La historia no me pertenece en lo absoluto sino que es una adaptación de serie Titanic estrenada en 2012 como conmemoración al centenario del hundimiento del trasatlántico RMS Titanic, no guarda semejanza alguna con la película de 1997, y gran parte de los personajes son de carácter ficticio/Los personaje pertenecen a Masashi Kishimoto más su distribución y/o utilización corre por mi cuenta para la dramatización de la historia, así como las modificaciones que sucedan a lo largo de la trama.
Capítulo 1
20 de Marzo, 1912
Por más que se contara, positivamente, con la mano de obra más cualificada en el territorio inglés, o más bien en la isla que hacia bien con llamarse Inglaterra, los prejuicios eran tales que—desde la edad media—acostumbraban a separar a los protestantes—la religión predominante o habitual—de los católicos que, por obra de las reformas religiosas durante el siglo XVI, eran desdeñados como una creencia apolillada o más bien ambigua, siervos del Papa, de Roma, y que parecían ser un enemigo a combatir más que un aliado al que reconocer por su poder, por esto es que los trabajadores u obreros que fuesen a ser empleados en el Titanic—antes o después de confirmación de viaje inaugural en las pruebas marítimas—y que fuesen católicos, eran relativamente pocos y mal vistos a ojos de aquellos operarios del astillero Harland & Wolf que hubieran trabajado en los detalles de carácter menor del gran trasatlántico tras su construcción y que no habían podido evitar manifestar su oposición a esta tolerancia que poseía lord Homura Mitokado, el dueño del astillero que había construido el trasatlántico, su buque-hermano mayor; el Olympic, y que ya estaba iniciando la construcción del tercer buque-hermano; el Gigantic.
Si bien fuera del gran trasatlántico-y en parte de las calles—reinaba la introspección, reproche, prejuicio y las dudas; en el interior de los pasillos y salones de belleza abrumadora, creados en base al más hermoso estilo Italiano, se fraguaban problemas igualmente importantes. La fecha del viaje inaugural, tras las pruebas marítimas a efectuar dentro de un par de días, seguía sin fijarse con certeza, la compleja labor que significaba la instalación del sistema eléctrico y su demora dificultaban que tal hecho pudiera esclarecerse y eso no estaba en los planees de Homura Mitokado que, junto a su sobrino Shisui—diseñador del hermoso trasatlántico, de arriba abajo—entraba en el que habría de ser el salón comedor de Primera Clase, observando con disimulada frustración a los obreros que ejercían su trabajo, dirigidos centralmente por Nagato Uzumaki que era el ingeniero calificado al mando.
-¿Por qué tardan tanto?- cuestiono Homura, ciertamente frustrado ante tanta espera y lo que podía significar, -¿Quién está trabajando en el cableado?- cuestiono a su sobrino.
-Nagato Uzumaki- contesto Shisui sin la palpable ansiedad de su tío.
-¿Uzumaki?, ¿Es un católico?- dudo Mitokado.
-Es nuestro mejor hombre- alego Shisui.
Esta aclaración no fue menor para Homura que observo con obviedad a su sobrino y el aparente prejuicio que parecía vaticinar de sí mismo, errando en su totalidad. Lo cierto es que Homura pensaba poco o nada sobre si ser católico era un problema o no, al él ciertamente le daba igual y es por ello que contrataba a católicos entre sus operarios y obreros, porque creía que el trabajo no se veía impulsado o aminorado por causa de la creencia religiosa de las personas que ejercieran un rol laboral. Si, sabía que muchas de sus amistades de élite y pertenecientes a la clase alta diferían de su forma de pensar, por ello es que no manifestaba tan abiertamente esta creencia, pero no significase que considerase más o menos dignos a los católicos, musulmanes, ortodoxos o de la religión a la que pertenecían quienes trabajaban para él y su astillero.
-No te hagas el ofendido conmigo, yo contrato a católicos, como sabes se burlan de mí en las calles por eso- recordó Homura, defendiéndose ante las palabras pronunciadas por su sobrino. -Por mí como si ese tal "Nagato" es el sobrino del Papa, pero si no consigue terminar el cableado en lo próximos diez días, no llegaremos a tiempo a las pruebas- recordó Mitokado, priorizando cumplir con los plazos aparentemente fijados en el contrato.
