Título: Lazos de familia
Autor: Lady chibineko
(Miembro de la Orden Sirusiana)
(Miembro de la Mazmorra del Snarry)
(Alumna de la casa de Hufflepuff en Media Noche en la Torre de Astronomía)
Disclaimer: La franquicia de Star Trek es propiedad intelectual de Gene Roddenberry y los respectivos productores de cada saga. Esta historia entra en Star Trek: el Universo Alterno ("Alternate Original Series" o "AOS") que nos trajo J.J. Abrams en la película del 2009.
Advertencia: Este es un fic slash, lo que quiere decir relación chico-chico; si no es de su agrado este tipo de lectura por favor no sigan.
Nota: Este fic fue hecho en respuesta al reto de fics del SlashFest 2017 de la página Slash Fanworks groups/SlashFanworks/ .
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Capítulo VII
La experiencia lo había dejado completamente agotado, drenado, y con un fuerte deseo de abrazar a sus niños, acurrucarse con ellos en su cama de regulación estándar y no volver a salir de su habitación nunca más.
No que eso fuese posible siendo el reconocido capitán de una reconocida nave interestelar, pero siempre valía la pena soñar.
Y lo peor no había sido tener a los oficiales presentes en el puente como testigos, lo cual de por sí ya era bastante malo y se tornó aún peor cuando casi comenzando a narrar lo sucedido, McCoy había llegado al puente con dos de sus oficiales médicos, los cuales habían sacado a los niños de manera disimulada (eso había sido bueno), y Jim pudo ver en los ojos de su mejor amigo todo lo que éste en definitiva iba a decirle por guardarse todo aquello, siendo que Leonard era el responsable de tratar casos de estrés postraumático (y su caso definitivamente calificaba como tal); sino el hecho de que hasta aquel momento, Jim había negado la magnitud de lo sucedido incluso para sí mismo.
Era una táctica que ya antes había usado para reprimir los horrores sucedidos a su persona gracias a Kodos, y que seguramente también le servirían en el evento que vivía en aquel momento; excepto por una vital diferencia.
Al volver a Riverside, Iowa, todos esos años atrás; la verdad era que no había tenido a nadie lo suficientemente interesado en realmente estar allí para él. Ni su madre, su hermano o cualquiera de los psiquiatras que le obligaron a ver tras su rescate a manos del genocida estaban realmente interesados en él, siendo que su familia solo quería cubrir el hecho y los doctores deseaban colectar datos para sus siguientes publicaciones premiadas en alguna ceremonia en algún lugar del universo, sobre como ayudaron a los sobrevivientes del tan famoso y repudiado hecho en una insignificante colonia agrícola, en un planeta llamado Tarsus IV.
Pero ahora... ahora tenía a su lado seres que realmente se preocupaban por él en mayor o menor medida, y nadie lo hacía como Bones.
Ese solo hecho le hacía saber que estaba en problemas.
Y aun así, no lo afectaba tanto como decir lo ocurrido en voz alta.
¿Por qué? Pues porque si bien ya había hablado con Selik de los niños, incluyendo a Cuatro; solo había mencionado las virtudes de éstos, los sentimientos positivos, aquello que atesoraría en su corazón hasta el final de sus días.
Esta vez dejaba al desnudo su dolor, impotencia y desesperación; el cómo lo intentó con los limitados recursos a la mano, y aun así vio como minuto a minuto la vida del pequeño se apagaba a pesar de sus esfuerzos y de la férrea voluntad del niño por vivir.
Casi fue un alivio llegar al final, así como decidir confiarle al klingon la localización de la tumba, esa que ni el alto consejo Vulcano poseía.
Y al llegar el silencio, K'Aras lo miró de manea fija y penetrante, y pareció que pasaba una eternidad antes de verlo de pronto asentir y declarar que el comportamiento del humano había sido honorable.
Pero Kirk no escuchaba, no se dio cuenta incluso del momento en que el Ave de Presa klingon se retiró y la alerta roja fue apagada.
El capitán tenía la mirada perdida en algún lugar del suelo, y no fue hasta que McCoy tomó su mano que salió de aquél trance.
- Vamos Jim.- fue todo lo que dijo en un tono suave, y tal vez eso lo hizo todo aún peor.
Aguantó las lágrimas aun cuando estaba seguro de que nadie se las reprocharía, y se dejó conducir fuera del puente.
