CAPÍTULO 7: INQUIETUD
SAKURA (2)
¿Cuántas veces estuvo en esta posición? Su lado racional le dice que lo mejor es descansar, pero su lado maternal le dice que no puede bajar la guardia.
En la sala de su casa, con las luces prendidas, sentada en la mesa familiar, muchos papeles y archivos ubicados estratégicamente para manipulación, con una taza de café en su mano derecha recién humeando y en la mano izquierda un cuaderno con notables marcas de vejez por sus hojas oscurecidas y sus puntas desgastadas; se encontraba sentada.
La pelea interna era tal, que perdió la noción del tiempo hasta que el sonido del timbre de su puerta la saco del pequeño mundo en el que se encontraba. Moviendo la cabeza para despejar un poco su mente, dejó la taza en la mesa y se levantó a abrir la puerta.
Al abrirla se encontró con mi amiga de toda la vida, Ino, quien denotaba preocupación en su mirada.
-Buenos días Sakura –me saludo con un falso ánimo, mostrando una pequeña sonrisa contraria a su mirada.
-Ino, me imagino que vienes por Sarada ¿no? –dije dándole pase a su casa, quien asintió en silencio en agradecimiento.
-Sai me dijo que comenzaron a aparecer casos de insomnio –mencionó entrando a la casa, viendo el desastre en la mesa –. Parece que no perdiste el tiempo.
-Bueno ya no podía seguir ocultándolo.
-¿Y bien? –preguntó mirándola y cruzando sus brazos hacia ella –. ¿Qué fue lo que te hizo reportar esto a Naruto?
Suspiré ante el interrogatorio a manos de ella, se dirigió a la mesa y agarró el folder que horas antes fue el detonante de esto.
-Esto –dijo entregándole el folder –cuando vi esto, supe de inmediato que debía dar alerta a todos.
Ino comenzó a ojear todos los papeles que se encontraban en el folder, hasta que llego a una en particular que la hizo detenerse y mirarla con clara confusión en su mirada.
-¿Cómo?
-Cuando lo vi la primera vez, pensé que era producto de mi imaginación –dijo mientras se sentaba en el sofá. Recostó su cabeza y miró el techo antes de proseguir –, pero luego recordé el dibujo de Sarada y… Sólo lo supe.
-¿Ella ha comenzado a hacer preguntas? –La inquietud en la voz de su amiga era evidente.
-Acerca del hombre – Ino se acercó y sentó en el sofá –. Fuera de eso, no ha hecho preguntas del hecho.
-Entiendo…
-¿No pareces muy convencida, Ino?
-Es sólo que…
-¿Sólo qué?
-Inojin, contó algo muy inquietante esta mañana.
-¿Qué fue tan inquietante?
-Dijo que soñó que estaba jugando en el patio de la casa con Sarada… vendada.
Se irguió rápidamente y volteó la cabeza hacia Ino.
-¿Qué?
-Cuando lo dijo, no supe que responder –tomó aire para continuar –. Afortunadamente, Sai estaba ahí para manejarlo.
-¿Estás segura de qué dijo "Sarada vendada"?
-Sí –tomó una pausa para continuar –, Sai lo interrogó sutilmente.
-¿Qué obtuvo?
-Era un día cálido y él se encontraba jugando con Sarada, pero no podían correr por sus heridas.
-¿Y?
-En un determinado momento, apareciste y cargaste a Sarada. En la sala comenzaste a cambiarle las vendas y… –De repente se paró intentando buscar las palabras para decir lo siguiente –. Vio que Sarada estaba quemada en sus brazos.
Cerró los ojos al escuchar eso, ya sabía a qué momento se refería. Fue luego de que le dieran el alta a Sarada, fue la primera vez que se vio el nivel de peligrosidad de este fenómeno.
Aún tiene el recuerdo presente como si hubiera sido ayer cuando, su pequeña de un momento a otro frente a sus ojos… sacudió la cabeza los gritos de su hija aún resuenan en sus oídos.
-¿Lograron hacerle creer que sólo fue un sueño?
-Sai lo hizo asociar con el hecho de lo que paso con Sarada y el hombre del hospital.
-Es lo mejor. No sabemos cuándo podrían comenzar a recordar esa época.
-Después de tanto esfuerzo en hacerlos olvidar –. Vio cómo recostaba su cabeza en el sofá y parpadeaba un par de veces, antes de mirarla a los ojos –. Tengo miedo cómo lo tomaría.