-Tranquilo, tío Homura- amenizo Shisui. Ignorando la ansiedad que bien podía sobrecargar e ambiente, el ingeniero y diseñador del Titanic se dentro con confianza en el elegante salón, situándose bajo la escalera sobre la cual se hallaba trabajando cuidadosa y laboriosamente Nagato Uzumaki. -¿Cómo va, Uzumaki?- curioseo el diseñador, interesado en el modo en que su obra de arte se plasmaba a la realidad material.
-Temo que despacio, señor Shisui- lamento Nagato sinceramente.
-¿Conoce al presidente, lord Mitokado?- presento el pelinegro, esperando suavizar el ambiente, recibiendo a cambio un asentimiento de parte del Uzumaki.
-¿Por qué va tan despacio?- cuestiono Homura.
Trabajar a pesar de sus creencias religiosas eran una tranquilidad para Nagato, ya que todo ingreso económico para él y su familia era bien recibido, aún más de manos de alguien tan importante como lord Mitokado, pero Nagato debía de reconocer estar frustrado, si, los colegas de trabajo que tenían eran católicos como él, pero no tan calificados omo el pudiera esperar y eso causaba que la instalación se efectuara de forma lenta, incuso para su propio criterio. Conocía a operarios mejores, personas de su entera confianza, pero no sabía si serian aprobados para trabajar en conjunto con él, por ello es que no manifestaba sus criticas acerca de la calidad de trabajo y velocidad de sus compañeros presentes. Si el ritmo que sucedía a la instalación era lento, no era totalmente culpa suya.
-El sistema es más complicado de lo que permiten los plazos fijados- justifico Nagato, con seriedad ya que el mismo estaba retrasado en el trabajo y planeación, y no voluntariamente.
-Está diseñado en secciones independientes unas de otras- esclareció Shisui ante la certera duda que manifestaría su tío.
El gran problema de la sociedad en auge y expansión, tanto territorial como industrial era el dominio marítimo y la mejor forma de prevalecer como la potencia predominante en el mar era construyendo los barcos y buques más grandes, veloz y fuertes. Francia, Inglaterra y Alemania estaban en competencia por este título, y teniendo antecedente históricos muy fuertes es que Inglaterra debía de ser la victoriosa en esta carrera industrial, y Shisui sabía que el Olympic, Titanic y Gigantic lo garantizarían, pero para proteger a los pasajeros que participaran de estos viajes es que Shisui quería potenciar toda medida de seguridad, y el detalle de la puertas herméticas—copiada de un rival naval alemán—era una de las mejores medidas preventivas a utilizar, así—en caso de una colisión—el buque resistiría con tres e incluso cuatro compartimientos inundados, lo cual era la mayor catástrofe a imaginar. Como ingeniero naval y diseñador del Titanic en su totalidad, Shisui no deseaba que nada fuese sino perfecto según sus expectativas, no solo por el prestigio de su obra, sino más enfáticamente por la seguridad de los futuros pasajeros.
-¿Por qué?- volvió a cuestionar Mitokado.
-Porque si se produce un fallo en alguna de ellas, las demás continuaran funcionando- relaciono Shisui como prioridad, temiendo que ninguna medida preventiva fuese suficiente y en cierto modo así era.
-Pero no habrá ningún fallo, no en el Titanic- refuto Homura a su sobrino de manera drástica. -Danzo ya habrá llegado- amenizo Mitokado, bajando la vista a su pequeño reloj de bolsillo, recordando que ambos aun debían de reunirse con el presidente de la línea White Star.
-Iré en un momento- se excusó Shisui, permaneciendo en donde estaba.
Claro que confiaba en que el barco que había diseñado, y en que todas su mejoras garantizaran la seguridad para los pasajeros en caso de toda eventualidad, por ello es que igualmente participaría del viaje inaugural para pensar y tomar nota de más mejoras e implementar tras el primer viaje de su barco, pero Shisui sabía que un ingeniero inteligente y cauto debía imaginar lo inimaginable ya que, al fin y al cabo, todo diseño industrial humano podía fallar, nadie era perfecto al fin y al cabo. Muchos ya comenzaban a declarar al Titanic como el barco "insumergible", aquel al que "ni Dios podría hundirlo", era peligroso tentar a la suerte y Shisui no se atrevería a firmar que esto era así, textualmente, pero deseaba poder brindarles, a los pasajeros del Titanic, la máxime seguridad posible, y sabía que Nagato, -que hubo descendió de la escalera—pensaba igual en cuanto sintió poder tratarlo con confianza tras la partida de Homura Mitokado.
