La historia no me pertenece en lo absoluto sino que es una adaptación de serie Titanic estrenada en 2012 como conmemoración al centenario del hundimiento del trasatlántico RMS Titanic, no guarda semejanza alguna con la película de 1997, y gran parte de los personajes son de carácter ficticio/Los personaje pertenecen a Masashi Kishimoto más su distribución y/o utilización corre por mi cuenta para la dramatización de la historia, así como las modificaciones que sucedan a lo largo de la trama.


Capítulo 2

-¿En las bodegas?- más bien afirmo Konan al ver el boleto de tercera clase, no sabiendo si estar agradecida o si oponerse a semejante oportunidad.

-No será tan malo- animo Nagato.

Claro que la oportunidad era sencillamente insuperable, estaba hablando del Titanic específicamente, pero las bodegas, la clase más baja…las incomodidades existirían y serian muchas, no es como si fueran tan pobres—sin ser arrogante ni nada—así que de haber tenido dinero de sobra para pensar en qué hacer en Nueva York, perfectamente hubieran podido pagar pasajes de segunda clase, más aun así y sabiendo que estaba bien conformarse, Konan se debatió mentalmente en si hacerlo o no, debía de estar ahí para su esposo, pero no estaba segura siquiera de que Nagato tuviera del todo claro que hacer en el futuro, en América, ya que con solo verlo a los ojos, Konan intuía que el Titanic y los boletos a tercera clase eran indudablemente una oportunidad…pero no por ello significaba en lo absoluto que tuvieran un plan al que ceñirse, Konan solo podía esperar que eso sucediera debidamente sobre la marcha, como sucedían tantas cosas. Encogiéndose de hombros únicamente y devolviendo el boleto a su esposo, Konan continuo con su labor de lavar los platos mientras su hija Ayaka los secaba y guardaba en la alacena, igualmente pendiente de todo cuanto dijeran su padres.

-No, claro que no, no en el Titanic- afirmó Konan con un deje de sarcasmo, no sabiendo que pensar a decir verdad. -¿Qué planes tienes para cuando estemos en Nueva York?- curioseo, aun sin levantar la vista hacia su esposo.

-Surja lo que surja, será mejor que Inglaterra- admitió Nagato únicamente, dejando en evidencia el hecho de que, claramente, no tenía un plan establecido.

-No ha sido tan terrible- murmuro Konan, no del todo de acuerdo con esta idea.

-No hay salidas para un católico aquí, Konan- protesto Nagato inmediatamente, más vehemente de lo que hubiera deseado hacer, más su esposa no se inmuto en lo absoluto. -Quizá encuentre un trabajo en Nueva York, todo riesgo vale la pena- ánimo, sonriéndole cariñosamente, esperando que Konan entendiera su forma de pensar.

-Siempre has trabajado…- volvió a murmurar Konan.

-He sobrevivido con las migajas que dejan los protestantes- alego Nagato nuevamente, desesperado al ver la oposición de ella, temiendo haber aceptado la decisión y oportunidad equivocada.

Escuchando estas declaraciones, ya habiendo terminado de lavar los platos, Konan se secó las manos en silencio, cerrando llave del grifo y suspirando pesadamente para sí misma, aun sin levantar la vista hacia su esposo, sumiéndolo en la incertidumbre mientras que su hija Ayaka contemplaba todo en silencio, no comprendiendo del todo el porqué de lo que trataban, pero si entendiendo que era algo importante y de lo cual su madre no era totalmente partidaria. Tras unos segundos de Silencio, Konan levanto su mirada hacia Nagato, sonriéndole ligeramente, aceptando que una oportunidad así de valiosa merecía tomarse, merecían correr ese riesgo a pesar de lo que pudiera significar.

-Iba a decir, que siempre has encontrado trabajo, así que tengo fe en que también lo harás en Nueva York-declaro Konan, aclarando sus propias palabras, -estoy segura de ello- manifestó sonriéndole.

