La historia no me pertenece en lo absoluto sino que es una adaptación de serie Titanic estrenada en 2012 como conmemoración al centenario del hundimiento del trasatlántico RMS Titanic, no guarda semejanza alguna con la película de 1997, y gran parte de los personajes son de carácter ficticio/Los personaje pertenecen a Masashi Kishimoto más su distribución y/o utilización corre por mi cuenta para la dramatización de la historia, así como las modificaciones que sucedan a lo largo de la trama.
Capítulo 3
Miércoles 10 de abril de 1912
Por fin había legado el gran día, el muelle y sus calles aledañas estaban repletas de pasajeros, transeúntes, coches y todo cuanto pudiera caber en ellas, personas con esperanzas y ambiciones de un futuro mejor al que ya hubieran o no tenido, el Titanic simbolizaba eso precisamente; un nuevo comienzo. Junto a sus hijos e hijas, cargando su equipaje es que Konan aguardaba pacientemente a que Nagato apareciese, le había pedido que lo esperara mientras él se ocupaba de algo, algo que Konan aún no podía entender del todo, y el ruido que reinaba en las calles—producto de los coches y la gente—no contribuía a hacer más amena su espera. Su hija mayor, Ayaka, ajena a los pensamientos de su madre jugaba distraídamente con una pelota, que rebotando en otra dirección, se alejó de ella, haciendo que Ayaka tuviera que alejarse de su madre y hermanos para recuperarla, cosa que no pasó desapercibida para Konan.
-Ayaka- llamo Konan, con los nervios de punta, llamando la inmediata atención de su hija mayor, -¿Quieres dejar de jugar y quedarte a mi lado, por favor?- pidió la peliazul de forma tranquila.
Asintiendo, y sujetando la pelota en sus brazos, Ayaka acudió a situarse de pie junto a su madre, preguntándose—al igual que sus hermanos y hermana—donde estaba su padre...
El interior del extremadamente exclusivo trasatlántico aun podía considerarse como vacío, en cierto modo; sus pasillos eran circulados por los camareros que habrían de servir en los elegantes salones y habrían de asistir a parte de los mundanos pasajeros de tercera clase y que evidentemente carecían de la importancia nobiliaria o política de los pasajeros de primera y parte de segunda clase; pero eran miembro de la tripulación—por así decirlo—y era su legítimo deber. Pero ya fuera por la provechosa situación de que los pasajeros de tercera clase aun no tuvieran permitido embarcar, —salvo unos pocos—por la inspecciones sanitaria de rutia es que Nagato hubo encontrado su oportunidad de subir a bordo del Titanic y—actualmente—recorrer los pasillos en busca del camarote que habrían de ocupar el y su familia tal y como designaba el boleto que tenía.
El Uzumaki hubo detenido su andar, comparando el número de su boleto con el de aquel camarote y agradeciendo a la providencia que coincidieran perfectamente. No resulto extraño para ninguno de los camareros que recorrían los pasillos—puesto que lo conocían, al ser operario durante las pruebas del Titanic—que Nagato abriese la puerta con absoluta confianza, ingresando al interior del camarote; una especie de tres literas conectada entre sí de forma elegante, perfectamente adecuadas a una familia o pasaros múltiples, sin más aditamentos que un alabado en la esquina de la habitación, ni siquiera un escritorio, solo camas y un armario junto al lavado, todo era incluso menos de lo que habría de tener una pensión, pero con mucho mejor aspecto que el mejor de los hoteles, evidentemente.
Meditando las cosas es que Nagato se volteó, recargando sus manos en las literas aledañas a la central, observando la puerta y recorriendo de igual modo el camarote con su mirada; no era erróneo citar que la clasificación de "bodegas" era lo que merecía ese lugar que pese a su lujo habría de parecer un hacinamiento común, pero era eso o permanecer en Europa sin esperanzas de conseguir un futuro mejor para su familia, y Nagato deseaba que sus hijos pudieran tener la vida que ni él ni Konan habían podido tener, era todo o nada por más arriesgado que pareciese, ¿Qué otra oportunidad existía?. Sin más que pensar es que Nagato se alejó de las literas, dirigiéndose decidida e inmediatamente hacia la puerta, cerrándola tras de sí al momento de hacer abandono del camarote.