Más tarde, en la protección de las 4 paredes de los aposentos de Bones y con éste ofreciéndole un hombro para llorar, se atrevería a desahogarse.
De momento, solo se dejó llevar.
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Spock ingresó a sus habitaciones exactamente a los 6 minutos 28 segundos de haber salido del puente.
No se sentía en condiciones de realizar su labor en el laboratorio número 7 de manera adecuada, mucho menos satisfactoria, tras los sucesos acontecidos en el puente al finalizar el período alpha.
Y es que si ya de por sí, durante las últimas semanas el primer oficial de Enterprise estaba experimentando un cambio de opinión acerca del lazo familiar creado entre su capitán y los híbridos vulcanos abordo de la nave, y sobre las interacciones entre estos; pues la información obtenida minutos atrás... no sabía cómo calificarla. La sensación que le producía era avasalladora.
Su capitán había pasado por una experiencia de un grado por el que Spock había visto a otros humanos derrumbarse durante su paso por la Federación Unida de Planetas, y sin embargo allí estaba James T. Kirk: Frágil pero inquebrantable, atemorizado pero feroz, quebrado y sin embargo sobresaliendo por sobre el resto.
Como siempre.
De pronto el medio vulcano se sentía realmente inadecuado tras haber juzgado con tante severidad al humano que había logrado lo que parecía imposible una y otra vez, sin tomar real ventaja por ello.
Spock se sentía... avergonzado por su accionar, por haberse cerrado ante la necesidad de Kirk de saber que los híbridos... los niños, llevaría una buena vida a diferencia de la suya propia al crecer en vulcano, tal y como el capitán había subrayado con tanta vehemencia en aquella ocasión; sobre todo teniendo en cuenta que dichos niños fueron la clave... la razón principal, por la cual el humano luchó hasta desfallecer y logró sobrevivir hasta el momento de su rescate.
Además claro, del hecho de que sus últimos aunque escasos momentos con dichos niños lo habían dejado ¿Abierto, era tal vez el término? Sí, abierto a la posibilidad de interactuar más con ellos.
Sus pequeñas y curiosas mentes eras fascinantes, y llevados por el camino correcto, Spock estaba seguro de que se desarrollarían como ciudadanos ejemplares dentro de Federación por sus propios medios. Incluso tal vez persiguiendo carreras dentro de la Flota.
Así que tal vez empezar a interactuar con la pequeña familia era lo más lógico después de todo.
Aunque antes, debía de poner su mente en orden.
Spock se centró entonces un momento en escuchar alguna actividad al otro lado de la pared, pero no obtuvo nada. Frunció el entrecejo.
- Computadora, localice al capitán.
- El capitán se encuentra en el sector habitacional, en la unidad designada al oficial medico en jefe Leonard McCoy.
¡Ah! Eso lo explicaba todo.
Con tranquilidad dispuso de los artículos necesarios para proceder a meditar, extendiendo su tapete tradicional, encendiendo incienso y colocándose en la posición adecuada, con una paz mental que hacía mucho no sentía.
Se dedicó a poner su mente en orden con un solo objetivo: encontrar la manera de interactuar con el capitán... con Jim, como lo había hecho meses atrás, antes de la abducción de éste por la raza hostil. Y por lo tanto, debía de interactuar de manera adecuada también con los niños.
Ya que, por sobre todo lo anterior y si es que era sincero consigo mismo (y era ilógico no ser sincero con uno mismo), extrañaba a su amigo.
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Por supuesto, la resolución de Spock de acercarse de nuevo a su capitán (y por ende a los pequeños) no se ejecutó de inmediato. Más que nada porque apresurar sus acciones era, al parecer del primer oficial de la nave, ilógico e innecesario.
De acuerdo a la actividad promedio de los tripulantes de la nave, tenía un porcentaje del 100% de seguridad de que alguien le propondría una actividad donde finalmente interactuaría con el capitán y por consiguiente con los pequeños Kirk, y la única diferencia se daría en que en esa ocasión no se negaría a dicho acercamiento, tal y como había venido sucediendo durante los últimos meses.
Por supuesto, no se equivocó.
Algunos días después de tomada la decisión de su nuevo proceder, Spock entró en la cafetería con la intención de procurar su cuota de nutrición diaria, por lo cual se formó en la fila para el replicador tras tomar una bandeja, y al llegar seleccionó una ensalada y algo de beber, y luego dio un vistazo dispuesto a buscar una mesa para almorzar.