Si habían llegado a donde estaban, de un modo determinado, ese era arriesgándose y aprovechándose de las oportunidades a su alcance y que los habían hecho llegar a donde estaban actualmente. Nagato parpadeo ligeramente sorprendido ante esta aclaración, intercalado ligeramente su mirada hacia su hija Ayaka que sonrió igual de segura que Konan, por más que significara una incomodidad, viajar en el Titanic en su viaje inaugural era una experiencia sin precedentes que solo Dios sabía cuándo volvería a repetirse, y esperar para ver qué pasaba en el futuro no era una mejor opción, de ninguna forma, por ello es que merecía la pena tomar la iniciativa de cambiar su propio futuro, el propio y el de su familia, todo se trataba de un bien mayor, no de simples ambiciones banales. No, era más que eso.

-Espero que tengas razón- sonrió Nagato antes de abrazarla con todas sus fuerzas, recibiendo el apoyo incondicional de ella como respuesta. -Espero que tengas razón- reitero el Uzumaki para sí mismo.

Konan no pronuncio palabra alguna que garantizara que estaba totalmente de acuerdo con su esposo, en lugar de ello mantuvo el abrazo bajo un silencio prácticamente sepulcral, tomando nota de que nuevamente debía de hacer algo que resultaba conveniente para su esposo y su familia, pero no con lo que ella estuviera totalmente de acuerdo. Bueno, no es como si tuviera voz y voto para decidir algo, el rol de una mujer en aquella época era guardar silencio y ser una buena esposa…no más.


La sociedad londinense, ciertamente en algunos aspectos, podía ser liberal y avanzada, pero igualmente era restrictiva y se trataba solo del peso que ejercía delimitando cuando una persona pertenecía a una determinada clase social, y también el inquebrantable modo en que no podía salir de ella y acceder a una mejor, no, eso solo sucedía en América y no eran precisamente demasiados aquellos suertudos pertenecientes a tercera clase y que pudieran comprar un pasaje. Pero ese no era el caso de Tenten Namiashi, la hija de un conde ingles que si bien le había dado todo para ser una joven culta e inteligente, sabia pensar por su cuenta y esto la había llevado a partir de una manifestación sufragista sobre el derecho de las mujeres a votar, como hacían lo hombres, e incluso había terminado en una celda en compañía de otras mujeres que igualmente habían participado, y otras tantas que eran prostitutas que infringían a ley o provocaban escándalos y disturbios. Tal vez estar en esa celda fuera el sinónimo de igualdad, por así decir, pero aun así Tenten sentía disgusto ya que eso no había estado en sus planes.

¿Qué dirá mi madre?, se aventuró a pensar Tenten, no sabiendo que más hacer al estar en completo silencio, sentada sobre la barraca de la celda en compañía de tantas otras mujeres que apenas y se atrevían a hablar ya que no había modo alguno con que matar el aburrimiento o la incertidumbre. Repentinamente la puerta de la cela fue abierta y los guardias hicieron ingresar a una nueva mujer, visiblemente era una prostituta que incluso intento tentar lascivamente a los guardias, sin éxito alguno. Tenten ni siquiera se hubo inmutado cuando la mujer hubo tomado asiento en el espacio vacío a su lado, ni siquiera sabía que hacer pero estaba seguro que la reputación de sus padres ya de por si se vería implicada y eso ya era bastante humillación. Con toda seguridad la enviarían a una especie de viaje de recogimiento con tal de hacerla recapacitar, pero eso no pasaría.

-¿Qué sucede, cariño?, ¿Esto no es lo que esperabas?- inquirió con burla aquella mujer.

-Déjeme en paz- espeto Tenten bruscamente.