Merecía la pena el riesgo.
Sumergida en sus propios pensamientos y ajena a todo cuanto pudiese para en su entorno es que Konan se hubo dado por vencida, ¿De qué le servía preocuparse tanto? Al fin y al cabo estaba sujeta a todo cuanto Nagato pudiera decidir, eso era todo, no más, y ya debería de estar acostumbrada. Resignada consigo misma es que Konan bajo la mirada a sus hijos que permanecían sentados sobre las valijas y equipaje, nada fuera de lo común…pero el corazón de Konan salto en vilo en cuanto se percató de que Shon, su hijo menor, de apenas tres años; no estaba.
-¿Shon?- llamo Konan, observando en las proximidades, esperando que su hijo menor apareciera de un momento a otro, -Shon- repitió la peliazul, pero el ajetreo imperante y la cantidad de gente en las calles no hicieron más que ponerla nerviosa mientras tomaba las manos de sus hijos y se movilizaba, buscando intensamente con su mirada, -Shon, ¿Dónde estás?- clamo Konan al borde de la desesperación misma, sin obtener respuesta. -¡Shon!- chillo la peliazul, totalmente asustada.
Escuchando la voz de una mujer llamando a un niño es que Pein hubo inferido que, el pequeño que acababa de encontrar y a quien sujetaba de la mano quizá fuese ese niño, así que sin soltarle la mano es que el pelinaranja doblo en la esquina del callejón, sujetando su maleta con su mano libre, levantando su mirada hacia la mujer que parecía estar desesperada buscando a su hijo y que—al levantar la vista en su dirección—se le acerco tan prontamente como le fue posible, entre alegre y molesta por la desobediencia de su hijo a quien bien podía haberle sucedido algo gravísimo, era muy pequeño como para cuidarse solo siendo que ni Ayaka—que tenía nueve años—podía conducirse sola bajo ninguna circunstancia.
-Creo que es suyo- dedujo el pelinaranja.
Asintiendo, infinitamente agradecida con aquel desconocido es que Konan se arrodilló frente a su hijo, sujetándolo de las mejillas y clavando su mirada en la de él, esperando hacerlo comprender el enorme susto que le había provocado.
-No vuelvas a escaparte así- regaño Konan con la voz matizada de preocupación, recibiendo un asentimiento de parte de su hijo que la abrazo a modo de disculpa. -Gracias- sonrió la peliazul, levantando su mirada hacia el desconocido que había tenido la gentileza de ayudarla.
Cargando a su hijo menor en brazos, siendo seguida por el resto de sus hijos en todo momento es que Konan se hubo dirigido hacia donde se había encontrado anteriormente, para así continuar esperando a Nagato, pero en su camino no pudo evitar voltear una vez más a ver a aquel hombre que; pese a no conocerla, le sonrió ladinamente desde la distancia que se gestaba entre ambos y ante el tumulto de personas que circulaban las calles. Pein no tenía ni la más remota idea de quien era ella, pero deseaba saberlo.
Si existía el amor a primera vista, el acababa de vivirlo, y estaba seguro de que era reciproco.
Las calles se vaciaban y llenaban si como pasajeros entraban en el barco, y otros quedaban en el puerto para despedirlos como una especie de mensaje de cuan venturoso habría de ser el futuro que los aguardaría en américa, y el caso no hubo sido diferente para un matrimonio que—a bordo de su propio coche—se conducía por las calles observando curiosamente lo que significaba el coloso trasatlántico y cuantas promesas aguardaba por cumplir, todo aquello que habría de significar en el futuro, eso y más de lo que ya era pese a no haber navegado nunca con semejante cantidad de pasajeros a bordo.
Karui y su esposo Choji Akimichi se encontraron a sí mismos cautivados por el enorme buque sin precedentes que se alzaba glorioso, sus impecables cubiertas, sus colosales chimeneas y su portentosa estructura, incomparable con ninguna otra que hubiera sido vista jamás. Era el barco más hermoso que había sido construido en el mundo y que por primera vez habría de surcar los mares. Forzosamente es que la pareja se vio forzada a apartar la vista de aquella imagen tanto enternecedora como insuperable en tanto el coche se hubo detenido y el chofer hubo descendido y abierto respetuosamente la puerta para ayudar a bajar la noble dama. Karui agradeció escasamente al chofer, sujetando cuidadosamente su elegante sombrero, manteniéndolo por sobre su cabello, sin apartar su impresionada mirada del enorme buque a la par que su esposo se situaba a su lado.