Apenas dio un par de pasos con intención de ir hacia un sitio vacío, la voz de Nyota llamó su atención.
Al buscarla con la mirada, la vio haciéndole señas desde una mesa donde no solo se encontraba la teniente, sino también Scott, Sulu y Checov, así como el doctor McCoy y el capitán, junto a su 'progenie'.
Y no pudo evitar leer los labios del doctor, quien seguro dijo en un murmullo a la morena, que el llamarlo era un pérdida de tiempo, por lo cual recibió una leve reprimenda del capitán, así como un manotazo del niño entre sus brazos. El vulcano-betazoide, Grelek, si es que no se equivocaba.
Si no fuese porque era un gesto terriblemente poco vulcano, hubiese sonreído con mofa ante el rostro de sorpresa del doctor al verlo cambiar de dirección para unirse a ellos.
Pero fue la sonrisa sincera del capitán lo que más satisfacción le ocasionó.
- Nyota, caballeros... niños.- saludó antes de poner la bandeja en la mesa y tomar asiento.
Afortunadamente, además de McCoy, nadie pareció interesado en reclamar anda, y el almuerzo fue un evento bastante tranquilo, teniendo en cuenta que habían 4 infantes presentes.
Otros tantos días después, cuando Spock terminó su trabajo en los laboratorios casi al mismo tiempo que finalizaba el turno beta, terminó compartiendo el turboelevador tanto con el doctor McCoy como con la familia Kirk, y durante los primeros segundos del recorrido fue testigo de cómo los infantes comenzaban a intentar algo más que balbuceos.
- Paaaaaaaa.- dijo Anauk entre risitas.
- Paaaa.- repitió Jim antes de darle un beso y decir con firmeza- Papá. Estás cerca campeón, di 'papá'.
- Paaaaaa- más risitas.
- Ya caminan y hablan, dentro de poco comerán y se cambiarán solos y ya no seremos necesarios.- se quejó McCoy con un gruñido dramático, lo cual provocó una risa en el capitán.
Spock decidió que era buen momento para una pequeña 'intervención'
- Capitán, esperando no ser intrusivo- y aquí Spock procedió a ignorar el comentario por lo bajo del doctor- quisiera señalar que el período de desarrollo de habilidades motrices y de lenguaje es más temprano para vulcanos que para muchas otras especies. Tal vez sería recomendable el que haga uso de programas pedagógicos vulcanos para asistirse en el proceso.
Kirk lo miró con interés.
- No... No se me había ocurrido ¿Alguna idea, señor Spock?
El medio vulcano ladeó ligeramente la cabeza antes de asentir.
- Podría recomendarle los programas que mi madre usó conmigo, sin embargo, debido a que no ha representado un área de interés particular para mi persona, puede que estén un poco desactualizados. Pero estoy seguro de que el embajador Selik podría ayudarlo con las últimas actualizaciones. Podría elaborar una lista y mandársela a su bandeja personal para que tenga una base con la cual orientarse.
Por supuesto, tal y como Spock especuló la mención de su contraparte hizo que el semblante del capitán se animara.
- ¡Selik! ¡Por supuesto! No puedo creer que no pensase en él antes ¡Gracias Spock! Esa lista sería de gran ayuda, así como hablar con Selik ¡Además de que aún no le cuento que los niños ya son móviles!
Las puertas del turboelevador se abrieron y el equipo en pleno salió, tras lo cual tomaron rumbo a donde estaban sus aposentos.
Al llegar Spock se despidió con un suave cabeceo y repitiendo su ofrecimiento de enviar lo antes posible la información prometida.
Jim no fue el único en despedirse del primer oficial con una sonrisa... Anauk también lo hizo.
Así que en cuanto los adultos voltearon y la puerta del cuarto del capitán se abrió, Spock se despidió del niño con el ta'al.
Y así, mediante pequeño momentos, Spock comenzó a introducirse de manera lenta pero segura en la vida de su capitán, y esperaba aún amigo. Y por consiguiente, también de los infantes y... del doctor McCoy.
No que lo último realmente lo molestase, en realidad Leonard había demostrado ser un buen amigo y colega aún cuando su naturaleza fuese... pintorescamente fatalista, y directamente mordaz. En realidad, también a él lo echaba de menos como 'amigo', incluso si solo había sido un poco.
