Título: Lazos de familia
Autor: Lady chibineko
(Miembro de la Orden Sirusiana)
(Miembro de la Mazmorra del Snarry)
(Alumna de la casa de Hufflepuff en Media Noche en la Torre de Astronomía)
Disclaimer: La franquicia de Star Trek es propiedad intelectual de Gene Roddenberry y los respectivos productores de cada saga. Esta historia entra en Star Trek: el Universo Alterno ("Alternate Original Series" o "AOS") que nos trajo J.J. Abrams en la película del 2009.
Advertencia: Este es un fic slash, lo que quiere decir relación chico-chico; si no es de su agrado este tipo de lectura por favor no sigan.
Nota: Este fic fue hecho en respuesta al reto de fics del SlashFest 2017 de la página Slash Fanworks groups/SlashFanworks/ .
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Capítulo IV
27 días después de la visita de la delegación Vulcana
El primer oficial de la nave, Spock, volvió a darle una mirada rápida al capitán del Enterprise por el rabillo del ojo, notando que la situación no había cambiado en lo absoluto. Y no, no suspiró en derrota, los vulcanos no hacían eso.
Y es que allí estaba el laureado capitán del Enterprise, el famoso James T. Kirk, durmiendo a pierna suelta en la silla que correspondía a su puesto y rango, a vista y paciencia de todos los presentes en el puente.
Quienes por cierto, no hacían nada más allá que lanzar miradas furtivas y pequeñas sonrisas por lo bajo.
Y lo peor era que ni siquiera era la primera vez, por lo menos no desde la adopción de los 4 medio vulcanos.
¡Y ese era otro asunto!
Al no haberse dado trabas ante la acción por parte de la matriarca T'Pau, La Federación tampoco había presentado traba alguna; y no solo eso, sino que debido a la intervención de su contraparte, Kirk incluso había obtenido un 'período de prueba' para criar a su 'nueva familia' mientras fungía como capitán de la nave y su tripulación.
- Por supuesto que no será problema balancear ambas cosas.- había dicho con exceso de confianza en humano de rubia cabellera.
Y bueno pues, allí estaba el resultado.
¡Uno de cada dos turnos, el capitán terminaba durmiendo en medio del puente!
Y de nuevo, nadie a excepción del mismo Spock parecía encontrar aquello inadecuado.
E incluso, y el hecho había sido no solo una sorpresa, sino que había sido un momento bastante incómodo; había sido amenazado por Nyota (¡Nyota, por lo más sagrado!) con sufrir las consecuencias en caso se fuese de boca con los Altos Mandos de la Federación sobre 'el par de siestas que el pobre padre primerizo necesitaba antes de adaptarse por completo a su nueva situación'.
- Esta vez parece aún más cansado de lo normal.- escuchó decir a la anteriormente mencionada oficial de comunicaciones en voz baja.
- El pequeño George decidió sufrir de cólicos anoche.- escuchó al doctor responder, sabiendo que se refería al medio orión.
La ceja de Spock crispó de manera ligera.
Si... estaba completamente consciente de como el niño había llorado gran parte del turno delta, pero aun así ese no era motivo para tan pobre rendimiento.
De pronto el capitán se levantó sobresaltado y miró a todos lados bastante aturdido.
- ¿Dónde?...
Y allí estaban de nuevo, esas pequeñas sonrisas secretas y condescendientes alrededor.
- ¡Aye capitán! ¡Estamos a 2 días, 16 horas, 47 minutos estándar de nuestra siguiente área de mapeo! Lo cual se ajusta a la ruta original de navegación, señor.- respondió Sulu sin perder un segundo o un suspiro, mientras Kirk se terminaba de enderezar sobre su sitio.
- Ah... si, si... Buen trabajo Sulu. Emm, continúe con la ruta trazada.- respondió el humano parpadeando y un tanto más despierto.
La tripulación asintió y fue como si la siesta de 94 minutos, 39 segundos del capitán nunca se hubiese dado.
Spock definitivamente no gruñó en su interior, mientras se enfocaba con mayor intensidad de la necesaria en su PADD.
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Jim salió a paso cansado del turbo elevador y suspiró sabiendo que no era exactamente descanso lo que le esperaba en las siguientes horas.