Le importaba poco la imagen que diera, ella no pertenecía allí, no entre esa mescolanza de reputaciones, si bien era una luchadora política y activista por la igualdad y los derechos femeninos, eso no significaba que fuese poco menos que una anarquista, no era una ladrona, asesina o criminal, era una mujer que simplemente alzaba su voz en espera de que las cosas cambiaran, pero en una sociedad dominada por los hombres ya de por si era raro que alguien le prestase atención. De hecho era un milagro que la anterior soberana, la Reina Victoria I, hubiera podio reinar siendo una mujer. Los hombres no aceptaban la imagen de una mujer poderosa, y es precisamente ahí donde radicaba el problema. Repentinamente y haciendo eco ante sus pensamientos e que la puerta que comunicaba los calabozos con el resto de la cárcel se abrió y para su sorpresa quien hizo acto de aparición en compañía del mismo centinela que la había arrestado no fue otro que su padre; Raido Namiashi. Su padre era su ángel de la guardia, y verdugo al mismo tiempo.

-¡Papá!- sonrió Tenten, infinitamente agradecida por la llegada de su padre.

-No te preocupes, te sacare en un momento- tranquilizo Raido, situándose frente a los barrotes en compañía del centinela en turno. -Ya recibió la orden, libérela- ordeno el Namiashi.

-Sabe, sigo preguntándome, ¿por qué lady Tenten Namiashi debe ser liberada, pero los demás no?- dudo el centinela, divagando y no considerando pertinente liberar a una especie de anarquista.

-No le corresponde hacerse preguntas- protesto Raido.

-Tampoco le corresponde a ella enfrentarse con la policía- alego el centinela, defendiendo el porqué de su postura.

-Era una manifestación por el derecho femenil a votar- se defendió Tenten, sin temor a lo que ello pudiera acarrearle, siendo una indiscutible feminista.

-Todo con el fin de acabar en una celda con ladrones y prostitutas…- menciono el centinela con fingida lastima por la joven aristócrata.

-Una palabra más y lo denunciare ante el ministro- advirtió Raido.

-Que es amigo suyo, supongo- menciono el centinela, recibiendo a cambio y como respuesta un impoluto silencio que bien le otorgo la respuesta que acababa de aludir. -Libérenla- permitió, indicándole a uno de los soldados que abriera la celda.

Siempre se pensaba que aquellos que pertenecían a la clase alta, solo por ser aparentemente privilegiados, no eran sino una especie de lame botas convenencieros, pero lo cierto es que no todos eran así específicamente, existían muchas personas de la clase alta o aristocracia que peleaba por aquello en lo que creían, aunque lastimeramente la mayoría de ellos no fuesen sino hombres y no mujeres, pero siempre había una primera vez para todos y Tenten tenía fe en que vendrían tiempos mejores. La joven hizo abandono de la celda siendo acompañada por su padre que sin más la sacó de los calabozos.

Ya podía imaginar qué clase de castigo le impondrían, pero de todos modos se resistirían.


Oficinas de la línea White Star/4 de abril de 1912

Los detalles nunca eran algo nimio, y si bien el Titanic había superado con excelencia sus pruebas marítimas, detenido en menos de poco menos de un kilómetro a pesar de su avasalladora longitud, Shisui quería que todo fuese perfecto, y llevar solo 20 botes salvavidas en un barco que hasta ahora tenía registrados a casi 2.000 pasajeros y tripulantes…era ridículo, no existiría forma en que ni siquiera la mitad de las personas a bordo se salvaran en caso de un percance importante, es más, el barco estaba diseñado para albergar cuando menos a más de 4.000 personas, incluso 5.000, ¿Cómo se salvarían tantas personas en solo 20 botes salvavidas? Era simplemente absurdo. En su diseño original sobre el Titanic, Shisui había incluido muchos más botes ya que los pescantes que poseía el Titanic podían tomar un bote en una posición y luego un segundo bote en otra posición y, lanzarlo igualmente y de manera eficaz, en si estaban hechos para una catástrofe, pero el problema es que las leyes y normas marítimas estipulaba que un barco llevara la cantidad de botes que necesitara en base su seguridad. El Titanic era tremendamente seguro, poseía compartimientos estancos y una tecnología innovadora, por no hablar de su tamaño, así que era un milagro que ya de por si les hubieran permitido implementar 16 botes y 4 desplegables, incluso podrían haberlos hecho poseer menos. Algo era algo, pero aun así Shisui estaba en desacuerdo.

