Título: Lazos de familia
Autor: Lady chibineko
(Miembro de la Orden Sirusiana)
(Miembro de la Mazmorra del Snarry)
(Alumna de la casa de Hufflepuff en Media Noche en la Torre de Astronomía)
Disclaimer: La franquicia de Star Trek es propiedad intelectual de Gene Roddenberry y los respectivos productores de cada saga. Esta historia entra en Star Trek: el Universo Alterno ("Alternate Original Series" o "AOS") que nos trajo J.J. Abrams en la película del 2009.
Advertencia: Este es un fic slash, lo que quiere decir relación chico-chico; si no es de su agrado este tipo de lectura por favor no sigan.
Nota: Este fic fue hecho en respuesta al reto de fics del SlashFest 2017 de la página Slash Fanworks groups/SlashFanworks/ .
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Capítulo VI
Un mes había pasado ya desde que la delegación andoriana fuese transportada por el Enterprise, y las cosas en la nave por fin parecían haber adquirido una constante que hacía que por una vez en la vida, todo funcionase.
Jim había encontrado, con mucha ayuda de por medio, el tan ansiado equilibrio entre su puesto como capitán del Enterprise y su rol como padre. Y como consecuencia, Jim estaba feliz, la tripulación estaba feliz, y los Altos Mandos estaban... bueno, por lo menos no fastidiaban.
Y la vida continuaba.
Y en el proceso, el Enterprise continuaba sirviendo como conejillo de indias en todo el asunto de incluir naves con familias en el espacio.
La actual misión, convertir el Enterprise en pleno en un ambiente a prueba de bebés móviles; y no era porque de pronto a Jim se le había ocurrido ir a pasear con su cuarteto a los dominios de ingeniería, no señor. Sino porque...
- ¡Scotty! ¡Dime que aún está contigo!
- Sano y salvo Jim, aunque creo que necesita un cambio de pañal.
De acuerdo, lo de haber encontrado el equilibrio aún estaba en proceso, pero casi casi estaba allí.
Jim estiró los brazos y recibió a un sonriente Stalek que... si, necesitaba un cambio de pañal.
- ¿Cómo rayos hiciste para gatear hasta aquí, eh? Casi me da un infarto cuando enfermería me dijo que habías decidido ir a explorar por tu cuenta... ¡Y ni que decir de tu tío Bones!
Por toda respuesta, Jim recibió una sonrisita dulce y un infantil abrazo.
Jim suspiró derrotado.
- Scotty... Sobre ese sistema a prueba de niños para las puertas...
- ¡No te preocupes, Jimbo! ¡Ya estamos trabajando en eso! Solo danos un par de días.
- Si, si... No sé qué haría sin ti. Gracias.- dijo el rubio mientras aseguraba al pequeño escapista entre sus brazos y se apresuraba a avisarle a Bones que todo estaba bien.
Como se dijo, la vida continuaba con normalidad en el Enterprise.
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Fin del turno alpha y Jim no tiene nada más en la agenda del capitán para hacer después, por lo que se alista para ir a recoger a sus pequeños a la enfermería para llevarlos a su habitación para alimentarlos, bañarlos y cambiarlos.
De suerte ese día no tenía ni que ir al gimnasio, ni papeleo atrasado o cualquier otro evento; así que por supuesto se quedó junto a los niños haciéndole compañía a Leonard hasta que éste terminase de añadir a los archivos de algunos tripulantes los resultados de sus últimos exámenes físicos. Por supuesto, la compañía extra era un hecho por el cual siempre se sentía agradecido, pues la constante charla de Jim no solo lograba que el tedioso proceso pasase de forma amena, sino que al lado de Jim y los niños, el doctor sentía que de nuevo tenía una familia.
Y sabía que no necesitaba decírselo a su díscolo capitán, pues este ya lo sabía.