¡Ah, bueno! Las delicias de la paternidad, tal y como le recordaba Bones con sorna cada 5 minutos.
Y hablando del diablo, su mejor amigo estaba mirándolo de nuevo con ese brillo burlón en los ojos.
- Suéltalo de una vez Bones.- murmuró sin ganas.
- ¿Soltarlo? No sé de qué hablas.- respondió el otro con una mal fingida expresión de inocencia.
Kirk rodó los ojos al tiempo que cruzaban la puerta del ala médica y se dirigían hacia donde el cuarteto dormía en la improvisada guardería de aquél día... o donde se suponía que eso hacían.
Lo recibió un montón de risitas. Anauk estaba despierto entonces; y si él lo estaba, todos lo estaban.
Jim sonrió cansado, pero feliz. Se acercó hacia donde la alférez Roma se encontraba junto a sus niños y le agradeció el buen trabajo antes de alzar a cada uno y besar sus frentes por turnos, mientras los acomodaba en la turbo carriola para 4 que Scotty y sus muchachos le habían confeccionado, entre varios otros útiles artefactos para los bebés; y les preguntaba en voz suave si habían sido buenos ese día.
Por cierto, había que agradecer a los de enfermería por cuidarlos... de nuevo.
Mientras terminaba de acomodar la bolsa con las mudas, biberones y demás en la turbo carriola, la alferez le dio un reporte detallado del día y luego procedió a retirarse; y Jim no pudo evitar volver a agradecer una vez más de manera mental por la tripulación que le había tocado ¡Prácticamente tenía un niñero diferente cada día! Con eso aseguraba la ayuda y evitaba que alguno presentase queja de cualquier índole; y lo mejor era que todos eran voluntarios, en especial los humanos.
De nuevo, había tenido mucha suerte.
Suspiró y se preparó para volver con el pequeño cuarteto a su habitación.
- Bien chicos, nos vamos yendo ¡Despídanse del tío Bones!
El sonido de besitos volados inundó el ambiente, y es que Anauk y Stalek habían aprendido a mandarlos bastante rápido.
Bones sonrió enternecido, como lo hacía cada vez que los bebés le mandaban los besitos; y mandó sus propios besos volados a los niños, aún no tan seguro de prodigar tanto contacto físico a los medio vulcanos como lo hacía Jim, a pesar de que el pequeño George AMABA los besitos de su tío Bones, y que su ahijado Leonard iba en camino a lo mismo.
El médico en jefe miró a su amigo finalmente.
- ¿Cena en tus habitaciones?- preguntó de manera casual.
- ¿Qué? ¿Aún no consigues una cita decente?- retrucó el rubio con sorna.
- Muy chistoso.- murmuró el doctor con una mueca.
Jim rió.
- ¡Claro Bones! Sabes bien que tanto los niños como yo adoramos que la pases con nosotros.
El galeno asintió y ambas partes se despidieron.
Jim suspiró cuando las puertas del turbo elevador se cerraron y emprendió el camino a su nivel.
Una tripulación maravillosa y un mejor amigo que lo estaba apoyando en cada maldito paso y levantándolo tras cada caída.
Suspiró una vez más al abrirse de nuevo las puertas del turbo elevador.
No sabía si se lo merecía o no, pero se consideraba a sí mismo como el bastardo más afortunado de todo el maldito universo.
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Un par de semanas después
Jim apresuró el paso, sabiendo que si retrasaba de nuevo su examen médico trimestral, estaría en grandes problemas con Bones ¡Pero es que se le hacía difícil que los niños le permitiesen separarse de ellos cuando no tenía turno en el puente!
Incluso Grelek comenzaba a quejarse ¡Y eso que era el más tranquilo!
Afortunadamente, Sulu se había hecho de un espacio y rápidamente se había ofrecido a cuidar del cuarteto por el tiempo que durase la estadía del capitán en el ala médica.
Las puertas automáticas de dicho lugar se abrieron, dejándolo pasar.
- ¡Vaya! ¡Hasta que al fin te dignas a aparecer!- fue el saludo que recibió por parte del galeno, lo que hizo que el actual paciente en enfermería arqueara una ceja.
Las cosas definitivamente aún no andaban bien entre Kirk y Spock, y Jim podía notarlo.