-¿Puedo hacer algo para ayudarlo?- intento involucrarse el ingeniero.
-Puede intentar arreglar este país- menciono Nagato con ligero sarcasmo.
-Ya lo han intentado grandes hombres- alego Shisui, comprendiendo su forma de pensar.
-Míreme, soy un ingeniero calificado, subido a la escalera con un destornillador- señalo el Uzumaki con obviedad y un deje de burla hacia sí mismo por su situación, es lo único que nos dejan hacer a los católicos- se quejó Nagato, lamentando que su sola creencia religiosa lo hiciera menos a ojos de los demás.
-¿No tiene fe en el acta de gobierno?- planteo el diseñador.
-Aunque lo aprueben en la cámara de los comunes, eso no pasara en la de los lores- vaticino Nagato con facilidad, -¿Por qué cree que están esos locos gritando en la entrada? Prefieren morir a darnos la independencia. No hay futuro para un católico en Inglaterra- relaciono el Uzumaki, aludiendo a los manifestantes. -Si fuera inteligente, me iría en este barco a América- admitió Nagato, sinceramente.
-¿Por qué no lo hace?-no comprendió Shisui, cruzando los brazos por sobre su pecho.
-Tengo una familia, y aunque pudiera costar los pasajes, no nos quedaría nada para volver a empezar- justifico Nagato con simpleza, eligiendo quedarse tal y como estaba si con ello se mantenía junto a su familia como tanto deseaba.
Lo reiteraba, un buen futuro en el continente americano era un sueño idealista pero ciertamente real ya que se tenía la increíble e insuperable posibilidad de pasar de una clase a otra como no sucedía en un territorio ambiguo y apolillado como lo era Europa y su sistema monárquico y jerárquico, pero de un modo u otro, no pretendería sumirse en una odisea sin tener dinero con que subsistir junto a su familia, Konan y sus hijos lo eran todo para él y no cambiaría nada de su vida por un futuro mejor, no sin la certeza de que todo estaría bien. Prefería seguir tal y como estaba, ganando o subsistiendo con lo poco y nada que tenían en lugar de lanzarlo todo por la borda—literalmente—y arriesgarse en exceso. Claro que Shisui comprendía esta forma de pensar, su esposa Seina estaba embarazada y si había aceptado la labor de encargarse del diseño del Titanic no era solo por el prestigio sino por los ingresos que recibiría, pesando darle a su esposa todo cuanto la hiciera feliz, pero de poder arriesgarlo todo sin certeza alguna, Shisui habría actuado igual que Nagato, valoraba mucho la familia que tendría y estaba dispuesto a anteponerla por encima de todo.
-Si estuviera al mando, ¿Qué haría para cambiar las cosas?- planteo Shisui, deseando saber su opinión.
Si había una forma en que apresurar la labor para finalizar con los detalles eléctricos y fundamentales del Titanic en un lapsus relativamente corto de tiempo, Shisui no dudaba en hacer todo lo posible y pronto para así encargarse del resto de los detalles igualmente relevantes para él, además, confiaba en el criterio y compromiso de Nagato como para considerar abiertamente su opinión. Sabiendo o intuyendo que podía confiar en que el señor Shisui lo escucharía, ambos hablando bajo la situación laboral que los regía, Nagato se supo capaz de confesar la idea o critica que llevaba tiempo rondando por su mente, igualmente deseando que la labor e instalación de la electricidad y cableado finalizase y pronto.
-Contratar a gente, para empezar, ninguno de estos sabe mucho sobre electricidad- señalo Nagato en voz baja, no deseando obtener problemas por criticar a su compañeros de trabajo que prácticamente no sabían nada de lo que hacían.