Al final 78 minutos pasaron en un abrir y cerrar de ojos y pronto los dos amigos y los cuatro niños estaban listos para irse... O casi listos. Anauk, quien casi había perfeccionado el arte de levantarse y salir disparado dando unos cuantos pasitos con dirección al azar para luego caer sobre sus posaderas, se rehusaba terminantemente a ir en la turbo carriola.
Y como Anauk no quería, Grelek decidió aquella tarde ser solidario y negarse a lo mismo, aun cuando el pequeño vulcano-betazoide aún no hubiese perfeccionado otro arte más que el de gatear.
Es por este motivo que T'Liri y Stalek terminaron siendo transportados en la turbo carriola que esta vez le tocó empujar a Leonard, mientras que Jim terminó lidiando con cargar a Grelek con el brazo izquierdo y esperar a que Anauk, quien ha decidido que quiere 'caminar', se canse de ser casi alzado por su papá con la derecha, mientras avanzaban a paso de tortuga.
No que Anauk hubiese recibido el memo. El niño estaba encantado de dar un par de pasitos con la ayuda de papá, para luego sentarse y mirar todo a su alrededor, desde su pequeño zapato hasta las luces de los paneles de control en las paredes de la nave.
Lo bueno era que a Bones no parecía importarle demasiado aquello aun cuando ambos adultos seguían aún con los estómagos vacíos, y es que como dice el dicho: Una vez padre, padre para siempre.
Y entonces algo, o más bien dicho alguien, captó la atención del pequeño vulcano-orion, y más rápido que un rayo el niño se paró y salió disparado, dando un total de 4 pasos pequeños antes de aferrarse a una uniformada pierna, y levantar la carita con una sonrisa de oreja a oreja.
¿Y cómo no hacerlo? T'Liri les había hablado de los bonito que había sido abrazar al adulto de orejas puntiagudas! Y desde entonces, los cuatro niños habían estado atentos esperando una nueva oportunidad.
¡Y acababa de darse!
Y T'Liri había tenido razón ¡Podía sentir como si ese cordoncito brillante que tenía dentro y que se unía por algunos de sus extremos al cordoncito de su papá y a los cordoncitos de sus hermanos, trataba de unir otro extremo al esquivo cordoncito del adulto de orejas como las suyas! ¡Lo estaba buscando! ¡Y era una sensación muy bonita!
Y en medio de balbuceos trató de comunicarle aquello a los presentes, y no fue en vano. Sus hermanos entendieron cada palabra de lo dicho.
- ¡Spock! ¡Lo siento en serio! Ven aquí, Anauk.- Jim alzó como pudo al reticente niño y mandó una de sus patentadas sonrisas de disculpa en dirección de su primer oficial y su oficial de comunicaciones, porque sucedía que eran esos dos con los que el sexteto se había cruzado.
- No se preocupe, capitán. Dudo que un pequeño abrazo derribe a Spock.- respondió Nyota antes de que el mencionado pudiese hacerlo, y es que Spock ya había abierto la boca para decir algo.
- Por el bien de esta nave, eso espero.- contestó McCoy con su usual sarcasmo.
- ¿Recién saliendo de la enfermería?- preguntó la morena al doctor.
- Sip. Estos cinco se quedaron conmigo hasta que terminé, así que ahora nos vamos a la habitación de Jim a almorzar. Se nos pasó la hora.
Mientras hablaban, todos retomaron el paso y coincidentemente iban en la misma dirección.
- Pues provecho. En lo que a mí respecta, me espera una buena partida de tenis con Christine más tarde, así que voy a mi habitación a cambiarme.
- ¡Pues que te diviertas, Nyota!- expresó el capitán con entusiasmo, antes de mirar de lado por un instante a Spock antes de volver su atención a los niños en sus brazos y acomodarlos- ¿Y usted, señor Spock?- preguntó Jim de manera tentativa.
- Mi presencia es requerida en el laboratorio 3 para la supervisión de algunos ensayos experimentales.
- Oh, por supuesto. Suerte con eso, señor Spock.
