Capítulo 1
Insomnio.
...
Armin esta compuesto de quimeras y anhelos. De sonrisas y lágrimas interminables. De murmuros y suspiros nocturnos. Con cientos de fuegos artificiales estallando tras sus ojos de azulejos rotos, y mil inviernos incrustados en su corazón de ceniza.
Y a Levi, secretamente entre pensamientos, eso le gusta. Porque Armin Arlert es un bálsamo en un mundo de dolor.
Armin con su cabello tostado por el sol, su piel de cerezos y sus ojos de océano es una conciliadora compañía en las noches interminables de insomnio de Levi; que esta curtido de tosquedad. Cubierto de palabras burdas y aburrimiento en su mirada. Con el olor de la sangre impregnada en cada poro y la mente atascada de recuerdos sombríos. Con el infierno despedazando sus vértebras y su pecho agrietado de dolor.
A veces, cuando Armin permanece un poco adormilado, recostado sobre las sábanas pulcras en su pieza. Con el cabello desparramado y desordenado sobre la almohada, Levi desea saber porque el rubio no se opone a sus caricias y besos.
Porqué alguien como Arlert desea estar con alguien como él. Alguien tan resquebrajado... tan desolado.
—Deberías dormir—le sugiere—. Las ojeras se te marcan cada vez más.
—Esta bien... aún no tengo sueño.
—No hace falta que me acompañes en mi insomnio ¿Lo sabes?
—Lo sé.
—¿Entonces?
Armin no le responde, solo le da una débil sonrisa. Levi pestañea lento, intentando descifrar algo en las expresiones del rubio, pero él no es bueno entendiendo a las personas, menos a alguien como Armin, que es tan parecido a Erwin Smith, que son personas tan únicas en ese mundo absurdo y monocromático.
Personas tan diferentes a él.
Deja la taza de té vacía en la mesita que esta al lado de la cama, y se recuesta junto al rubio. El sueño como muchas noches no es su aliado, y Armin a reparado en ello. Por eso viene cada noche a su habitación a servirle como compañía.
Armin muchas veces piensa que las rutinas son ridículas porque la repetición de la misma actividad todos los días puede a llegar a ser enfermiza. Pero cuando Armin se vio envuelto en la rutina, creyó tener una resistencia lo suficientemente fuerte para adaptarse. Contaría hasta diez, aguantaría la respiración y se adaptaría a la rutina del capitán Levi Ackerman.
Y de alguna manera, así fue.
—¿Quieres hacerlo?—le pregunta, Armin asiente y Levi es envuelto por el delgado cuerpo de este—. ¿Seguro?—cuestionó—Hanji y tú estuvieron haciendo papeleos todo el día. Debes estar exhausto.
—Estoy bien, capitán.
Sabe que Arlert esta cansado, y que le está mintiendo. Pero no puede evitarlo, no puede evitar querer hacer a Armin suyo nuevamente. Quizás sea su instinto más primitivo, piensa. Ese que le dice "hazlo, esta rogando porque entres en él".
Arlert es mucho más joven que él, y aún es menor de edad, no debería estar acostandose con él. Si Hanji lo descubriera, le daría un sermón de días enteros por andar con el chico. Pero, no puede evitarlo... y no quiere hacerlo tampoco. Le gusta tener a Arlert bajo suyo, gimiendo, jadeando y suplicandole por más.
La luz de la lámpara de aceite ilumina la habitación de forma tenue, creando sombras y figuras alrededor de las paredes. Levi eleva una mano, llevando el pulgar cerca de la comisura de los labios del rubio. Traza lineas sobre ellos. Luego le besa una vez, y luego otra, de forma parsimoniosa. Como si quisiera corroborar el sabor a té de menta que bebe las noches frías.
El mayor toca el rostro del rubio mientras se funden en un beso hambriento. Su cuerpo se mueve por si solo y Levi deja que sus manos recorran el cuerpo del menor bajo la camisa azul que comienza a desabrochar y retirar, mientras se queman con el abrumador calor que los rodea.