Sí, era bueno tenerlos de vuelta, discutir con ellos y compartir actividades fuera de sus puestos como oficiales de flota.
Lo mismo que conocer por fin a los infantes y catalogarlos por sí mismos como individuos con personalidades, defectos y virtudes propios.
Todo estaba saliendo mejor de lo que esperado, y en un ambiente tranquilo.
Así que por supuesto algún evento debía de inclinar la balanza hacia el desastre.
- Capitán, los sensores detectan el cuarto planeta del sistema como de clase M. No se detecta grandes agrupaciones de habitantes ni rastro de tecnología. No parece habitado.- señaló Spock desde su puesto sin levantar la mirada de los paneles de su estación. La información era en realidad fascinante.
- ¡Uuuh! Eso suena a un equipo de exploración en el futuro. Muy bien señor Spock, haga un análisis completo del lugar durante las siguientes 72 horas. Checov, quiero un sondeo para determinar si es seguro mantenernos en órbita. Reuniremos un equipo para bajar al planeta tras completar los análisis. Será un buen cambio en la rutina, hacía mucho que no encontrábamos un planeta deshabitado. Spock, Sulu; queda en ustedes reunir al equipo.- terminó de organizarse el capitán y entonces esbozó una de esas sonrisas capaces de derretir el hielo, conquistar príncipes y princesas, y comenzar y terminar guerras a la vez- ¡A trabajar todo el mundo!
Tras varios asentimientos por parte de los presentes, los tripulantes se dispusieron a hacer justo lo solicitado por su capitán, tal y como habían sido hechos docenas de veces antes.
Y al igual que muchas de esas veces, y aún con las protestas tanto de parte de Spock como de McCoy, Jim terminó sumándose el equipo de análisis que bajaría al planeta, al cual también Spock se sumó, dejando así a Scotty a cargo de la nave.
- No puedo creer que te metas de cabeza de esta forma al equipo.- renegó el doctor una vez más, como si la docena anterior de veces durante las últimas 48 horas no hubiesen sido suficientes; mientras con un jarrito de agua sacaba el shampoo de la cabeza de Grelek de a pocos. Y es que durante los últimos dos meses, ambos hombres habían descubierto que de los 4 niños, Grelek y Anauk disfrutaban de los baños tradicionales con agua y jabón, mientras que los otros dos no aceptaban nada más que baños sónicos de buena gana. Y con esa nueva información a la mano, a Jim no le importaba en absoluto utilizar una buena parte de su reserva mensual para darles dos baños al mes a esos dos, para lo cual había conseguido una batea grande donde cabían perfectamente los dos niños que de momento jugaban con patitos de hule en el agua tibia que ya se iba tornando fría, todo dentro de la ducha.
- Boooones ¡No es para tanto! No es como si nunca hubiese bajado con un equipo de exploración.- protestó tras enjuagar la cabecita calva de Anauk.
- ¿Y cómo va el record de exploraciones donde has terminado luego en la enfermería?
Se dio un rodamiento de ojos de parte del rubio.
- Por eso son 72 en lugar de 48 horas de escaneo del planeta antes de bajar. Dame algo de crédito... Y estos dos ya están listos.
Jim tomó una toalla mullida y la envolvió alrededor de Anauk antes de sacarlo y dejarlo sobre el tapete, puesto estratégicamente en el piso para tal fin; antes de tomar una segunda toalla para sacar a Grelek de la batea.
La puerta del baño adjunto se abrió, dejando paso a un Spock cubierto por completo de cabeza a cintura con una sustancia gelatinosa, y que sin embargo se quedó casi congelado en el umbral al ver el baño ocupado.
- Mis disculpas.- dijo al, por fin, sopesar por completo la situación frente a él.
Jim rodó los ojos de nuevo.
- Descuide señor Spock, ya casi terminanos aquí.- dijo el rubio mientras sacaba a Grelek de la batea y lo depositaba en el tapete.
Por su lado, McCoy tuvo que ser rápido como un rayo para detener a Stalek, quien al notar la presencia del medio vulcano a su lado, se paró en sus pequeñas piernas, dispuesto a abrazar al adulto recién llegado.
- ¡Eh, mocoso!- renegó mientras evitaba un posible desastre.
- Descuide doctor, no es una sustancia nociva para la salud de los infantes, de lo contrario ya me hubiese retirado.
McCoy asintió, frunció el entrecejo y miró a Spock.