Y mientras decía aquello, todos terminaron entrando al mismo turbo-elevador. Un poco ajustados, pero era lo de menos.
- Computadora, al área habitacional.- ordenó McCoy con presteza justo antes de que se hiciese un silencio no tan incómodo, que pronto fue roto por los gorjeos de los niños.
Todo bien con ello, excepto por la muy pequeña mano que tocaba de manera tentativa la oreja derecha de Spock, quien al dirigir su mirada hacia aquella dirección por el rabillo del ojo sin dar indicios de lo que pasaba, pudo observar al pequeño vulcano-betazoide ser el autor de dichos toques a su persona; los cuales lejos de incomodarlo, le resultaban... ¿Tranquilizadores? Resultaba extraño, pero era cierto.
Tal vez por eso no dijo nada para alertar a los otros adultos sobre la situación, pues era obvio que ninguno se había dado cuenta.
Las puertas del turbo-elevador se abrieron y los 3 adultos y 4 niños que iban al sector habitacional, salieron de éste para desazón del niño que de pronto se había quedado sin una oreja puntiaguda que tocar ¡Y era cierto! ¡Había un cordoncito al otro lado como el de papá! Pero no llegó a alcanzarlo a tiempo.
Mientras los adultos se alejaban, Grelek se despidió de manera enérgica del adulto que quedó atrás, balbuceando en su idioma personal de bebé.
Se alegró mucho al ver al adulto alzar una mano para despedirse también, aunque éste pareciera algo desorientado.
- ¿Qué pasa mi vida?- preguntó papá, y Grelek volvió a alzar la mano y despedirse entre balbuceos, a lo que el rubio volteó y vio la puerta del turbo-elevador ya cerrada.
- ¿Te despides del señor Spock? Que chico tan educado.- comentó dándole un beso.
- Si no fuese porque es de buena educación, diría que es en vano.- gruñó el doctor y Nyota le dio un golpe cariñoso con el hombro ante aquél comentario, antes de irse por su lado.
Dentro del turbo-elevador, Spock veía con sorpresa su propia mano levantada en el universalmente conocido gesto vulcano de saludo y despedida; y la bajó con lentitud antes de indicar.
- Computadora, laboratorios.- mientras trataba de no pensar en el porqué de sus acciones.
El resto del turno beta, el primer oficial de la nave se la pasó como de costumbre con la nariz metida entre tubos de ensayo, placas Petri y media docena de PADD's; y tras 6 horas en el laboratorio 3, y suficientes resultados por un día, declaró la jornada como satisfactoria.
Fue entonces y solo entonces que decidió dar por terminado su día y se permitió a sí mismo retirarse a sus aposentos con la idea de meditar, tomar un té y revisar algunos documentos, para finalmente descansar las horas necesarias.
La ida a sus habitaciones se dio sin contratiempo alguno, y una vez allí se dio el tiempo adecuado para prepararse una ducha sónica y cambiar su uniforme por la túnica que usaba de manera tradicional para meditar, tras lo cual extendió su tapete de meditación y prendió un incienso dispuesto a poner su mente en orden, catalogando los sucesos del día como usualmente había hecho durante toda su vida.
Y sin embargo.
- ¡Gracias por acompañarnos, Bones! Descansa.- vino la voz de la habitación de al lado, la cual fácilmente pudo haber sido ignorada; si no fuese porque los sentidos del primer oficial estaban tan atentos a lo que sucediese allí, aún en contra de la voluntad de dicho primer oficial.
La paz mental necesaria para meditar le fue, una vez más, arrebatada sin que él pudiese hacer nada.
Estaba más allá de su control. Una vez que el capitán Kirk iniciaba su rutina diaria para llevar a los niños a dormir, su mente y cuerpo dejaban de hacerle caso sin importar cuan ilógico era aquél comportamiento.