-Hay pescantes para treinta y dos botes salvavidas- alego Shisui, defendiendo su diseño original del trasatlántico.

-La ley estipula que deberíamos de contar solo con dieciséis botes, tenemos cuatro desplegables además- recordó Danzo, sin necesidad de aludir al problema que había significado acordar una cantidad de botes que mantuviera a "todos" contentos. -Ha de ser suficiente- espeto el Shimura con disgusto y su usual aire burocrático.

El presidente de la línea White Star y el diseñador del Titanic descendían por las escaleras hacia la salida de la naviera, sosteniendo la misma discusión que conseguía que se frecuentaran, solo para discutir. Pero Shisui no era el único que defendía esta idea acerca de que él Titanic, siendo un baro mucho más grande y moderno, debía de tener más botes salvavidas. Anteriormente quien había planteado esta teoría no era otro que el señor Kagami, quien había diseñado el Olympic—actualmente en servicio—y el Gigantic—iniciando su construcción—los buques hermanos del Titanic, de su completa autoría. El señor Kagami había ido el encargado de las decoraciones, equipamientos, arreglos generales y botes salvavidas del Titanic, e igual que Shisui había insistido en más botes salvavidas en caso de una situación de peligro, pero ya que nadie había escuchado sus alegatos y, luego de cuarenta años de trabajo en Harland & Wolf, había acabado por renunciar, dejando el Titanic en manos de Dios, quien le había legado la responsabilidad a Shisui que ahora veía con urgencia proteger las vidas de los pasajeros del buque que había diseñado con tanto esmero.

-El señor Kagami quería botes salvavidas para todos los pasajeros- menciono Shisui, aludiendo al ex-encargado de los botes salvavidas y medida de prevención de los trasatlánticos de la línea Olympic y que tristemente había renunciado.

-Me da igual lo que quisiera Kagami, ya no trabaja aquí- recordó el Shimura, sin brindarle mucha importancia al diseñador del Olympic y Gigantic.

-¿Qué diferencia supone?- cuestiono Shisui, sin entender aun el meollo del asunto y el por qué ante la protesta de implementar más botes salvavidas

-No quiero estropear la cubierta de paseo, ni hacer que las damas se mueran del susto- justifico Danzo de manera frívola.

Así estaba otra vez el mismo asunto que en ocasiones anteriores; la ganancia y el prestigio. En su momento, al igual que el Titanic, el Olympic había llamado la atención de todos y nadie había dudado en declararlo una proeza de la ingeniería y construcción…hasta su colisión con el buque de guerra de la armada británica, el HMS Hawke, y si bien el Olympic no se había daño en exceso, demostrando su fiabilidad, ahora la mayor esperanza de la compañía era el Titanic, pero Shisui no sentía presión por ello sino por el bienestar de las personas que estarían a bordo de su barco. ¿Cómo garantizarles que estarían seguros? Debía de haber algún modo con que protegerlos. En tantos Danzo y Shisui hubieron dado la vuelta, siguiendo el tramo de la escalera, se encontraron frente a un individuo que aparentemente iba en busca de alguno d los dos ya que ascendía por las escaleras, más Shisui no lo conocía, por lo cual, infirió que era conocido de Danzo.

-Shimura- saludo Raido, antes de reparar en que quizá estuviera interfiriendo en una conversación importarte, -lo siento mucho, ¿interrumpo?- se disculpó el Namiashi.

-En lo absoluto- tranquilizo Danzo antes de desviar su mirada al diseñador del Titanic, -nuestro diseñador, el señor Shisui- presento el Shimura educadamente.

-Debe estar muy orgulloso, señor Shisui- elogio Raido, estrechando la mano del diseñador.

-lord Namiashi estará en el viaje inaugural- aclaro Danzo a Shisui.

-Ansiamos que ese día llegue- garantizo el Namiashi.

-Hasta entonces- sonrió el diseñador educadamente. -Debo retirarme, lord Namiashi, Shimura- se despidió Shisui.