-¿Tiene un mejor equipo?- más bien afirmo Shisui, tomando nota mental de todo cuanto sabía del Uzumaki hasta ahora.
-Hay hombres a los que yo mismo he educado- reconoció Nagato como prueba de que si había personas más calificadas que podrían finalizar con el trabajo en mucho menos tiempo del que se estaba presentando hasta ahora, -¿pero si bien del oeste, podrán trabajar aquí?- cuestiono el Uzumaki.
Hablando del Titanic, todo riesgo merecía ser aprobado, o eso se pensaba que estaba bien.
-Por favor, Shisui, no seas terco, no necesitamos botes salvavidas para todos los pasajeros- regaño Homura, cerrando sonoramente las pesadas puertas de caoba que asilaron el resto del lugar del que habría de ser el despacho y habitación de Danzo Shimura el presidente y dueño de la línea White Star, naviera propietaria del Titanic, -estos barcos son como ferris, si un trasatlántico se hunde, tarda muchísimo tiempo en hacerlo, lo suficiente como para que otros lo auxilien- recordó Mitokado, regresando a su lugar frente al escritorio del Shimura y tomando asiento junto a su sobrino.
-Exacto, cuando el Republic se hundió, seis personas murieron en la colisión, los demás fueron trasladados a otro barco antes de que se hundiese- aludió Danzo con inequívoca presunción, confiando ciegamente en el prestigio de su compañía no solo en toda Inglaterra, sino en el continente Americano y otros lugares del mundo.
-Y tenemos los cuatro desplegables, además de los dieciséis botes, así que tenemos más plazas de las que no exige la ley- ciño Homura, recordando las palabras de Kagami, su cuñado, que insistía en incluir más botes salvavidas en proporción al tamaño de la embarcación y no su aparente seguridad.
-Lo sé, pero parece…- intento protestar Shisui, sin conformarse del todo con aquella analogía.
-¿Qué parece?- cuestiono el Shimura, tomando la palabra del diseñador del impecable trasatlántico.
Danzo Shimura era alguien arrogante, si, Shisui lo daba por sentado totalmente, pero fuese cual fuese el caso, no pensaba hacer oídos sordos de su propia conciencia que le insistía que el Titanic merecía ser probado de forma exhaustiva antes de su viaje inaugural como no había pasado anteriormente con ningún otro trasatlántico, porque deseaba que tuviera una carrera larga y prospera y fuese un emblema de la seguridad que todo barco o buque de pasajeros debiera de representar o implementar de ahora en más, pero sabía que tanto Danzo como su tío Homura discrepaban de esta forma de pensar. En realidad tenía muchas críticas que hacer al método en que se había construido "su" barco, si, ciñéndose a sus órdenes de construcción pero no del todo como Shisui hubiera deseado que hubiese sucedido.
-Que escatimamos costes- soltó Shisui, bajando la mirada ligeramente
-¿Pretendes insultarme a mí y la línea White Star, o tu objetivo es el astillero de tu tío?- demando Danzo, tomándose esta crítica como un golpe personal a su orgullo, como dueño y presidente de White Star.
-Estoy seguro de que no quería ofender a nadie, ¿verdad, Shisui?- amenizo Homura, esforzándose en evitar toda confrontación.
-No, claro que no, le pido disculpas- esclareció el peligro presurosamente, igualmente deseando evitar un conflicto innecesario. -Pero, seamos conscientes de lo que pasa, fije en el diseño, en los compartimentos, en el casco.
-¿No eran una innovación insuperable?- inquirió Danzo, repitiendo las palabras que el propio diseñador había pronunciado tiempo atrás.
-Lo serian si me hubieran permitido continuar con ellos hasta la cubierta- repuso Shisui, sin desmentir sus anteriores palabras.
Una sonrisa cínica y burlesca apareció en el rostro de Danzo por causa de las palabras del diseñador, eligiendo ignorar estas palabras que para el Shimura no tenían importancia, se había hablado tanto del Titanic que Danzo estaba totalmente seguro de catalogar su creación como una potencial e insuperable inversión, casi calificando al trasatlántico—al igual que el Olympic—como u emblema representativo del siglo y del poderío naval que representaba la línea White Star que estaba en su poder, todo eso lo beneficiaba y no pensaría en aprobar o permitir algo que no fuese a beneficiarlo, y sabía que el Titanic significaría mucho para él.