- Bueno, ya que estás aquí se útil para algo y dile al cabeza dura de tu capitán porqué es mala idea que vaya con el equipo de exploración al planeta.
Spock arqueó una ceja.
- Está en contra de las regulaciones que los dos oficiales de mayor rango abandonen la nave por una misión de exploración, tal y como se lo he expresado al capitán en repetidas ocasiones durante el tiempo que he servido bajo su mando desde su nombramiento como capitán del Enterprise; sin embargo, como lo demuestra el número de ocasiones en las que el capitán ha sido parte del equipo, nunca ha tomado en cuenta dichas regulaciones ni mis palabras.
Y Jim, quien terminaba de vestir a Anauk y comenzaba con Grelek, sonrió con travesura ante aquello.
Leonard gruñó, y pronto tuvo que detener también de ir a abrazar a Spock a un vestido y móvil Anauk, quien también había tomado nota de la presencia del nuevo adulto.
- Tranquilo Bones, nada malo va a pasar.
- Y al decir eso, ya llamaste a la mala suerte.- renegó el doctor mientras Jim terminaba de vestir a Grelek de manera experta y lo alzaba en brazos, reclamando luego a Anauk.
- Señor Spock, el baño es todo suyo. Toque mi puerta cuando termine y así vengo a recoger la batea, los juguetes y los enseres de los niños. Vamos Bones.
Spock asintió agradecido y esperó a que la comitiva saliese del baño antes de iniciar los preparativos para tomar esa tan necesitada ducha sónica, aunque no pudo evitar analizar la situación que se presentaba frente a él.
Por lo menos a dos de los niños les parecía aceptable el tomar baños con agua.
Viejas memorias de su madre dándole un espécimen poco preciso de Anas platyrynchos domesticus elaborado con material plástico, y armada con jabones y shampoos suaves y mullidas toallas llegaron a su mente, pero esta vez, en lugar de rehuir aquellas memorias, dejó que lo abrazasen; y en una decisión de último momento cambió la ducha sónica por un baño tradicional con agua mientras introducía su contraseña para acceder al uso de ésta.
Era lo más lógico para remover la sustancia de su cabello con mayor eficacia, se dijo a sí mismo de paso.
Y sacándose la ropa y posicionándose bajo el chorro de agua tibia, se dejó llevar.
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- ¡Muy bien señores! ¡Una última oportunidad para estar seguros de llevar todo! ¡El transporte se efectuará en 2 minutos!- avisó el jefe de seguridad Hendorff con seriedad mientras los presentes en la sala 3 de transporte hacían caso a sus palabras.
El grupo era relativamente grande: 17 personas. Iban incluso a necesitar 4 rondas de transporte para todos los presentes, puesto que cinco personas por grupo era lo apropiado según las normas.
Jim le ofreció una última morisqueta a los niños en la puerta de la sala de transporte, justo antes de indicarle a los dos alférez que llevaban las turbocarreolas que se retirasen con los bebés, aun cuando estos no parecieran muy felices con la idea.
Ni modo, papá tenía que trabajar.
Tomó su lugar al lado del primer oficial y observó al segundo grupo, el de investigación a cargo de Sulu, desaparecer en un rayo de partículas. El primero había sido el de seguridad, liderado por el propio Hendorff.
Sonrió como un niño suelto en una juguetería.
- Esto va a ser divertido.- expresó con una emoción que hacía meses no experimentaba.
Spock observó por el rabillo del ojo mientras alzaba una ceja de forma característicamente vulcana.
- ¿Debo de recordarle, capitán, que esta es una misión de reconocimiento y no una salida con fines de esparcimiento?
El rubio rodó los ojos y sin embargo esbozó una sonrisa.
- No cambie nunca, señor Spock.- comentó antes de subir a la rampa de transporte.
Spock inclinó la cabeza en un movimiento de pensativa curiosidad y se situó al costado del capitán.
- No pensaba hacerlo.
El transporte se activó.
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Las primeras horas en el planeta transcurrieron de la forma esperada.
Reconocimiento del perímetro cercano a donde el grupo había sido transportado, toma de muestras de suelo, agua, aire, minerales, flora y algo de la poca fauna alrededor. Análisis de campos magnéticos u otros fenómenos.
Y finalmente, cambio de punto de reconocimiento.
La idea era realizar dichas acciones en 10 diferentes puntos para tomarlos como referencia de todo el planeta, en un lapso de 12 horas.