En realidad toda la maldita tripulación podía notarlo.
Pero no era algo sobre lo que Kirk pudiese hacer algo, no cuando el ataque verbal contra Spock fue hecho con toda intención en su momento ¡Pero vaya que extrañaba a su amigo!
- Señor Spock.
- Capitán.
Los saludos se realizaron con fría cordialidad. McCoy rodó los ojos y se abstuvo de realizar cualquier comentario, optando más bien por tomar uno de los trajes para pacientes y lo extendió en dirección al rubio.
- Cámbiate y vuelve. Cuanto antes comencemos, habrá más oportunidad de terminar con esto antes de que alguna emergencia nos interrumpa.
Jim sonrió travieso ante aquello y se dirigió a la oficina de Leonard, donde se cambió y dejó su uniforme doblado sobre una de las sillas para visitantes.
Ni bien estuvo frente al doctor una vez más, Leonard comenzó a trabajar en él de inmediato, mientras la enfermera de turno continuaba con el primer oficial de la nave.
Y los minutos pasaron, nada fuera de lo normal se dio y los resultados comenzaron a aparecer en el PADD del galeno.
McCoy comenzó a fruncir el entrecejo, para finalmente gruñir y mirar seriamente al rubio. Menos mal que estaban un tanto apartados del resto.
- Estás descuidándote Jim. Has perdido masa muscular y luego de tu última aventura de secuestro intergaláctico, no puedes permitirte eso.
Jim se encogió un poco sobre su sitio.
- Si, bueno. Papá primerizo, responsabilidades hasta el tope y todo eso.
- Mmmm... Sé que comes lo necesario porque casi siempre comemos juntos ¿Estás tomando tus suplementos vitamínicos?
El rubio asintió.
- ¿Tu rutina de ejercicios?
Jim suspiró y bajó la cabeza antes de encogerse ligeramente de hombros.
Otro gruñido.
- Tú dijiste que podías con esto Jim, así que vas a tener que poner un poco más de tu parte ¿Entendido? Quiero que hagas los ajustes necesarios y reinicies tu rutina normal de ejercicios. Es una orden de tu médico.
Jim asintió de nuevo.
Y a la distancia, Spock inclinó un poco la cabeza y alzó una ceja. A veces el resto de la tripulación olvidaba lo agudo que era el sentido del oído vulcano.
Y al parecer el capitán estaba por fin demostrando la futilidad de intentar llevar la crianza de 4 híbridos y capitanear la nave bandera de la Flota Estelar al mismo tiempo.
Interesante.
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Jim salió del turbo elevador con el ceño fruncido y los ánimos un poco decaídos.
Aunque odiaba admitirlo, la verdad es que era cierto que... tal vez... no estaba a la altura de llevar la paternidad y el puesto de capitán a la vez.
Jim odiaba perder, en serio que sí.
Llegó al frente de la puerta de entrada de sus aposentos y aspiró hondo, cambiando por completo la expresión de su rostro antes de entrar.
Los niños seguían con Sulu según le reportó el navegante ni bien salió del ala médica, y no era una buena idea que otro oficial a su mando se sumase a los miembros de su tripulación en verlo derrotado. Con Bones, los oficiales médicos, y hasta Spock; era más que suficiente.
Digitó el código y entró para encontrarse a Hikaru dándole el biberón a Stalek, mientras que Pavel Checov se encontraba tirado en el suelo, compartiendo tiempo de pancita con el resto de los bebés.
- ¡Ey!- saludó entrando y sonriendo ante el levantar apurado de Checov.
- Capitán.- saludó por su lado un tranquilo Sulu, mientras que las protestas se Anauk se dejaban escuchar ante la falta de juego que se daba por parte del joven ruso.
- Tranquilo Pavel, no tienes por qué ponerte así... Es, después de todo, una grata sorpresa encontrarte aquí.- dirigió la mirada a Sulu- ¿Y cómo estuvo todo? ¿Se portaron bien?
Hikaru Sulu asintió con tranquilidad, mientras retiraba la tetilla del biberón de la boca del pequeño medio vulcano, medio humano.
- Aye capitán... aunque están comenzando a hacer fuerza con los brazos. Pronto los tendrá gateando por toda la nave.