Lo intentó, de veras que lo hizo. Cerró los ojos y se relajó lo más que pudo mientras intentaba comenzar a poner los eventos del día en orden en su mente.
Pero...
- Muy bien pequeños duendecitos traviesos ¡Un baño sónico y a dormir! Y no Grelek, esos ojitos de cachorro no te van a ganar tiempo extra de juego. A ver ¡Los pijamas!
Un coro de lo que podrían interpretarse como protestas, se dejó escuchar; las que fueron seguidas en un primer lugar de la risa del humano, y minutos después por movimiento en el baño adjunto.
Una vez más, Spock trató de concentrarse en lo suyo y meditar. Y una vez más le fue imposible cuando risitas infantiles y el sonido de objetos moviéndose y chocando vinieron desde el baño.
Lo intentó una última vez, pero fue en vano.
Y no era que no pudiese concentrarse por el ruido en sí, puesto que había dominado el arte de concentrarse en situaciones aún peores. Era lo que la situación en sí invocaba, lo que impedía el éxito en su tarea.
Tal vez no era la misma voz, pero si la misma energía. Aquella que su madre desprendía en su niñez, e incluso en su adolescencia, cuando lejos de ojos que pudiesen juzgar sus acciones humanas, no se media al llenar de atenciones a su hijo.
Y así, ante cada risa, cada juego, cada ilógica canción infantil, cada regaño y cada palabra de aliento del capitán hacia los niños; Spock recordaba con claridad lo mismo pero con Amanda, su madre, como personaje principal.
Era un regalo y una tortura, todo a la vez; y nuevamente antes de darse cuenta estaba arrimado contra la pared que separaba sus aposentos de los de su oficial superior, embobado en esa última canción de cada noche, la cual siempre precedía a dulces besos que incitaban a los infantes a dormir.
Aquella tortura lo había seguido día sí y día también, y sin importar que, como un adicto, no encontraba la fuerza para alejarse ¿Y lo peor? Estaba en el punto en el cual tenía que aceptar para sí mismo que aquello hacía ya un tiempo que no se trataba solo del recuerdo de su madre, sino que iba más por el camino de tratarse de James T. Kirk y el hecho de que Spock... lo extrañaba.
Mientras, una vez más la nana acababa, los besos eran dados y los aposentos de al lado adquirían un estado de silencio que en líneas generales, ya era difícilmente relacionado con la presencia de la pequeña familia en cualquier lugar. Y por una noche más, Spock decidió evitar profundizar o siquiera tocar el tema que lo aquejaba, ignorando la sensación en su pecho como si de eso dependiese su cordura.
Y quien sabe, tal vez sea así.
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- Capitán, mensaje entrante del almirante Cartwright. Desea hablar con usted en privado.
¡Oh! Esas palabras nunca presagiaban nada bueno.
Jim miró a Uhura y asintió.
- De acuerdo, voy a tomar la comunicación en el privado. Transfiera la videoconferencia en 2 minutos.
La morena asintió mientras le comunicaba a aquello a quien sea que estuviese del otro lado.
Jim entró al estudio al lado del puente y se sentó, listo para enfrentar lo que fuese.
- Almirante.- saludó con formalidad el rubio al hombre en pantalla.
- Kirk.- contestó el otro el saludo con un aire cansado, y el rubio supo que definitivamente algo no andaba bien.- Supongo que esto iba a suceder tarde o temprano, así que...
- ¿Pasó algo, señor?
- Si, podría decirse. Han comenzado a circular rumores acerca de lo sucedido en el planetoide donde fue llevado tras su abducción. Rumores bastante específicos.
- Sobre los niños.- dijo el capitán casi perdiendo el aliento, en una oración que era más una aseveración que una pregunta.
- Entre otras cosas. Si.- señaló el almirante- Tanto el Alto Mando de la Flota como el Alto Consejo Vulcano están al tanto, y han decidido el curso de acción que será tomado. Vulcano va a dar a conocer varios de los detalles que habían sido retenidos sobre el suceso en un comunicado oficial a todos los planetas de los cuales se recuperó cuerpos, incluyendo el hecho de que su material fue utilizado para experimentar con la creación de híbridos. Y también sobre su participación, capitán Kirk.
