente en el Ranma de siempre.

En cada kata que practicaban, Ranma no perdía oportunidad de ubicarse detrás de ella muy, muy cerca. El calor que emitía Ranma ya no se sentía como cuando lo conoció, un calor agradable. Ahora era tal cual una pared demasiado soleada por el ardiente sol de verano. La ponía incómoda. Cuando él tocaba sus muslos o sus brazos acomodando la pose correcta, no podía evitar querer gritarle, sentía como si un desconocido la tocara y eso la tenía azorada porque él era Ranma, ese jovencito que vino cuando era solo una chiquilla insegura, ese chico del que se había enamorado, con el que fantaseó por largo tiempo una vida futura juntos, quizás casados y hasta con hijo, y todo se había desvanecido producto del cansancio y la decepción. Ese muchacho de ojos azules ya no era su centro y ahora solo quería que la dejara en paz.

Escuchó dos toques en la ventana. Antes de abrir, buscó entre todo su desorden, que armó a posta, y sacó una libretita.

―Toma, Ranma. ―Le entregó la libreta, y al ver la intención del pelinegro por querer decir algo prosiguió―. Tengo un desastre el cuarto, ya sabes que estamos en exámenes y he sacado todos los libros y apuntes, cualquier cosa que tengas, dudas, me llamas y bajo a la sala para que estudiemos. —Le regaló una sonrisa y cerró la ventana. El joven quedó en silencio al filo del exterior del alfeizar y por inercia dejó que la gravedad le ganara para caer al primer piso.

Como siempre, Ranma tuvo un aterrizaje elegante, digno de un felino. Se mantuvo estático mirando el estanque, se acercó y miró su reflejo. Se sentía decepcionado porque había querido mostrarse como no solía hacerlo con ella. Tenía que admitir que siempre había tenido tres escusas para no cortejar a Akane: la primera era su timidez, no sabía por qué, pero con ella no podía ser el galán que se pavoneaba igual que con otras chicas, Akane simplemente rompía todos sus esquemas, todos sus trucos quedaban obsoletos. La segunda era el hecho de las tres prometidas y cada contrincante que la usaba para llegar a él, tenía tanto temor que la dañaran que no razonaba, simplemente perdía el control de sí cuando temía que algo le pudiera pasar. Y, por último, el hecho de no saber los sentimientos de Akane, él presumía una desmedida confianza frente a ella, burlándose de su forma osca y de su desventaja frente a las otras prometidas, pero la verdad era que tenía pánico el solo imaginar que ella no lo amase. Que otro llegara a su vida y se la quitara, pero no había hecho falta porque cada palabra de desaliento que lanzó, cada burla de su aspecto y su carácter, y las absurdas comparaciones con las otras, habían mellado en la menor de los Tendo.

Entonces le carcomía la culpa cuando la veía triste porque solía mofarse por sus dotes culinarios. Cada vez que la vio rendirse porque no se hacía más fuerte y era toda su culpa pues él se empeñaba en decirle que era débil y que no poseía el carácter real de una artista marcial. ¿Cuántas mentiras no le dijo para que nadie se le acerque? Fea, marimacho, pecho plano, sin curvas, ¡Kami-sama! Era el peor de los idiotas.

Ahora aprovechaba cada segundo que tenía a su lado o que podía espiarla, cuando la veía en la cocina, antes ella lo hacía discretamente pero ahora que hasta su madre comía feliz la comida de ella, cocinaba abiertamente pero ya ningún platillo era exclusivo para él. Siempre lo ponía en medio de la mesa para compartirlo en la cena por lo general.

Verla poniendo los platos en la mesa también se había vuelto su nueva afición, la sonrisa que le regalaba al señor Soun y hasta el beso que estampaba en la mejilla de Kasumi. Se sentía como un acosador.

Se levantaba más temprano y la seguía discretamente en su rutina matutina de correr por media hora. Las gotas de sudor que salía de su pequeño cabello, las ropas semitransparentes por el sudor pegadas al cuerpo. Era demasiado erótica toda ella.

¿Cuántos cambios dio la pequeña Akane? Esa Akane era su desvelo más anhelado. Eran muchos cambios, pero a pesar de todo, ella era ella. Golpeaba a Kuno cada que éste pretendía propasarse, era cariñosa con sus hermanas y su padre, atenta con el doctor Tofu, respetuosa con sus padres (Genma y Nodoka), buena amiga y excelente estudiante.

Viéndolo de manera objetiva, eran cambios positivos. Pero en esos cambios él había dejado de figurar. Antes ella era la prometida de él y ahora… ¿él era prometido de ella? Sí, de palabra lo era, de hechos quizás él había sido el que inició la ruptura, empujándola a cambios tan buenos, pero donde se bifurcaban sus caminos. Tenía miedo, no podía negarlo.

Un golpe lo envió directo al estante, sumergiéndose ahora entre las aguas frías, oyó las burlas de su padre. Y era verdad lo que le decía, en ese momento convertido en ella por el agua, era un completo idiota. Porque el cambiaba de cuerpo con el agua (caliente y fría) pero seguía siendo el mismo niño de antes y Akane, en sus cambios, no había espacio para él.

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Reeditado el 15 de mayo del 2016

Nuevamente editado el 31 de marzo del 2021 (solo el texto de la historia, Nebel dice así no)


Nebel dice así:

Kata: secuencia de movimientos establecidos que se pueden practicar normalmente solo pero no en parejas. Se practica en escuelas tradicionales de arte japonés.

Ha pasado demasiado tiempo, yo solo puedo decir que no tengo una excusa, simplemente no me encontraba en condiciones de publicar. Mil disculpas por la tardanza. Estuve pensando en un día especial para actualizar y ese día es hoy, Día de Independencia de mi amado Perú, así que, por favor, no se molesten conmigo, sino que celebren junto a mí.

Algo que añadir es darle las gracias por los comentarios. Por ahí leí que no se debe escribir para los comentarios, pero eso no quita que es lindo leerlos. Mil gracias a Rascalize y znta por regalarme algo de su tiempo.

Quiero extender mis agradecimientos a las personas que le picaron a favorite y follow.

Comentarios si lo desean.