El Titanic no cesaba de acaparar la atención de todos, y aparentemente eso no habría de cambiar antes y después de su construcción, ni instantes antes de su glorioso viaje inaugural
Nagato continuo con su camino luego d haber hecho abandono del Titanic, volteando de vez en vez a observar al que habría de ser su hogar por aquella venturosa semana que habría de culminar en su llegada a américa, todo era relativamente fácil y aun así—pese las promesas profesadas silentemente por parte del trasatlántico—sentía que había algo que le gritaba interinamente que se mantuviera en tierra y no hiciera ese viaje. Pero el Uzumaki hubo desestimado estas divagaciones, considerándolas innecesarias. Regresando su vista al frente es que Nagato encontró con su mirada a su esposa e hijos que permanecían aguardándolo exactamente en donde los había despedido hacia unos minutos atrás, pero que ciegamente se habían tornado eternos en ambos casos.
-¡Papá!- llamo Makoto.
-Vamos, chicos- animo Nagato.
Sin editarlo mucho y dispuesto a seguir el mismo camino que había realizado la primera vez , al ingresar en el buque y buscar su camarote es que Nagato hubo cargado con el equipaje de sus hijos, siendo ayudado por Konan que ya sostenía el otro par de maletas, dispuesta a seguirlo evidentemente. Nagato no necesitaba formar una pregunta para saber que Konan se encontraba desconcertada por su tardanza, y al él mismo no le resultaba tan agradable postergar la presencia de su familia en su vida, pero su "medida preventiva" era la única solución que tenían para salir del interminable ajetreo que tenía lugar en las pasarelas de pasajeros, y llegar con facilidad a su camarote.
-Nagato, ¿Dónde estabas?- cuestiono Konan, mucho más tranquila luego del incidente sucedido.
-Buscando el camarote- se explicó el Uzumaki sin profundizar demasiado. -Rápido, no te entretengas- apuro el pelirrojo.
-Sí, pero…- Konan no pudo evitar discrepar ante la presión de él
-No te entretengas- reitero Nagato.
Como siempre Konan concluyo que habría de guardarse su propia opinión para sí misma, otra vez…aunque ya ni siquiera sabía porque le molestaba tal cosa siendo que estaba acostumbrada. Bufando para sí mima es que Konan volteo su mirada mientras seguía a Nagato, encontrando on su mirada a su hija Ayaka que, al estar jugando con su pelota, se había quedado atrás, pero intentaba alcanzarlo tanto como se lo permitían sus infantiles limitaciones
-Ayaka, vamos- llamo Konan.
Saltando un pequeño charco en su camino, evitando mojarse los zapatos es que Ayaka finalmente alcanzo a su madre, tomando la maleta de su mano y ayudándola a cargarla.
-40.000 huevos, 3.500 cebollas- leyó Kakashi en voz alta, recibiendo la confirmación de parte del obrero.
A medida que el segundo oficial realizaba el conteo rutinario a todo aquello que debía ser ingresado al buque es que los obreros movilizaban todo al exterior donde las enormes grúas del buque las transportaban al interior de los compartimientos de equipaje y carga, donde los meseros, camareros y tripulantes lo distribuirían a las cocinas de los salones y comedores para preparar los desayunos, almuerzo y cena de los pasajeros de primera, segunda y tercera clase. Kakashi mantuvo su concentración en su labor, pee a escuchar con claridad una especie de discusión que el quinto oficial Hayate Gekko sostenía con alguien a quien hasta entonces el Hatake era ajeno.
-Aun cuando sea el rey de Hanover, ese hombre no subirá al barco- sentencio Hayate de forma inamovible.
-Por favor, déjeme hablar con el segundo oficial- pidió Itachi con máxime humildad.
-Me da igual que me lo pida por favor- se negó Hayate de igual modo, sin ceder en lo absoluto. -El señor Kakashi está muy ocupado y no puede hablar con usted ahora- justifico el Gekko sin apartar su mirada del hombre.