Tanto el Shimura como el Namiashi contemplaron en silencio la partida del diseñador que había acabo por darse por vencido, Shisui sabía que no le serviría de nada insistir con el tema de los botes salvavidas, al igual que con el señor Kagami, nadie iba a escucharlo, podía insistir con el tema de los botes salvavidas incluso durante el día del viaje inaugural, pero eso no iba a cambiar absolutamente nada, quizá, lo mejor no fuese sino resignarse y esperar. Dando por terminado el anterior asunto d los botes salvavidas es que Danzo eligió concentrarse en ayudar a Raido Namiashi que era un leal amigo y conocido suyo como tantas otras personas de la aristocracia inglesa, y de otros países, incluso. El conde Namiashi le había pedido un favor, favor que había conseguido cumplir ante la renuncia de algunos pasajeros que no podrían asistir por motivos de salud, pero eso era pasado, los iban y venían de los negocios.

-Recibí su mensaje, será un honor reservar un camarote para lady Tenten- aseguro Danzo.

-Lady Namiashi se lo agradecerá mucho- prometió Raido, pudiendo respirar tranquilo.

-Pero, no estará cerca del suyo- claro el Shimura, causando extrañeza en el conde Namiashi, -lamento no haber podido hacer más pero el tiempo resulta apremiante- justifico Danzo.

-Bueno, sé que nos conocemos hace poco, pero…la salud de Tenten sufrirá si no abandona Inglaterra- advirtió el Namiashi siendo lo más convincente posible ya que su hija Tenten no tenía ningún problema de salud, -habrá cancelaciones, sin duda- aludió Raido, recordando los hechos de lo que se había enterado. -He oído que Damiyo no podrá viajar- menciono el Namiashi aludiendo al dueño del Titanic, en el papel, claro. -No creo que a lady Namiashi le haga gracia que estemos separados- bromeo Raido, intentando apelar a la amistad que los vinculaba.

-Déjelo todo en mis manos, veré que puedo hacer- prometió Danzo, pensando en el hecho de que algunos camarotes se encontrarían vacíos.

Pensándolo mejor, Danzo hubo de admitir que la oportunidad le convenía, tantos camarotes de primera clase, poseedores de u lujo insuperable y un tamaño abismal considerados con otros camarotes...¿Cuánto ganaría? Mucho, eso era seguro, y puede que la mejor forma de empezar—como negocio, desde luego—fuera mediante algunos pasajeros cercanos a su círculo que comenzarían a presentar oferta y demanda por un camarote mayor y valla que los había, ni siquiera Homura Mitokado podría asistir al viaje inaugural. Había mucho que ganar y se merecía aprovechar la oportunidad, el Titanic debía ganar los mejores encabezados en los periódicos tras su llegada a Nueva York, él debía garantizar que así sucediera, se trataba del prestigio de la línea White Star y de su propia reputación. Raido hubo de reconocer que mentir no le agradaba a menos que no tuviera otra opción, pero el caso de Tenten era serio y necesitaba sacarla de Inglaterra antes de que se metiera en más problemas que a su esposa Jin no le había agradado en lo absoluto la participación de su única hija en una manifestación sufragista. Eran asuntos de familia y prestigio.

-Espero que no sea una molestia- se disculpó Raido sinceramente.


Southampton, Inglaterra/Martes 9 de abril de 1912

Faltaba un día, solo un solo día y el Titanic pasaría indiscutiblemente a la historia como el barco más grande y lujoso del mundo, que si bien actualmente permanecía anclado al puerto, tendría en su interior a la aristocracia más exclusiva, y a una tripulación de más de aproximadamente novecientas personas para encargarse de hacer el magno acontecimiento una especie de crucero de placer que se dividía en tres clases especificas; Primera, Segunda y Tercera. Más, a pesar de tantas medidas a considerar y valorar, no todo podía ser positivo y el personal que conformaba la tripulación habría de sufrir cambios estipulados y asignados por la misma naviera: White Star. Reunidos en el puente de mando del Titanic, el Capitan Hiruzen Sarutobi se encontraba junto a los oficiales Asuma Sarutobi, Yamato Kinoe, Kakashi Hatake y Genma Shiranui.