Es cuestión de tiempo para que su erección se haga notoria bajo la ropa, al igual que la de Armin. Levi se muerde el labio un momento, se separa unos centímetros del rubio y lleva las manos hacia sus pantalones y lo desabrocha. Después toma los bordes de su ropa interior y la jala hacia abajo, para luego proceder a hacer lo mismo con la ropa de Armin.
No es la primera que lo hacen, estimularse el uno al otro es algo que se ha convertido en parte de su rutina. La mano de Armin sube y baja sobre su miembro, masturbandole con más experiencia que la primera vez. Levi ejerce un poco de presión sobre el glande, dejando que el líquido preseminal brote; ve al rubio cerrar los ojos y jadear. Levi sonríe y continua frotando el miembro del rubio, que es mucho más pequeño que el suyo; pero Armin aún no termina de crecer.
Levi graba a fuego en su memoria cada expresión, cada movimiento, cada sonido que el menor hace. La sensación de Armin corriéndose junto con él. Quiere empaparse por completo de él.
Para Levi, a diferencia del rubio, no era la primera vez que estaba con otro hombre, había estado con varios, al igual que con mujeres, infinidad de veces antes y después de Erwin. Pero sus encuentros sexuales con Armin eran diferentes. Había una sensación que no lograba nombrar mientras estaban durante esa conexión de cuerpos. Le inquietaba no saber que era, y se cuestionaba sí Arlert también la sentía.
—Oye... mantente despierto—le ordena tomandolo de la mejillas al ver como se le cierran los ojos poco a poco.
—Si... lo siento.
El cansancio comienza a sopesar sobre el rubio, debería dejarlo descansar pero esta tan excitado que solo marturbarse no le satisface. Lo mejor es terminar lo antes posible, piensa. Levi se incorpora un poco y lleva las manos a su camisa, se la levanta y se la quita, al igual que los pantalones. Tira la ropa al suelo, dejando ver su definido y músculoso cuerpo, y Armin le observa, todavía con las mejillas rojas. El pudor aún no logra disiparse del rubio, a pesar de todas las veces que lo ha visto desnudo. De alguna forma eso le agrada, porque Armin no es como los otros con los que ha estado. El rubio aún tiene un poco de inocencia e ingenuidad, a pesar de que lo ha corrompido con sus deseos y necesidades sexuales.
Las cosas entre ellos se han vuelto casi mecánicas, como sí siguieran la misma guía cada noche, por eso Armin no se opone cuando Levi le quita por completo los pantalones y la ropa interior, anticipando lo que sucederá después. Levi le toca todo lo que puede con las manos ásperas, el pecho y el vientre y las piernas, embriagándose de la textura y el aroma de su piel.
Su cabeza de mechones negro carbón ahora esta entre sus muslos, su boca acariciando cada parte de la parte interior de estos, subiendo lentamente hasta su entrepierna. Armin le mira expectante, temblando y con el corazón bombeando sangre caliente a todo su cuerpo.
Levi le masajea los testículos con los dedos suavemente, mientras empieza a lamer desde la base hasta la punta el miembro del menor. Armin gime, y entonces Levi vuelve a acercarse más e introduce el miembro entero en su boca. Sube y baja, succionando varias veces. Su paladar lamiendo la piel del niño que se retuerce de placer bajo suyo, hasta que tras unos minutos el líquido caliente y amargo se desliza como proyectil en su boca.
Cuando la felación ha concluido, y Levi traga el líquido sin pudor, se endereza y lo hace levantarse y le voltea, haciendo que apoye las manos y rodillas sobre la cama y que sus caderas queden un poco elevadas.
—Voy a meterlo... —le susurra, depositando un beso sobre la espalda de Arlert.