Los problemas previos al viaje inaugural de un buque siempre existían, y aunque Kakashi estaba más que habituado a ello, esta vez-pese a ser el segundo oficial-prefería dejar los desórdenes y problemas en tierra y vivir una especie de crucero de placer. Por ello es que tendría que intervenir, fuera cual fuera el caso, ya que Hayate aparentemente no estaba solucionando el problema apropiadamente.
-Aburame- llamo Kakashi ante lo cual el oficial Shino se acercó inmediatamente, -ocúpese de esto- pidió el Hatake.
Con un asentimiento es que el tercer oficial no tuvo obstáculo alguno en reemplazar al Hatake, continuando con el conteo de provisiones para abastecer debidamente al buque. Kakashi por su parte suspiro par si mismo antes de situare tan prontamente como pudo junto a Hayate, sirviendo como una especie de mediador entre el conflicto que habría de tener lugar; ahora que lo veía bien es que Kakashi reconocía al hombre con el cual Hayate estaba discrepando, se trataba de Itachi, uno de los fogoneros del Titanic, pero el motivo por el cual él y el Gekko estuvieran discutiendo seguía siendo incierto para Kakashi.
-Gekko, ¿Cuál es el problema?- inquirió Kakashi en pro de evitar cualquier disturbio o problema previo a los últimos momentos de anclaje de Titanic
-Tengo un hermano, señor- inicio Itachi teniendo la delicadeza de tantear el ambiente y dirigirse a los oficiales con el apropiado formalismo, -dejare el servicio cuando el barco atraque en Nueva York, desearía que él viajara conmigo, queremos iniciar una nueva vida en América- se expresó el Uchiha sinceramente.
-¿Qué quiere decir con "viajar con usted"?- no comprendió Kakashi
-He oído que les falta un camarero, mi hermano es camarero- aclaro Itachi con simpleza.
Ciertamente había planeado que Sasuke pudiera acompañarlo en el viaje inaugural del Titanic, y al ser parte de la tripulación no deberían porque costear el pasaje, hecho mediante el cual conservarían su dinero para invertirlo en américa; pero lo que Itachi había tenido que hacer para asegurarle una vacante a su hermano…pues eso era algo que Itachi no quería comentar, pero que indudablemente había valido la pena. En lo personal, Kakashi no habría tenido problema para admitir tal cosa, pero tenía que ceñirse al habitual protocolo y no podía olvidarlo, más…antes de decidirse a aprobar o negar algo es que deseaba estar seguro totalmente de que no hubieran…contratiempos.
-¿Nos falta alguien?- pregunto Kakashi.
-Nos falta un camarero, en efecto, Juzo Biwa en el comedor de primera clase- confirmo Hayate para satisfacción del Uchiha que sonrió ladinamente y de forma disimulada. -Aunque no sé cómo pudo saberlo- manifestó Gekko con genuino interés.
Esta mención—por un breve segundo—puso nervioso a Itachi, más no lo demostró de ninguna forma, no pensaba ni por asomo quedar en evidencia. Ambos oficiales se observaron entre sí, sin saber si la irónica e inculpatoria acusación podía ser cierta o no, más Itachi en su aparente sinceridad y confianza no dio lugar a posibilidades injuriantes, trasmitiéndoles dicha confianza a ambos oficiales, al menos en cierto grado.
-No querrá estar escaso de personal, no en primera clase- correlaciono el Uchiha.
-Pero es italiano señor- intervino Hayate ante la sugerencia, esperando que el segundo oficial no lo aceptase. Itachi decayó ante esta clasificación, -los camareros italianos están en el restaurante del señor Gatti, los de primera clase son ingleses e irlandeses- detallo Gekko de manera infaltable.
-No es una ley- aprovecho Kakashi para sorpresa del quinto oficial, antes de levantar su mirada hacia el Uchiha. -Si Biwa aparece, su hermano desembarca- advirtió el Hatake.
-Por supuesto, señor- prometió Itachi, esperando que su plan tuviera los resultados que esperaba.
-Que se pruebe el uniforme, ¿Cómo se llama?- inquirió el peligris
-Sasuke Uchiha, señor, gracias- declaro el Uchiha, inmensamente agradecido. -Sasuke- llamo Itachi, tomando el brazo a su hermano y haciéndolo situarse a su lado, frente a los oficiales.
-Gracias, señor- agradeció Sasuke, sinceramente.