-Haría falta una brecha de más de sesenta metros para que hubiese algún peligro- protesto Homura ante las palabras de su sobrino.
-Pero no es lo único, utilizamos remaches de hierro en lugar de acero, que son más débiles- alego Shisui, justificando parte del porqué de sus críticas.
-Usamos remaches de acero- defendió Mitokado, extrañado por la crítica.
-Solo en los laterales, tenemos hierro en proa y en popa, ¿y de donde los sacamos?- cuestiono el diseñador con un deje de burla, manifestando su disconformidad ante parte de lo hecho o decidido en la construcción del trasatlántico. -De fabricantes que no han trabajado nunca para nosotros, y lo remachadores…- enumero Shisui profesionalmente.
-Parece solo estar buscando defectos, señor Shisui- critico Danzo duramente, apartando su mirada que hasta entonces había observado sin demasiado interés el exterior del trasatlántico, -¿Lo hace para que sea una excusa si se demuestra que su diseño es deficiente?- cuestiono el Shimura, poniendo en duda la habilidad del diseñador y en si el Titanic era un peso demasiado grande para él.
En cuanto Danzo hubo pronunciado estas palabras es que Shisui hubo entendido—observando de sola sayo a su tío Homura—que no estaba haciendo más que condenarse a sí mismo, mostrando ineficaz y falto de experiencia, casi propenso a ser duramente criticado, cuestionado y desdeñado por su trabajo a ojos del arrogante presidente de la línea White Star que podía imposibilitar la trayectoria de su trasatlántico, por el cual se había esforzado y trabajado incansablemente, y eso no podía permitírselo. Debía confiar en que el Titanic sería igualmente seguro que como él lo había diseñado originalmente y como no había cambiado apear de parte de los aditamentos de la construcción que había tenido lugar ene l astillero de su tío, debía confiar en que todo seguiría un curso uniforme.
Debía resignarse, al menos, temporalmente.
Tras aquella acalorada reunión en que Shisui había optado por acallar su conciencia y opiniones, guardándolas para sí mismo por ahora, los tres hombres de negocios—por así decirlo—abandonaban el trasatlántico tras haber decidido o dado por sentada la fecha en que se esperaba terminantemente que sucediera el viaje inaugural a pesar de la lentitud que permanecía en el personal que efectuaba la instalación del cableado y la electricidad. En el papel el Titanic le pertenecía a Shisui, pero estaba bajo la jurisdicción de la línea White Star que pertenecía a Danzo Shimura y también a su tío Homura Mitokado que era el dueño del astillero Harland & Wolf que aún estaba haciéndose cargo de los detalles técnicos finales previos a las pruebas marítimas que sucederían dentro de poco y de las cuales debían de salir indemnes y flamantemente victoriosos para probar la viabilidad de los trasatlánticos construidos en Harland & Wolf y orquestados por White Star, era una cuestión de negocios importantísima, sin lugar dudas.
-¿No estará en las pruebas?- más bien afirmo lord Homura tras escuchar las declaraciones del presidente de White Star.
-Si, debo hacerlo, me necesitan en Liverpool- se excusó Danzo empresarialmente y con propiedad. -Buena suerte, nos veremos el diez de abril- se despidió educadamente el Shimura, sin perder su arrogancia.
-Puede que yo también me ausente, desperté con dolor de garganta eta mañana y quisiera curarlo antes de zarpar- comento Homura en tanto Danzo se hubiera hallado lo bastante lejos, -pero, quiero un informe completo- especifico el Mitokado, deseando mantenerse al tanto del resultado de las pruebas marítimas próximas a suceder.
-Lo tendrás- garantizo Shisui.
Permaneciendo en su lugar , al pie de la pasarela que comunicaba las calles con el elegante y magnifico trasatlántico, Shisui y su tío Homura observaron en silencio como el Shimura subía su coche Renault, sumido en sus propias divagaciones mientras el chofer conducía. Aquel frívolo y arrogante empresaria desprendía tal opulencia que a Shisui no conseguía simpatizarle en lo absoluto por más que estuviese forzado a trabajar y tratar con él de una u otra forma, simplemente era algo de piel, no le agradaba Danzo Shimura y punto ya que tenían ideas muy diferentes con respecto a su trabajo y eso no habría de cambiar a pesar de lo que sea que fuese a suceder en el futuro.
