CAPÍTULO 10: RUTINA NO DESEADA

POV. SAI (1)

Llevaba observando al individuo como se le había ordenado hacía unos días, vio como el joven iba descansar al no tener turno en el hospital el día de hoy. Viendo la situación dejo un clon de sombras para vigilar su sueño, mientras él se dirigía a la oficina del Hokage.

Llegó a la puerta principal y entró, en el camino se encontró a los pocos ninjas o trabajadores que ya se iban o les tocaba el turno noche. Conforme se acercaba a la oficina de Naruto, las personas disminuían hasta no quedar ninguna en ese piso.

Acercándose a la puerta, vio salir a un joven shinobi quien se notaba cansado y algo perturbado. Asintió en señal de saludo al joven cuando cruzaron miradas y este lo imito antes de pasar de largo por completo.

Cuando se disponía en tomar el pomo de la puerta para abrirla, de forma brusca se abre esta y en su campo de visión aparece la figura de Shikamaru con una mirada que de no ser muy observador, no notaría lo preocupado que está. Su cruce de miradas es muy fugaz y rápidamente este pasa de su lado, algo confundido ingresó a la oficina donde una Naruto cansado, bastaba ver su postura para darse cuenta de eso, lo recibió.

-Por lo que veo, no recibiste buenas noticias –habló llamando la atención de Naruto.

-Sai –su tono era sorprendido –. Lo siento, no me di cuenta que entraste.

-Te has oxidado –lo dijo seriamente, pero esto logró sacarle una carcajada al hombre rubio –. Al menos uno de los dos puede reírse dentro de esta situación.

Naruto movió la cabeza con una sonrisa en su rostro, miró su escritorio antes de suspirar y levantar la mirada a su compañero. De inmediato el hombre se dio cuenta el cambio del ambiente a uno serio.

-Quisiera reírme más seguido –paró buscando las palabras –. Pero con lo que acabo de enterarme, tal vez sea la última vez que lo haga.

-¿A qué te refieres?

-Viste al shinobi que salió antes que Shikamaru, ¿verdad? –Asintió.

-Nos trajo información.

-¿Qué tipo de información?

-Una que nos pone en una situación difícil en especial a Sarada y al clan Uchiha.

Frunció el ceño ante lo que le dijo.

-Me imagino que esto no ha salido de este cuarto.

-Por supuesto.

-Bien, porque no podemos dejar que los Uchihas estén en el centro del problema.

Naruto suspiro mientras asentía y cerraba los ojos, mostrando el evidente malestar que toda esta situación le propinaba.

-Siendo esto así –habló nuevamente – vengo a dar mi reporte.

-Adelante.

-Por lo que pude observar no hay nada raro en cuestión de sus actividades siendo el primer día.

-Ya veo –respondió con un tono que percibió a alivio –. Igual es el primer día, continúa con la vigilancia.

-Entendido.

Concluida su conversación hizo una reverencia antes de darse la vuelta y abandonar la habitación, su mano apenas había tocado el picaporte cuando la voz de Naruto lo llamó nuevamente.

-Sai.

El mencionado se detuvo y miró sobre su hombro al rubio, invitándolo a seguir.

-Dile a Ino que tenga cuidado –Su tono de voz era el de un amigo preocupado por el bienestar de otra.

Sonrió y mirando sobre su hombro derecho, pronunció lo que consideraba capaz de calmar la preocupación de su amigo.

-No te preocupes –tomó aire antes de seguir –. Esta más lista que nunca.

Esto definitivamente lo tranquilizó ya que Naruto dio una de sus características sonrisas zorrunas.

-Bien, que descanses.

-De igual manera –respondió antes de salir de la habitación y así acabar con el primer día de una rutina que sin duda será agotadora y de tiempo de duración indefinida.

(…)

Llegó rápidamente a su hogar, ya era tarde por lo que su hijo ya debe haberse ido a dormir. Al entrar a su hogar encontró a su esposa sentada revisando cuadernos viejos.

-Ya llegué –anunció.

-Bienvenido –Ino lo recibió, sin embargo en ningún momento despegó la vista del cuaderno que sostenía.

-¿Qué estás leyendo? –Preguntó mientras cautelosamente se acercaba a ella.

-Sólo unas notas –respondió mientras fijaba al fin la mirada hacia él.

El hombre sonrió ante su mirada y simplemente se sentó a su lado, acomodando su brazo izquierdo en la cabecera del sofá, dejando un espacio que Ino aprovechó para acomodarse, mientras sostenía el cuaderno de manera en la que él la pudiera apreciar sin problema.

-Son los apuntes que obtuve antes que me atacaran –frunció ceño recordando ese desagradable suceso.

-¿Pasó algo en tu visita a Sakura?

-Sí –vio cómo se perdía en sus pensamientos unos segundos antes de proseguir –. Pude entrar.

-¿Qué?

Quedó descolocado, jamás había ocurrido este suceso. Por mucho que lo intentó jamás hubo un resultado positivo.

-¿Estas segura? –Preguntó muy incrédulo.

-Sí –se notaba su cansancio –. Obtuve información valiosa y creo que Sarada me dejo un mensaje, pero no estoy muy segura.

-¿Mensaje?

-Sí, pero es algo que primero quiero revisar por mí misma.

-Evitar crear falsas expectativas ¿verdad?

-Sí.

-Muy bien, no preguntaré por ahora.

-¿Cómo te fue en tu misión? –Preguntó desviando el tema.

-Sólo fue una vigilancia rutinaria, nada fuera de lo norma. Hasta diría aburrida.

Describió de manera cansada y con cierto grado de indiferencia. Ino sonrió ante esto, cerrando el cuaderno lo miró.

-¿Te parece si vamos a descansar? –Preguntó mientras dejaba el cuaderno en la mesita de la sala.

-Claro.

-Bien, tengo sueño y algo me dice que debemos aprovechar todas las horas posibles de descanso.

-Concuerdo –respondió de manera seria, por más que quisieran negarlo esto ni siquiera había comenzado solo era un calentamiento.

-Andando –lo llamó mientras se levantaba del sofá y se dirigía su alcoba.

Él miró el cuaderno por unos segundos más antes de tomarlo y dirigirse a su dormitorio, no quería dejar nada de información al alcance de su hijo mientras todos estos eventos comenzaban a desarrollarse a un paso extremadamente lento a comparación de hace unos años.

(…)

-Parece que no podrás tener en tus manos ese preciado cuaderno –mencionó burlonamente una voz.

-Cállate –le espetó una visiblemente molesta –. Cometerá un error sólo espera.

-Pues espero que sea pronto –dijo la voz –, porque ya esperamos años para que este escenario volviera a darse. Ya no podemos fallar.

-No lo haremos –calló antes de continuar –No esta vez.


Disculpen el haberme desaparecido no hay nada que pueda mencionar que pueda arreglar mi falta de responsabilidad con esta historia, procuraré actualizar durante este mes nuevamente, ya que tengo varios capítulos ya listos que sólo deben ser revisados por ortografía.

Dicho esto,

Gracias por leer hasta aquí