-Aborden, pronto- animo Kakashi.
Infinitamente agradecidos por la aprobación del segundo oficial es que amos hermanos se despidieron con la mirada, acomodando los morrales a sus espaldas y secundando las palabras del Hatake. Kakashi sonrió para sí mismo al contemplar omo ambos hermanos se alejaban, consciente de que había infringido parte del protocolo, pero no le importaba. Había tenido un amigo muy querido en uno de sus antiguos viaje como un oficial, cualquiera, su nombre había sido Obito, pero tras su muerte es que Kakashi se había prometido a sí mismo el no separar a unos hermanos en cualquier de sus viajes, y el caso del Titanic no sería diferente para sí mismo. No tenía que preguntar para corroborar que Hayate no estaba muy de acuerdo, compartiendo la habitual animadversión hacia los italianos, pero a Kakashi este prejuicio le parecía insignificante.
-En este barco prefieren que escasee el personal en las calderas a que falte en los comedores- menciono el Hatake sin poder evitar sonar bromista ante esto, observando a los hermanos desparecer entre el tumulto de gente. Entonces la mirada del peligris se hubo situado en un hombre en particular que parecía ver al Titanic como una salida a una nueva vida y no con la fascinación demostrada por la mayoría, ¿Quién será ese? Parece un profeta errante- menciono Kakashi.
Pein le mostro su boleto al sexto oficial, Tokuma Hyuga, antes de recibir el permiso y conducirse por la pasarela, ingresando al buque. Su nuevo destino ya estaba decidido.
Al interior del buque es que la tripulación preparaba los últimos detalles ya que aún quedaba una determinada cantidad de pasajeros que habrían de abordar, y en el caso de los pasajeros de segunda clase y los sirvientes de los pasajeros de primera es que todo corría por cuenta de Sakura. La encantadora, alegre y diligente pelirosa estaba ansiosa por este viaje inaugural que esperaba trajera consigo cosas positivas. No era una mujer ajena a los peligros de mar, no siendo que llevaba años trabajando para la línea White Star, pero viajar en el Titanic era una experiencia indiscutiblemente diferente a cualquier clase de viaje que Sakura hubiera realizado antes.
La Haruno cerro tras de sí la puerta de uno de los últimos camarotes de segunda clase que había terminado de acondicionar, cargando e sus brazos una serie de toallas que aun debía terminar distribuir. Portaba un sencillo vestido negro de cuello alto y redondo, y mangas largas, que se veía cubierto por un largo delantal blanco que combinaba a la perfección con la blusa lana de cuello alto y cerrado y gruesas muñequeras, con su largo cabello rosado impecablemente recogido tras su nuca. Finalmente y aportando más austeridad su imagen es que un reloj colgada en el costado izquierdo de su cintura, pegado a su delantal, y dos dijes paralelamente establecidos en los tirantes del delantal con la insignia de la línea White Star.
Pero el buen ánimo de la encantadora joven se vio obstruido en tanto un pasajero choco con ella en el camino, sin disculparse, mucho más concentrado en buscar cuál era su camarote, ajeno a haber tirado las toallas que ella había cargado. Yamato, en la entrada del pasillo que comunicaba primera y segunda clase, observo con disgusto este suceso, acercándose hasta donde se encontraba la joven para así poder ayudarla
-Encantador- menciono Yamato con obvio sarcasmo.
-No, señor, yo puedo hacerlo- protesto Sakura, no deseando ser un problema.
No era una mujer que se dejara ayudar tan fácilmente, le gustaba trabajar, y por ende es que manifestar su opinión de ese modo era muy habitual por su parte. Yamato solo asintió, curioso por la joven que levanto con presteza las toallas del suelo a una velocidad impresionante. Indudablemente ella debía de ser muy eficaz en su trabajo, o de otro modo no estaría tan dispuesta trabajar pese a cualquier oferta de ayuda siendo que muchos miembros del personal y la tripulación habitualmente tenían quejas que presentar. Pero el caso de Sakura no era ese.
-¿El barco estará lleno, señor?- curioseo la Haruno.
-En primera si, todavía quedan huecos en segunda y en tercera- esclareció el primer oficial, haciendo sonreír a la joven. -¿Cómo te llamas?- pregunto Yamato.
-Sakura Haruno, señor- se presentó la pelirosa, debidamente.