Kirk lanzó una risita nerviosa ante aquello.
La idea era maravillosa y aterrorizante por partes iguales.
- Si. Bones ya me dijo algo sobre eso; todos tienen casi la misma edad y están cerca de los 5 meses estándar. Los bebés vulcanos comienzan a gatear entre lo meses, y caminan a los 8 a más tardar; mucho antes que los bebés humanos ¡Y los míos se están desarrollando más como vulcanos en su fisiología! Tendré que hacer la nave a prueba de bebés.
Y Sulu, el desgraciado, se rió ante aquello.
Jim le hizo saber, por la mueca en su rostro, lo poco que le agradaba su navegante en ese momento.
Y a Sulu aquello no pudo importarle menos.
Finalmente Sulu y Checov se despidieron, y Jim se quedó con cuatro pares de pequeños ojos que siguieron sus movimientos desde el tapete de actividades hasta que se sentó al lado de su audiencia y comenzó a acariciar pequeñas orejitas puntiagudas.
- Así que ya están intentando erguirse en manos y rodillas ¿Eh? Van a poner la nave de cabeza ¿Es que deben de crecer obligatoriamente? ¿No se pueden quedar pequeños y adorables para siempre?
Ante sus palabras, Anauk y Stalek mostraron pequeñas sonrisas un tanto dentadas al tiempo que Grelek decidió hacer justo lo opuesto al pedido de su padre humano, haciendo fuerza en los brazos, como tratando de levantar el pecho.
- ¡Mira eso! ¡Todo un pequeño gimnasta!- felicitó Jim, antes de abrir los ojos ante una nueva idea- ¡Eso es! ¡Podría acomodar mi rutina de ejercicios junto a ustedes! ¡Mataría dos pájaros de un solo tiro!
¿Cómo no se le había ocurrido antes?
Anauk entonces llamó su atención con un gorjeo, mientras estiraba los brazos buscando ser cargado.
Jim no se hizo de rogar, y mientras lo cargaba y se echaba con el niño sobre el pecho al lado de los otros encima del tapete de actividades de los bebés; su mente comenzaba a trazar posibles rutinas para los cinco.
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Rutina 1
A veces lo más sencillo es la opción más adecuada.
Comenzaría por algunas planchas y algunos abdominales, y lo haría con los niños al lado. El estar todos juntos sería un bonus ¿500 abdominales para empezar? Sí, eso sería un buen inicio.
Si tan solo hacerlo fuese tan fácil como planearlo.
Apenas iba por el abdominal 62 cuando Anauk comenzó a mostrarse fastidiado ¡Y es que papá estaba a su lado, pero lo ignoraba para doblarse una y otra vez! ¡Y era ABURRIDO!
Y a las quejas de Anauk le siguieron las de Stalek, Grelek y hasta T'Liri.
Ok... solo tenía que hacer un par de cambios a la rutina ¿Cierto? Ok, lo intentaría mañana, porque luego de calmarlos no le quedó tiempo para mucho más.
Rutina 2
Jim buscó ejercicios para incluir a los bebés en la rutina ¿El problema? Era un bebé por bloque.
Llegó a las 89 planchas junto a Anauk antes de que Grelek diese un berrido.
Bueno, al día siguiente lo intentaría de nuevo.
Rutina 7
A T'Liri le asustaba que practicase movimientos de artes marciales... pero solo abdominales no era suficiente.
Rutina 12
Aún no lograba pasar de los 180 abdominales/ planchas, antes de que los bebés comiencen con las protestas, y largasen a llorar. Así nunca iba a volver a estar en forma.
Rutina 19
¡Aaahhh! ¡Se rendía! Si no era una cosa, era otra. Y sin importar que, siempre terminaba calmando un concierto de llantos durante más de la mitad del tiempo destinado a sus ejercicios.
Y lo peor es que estaba seguro de que los bebés lloraban por aburrimiento más que cualquier otra cosa, solo que no tenía ni idea de que hacer para detener aquello ¡Y se estaba frustrando!
- ¡Solo quiero terminar una maldita rutina de ejercicios con algo de música! ¡Es mucho pedir!- rezongó a la nada mientras los niños aún berreaban en el tapete de actividades.