Jim perdió el aliento.
- ¿Cómo? ¿Por- Por qué?
El hombre en la pantalla exhaló un suspiro derrotado.
- Porque en la información filtrada, también están dándose rumores sobre usted capitán.
Jim tragó duro.
- De... ¿De dónde vienen esos rumores? ¿Se ha determinado una fuente?- preguntó Kirk, pensando en los andorianos.
Cartwright asintió.
- Orion, aparentemente. Aunque no estamos por completo seguros de aquello debido a que para cuando llegaron a oídos de la flota, eran varios los planetas involucrados.
Jim palideció un tanto ante aquello, de pronto seguro de quien se había ido de boca: Deras, la dama de compañía de la esposa del embajador andoriano.
- Entonces... los vulcanos...- comenzó a decir Kirk con preocupación ante lo que T'Pau y su consejo pudiesen hacer después de aquello.
- Liberarán la información, tal y como dije. Y como está involucrado, se decidió que debería ser informado con tiempo.
Jim asintió.
- ¿Afecta esto en algo la relación entre la Flota y el Alto Consejo Vulcano?
- En realidad, parece que no es así. T'Pau explicó que al haber tantas civilizaciones involucradas, lo lógico era que éstas buscasen información sobre lo sucedido. Aparentemente, incluso pronosticaron que los rumores empezarían mucho antes. Se lo están tomando con bastante más calma que el Alto Mando de la Flota. Lógica Vulcana, supongo.
Jim se humedeció los labios en un único gesto de nerviosismo, antes de asentir.
- Sí, estoy ya familiarizado con el concepto, señor ¿Algo más?
- No, eso era todo. Solo queda recomendarle que esté preparado, Kirk; no todos los involucrados en este caso aceptaron la devolución de los cuerpos con tanta calma como los vulcanos. En su momento querían respuestas y no las obtuvieron, así que posiblemente ahora estén dispuestos a intentar obtenerlas de nuevo.
Jim volvió a humedecer sus labios y asintió.
- Entendido, señor. Veré de tomar las medidas necesarias.
- Sé que así será, Kirk. Cartwright fuera.
La pantalla se oscureció.
¡Diablos!
Demás está decir que la siguiente reunión de oficiales del Enterprise dejó a los participantes con una incómoda sensación de estar en el centro de un tiro al blanco.
Pero no era la primera vez que aquello sucedía, y definitivamente no iba a ser la última. Y la verdad era que el equipo en pleno de la nave estaba más que preparado para actuar.
Minutos después de explicar lo que le fue dicho por el almirante, y tras las exclamaciones y opiniones dadas al respecto (en especial las del doctor McCoy); pronto un plan de acción en caso de emergencia relacionado a la situación fue armado... o dos, o tres. Debían, después de todo, estar listos para cualquier eventualidad.
Y como hacía mucho, Jim fue capaz de admirar a su primer oficial participar en aquellos planes en toda su lógica y esplendor.
¡Rayos! De verdad extrañaba interactuar con él frío y estúpido bastardo de orejas puntiagudas. Aunque supiese que el alejamiento había sido casi en su totalidad, su propia culpa.
Lo importante fue que al terminar la reunión, el planeamiento necesario y las medidas a tomarse habían sido puestas por escrito, y cada oficial tenía claro como informar a sus respectivos subordinados de la situación.
Jim no podía estar más orgulloso de su tripulación ni aunque lo intentara.
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18 días estándar después
Las luces de la nave en pleno dieron un parpadeo y desde los parlantes pudo escucharse la voz de la computadora anunciar:
- Inicio del turno beta.
Lo cual trajo consigo sonrisas y suspiros de alivio de parte de aquellos que cambiaban de actividad o se retiraban a sus aposentos a descansar.