-¿Y tú puesto?- especifico el Kinoe.
-Mucama y camarera de segunda clase, señor, también atiendo el comedor de los sirvientes de los pasajeros de primera clase- declaro la Haruno con un grado de humildad muy marcado.
-Que serán tan difíciles de satisfacer como sus patrones- reprocho Yamato con un indiscutible tono bromista.
-No me corresponde a mí decirlo- secundo Sakura con falsa displicencia.
La encantadora joven despidió al primer oficial con una melodiosa sonrisa ante su broma. Encogiéndose de hombros con su habitual buen humor, y acomodando las toallas en sus brazos es que Sakura se volteó para seguir con su camino hacia el resto de los camarotes, pero apenas y se hubo volteado, Sakura estuvo a punto de chocar con alguien nuevamente, solo que este alguien se dio cuenta del hecho, evitándolo a tiempo. Ónix y Esmeralda es que las mirada se ambos se encontraron inevitablemente, pero pese a su sorpresa inicial es que Sasuke salió de su ensueño al ver a aquella joven que como una especie de flechazo hubo cautivado su atención por completo. El Uchiha no necesito voltear para darse cuenta de la mirada que su hermano Itachi seguramente habría de estarle dando, pero aun así Sasuke eligió ignorarlo por completo.
-Perdón- se disculpó Sasuke, recobrando la compostura. -¿La tripulación?- pregunto el Uchiha.
-Al fondo, y luego gira a la izquierda- señalo la pelirosa, sin problema alguno despidiendo con la mirada a aquel joven. -Y la próxima vez no uses estas escaleras- regaño Sakura, sin poder evitarlo.
Ya sea que Sasuke lo haya querido o no es que se vio forzosamente guiado por su hermano mayor que, sujetándolo del brazo, lo hizo dirigirse hacia el pasillo que daba con tercera clase, observando una última vez a la joven que le sostuvo la mirada con una dulce sonrisa en su rostro antes de desaparecer de su rango de visión.
-Imagina si aparece Biwa- Sasuke apenas y consiguió evitar ocultar su propia preocupación.
-Es imposible- protesto Itachi con absoluta seguridad.
-¿Cómo estás seguro?- cuestiono Sasuke, para nada convencido
-Es imposible- reitero el Uchiha, sin matiz alguno de duda en su voz, -anoche fui al pub donde se reúne la tripulación, el señor Biwa fue el primer camarero en entrar- se expresó Itachi sin ser demasiado especifico.
Ambos hermanos atravesaban los atestados pasillos de la tercera clase de camino hacia el camarote del menor de los hermanos, ya que Itachi por su parte tenía un camarote aparte, en el área de los fogoneros, y si bien a ninguno de los hermanos les hacía gracia estar separados—en el ámbito—sabían que o era eso o nada, y eso era mejor que cualquier otra cosa, al menos durante el resto de esa semana hasta que llegasen a Nueva York. Pero pese a lo que significaba esa enorme oportunidad, Sasuke temía que la fantasía de tipo cruzada idealista terminara en cualquier minuto, y que los aparentes esfuerzos de su hermano terminaran infructuosamente, pero meditando en las palabras de Itachi es que Sasuke no podría haber estado más sorprendido. Se suponía que él, siendo el menor de los dos, era más proclive a cometer una imprudencia; no veía a su hermano tan feliz de haber hecho algo desde que eran niños.
.-¿Y lo emborrachaste?- supuso Sasuke, relacionando la ausencia de su hermano la noche anterior.
-Así es- confirmo Itachi, encogiéndose de hombros, -puede que se recupere, pero para entonces nosotros estaremos en mitad del atlántico- se jacto el Uchiha con orgullo de sí mismo.
-No te lo perdonara jamás, perderse el viaje inaugural del Titanic- Sasuke hizo todo lo posible por no reír, no sabiendo si estar agradecido por el hecho o sentir lastima por el hombre a quien habría de reemplazar.
-Sobrevivirá- termino Itachi, sin pensar demasiado en el asunto.
