Prólogo

Advertencia: El siguiente fanfic es de categoría Yaoi (BL).

—Capitán... ¿Puedo acompañarlo?

Nuevamente Levi volvía a escuchar esa voz dulce y pacífica. Le molestaba, porque Armin le sonreía de esa manera cada que le veía. Asintió de forma queda y continuó caminando por los corredores que daban a la cocina, seguido de Arlert.

Si Levi no conociera al chico, pensaría que el rubio lo estaba acosando. Quizás era mera casualidad que se lo encuentre cada noche, piensa. Pero es demasiada coincidencia que desde hace tres semanas exactas— porque Levi lleva contando los días— que se encuentra con Arlert cada vez que va a la cocina a prepararse una taza de té.

La tetera ya esta en su punto, Levi sirve el humeante de té negro y espera un minuto. Mira a Arlert que esta apoyándose de la mesa que esta al lado de la estufa. Una idea pasa por su mente, se lo piensa un momento, y tamborilea los dedos sobre la superficie de metal un poco oxidada.

No debería pensarlo, mucho menos decirlo, pero su boca se mueve por si sola antes de darse cuenta.

—¿Arlert?

—Si, capitán.

—¿Quieres ir a mi habitación?

Se arrepiente demasiado tarde. Levi sabe que tal vez no debería estar a esas horas de las noches con un joven como Armin Arlert. Tampoco debería estar introduciendo la llave al pomo de su puerta. Todo podría darse a malas interpretaciones. Pero a Levi poco le importa lo que piensen de él.

Además, no esta haciendo nada malo ¿Cierto? Lo único que harán es charlar, solo eso.

Deja que Armin entre primero, cierra la puerta tras él y se apoya un momento sobre esta. Suspira, y le observa. El cabello liso, los hombros, la espalda, y sin poder evitarlo, los glúteos.

Demonios.

Debió saciar su apetito sexual antes. Traga saliva, y reprime el impulso de tocarlo. Porque duda que Arlert se tome a bien que alguien le toque el trasero.

Continúa apoyado sobre la madera, y opta por seguir en esa posición, porque no sabe si podrá controlarse si tiene a Arlert cerca. El rubio ojea su pequeña colección de libros en el estante que esta cerca de la ventana y del pequeño sofa de color escarlata oscuro.

—No sabía que le gustaba leer, capitán—mencionó el rubio, tomando uno de los libros entre sus manos.

Solo leo cuando tengo insomnio, ayuda a veces—respondió sin mirarle en concreto.

—Si quiere, puedo prestarle alguno de mis libros. ¿Qué género prefiere?

Levi no tenía algún tipo de género literario en específico, él simplemente leía lo que sus manos tomaran, fuera interesante o no. Así que respondió lo primero que se le vino a la mente.

—Terror...

Armin le miro, y luego sonrio. Levi había notado los tipos de sonrisas del rubio, la sincera para sus amigos, la forzada para las personas que no eran tanto de su agrado y la que le dedicaba específicamente a él.

—No hay muchos a los que le guste el terror, me alegra que sea uno de ellos, al igual que mi, capitán—Armin, aún con el libro entre sus dedos se sentó sobre su cama, con una pierna cruzada sobre la otra—. Tengo un libro que seguramente le gustará. ¿Quiere que se lo preste?

—Supongo... no tengo nada más que hacer en las noches de insomnio.

El rubio volvió su vista a las páginas del libro, absorto entre las letras mientras Levi lo observaba desde la puerta.

Armin era solo un mocoso llorón. Muy lindo, tal vez. Pero muy ingenuo y soñador. Y además, a Levi le molestaba su parecido con Erwin. Era imposible que él, el capitán Levi Ackerman intentará algo con Armin. O eso es lo que quiere convencerse, porque cuando Levi mira a Armin pasar sus dedos entre sus mechones dorados, haciéndolo quedar detrás de su oreja, dejando al descubierto su hermoso perfil, siente nuevamente el deseo innato de devorarle ahí mismo.

Nota de autor: Es posible que te encuentres pequeños spoilers del manga. La historia se sitúa uno o dos años después de la llegada al mar. Así que Armin tendría como diecisiete años, además decidí dejarle la misma altura 1.63.Espero disfrutes esta historia :)