-Aun me resulta un misterio que ese hombre este a cargo de la línea White Star- critico Shisui, cruzando los brazos por sobre su pecho, negando para sí mismo y observando la partida del Shimura.
-No es tan raro, su padre era el dueño de la compañía- menciono el Mitokado con obviedad, haciendo reír a su sobrino por la simplicidad de sus palabras. -Presiona a tu amigo, Uzumaki, no podemos fallar en las pruebas por el sistema eléctrico- recordó Homura a modo de despedida, golpeando afectuosamente el hombro de su sobrino, confiando en él y en su medio de persuasión.
-No…- murmuro Shisui para sí mismo.
Sabía muy bien que decisión tomar, fuera cual fuera el coste a considerar más tardíamente, pero el Titanic cumpliría todas las expectativas que se tenían de él, y más.
Luego de la partida de su tío, Shisui había tomado la certera e inequívoca decisión de arriesgarse, si su tío contrataba a católicos únicamente con el fin de su talento laboral y no su creencia, Shisui no tenía problema con hacer lo mismo y por ello es que-aprovechando el hecho de que el resto de los obreros y operarios habían abandonado el buque por la hora del almuerzo—se dio la libertad de ingresar nuevamente al salón comedor de primera clase, encontrando solo a Nagato que se había quedado unos momento más para cumplir debidamente con su trabajo.
-Uzumaki, quiero hacerle una propuesta- planteo Shisui inmediatamente, captando la atención de Nagato que asintió entre curioso e intrigado. -Si le pido que se encargue de la finalización del cableado, podrá contratar a quien quiera, y podrá participar en el viaje inaugural del Titanic con su familia, así podrá guardar sus ahorros para cuando llegue a Nueva York- propuso de forma pragmática e insuperable, pudiendo darle al Uzumaki la oportunidad que Shisui sabía que no podría efectuar sin la ayuda necesaria.
-¿No pagara los boletos a los siete?- se sorprendió Nagato, no sabiendo que decir ante la proposición.
-La compañía les ofrece boletos gratuitos de tercera clase- aclaro Shisui.
La insólita alegría e incredulidad de Nagato se desvaneció notoriamente ante la aclaración por parte del ingeniero y diseñador del trasatlántico, si bien no podía esperar más por ser relativamente pobre, Nagato se sentía un tanto disconforme porque—al trabajar en el trasatlántico—sabía o categorizaba que el espacio destinado a la tercera clase no era sino una especie de conjunto de bodegas sencillas y rusticas únicamente conformadas por camas o literas individuales, no más que un rustico armario de madera e que se podrían guardar las pertenencias.
-¿En las bodegas?, ¿Enviaría allí a su esposa?- cuestiono Nagato, agradecido pero un tanto decepcionado.
-Uzumaki, por favor, son solo cinco días de pequeñas incomodidades- intento aminorar Shisui ya que el mismo había diseñado cada rincón del buque, considerando que era un barco más que magnifico en todas sus formas y las cubiertas destinadas a tercera clase no eran la excepción, -¿Es un precio tan algo por un nuevo futuro, en un nuevo país?- rebatió, replanteándole la situación debidamente.
Estaba siendo lo más justo y ecuánime posible como debía de ser bajo las condiciones contratistas o laborales, e incluso más, por ello es que Shisui intentaba ser debidamente convincente, por ello y porque deseaba ayudar al Uzumaki con quien había empatizado Ciertamente no podía eludir que una oferta así, una situación semejante no sucedía dos veces en la vida y Nagato lo sabía, peo igualmente deseaba algo mejor para su esposa e hijos, pero quizá por ahora eso fuera lo mejor con que pudiera y debiera contentarse, al fin y al cabo todo surgiría y sucedería sobre la marcha, pero por ello debía de ser paciente en su justa medida.
-¿Podré trabajar con mi equipo?- curioseo Nagato para estar totalmente seguro del ofrecimiento del diseñador.