-Temo que no logro entenderlo señor- admitió Kakashi, confundido por el cambio de última hora.

-¿Es muy lento, señor Hatake?- ironizo el capitán Hiruzen, recibiendo a cambio un absoluto silencio. -La compañía ha decidido que el señor Asuma sustituya al señor Yamato como Jefe de Oficiales- acoto el Capitan claramente sin darse cuenta de la mirada que los respectivo oficiales se dirigieron entre sí. -El señor Yamato pasara a ser Primer Oficial, y usted Segundo- explico Hiruzen finalmente.

-Pero señor, ya hemos repartido las responsabilidades- protesto Kakashi, ocultando su verdadero sentir y humillación ante este degradación, -¿Quiere que rectifiquemos cuando estamos a unas horas de zarpar?- cuestiono, validando las responsabilidades que todos ya habían tomado y que no cuadrarían de igual modo ante este "cambio de ultimo minuto"

Asuma Sarutobi no era alguien a quien considerar la ligera, había estado involucrado en la carrera naval desde su adolescencia, y había sido un aprendiz a bordo del Greystoke Castle, designado posteriormente al Hornsby Castle había sido tercer oficial. Oficialmente su primer viaje en un barco a barco había sido en el SS Brunswick donde había pasado de tercer a segundo oficial, cargo que hubo ostentado nuevamente en el SS Europa en el mismo año en que había sido contratado por la lea White Star. Siendo un oficial de nivel subalterno de la naviera White Star, no había pasado mucho tiempo antes de que Asuma hubiera ascendido en los estratos y jerarquía naval en otros barcos de la White Star como lo eran: el Covic, el Cufic, el Tauric y el Delphic. Pero tristemente esos días de labor y triunfo eran dolorosos de recordar para Asuma que se había quedado viudo y había soportado impotente la muerte de sus dos hijos, ciñéndose actualmente a la estricta rutina naval, no a más. Aun tras este doloroso hecho, sin lugar a dudas, el logro más grande de su carrera hasta hacia un tiempo atrás había sido ser el Jefe de Oficiales del RMS Olympic, el buque-hermano del Titanic, donde se había ganado el aprecio y el favoritismo de la aristocracia, y donde además había estado bajo las órdenes del capitán Hiruzen Sarutobi, que desde entonces lo consideraba enormemente.

-¿Puedo decir algo, señor?- pidió Asuma, recibiendo la inmediata aprobación del Capitan. -Serví como Jefe de Oficiales en el buque-hermano del Titanic, el Olympic, son muy parecidos y creo que será útil tener a capitán y un Jefe de oficiales que sepan cómo funciona- justifico el Sarutobi que ahora estaba de servicio en el Titanic bajo órdenes de la línea White Star y no por intereses personales.

-Exacto- secundo Hiruzen de ipso facto.

-Pero yo también serví en el Olympic, señor- protesto Yamato, sintiendo este cambio de planes como una especie de golpe personal y directo a su experiencia marítima, -sé muy bien cómo funciona el Titanic- garantizo con seguridad, sin dejarse opacar.

-Temo decir que no hay nada más que podamos decir al respecto- corto el capitán Hiruzen.

Ciertamente aquellos dos oficiales; Asuma y Yamato, habían trabajado eficiente y desempleado de forma impecable su deber en el RMS Olympic, pero…las circunstancias no estaban bajo el control de nadie en aquellas instancias, todo eran decisiones ya tomadas por la naviera de forma astuta y conveniente, si alguien merecía ser reprochado ese era Danzo Shimura que claramente había deseado establecer puesto estratégicos sobre personas de su entera confianza y con impecable reputación que aportasen aún más seguridad a los pasajeros. En teoría, lo importante para aparecer en los diarios el día de la llegada del Titanic a Nueva York y hacer felices los pasajeros era contar con la mejor tripulación disponible, y entre ellos estaba Asuma Sarutobi, desde luego.