Levi no tarda en entrar. Fuerte. Con un suspiro calado desde las profundidades de su garganta, y un quejido resonante por parte de Armin por la burda intrusión. Estruja la tela de las sábanas, y las piernas le tiemblan.
Levi se mueve rápido y con precisión. Con la calidez y estrechez del interior de Armin engullendolo. Exhala vapor sobre la nuca del menor, debajo del cabello pegajoso por el sudor. La habitación se satura con los gemidos suaves de Arlert, mezclándose con los jadeos cavernosos de Levi. Armin intenta gemir no tan alto, porque la habitación de Hanji no esta muy lejos. Y sería vergonzoso para el rubio que alguien además de Levi, le escuche hacer esos sonidos.
Los dedos del capitán se clavan en sus caderas, marcando su dermis con una fuerza bruta, y Armin no sabe si lo hace adrede para marcarlo como su pertenencia, o si simplemente no sabe controlar su fuerza.
Duele, cada fibra de su interior se dilata con cada embestida tosca que Levi provoca. La cama cruje un poco, sus manos siguen aferradas fuertemente a las sábanas y Armin siente como la temperatura en la parte baja se incrementa, acompañada de pequeñas contracciones que le indican el climax. Armin lleva una de sus manos a masturbar su miembro erecto, su respiración se torna mas forzosa, y los jadeos pesados y escandalosos se hacen mas audibles.
El choque de sus glúteos contra la entrepierna de Levi se vuelve más consistente y ruidoso, y el orgasmo le remueve las entrañas. Gime, y su semen se estrella contra las sábanas blancas y su mano.
Levi se viene dentro de él momentos después con un gemido ronco, para luego separarse con cuidado, escurriendo el líquido blanquecino entre la piel del rubio y la cama. Toma un pañuelo de la mesita y limpia los restos de semen que han quedado sobre su falo. Armin ha caído rendido sobre el colchón, con las mejillas arreboladas y la respiración entrecortada, y a Levi le parece que Armin es un muñeco de cristal frágil y hermoso.
Levi suspira, toma más pañuelos de la mesita, y lo limpia con cierta delicadeza. Cuando ha terminado se recuesta de lado junto a él, le toca la frente llena de sudor y le recoge los cabellos dorados hacia atrás. Levi se dirige a sus labios y los besa, de forma lenta y suave durante unos minutos hasta que el sueño parece haber vencido al rubio.
Levi se incorpora para jalar las sábanas y cubrir a ambos, y después atrae más cerca a Armin y le envuelve los brazos alrededor, acariciando su cabello de estrellas fundidas.
...
El sol apenas proyecta los primeros haces de luz rosáceos y granate del amanecer cuando Armin despierta. Levi ya se ha ido, como todas las mañanas. Rueda sobre la cama con pereza, y entierra la cara en la almohada. El aroma de Levi todavía permanece sobre esta, y Armin la abraza intentando que se impregne en su nariz.
Armin se frota los ojos mientras busca su ropa a los pies de la cama, donde Levi la lanzó ayer. Tiene la cadera llena de moretones que se reparten como pinceladas en un lienzo sobre su piel blanca. Por fortuna, tener las habilidades de un titán cambiante le resulta conveniente para que desaparezcan en un corto periodo de tiempo. El solo imaginar las cientos de explicaciones que tendría que darle a Eren si le viera los hematomas cuando se duchan en las regaderas, le da dolor de cabeza.
Se viste y sale lo más cauteloso posible. Porqué no sería bueno que se descubriera que Levi, un superior, mantiene relaciones con él. Además de que Armin es muchos años menor que el capitán, y podría afectar su reputación de soldado.
Aunque tampoco es que a Levi le importe mucho lo que la gente piensa de él, pero el que saldría verdaderamente afectado sería Armin. Los rumores se esparcerian como pólvora y sería la comidilla del cuartel durante semanas enteras. Armin ya tiene suficiente con Floch y su lengua ácida diciendo cada dos por tres que era mejor darle el suero al comandante Erwin que a un chiquillo inútil como él.