-Contrate a quien quiera, yo me ocupare- prometió Shisui. Meditando por un segundo simplemente, y decidiendo que estaba bien brindarle esa oportunidad de superación a su familia, Nagato asintió, aceptando la propuesta del señor Shisui. -Bien- sonrió el pelinegro, a modo de despedida, retirándose.
-Es muy amable- agradeció Nagato.
Volteando—en el umbral que separaba el salón del pasillo de la cubierta—Shisui sonrió amigablemente antes de seguir con su camino, si se confiaba en que el Titanic superara toda expectativa posible, debían de olvidarse los prejuicios ya que el personal que serviría en el magnífico buque no sería únicamente inglés, habrían irlandesa, italianos, entre ellos además se encontrarían pasajeros inmigrantes de múltiples etnias…plantearse dudas con respecto a creencias individuales era algo vano, por así decirlo, y Shisui quería abrir la puerta a la diversidad y unificación. Ya solas, y entre agradecido y abrumado, Nagato suspiro pesadamente para sí mismo, la oportunidad era irrefutablemente única, pero debía pensar en cómo planteársela a su esposa Konan que bien podía estar de acuerdo o no, pero sin lugar a dudas había una conclusión que sacar:
El Titanic simbolizaba un renacimiento, un nuevo comienzo.
El personal de máxime élite en la tripulación del Titanic estaba reunida en el despacho designado al puente del buque, y que aún no estaba siendo utilizado debidamente pero que por ahora servía como lugar de reunión. El capitán del trasatlántico no era otro que el aclamado Hiruzen Sarutobi, conocido como "el capitán de los millonarios" por ser muy popular en los círculos sociales y de primera clase, contando con una carrera y trayectoria simplemente impecable. El, hasta ahora, designado jefe de oficiales era Yamato Kinoe que, al igual que el capitán Sarutobi, contaba con una carrera digna de elogiar, habiendo incluso formado parte de la tripulación del buque-hermano del Titanic, el Olympic. El designado primer oficial era el condecorado y aventurero Kakashi Hatake que nunca decía no a cada nueva aventura, y el viaje inaugural del Titanic lo significaba y mucho, porque el buque tenía sobre si tales expectativas que todos querían estar en él, ya fueran pasajeros, tripulantes, camareros, mucamas, operarios, obreros u fogoneros. Finalmente y como designado segundo oficial se hallaba Genma Shiranui que pese a su juventud, contaba con una carrera naval y marítima experimentada en situaciones condecoradas y halagadoras para ser muy elogiado pese a no ser tan considerado en la elite como su compañeros Yamato y Kakashi.
-¿Hay algún problema oficial?, ¿Algo que necesitemos saber por precaución?- indago el capitán Sarutobi sin perder su carisma, sirviéndose una poco de leche en la taza que sostenía.
-Nada por ahora, señor- tranquilizo Yamato, sonriendo ligeramente.
-Bien- sonrió Hiruzen al jefe de oficiales y segundo oficiales, levantando su mirada hacia Kakashi Hatake que se encontraba revisando los archivos que detallaban a la tripulación contratada hasta entonces. -¿Qué tal la tripulación, señor Hatake?- consulto el capitán.
-Estamos reclutando a las últimas personas de Belfast y Southampton, no hay ningún problema señor- tranquilizo el Hatake, acercándose para formar parte del circulo junto a sus colegas y superior, teniendo el documento en sus manos.
-¿Señor Shiranui?- pregunto el capitán.
-Bueno, si un segundo oficial puede quejarse, el espacio de almacenamiento es limitado- comento Genma, observando a Kakashi y Yamato antes de regresar su vista al capitán Sarutobi. Estamos repartiendo el equipo por todas partes- menciono con un deje de broma que lo hizo sonreír tanto a él como a sus compañeros.
-Bueno, asegúrese de que alguien sepa dónde está, no queremos que se caiga por la borda- bromeo Hiruzen.
Tanto Genma como Kakashi sonrieron ante la broma, pero por otro lado Yamato se mostraba indudablemente reflexivo, meditabundo en sus propios pensamientos, intentando penar en las eventualidades que pudiesen surgir durante el viaje.
-¿Adoptaremos alguna medida contra los anarquistas, señor?- inquirió Yamato repentinamente.