En cuanto al capitán, la sonrisa que se extendió en sus labios se debía a que cierto cuarteto venía en brazos de sus cuidadores para 'recogerlo del trabajo'.
Y es que desde la transmisión del almirante Cartwright, todos habían coincidido en que los niños debían de pasar el menor tiempo posible, si es que en lo absoluto, en el puente u otro punto donde ojos extraños pudiesen verlos.
Pero (y es que siempre hay un pero), los niños se habían acostumbrado a ir al puente de manera casi regular y al cortar su acceso, no dudaron en dejar oír sus quejas en la forma de largos períodos de llanto, o de mejillas infladas en señal de molestia. La solución más simple fue instaurar la rutina de recoger a papá y ser capaces de saludar en su idioma de bebé a los tripulantes del puente presentes en el momento. Y aun cuando no era un suceso diario, fue suficiente y los niños se calmaron.
Nunca duraba más d minutos y un día de cada 3 ó 4.
Así que por supuesto, si algo iba a suceder, tenía que ser justo en aquél minúsculo período de tiempo.
- ¡Capitán!- casi aulló Sulu ante la repentina presencia de una nave klingon frente a ellos- ¡Nos apuntan con sus cañones!
- ¡Todos a sus puestos! ¡Alerta roja!- gruñó Kirk aún con Stalek en brazos.
Los niños se quejaron ante el repentino movimiento, tensión y ruido; y Kirk tuvo que usar todo su aplomo para no salir disparado a esconderlos.
Aquello no pintaba nada bien.
- ¡Uhura! ¡Un canal de comunicación con la nave klingon! ¡Sin imagen! ¡AHORA!
El rubio esperó al asentimiento de su oficial en jefe de comunicación y recitó casi por instinto.
- Este es el capitán James T. Kirk de la nave Enterprise. Están es espacio de la Federación, se les pide que se retiren o nos veremos obligados a tomar las medidas del caso.
Jim esperaba como siempre lo peor por parte de la nave klingon y sin querer apretó a Stalek de manera inconsciente contra su pecho.
Un jadeo de parte de Uhura llamó su atención y la del resto de la tripulación en el puente.
- ¡Capitán, la nave klingon solicita comunicación visual inmediata!
Un escalofrío recorrió a Jim. Estaba rodeado de sus niños y por alguna razón recién caía en cuenta de ese detalle. Hizo un movimiento de corte a la altura de su garganta para que anulasen el sonido de la comunicación.
- ¡Rápido! ¡Sáquenlos del rango visual!- susurró de manera desesperada.
Pero Len aún estaba en la enfermería y los oficiales del turno beta aún no habían arribado al puente debido a la alerta roja. De pronto no había suficientes manos para cargarlos.
La alférez López, en ese momento presente en el puente, tomó a T'Liri y Grelek y se alejó con la única turbo-carriola doble llevada ese día, pues Anauk y Stalek se habían negado a subir a la otra.
Sulu y Checov no podían salir de sus puestos, ni poner en sus regazos a ningún niño pues estaban en el rango visual de la pantalla.
Uhura esta vez no podía asistir a Jim pues necesitaba estar 100% concentrada para maniobrar los controles y asegurar una comunicación fluida.
La teniente Rox se apresuró a tomar en brazos a un esquivo Anauk que corría de un lado al otro del puente en clara señal de estrés, y lo llevó hasta su estación, la cual no estaba en el rango visual de la pantalla.
Jim miró casi con desesperación alrededor, pues aún tenía a Stalek en sus brazos.
- ¡Capitán!- se escuchó la voz desesperada de Uhura.
Y entonces...
Unas manos firmes y gentiles quitaron a Stalek de su abrazo, y Jim perdió el aliento por un segundo al ver a quien pertenecían.