Mira a su amiga de toda la vida y entiende todos los sentimientos que se arremolinan dentro de ella, pues también la siente.
-Es normal tener miedo a eso –dejé salir un gran suspiro antes de proseguir –. Si ellos descubren que les ocultamos algo tan importante como esto. Se puede volver perjudicial.
-Sakura –me llamó–. Cuando tu observación con Sarada acabe, hay que decirles.
-¡¿Qué?!
Miraba atónita a Ino, sugerir tal cosa es algo difícil de creer. No sabemos cómo podrían reaccionar, decirles que estuvieron involucrados en un evento tan horrible y qué manipulamos sus recuerdos… Podría enojarlos de gran manera o causar una reacción peor a esa.
Me quede en silencio, imaginando innumerables escenarios de cómo podrían reaccionar ante la historia que marco sus infancia.
-Nunca fueron normales, Sakura.
La voz de Ino me sacó de mi ensoñación y la miré sonriendo.
-Van a estar bien –su voz sonaba decidida, pero aún podía percibir cierta duda en ella –. En especial Sarada, es muy madura para su edad.
Sonreí algo insegura ante sus afirmaciones. Me levanté del sofá y me estiré, buscando quitar todo la tensión del momento. Oí la sutil risa de Ino mientras realizaba esta acción.
-¿Qué? Debo quitarme el estrés para comenzar.
-Jajaja –se reía sin parar –. Se ve muy gracioso.
-Jaja. Que graciosa, vamos.
De repente, Ino se quedó callada y cambió su mirada a una seria. Se levantó, y a diferencia de cómo llegó a la casa se notaba más decidida que nunca. Me hacía recordar a esa mirada que tantas veces vi en nuestra juventud, cuando peleas sólo para respirar.
-Andando –habló firme hacia mi persona.
-Le di a Sarada un somnífero para mantenerla dormida, mientras irrumpes en su mente.
-Normalmente te diría que está mal, pero no podemos arriesgarnos a que tenga algún fragmento de sus memorias.
Asentí a sus palabras y comencé a guiarla al cuarto de su hija. Ino me siguió en silencio.
Cuando llegamos a la puerta, no me sentía para nada aterrada cómo pensé que me sentiría al momento de revisar literalmente la mente de mi hija.
Abrí y haciendo uso de las habilidades ninjas que se nos enseñaron, nos adentramos al cuarto. La tenue luz de la mañana ingresaba por un pequeño espacio que la cortina no pudo tapar, un silencio que era tenuemente interrumpido por las respiraciones de Sarada era lo que reinaba en ese cuarto, ordenado y pulcro cómo siempre solía ser.
Estando delante de mi hija, vi como Ino se posicionaba frente a ella y con sus manos formaba el sello característico del Jutsu: Cambio de Cuerpo y Mente. Sostuve su cuerpo al verla desmayarse, signo claro de que el jutsu fue un éxito y esperé por buenos resultados esta vez.
Era cierto que su esposo, Sasuke Uchiha, era posiblemente el mejor candidato para internarse en la mente de su hija. Sin embargo, su mejor amiga fue la primera en lograr un avance al inicio de todo, conocía mejor la mente de su hija y además contribuyó de gran manera a construir las memorias que se implantaron en los niños afectados.
Al final, Sasuke fue el que logró acelerar el paso en dicha construcción e implantación de memorias, a veces olvida lo poderoso y en ocasiones peligroso sharingan de la familia Uchiha.
Volví... Quiero disculparme por esta ausencia prácticamente abandoné este proyecto casi un año y eso no tiene excusa, siendo sincera pensé en eliminarlo y terminar esta historia sólo para mí. Pero gracias a eso, pude darle sentido a muchas ideas que siempre han rondado por mi cabeza con respecto a este fic.
Es por eso que ahora la actualización sera mensual, me da tiempo de arreglar algunos puntos que faltan revisar y además que con esto sabrán con exactitud cuando se publicará el siguiente capítulo, esto es algo que se los debo personalmente por tanta falta de compromiso y responsabilidad hacia ustedes.
Sé que es muy probable que muchos ya se hayan olvidado de esta historia, pero también tengo la esperanza que los que quieran y deseen ver la continuación de esta historia, los invito a seguirla. Sus comentarios siempre serán bienvenidos.
Siendo todo esto dicho, gracias por seguir dándole un vistazo a la historia durante todo este tiempo.
Gracias por leer hasta aquí
Próxima actualización: 14-08-2020