Contrario al área correspondiente a la tercera clase, el pasillo que señalaba el área de la tripulación estaba sumido en el silencio, y sus pasillos prácticamente vacíos de no ser por uno que otro camarero, oficial o marino que hacia abandono de su camarote que compartía con un numero contado de compañeros. Excepto por las limitaciones de especio, era un área-por así decirlo-privilegiada por su ubicación y quietud propia, ajena al resto de las áreas del poderoso buque-como la tercera clase-y que o tenían problemas al estar llenas hasta el tope o por la clase de cotilleos positivos o venenosos-en segunda y primera clase, especialmente en esta última-que allí tenían lugar.
-Aquí es- confirmo el mayor de los Uchiha, comprobando el número del camarote, presuroso ya que debía de ir a su camarote y dirigirse al trabajo, -cuando estés listo, preséntate ante el jefe Kakuzu- indico Itachi sin poder evitar el tratar a su hermano como si aún fuera un niño.
-Ya sé que hacer, vete- regaño Sasuke.
Los hermanos se observaron una última vez ante de separar definitivamente sus caminos, Sasuke al ingresar en su camarote, e Itachi al tomar el pasillo que lo llevaría al suyo, donde tan rápidamente como pudiera debería de acomodar sus cosas y dirigirse hacia la planta más baja del barco, por así decirlo. En tanto abrió la puerta del camarote es que Sasuke hubo de reconocer que las condiciones no le parecían nada de restrictivas, ya que estaba adecuado a toda clase de situaciones. Uno de sus compañeros de camarote-el único presente hasta ahora-levanto la vista al verlo entrar
-Hola- saludo el joven.
Sasuke solo asintió a modo de repuesta, cerrando la puerta tras de sí antes de dejar su equipaje sobre la litera disponible, observando un tanto curioso el que habrá de ser su uniforme de trabajo, usualmente no acostumbraba a vestir de etiqueta por…obvias razones, pero por lo visto debería de acostumbrarse. Me sentiré como un pingüino, pensó el Uchiha con un deje de burla hacia su persona.
Solo sería una semana
El salón comedor de primera clase se encontraba vacío, aún no había pasajeros que lo oficializaran realmente, o no hasta la cena de esa noche, y por ello es que en esos momentos fue el lugar indicado para que Danzo-ya plenamente instalado en su propio camarote-comenzara a cuestionar parte de lo que había visto en los miembros de la tripulación hasta ahora, recorriendo las instalaciones en compañía del segundo oficial, Kakashi Hatake.
-Había un montón de italianos a bordo cuando entre- menciono Danzo.
-No creo que sean "un montón", están los fogoneros y los camareros del restaurante del señor Gatti, pero eso es todo- redujo el Hatake, prediciendo lo que se comentaría.
Los ingleses tenían muchos prejuicios a cerca de los extranjeros, sobre los alemanes e italianos centralmente; los alemanes por ser arrogantes y frívolos, y los italianos a quienes categorizaban como anarquistas y sujetos de tendencias agresivas. En su trabajo y habiendo realizado tantos viajes es que Kakashi había conocido a toda clase de personas, y no necesitaba rememorar demasiado en esos días para recordar no todo los italianos y alemanes eran así exactamente. Por ello es que el Hatake no guardaba prejuicios por las patrias multiculturales.
-Mejor que sea así, son una raza excitable- advirtió el Shimura con la misma aparente animadversión que la mayoría, -y políticamente inestable por no decir otra cosa- añadió Danzo tanto para sí como para el Hatake.
-Nos ocuparemos de mantenerlos a raya, señor- tranquilizo Kakashi, ocultando su desinterés.
El dueño de la línea White Star y el segundo oficial se detuvieron en la entrada del comedor, evitando dirigirse hacia la sala de fumadores que estaba en la habitación continua, y la razón para detenerse fue la aparición del capitán Hiruzen que, con su gorra bajo el brazo, se mantenía estoico e igualmente calmado.
-¿Sabe que lord Mitokado ha cancelado?- consulto Hiruzen.
-Si, resulta conveniente para nosotros, le prometí a lord Namiashi un camarote para su hija, ahora puede tenerlo- se jacto Danzo, ignorando al ex-ilustre pasajero.
-Pero hay una lista de espera señor- el Hatake se aventuro a protestar, -algunos pasajeros de primera clase querían un camarote más amplio- justifico Kakashi.
-Olvídese de eso, el camarote lo ocupara lady Tenten Namiashi- declaro Danzo.