- Música para rutina de ejercicios seleccionada y activada.- fue la respuesta casi inmediata de parte de la computadora de la nave.
Y lo demás se dio sin que nadie pudiese evitarlo.
Se activó el sistema para insonorizar la habitación al exterior porque Spock era vecino de Jim y el rubio humano se había negado a molestar a su primer oficial desde siempre. Y luego, de manera inmediata, se activó la música en una tonada de rock de finales del siglo XX de esas que le gustaban tanto a Kirk, y cuyo ritmo hacia fácil llevar las diferentes rutnas de ejercicio.
¡Demonios! Había extrañado escuchar su música luego de tantas semanas, y estaba disfrutando tremendamente aquellos primeros acordes.
Claro que ésta vez solo llevaría a llantos.
Cerró los ojos y suspiró, para luego abrirlos y encarar el coro de llantos. Pero estos nunca llegaron.
En cambio los niños lo miraban con ojitos brillantes y pequeñas sonrisas, y Anauk hasta se movía como bailando.
Kirk los miró un poco estupidizado.
Y fue entonces que aquello dicho por Spock pasó por su mente, sobre como los niños tenían una conexión con él; y de pronto todo tenía sentido.
- ¿Les gusta la música?- preguntó con una sonrisa mientras le hacía cosquillas a Grelek en la barriguita- Si, a mí también. Y la verdad, la estoy pasando ahora mejor que durante los últimos 18 días.
La respuesta fue un aullido feliz por parte de Anauk.
Jim sonrió... justo antes de hacer una mueca.
- Muy bien, alguien necesita un cambio de pañal ¿Quién fue?
La risita divertida de Stalek le dio la respuesta, y con un suspiro resignado fue a cumplir su deber.
Sin embargo la música seguía sonando, los bebés seguían pasándola bien y una idea se desarrollaba en su mente.
Sonrió sabiendo que se pasaría el resto de su tiempo de entrenamiento tanto planeando como trabajando en los planos que apenas y tuviese listos llevaría con Scotty, para que él y sus chicos le hicieran el milagro una vez más.
- ¿Saben?- dijo entonces una vez que terminó de cambiar a Stalek- De todas maneras ya iba siendo hora de que tengan contacto con la tripulación más allá de necesitar niñeros.- una sonrisa se extendió en su rostro- Después de todo, mientras dependa de mi, ustedes van a pasar en esta nave una buena parte de su infancia.
T'Liri, en toda respuesta, le mandó un besito volado a su padre humano. Por fin había aprendido.
La sonrisa de Jim se extendió aún más.
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3 días después - Zona de entrenamiento físico del Enterprise (Gimnasio)
Gran parte de los miembros que laboraban en el turno Alpha se encontraban realizando sus rutinas diarias de entrenamiento y ejercicios como de costumbre.
Leonard McCoy miró alrededor al entrar y suspiró, notando una vez más la ausencia del capitán.
Solo esperaba que ese mocoso insufrible estuviese entrenando lo suficiente, o la adopción de los niños tendría su primer punto en contra.
Mmmm... Tal vez debería ir planeando él mismo alguna manera de que Jim cumpliese con su régimen.
- ¡Len!- le llegó entonces el saludo de Uhura, quien venía acompañada por Checov y Spock, quienes también saludaron.
- Buen día dama, caballeros.- respondió cortés el galeno- ¿Y el resto? Generalmente Sulu está con ustedes. Y Scotty, si es que pueden sacarlo del ingeniería, claro está.
Pavel parpadeó.
- Hikarru dijo que tenía que hacerr algo imporrtante y vendrría más tarrde.
McCoy asintió.
- Con tal de que no pierda su día de ejercicios.- se encogió de hombros. El deber del doctor de la nave nunca paraba- Iré a calentar entonces ¿Si me disculpan?
No dio ni dos pasos en dirección a las colchonetas, cuando la puerta volvió a abrirse y una conmoción dio inicio cerca de ésta, y comenzó a extenderse por el lugar.
McCoy volteó y...
- ¿Qué demonios? ¿Jim?- preguntó el hombre a la nada, un tanto alelado.