Spock ofreció un cabeceo corto y conciso antes de alejarse a un lado con el niño, asegurándose de estar fuera del rango visual de la pantalla, y ni siquiera pareció incomodarse al sentir las pequeñas y curiosas manos del niño estamparse contra sus mejillas.
- Capitán, abro comunicación en pantalla.- dijo con urgencia la teniente.
Y Jim se vio obligado a salir de su estupor.
Frente a él, un klingon de aspecto intimidante se dejó ver.
Por supuesto, hacía falta mucho más para que el mítico capitán Kirk perdiese la compostura.
- Soy el capitán James T. Kirk del Enterprise. Por favor, identifíquese.- saludó el rubio con un tono de voz casi glacial.
El klingon entrecerró los ojos con molestia.
- ¡Soy K'aras, de la casa de Antaak! Padre de Korell, quien fue entregado por los vulcanos al recuperar su cuerpo del lugar donde USTED, capitán, fue también recuperado. Nos fue entregada nueva información, allí señalaban que según registros, un bioproducto híbrido fue creado a partir de la simiente de MI HIJO. Pero el bioproducto nunca fue recuperado- señaló el klingon casi en un gruñido- Usted estaba allí Kirk ¡Quiero respuestas!
Jim por su parte palideció de manera visible.
¡Aquél era el abuelo de Cuatro! Y a excepción de Selik, a quien en una ocasión le había abierto el corazón, contándole sobre parte de lo sucedido en el planetoide; Jim no se había atrevido a decirle algo a nadie más, ni siquiera a Bones.
Y ahora estaba allí, rodeado de su tripulación, frente a un klingon... un padre, que buscaba respuestas.
Se dejó caer en su asiento, de pronto sintiéndose enfermo, triste... pero resuelto.
Se mordió el labio inferior.
Tal vez era lo necesario para terminar de llorar a su pequeño Cuatro. Tal vez el universo le daba esa oportunidad, aunque él nunca la hubiese pedido.
- De acuerdo K'aras, le diré lo que quiere saber. Pero debe de desactivar sus cañones primero.
El klingon miró de manera evaluativa al humano, antes de asentir y dar una orden a sus subalternos.
- Los cañones han sido deshabilitados, señor. Ya no nos apuntan.- señaló Sulu con notorio alivio en su tono de voz.
Kirk asintió, y tomando aire, decidió empezar.
Fin del sexto capítulo
Notas de la autora:
¡Feliz día de la amistad!
He vuelto con este fic después de casi un año, y pido disculpas por no haberlo podido actualizar más seguido. Mi culpa completamente por meterme a tantos fandoms a la vez mientras el mundo real me absorbe; no que haya estado tampoco posteando fics todas las semanas, pero igual.
A los que han seguido este fic hasta ahora, mi más sincero agradecimiento. Son lo mejor del mundo. Y por eso les cuento, el capítulo 7 ya está escrito y lo posteo en marzo.
En fin, como ven ya estoy comenzando a enrumbar a nuestro tozudo primer oficial, lo cual hay que decir, no ha sido fácil. Pero Spock es un ser lógico, ya se verá que curso de acción irá a tomar.
Y los niños, pues los duendes están comenzando a tomar protagonismo por su propio pie y espero haya sido de su agrado. Y como ven, ellos están en una muy importante misión: Conseguir al adulto de orejas puntiagudas, y no se rendirán hasta conseguirlo.
En cuanto a Jim... va a necesitar muchos apapachos. Muchos, muchos apapachos en verdad. Pero la verdad siempre encuentra una manera de darse a conocer tarde o temprano, y en el caso de Cuatro fue más temprano que tarde.
Muchos, muchos apapachos.
Gracias una vez más a mis queridos lectores. Nos leemos pronto con este fic.
Un beso felino para todos.
chibineko chan
(Miembro de la Orden Sirusiana)
(Alumna de la casa de Hufflepuff en Media Noche en la Torre de Astronomía)
(Miembro de la Mazmorra del Snarry)
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Campaña de NO AL PLAGIO
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