Los pasillos de los dormitorios aún permanecen vacíos, Armin se apresura a entrar a su cuarto antes de que alguno de los chicos salga. Cierra la puerta con cuidado, y luego se recuesta en su cama, con uno de sus brazos cubriendo su rostro.
Debería acostumbrarse... debe hacerlo. Pero la indiferencia del capitán le lastima cada aurora. Armin sabe que no debe pedir más de lo que se le da. Fueron las condiciones de Levi y él estuvo de acuerdo.
Pero como cada mañana, Armin en medio de la soledad de su habitación, y el vacio que le produce el alba; suspira, lleno de lágrimas sin derramar y un aguijón clavado en su pecho.
Tras el lapso de una hora escucha como alguien abre la puerta, y se acerca. Pero sigue en la misma posición, acurrucado. Le hincan los dedos en el hombro y comienzan a moverle suave. Sus párpados se elevan en tanto se da la vuelta para identificar quién le llama.
—¿Eren...?
Es tarde, y aún no te levantabas... ¿Estás bien? ¿Viste algún recuerdo?—le pregunta con notable preocupación—. Tienes los ojos acuosos.
No. Estoy bien—responde—. No te preocupes, Eren.
Al de ojos verde no le convence su respuesta, entonces se le aproxima más, acercando la frente a la del muchacho rubio, quitando el flequillo para sentir el contacto de la piel sobre piel.
—¿Qué haces?—le pregunta por la repentina cercanía.
—No tienes fiebre, sin embargo luces como si estuvieras enfermo. Tienes las ojeras muy marcadas.
—Simplemente no pude dormir bien anoche, eso es todo—le dice reacio, decidido a terminar el tema.
Sabe que Eren sigue sin estar convencido de su respuesta, pero finalmente parece rendirse en que le diga lo que realmente le pasa. Le insta a cambiarse y que vayan a desayunar.
Cuando llega al comedor siente inmediatamente la mirada del capitán sobre él, que esta varias mesas adelante junto con la comandante Hanji y otros soldados de rango bajo.
Suspira y se sienta junto a los demás de la 104— o más bien, lo que queda del escuadrón 104— mira su comida con un poco de desagrado un momento, pero no tarda en introducir una cucharada a su boca de la papilla grumosa que les sirven cada día.
—Oye Armin, hoy en iremos a la taberna ¿Vendrás con nosotros?—Jean que está sentado frente a él le pregunta, aún con medio pan masticado en la boca. Intenta reprimir una mueca de asco mientras piensa como negarse a ir. Armin intuye como terminará esa noche; Jean y Eren compitiendo en quien bebe más, y luego él y Mikasa terminaran cargando a Eren, y Connie y Sasha a Jean. No es algo muy tentador, piensa el rubio. Pero Eren empieza a mirarle con esos ojos jade de cachorro suplicante, que le es imposible negarse.
—Claro...
Connie no tarda en palmearle la espalda entusiasmado, y Jean le revuelve el cabello. Los demás retoman la conversación previa, entretanto Armin se enfoca en la expresión indescifrable que Levi tiene mientras le observa desde lejos.
Cuando Levi pasa por el lado de su mesa minutos después, su mirada indiferente y fría vuelve a toparse durante medio segundo con la cálida y amable de Armin.
Y aunque ninguno lo diga en voz alta, Armin sabe que él es solo una conciliadora compañía cuando el resplandor crepuscular llega a su fin y el sueño escapa de los ojos opacos de Levi. Pero incluso sí solo sirve para eso, Armin seguirá yendo cada noche a la habitación de Levi, donde encontrará algo parecido al afecto y la necesidad.
…
Gracias a
Esweralda y dakiny saskya por dejarme sus comentarios, sus palabras me animaron a seguir escribiendo :)
Gracias por leerme _