Kakashi se guardó toda opinión personal para sí mismo, viendo al Shimura retirarse. El capitán y segundo oficial se observaron únicamente antes de suspirar sonoramente casi al unísono, las frivolidades de ese tipo no les agradaban, pero resignarse era lo único que podían hacer.
Las colosales calderas del enorme trasatlántico-compuestas por pasillos independientes del resto de los pasajeros y tripulantes-se encontraban dos pisos por debajo de la línea de flotación; preparándose para alimentar con una tonelada y media de carbón por cada milla que el buque fuera a recorrer, y el promedio a cargar cada día era de 650 toneladas que debían de cargarse a mano. El jefe de fogoneros era Kisuke Maboroshi, un hombre sumamente estricto y con quien Itachi había tenido tanto el disgusto como placer de trabajar en ocasiones anteriores, lo cual hacía que Itachi pudiera tolerar la instancia con notoria facilidad, bueno, en lo que cabía, obviamente.
E Itachi igualmente, mientras ingresaba en el área de calderas, hubo recordado que 1/3 de las personas a bordo eran tripulantes y la mitad de esa cuenta-324 hombres, conocidos como black gang-eran personas que estaban allí para que el barco se mantuviese en movimiento, lo cual era el caso de los fogoneros, que si bien agradecían la oportunidad de trabajar en el Titanic, no veían el viaje como un crucero de placer, no, nada de eso. Solo era trabajo, extenuante pero bien pagado trabajo.
-Uchiha, llegas tarde- regaño Maboroshi.
-Lo siento jefe, intentaba que contratasen a mi hermano- se disculpó Itachi.
-¡Jefe!- llamo uno de los obreros, acercándose hasta donde estaban Kisuke y el Uchiha. -Hay un incendio en una de las carboneras- alerto Baki.
-No me sorprende- comento el Maboroshi como si fuese lo más normal del mundo, y en parte lo era, -échenle agua y manténgalo vigilado, veremos qué hacer en tanto el carbón baje- delego antes de que el obrero se retirase a cumplir con sus órdenes, dejándolos a Itachi y él a solas. -Uchiha, ponte a trabajar- ordeno Kisuke.
No era erróneo decir que el trabajo de fogonero era el trabajo más sucio en todo el barco, la paga era el promedio esperado, y no había muchos turnos libres desde que se iniciaba la jornada hasta que terminaba luego de la 22:30 cuando tenían permitido un descanso en sus camarotes, pero más allá de eso nada. Más Itachi no tenía queja alguna, todo trabajo era honorable, en tanto no se humillara o degradase a si mismo de ninguna forma, y además, no era el primer barco en el que trabajaba como tal, pero ciertamente la paga por trabajar en el Titanic sería mayor que en veces anteriores, evidentemente.
-¿Y tu hermano?- indago Kisuke, ciertamente curioso.
-Es camarero en primera clase- declaro Itachi en un tono de voz levemente alto ante el rugido de las calderas.
-Entonces se ganara su paga- aprobó el Maboroshi.
En silencio y sin queja alguna es que Itachi cargo su propia pala antes de vaciarle el carbón al interior de la caldera. El Titanic estaba a solo unos segundos de abandonar el puerto e iniciar su viaje inaugural.
PD: pido el perdón de todos por tardar en actualizar, pero intento apoyarme no solo en lo que dice la serie sino también en datos históricos que simplemente no pueden pasarse por alto :3 dedico esta historia a DULCECITO311 (cuyos comentarios adoro) y a Jerant6688 (a quien sigo infinitamente agradecida por su comentario que toco mi corazoncito). Además, mis queridos lectores, procedo a reiterar los fics que tengo en mente iniciar en un tiempo más, con posible fecha estipulada :3
1-Spirit: Naruto Style
2-Operación Valquiria: Naruto Style
3-Pompeya: Naruto Style
4-La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber
5-El Siglo Magnifico: Mito Mei & Mikoto
6-El Siglo Magnifico: Indra & El Imperio Uchiha
7-Shadowhunters: Cazadores de Sombras
Además, agradecería que comentaran que pareja quieren en algún fic en particular o si tienen en mente otra película o serie que quieran como adaptación, escribir me apasiona y así me dan tiempo que malgastar :3 los amo, cariños, besos, abrazos y hasta la próxima.