-¿Qué sucederá ahora?- cuestiono Kakashi tras un minuto de silencio, resignándose a este hecho ya que no le quedaba más por hacer, ni tampoco le serviría protestar. -Shiranui sustituirá a Aburame, Aburame a Nara, Nara a Gekko, ¿será así?- enumero el Hatake, aludiendo a sus demás compañeros de trabajo.

-No, el señor Shiranui será delegado como Primer Oficial al SS Majestic, el resto de oficiales permanecerá en sus puestos- aclaro Hiruzen, citando a Genma Shiranui que sería reemplazado por Shino Aburame. -Lo lamento, Shiranui, pero espero que comprenda que no puedo desobedecer una orden de la compañía- se disculpó el capitán, sinceramente disgustado por este cambio de planes.

-Claro que no señor- tranquilizo Genma, ciñéndose al protocolo, pero igualmente triste por no poder participar del fabuloso viaje inaugural del Titanic. -Aunque, no sé qué dirán mi madre y mi esposa, estaban emocionadas- sonrió el Shiranui, pensando en su esposa que se encontraba embarazada.

Claro que siendo un oficial el trabajo jamás escasearía para él, pero de un modo u otro estar entre los tripulantes dl Majestic no era lo mismo que estar en el viaje Inaugural el Titanic que aun atracado ene l puerto seguía acaparando mitos y prestigio, pero…ni modo, tal vez fuese para mejor a pesar de que Genma aún no fuese capaz de comprender del todo la situación. Por su parte, Hiruzen no estaba descontento con los oficiales que de todas formas habrían de estar bajo su mando; Asuma Sarutobi, Yamato Kinoe, Kakashi Hatake, Shibi Aburame, Shikaku Nara, Hayate Gekko y Tokuma Hyuga. Pero los cambios sucedidos habían sido demasiado repentinos, abruptos e inesperados ya que usualmente no sucedían cambios así de—valga la redundancia—abruptos, pero como siempre todos ellos estaban sujetos a órdenes, no a sus propios deseos y eso era lo único claro.

-Bueno, espero que algún día sean capaces de perdonarnos- deseo el capitán Hiruzen, sinceramente.


PD: lamento la demora, pero como es un historia tan importante, intento apoyarme no solo en lo que dice la serie sino también en veneros históricos importantes :3 ya que la primera persona en comentar y seguir el fic a sido DULCECITO311 (a quien adoro sinceramente) he decidido dedicarle el fic a ella y a Jerant6688 (a quien agradezco sus palabras, igualmente dedicándole el fic :3), pidiendo su opinión y si quiere que añada algo en particular. Este segundo capitulo cuenta con más personajes y que ahora procedo a explicar:

1-William Murdoch/tYamato Kinoe: primer oficial del RMS Titanic, igualmente primer oficial del RMS Olympic.

2-Henry Wilde/Asuma Sarutobi: jefe de oficiales del RMS Titanic, así como del RMS Olympic.

3-Hugh, Conde de Manton/Raido Namiashi: aristócrata ingles de gran prestigio, pasajero y sobreviviente del hundimiento del RMS Titanic.

4-Georgiana Grex/Tenten Namiashi: única hija del conde y la condesa de Manton, es una feminista con ideas de liberación y lucha femenil por aquello que se merece la sociedad y que el rol machista ha impedido por siglos.

Personajes debutantes en el próximo capitulo:

-Peter Lubov/Pein

-John Batley/Choji Akimichi

-Muriel Batley/Karui Akimichi

-Annie Desmond/Sakura Haruno

Esto es todo por hoy, mis queridos amigos y lectores, ruego su paciencia :3 y además les recuerdo que pueden comentar toda película o serie que tengan en mente y que quieran como adaptación, escribir me apasiona y así me dan tiempo que malgastar :3 los amo, cariños, besos, abrazos y hasta la próxima.