Y es que allí estaban Jim, quien junto a Sulu se las arreglaban para cargar al cuarteto, quienes miraban de manera alegre e inocente a todos los adultos presentes, que a su vez los observaban enfundados en pequeños trajes de entrenamiento standard de la Federación; mientras que Scotty y sus muchachos ingresaban al lugar y se dirigían hacia donde se encontraban las bicicletas estacionarias y comenzaban a trabajar en una de ellas, anexando al parecer canastillas para los 4 al sistema de pedaleo.
Todos observaron en silencio el trabajo efectuado con gran concentración y rapidez por parte de los oficiales de ingeniería; y pocos minutos después Scotty le da pulgares arriba al capitán, quien sonrió ampliamente.
- Gracias Scotty, eres genial.
- Para esos están los amigos, Jimbo.- respondió el escocés con una gran sonrisa mientras observaba a Kirk y a Sulu colocar a los niños en los asientos individuales para bebé de cada canastilla, para luego Kirk subirse a la bicicleta y dar algunos pedaleos, haciendo notar por fin a los presentes que el sistema funcionaba a manera de mecedora para los pequeños medio vulcanos. Jim aceleró un poco, pero el sistema se mantuvo a la misma velocidad.
- Todo se ve bien, Jim. El sistema funciona de mil maravillas. No importa si aceleras o reduces velocidad, el balanceo es constante.
La sonrisa del capitán se hizo incluso más grande, antes de convertirse en una mueca traviesa.
- Computadora, rutina Kirk6 de ejercicios. Ahora.
- Rutina Kirk6 de ejercicios en ejecución.- fue la respuesta de la voz computarizada, ante lo cual la estridente y ya conocida música que tanto favorecía el capitán comenzó a sonar.
Más de uno fijó la mirada en los niños, esperando un concierto de llantos.
Lo que obtuvieron fue un montón de risitas en su lugar.
McCoy medio gruñó y medio sonrió.
¡Jim y sus locuras!
Uhura y Checov por su lado se acercaron a Sulu, quien con una sonrisa anunció que luego de Kirk, el que iba en esa bicicleta era él. Scotty hinchó el pecho orgulloso y le ofreció a Uhura su tercer lugar de manera galante. Y pregunto si por mientras ¿Calentaban juntos?
Los demás presentes observaban la escena con una sonrisa, y algún que otro alférez hasta se las arregló para sacar fotos de la feliz escena.
Y entonces, McCoy sintió algo a sus espaldas, y al girar un poco pudo ver al primer oficial de la nave mirar la escena con mayor seriedad de la normal, los ojos entornados y fríos, y los labios apretados hasta formar una línea delgada.
Unos minutos después, una especie de gruñido salió de la garganta del medio vulcano adulto, lo que precedió a la salida de Spock del gimnasio.
McCoy negó suavemente con la cabeza y a la vez se negó a dejar que el duende malhumorado arruinase el momento.
Puso una sonrisa en su rostro y se acercó al grupo que ya rodeaba a Kirk.
Algo le decía que de pronto todos iban a llenar con gusto las horas de entrenamiento en bicicleta estacionaria en sus cartillas pre-programadas, y como doctor encargado de la nave, era bueno saberlo.
Fin del cuarto capítulo
Notas de la autora:
Feliz Navidad y Próspero Año 2019 a todos ustedes mis maravillosos lectores, y disculpen la extensa demora... pero me metí a estudiar la maestría.
Sip, es una de esas tristes historias de la vida real, pero hay que continuar. Solo que no pienso dejar de escribir, aunque lo haga en menor grado ahora. Aún me faltan 2 años para terminar.
Y bueno, espero que hayan disfrutado un poco de los bebés. Yo sé bien que disfrute escribiendo sobre ellos. Y a los que quieren golpear a Spock, siéntanse libres de hacerlo.
El próximo capítulo tendrá más aventuras de Jim papá, tío Bones, Spock, la tripulación y sobre todo, mucha participación de T'Liri. Y aprovecharé las vacaciones para avanzar con mayor rapidez.
Sean felices y que todos sus sueños y metas se cumplan.
Un beso felino para todos.
chibineko chan
(Miembro de la Orden Sirusiana)
(Alumna de la casa de Hufflepuff en Media Noche en la Torre de Astronomía)
(Miembro de la Mazmorra del Snarry)
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Campaña de NO AL PLAGIO
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