-¿Qué?- no comprendió Sarutobi.
-Son tiempos peligrosos- entrelazo el jefe de oficiales.
Viendo que el capitán Sarutobi no comprendía de igual modo el temor de Yamato, Kakashi no dudo en acudir en su ayuda, ciertamente corrían vientos turbulentos y una enemistad y animadversión tanto esquiva como palpable que provocaba incertidumbre y temor, pero el Hatake comprendía que no servía de nada preocuparse, no hasta que alguien diese el pro al fuego, y eso aún no sucedía, debían de confiar en que una guerra no era posible, la competencia armamentista y el totalitarismo no debía de ser el motivo, o eso es lo que Kakashi creía.
-Creo que lo que el oficial Yamato quiere decir es que un barco como el Titanic, es un objetivo obvio- justifico Kakashi, compartiendo muy vagamente la forma de pensar de su colega.
Era sabido que múltiples buques de todo el mudo, fuera cual fuera su usanza, corrían riesgos en mares extranjeros, los torpederos no eran algo habitual de ver para aquella época pero se usaban, así como la implementación de minas marítimas, o la posibilidad de anarquistas a bordo de la nave que pensaran en sabotear el viaje, múltiples aristas habían de considerarse ya que nada era seguro o certero, pero si bien Sarutobi era consciente de ello, no le preocupa porque jamás había sucedido en su experiencia, y no creía que pudiese suceder, pero igualmente sabia del protocolo que se seguía en cada viaje y en caso de cualquier eventualidad.
-Caballeros, todos los barcos de la línea White Star, llevan armas, y no creo que una bomba cause tanto daño como para hundirnos-reconoció el capitán Sarutobi sin desmentir la preocupación del jefe de oficiales, -pero eso es todo cuanto puedo decir para tranquilizarlos, la vida es un riesgo cada día que pasa- Kakashi asintió ante sus palabras, tan conforme como tranquilo como estaba Genma igualmente. -La realidad es que un hombre podría hundirnos, pero la naturaleza no- comparo Sarutobi antes de proceder a beber de su taza.
Hasta la fecha tal cosa no había sucedido, ningún buque había sucumbido ante la naturaleza de un modo especifico, pero de igual modo nunca se había construido un trasatlántico tan grande ni tan seguro como el Titanic, a ciencia cierta nada podía asegurarse ni desmentirse, el futuro era incierto…
PD: lamento la demora, pero como es un historia tan importante, intento apoyarme no solo en lo que dice la serie sino también en veneros históricos importantes :3 ya que la primera persona en comentar y seguir el fic a sido DULCECITO311 (a quien adoro sinceramente) he decidido dedicarle el fic a ella, pidiendo su opinión y si quiere que añada algo en particular. Este primer capitulo cuenta con más personajes y que ahora procedo a explicar.
1-Shisui-Thomas Andrews: ingeniero y diseñador del RMS Titanic, sobrino del presidente del astillero irlandes Harland & Wolf, y futuro padre, el Titanic sera el mayor logro de su vida, y su propia sentencia.
2-Danzo Shimura-Bruce Ismay: fue un empresario, presidente y director de la naviera White Star, sobreviviente del viaje inaugural del Titanic
3-Homura Mitokado-William Pirrie: destacado empresario en la construcción de buques en Irlanda, fue presidente del astillero Harland and Wolff, y promotor de la construcción de los grandes transatlánticos de la clase Olympic; el Olympic, Titanic y Gigantic (HMHS Britannic)
4-Hiruzen Sarutobi-Edward John Smith: capitán y comodoro de la naviera White Star, asi como oficial comandante del RMS Titanic durante su primer y único viaje, en 1912
5-Genma Shiranui-David Blair: designado segundo oficial del RMS Titanic, fue uno de los pocos afortunados que se libro del fatídico destino del gran trasatlántico, más adelante explicare el porque.
Esto es todo por hoy, mis queridos amigos y lectores, ruego su paciencia :3 y además les recuerdo que pueden comentar toda película o serie que tengan en mente y que quieran como adaptación, escribir me apasiona y así me dan tiempo que malgastar :3 los amo, cariños, besos, abrazos y hasta la próxima.