Y en medio de todo ello, cierto capitán se deslizaba de un lado al otro, feliz como unas pascuas tras tanto tiempo sin ser capaz de permitirse el unirse a una misión de reconocimiento como aquella, al punto de ni siquiera protestar por tener a Hendorff como sombra tras él.
Estaban ya por el séptimo punto y Jim observó con interés los arbustos de los que Sulu y su equipo tomaban muestras, e hizo una que otra pregunta hasta saciar su aparente curiosidad.
Había hecho lo mismo con los otros grupos y el único que le faltaba por visitar era el de Spock, el cual se encargaba de colectar minerales y datos sobre fenómenos atmosféricos.
Con la misma pequeña sonrisa con la que había estado todo el día, sacó la cámara ocular para tomar videos del lugar tal y como lo había hecho en las otras 6 locaciones, y se dispuso a hacer justo eso, enfocando el área donde estaban y las adyacentes, así como de los equipos haciendo sus labores para adjuntar lo necesario en el siguiente informe.
Tras cerca de 25 minutos se dio por satisfecho y decidió dar esa visita al último grupo.
Al llegar donde Spock y sus dos asistentes, notó con diversión como tras un cabeceo disimulado, por fin Hendorff se alejaba de él y trataba de ser disimulado con el suspiro de alivio que exhaló.
Jim rodó los ojos.
- Y pensar que hace unos años Cupcake era el primero en estar dispuesto a darme una paliza. Lo cual extraño por cierto, tenerlo de sombra es de lo más aburrido.
Spock apagó el escáner y enfocó su atención en su superior.
- El teniente Hendorff solo cumple con el protocolo al tener al oficial de más alto rango de la nave en tierra firme.
- Si, si... En fin ¿Cómo van las cosas por aquí?
El escáner de Spock volvió a ser activado, y el primer oficial explicó con lujo de detalles algunos de los datos obtenidos hasta aquel momento.
Jim escuchó y asintió y comentó alguna que otra cosa, hasta que por fin se animó a pedirle a Spock un tiempo para hablar con él.
- ¿Tienes un par de minutos?
El comandante dejó a sus dos asistentes a cargo un momento y pronto Jim y Spock se alejaban un poco para hablar.
- ¿Sucede algo capitán?
El rubio aspiró hondo.
- Es solo que... No lo malinterpretes, pero... De pronto ya no pareces distante Spock y, no quiero tomarme atribuciones que no me corresponden, sé que estabas... o estás, disgustado conmigo por... ya sabes, los niños ¡Y lo entiendo! Estás en tu derecho. Pero el asunto es, que de pronto actúas como lo que dije... no importara. Pero yo sé que importó y mucho, y...- Jim bajó la mirada- Me estoy enredando. El asunto es, Spock, que extraño tu amistad, pero sé que no tengo derecho a pedirla. Pero de pronto es como si fuésemos amigos de nuevo, y yo... yo...
Y Spock, que hasta el momento se había limitado a ver y escuchar al humano con detenimiento, con las manos entrelazadas en la espalda y una rígida posición militar; de pronto relajó su postura ese poco que siempre se había permitido en presencia de su capitán, y en un intento de evitar que el otro siguiese enredándose más y de paso sufriendo por el asunto, exclamó con sencillez.
- Capitán... Jim, no niego que los sucesos acontecidos durante la visita de la matriarca y los miembros del consejo causaron ciertos... pensamientos y sentimientos negativos en su momento, pero yo nunca terminé con mi amistad contigo Jim. Solo...- Spock inclinó la cabeza, aspiró profundo y desvió la mirada un segundo- Podría decirse que, como expresan ustedes los humanos, necesitaba una pausa.
Sin embargo, lejos de arrancar una ligera sonrisa del humano como era lo usual, Jim lo terminó mirando con ojos tristes.
- Pero dije cosas horribles... delante de tu familia y de...
- Jim, tal vez tuve que razonarlo más tiempo del necesario, pero entiendo que fue la forma más rápida de conseguir la patria potestad de los niños.
Jim se mordió un labio.
- Pero es la segunda vez que termino utilizándote de esa manera para conseguir lo que quiero. Lo siento.
Spock lo observó en silencio unos segundos.
- Como dije, he meditado lo suficiente para entender el razonamiento tras tus acciones, y aunque me tomó un tiempo, las he aceptado. Y debo admitir que es lo que he estado tratando de demostrar los últimos días. Tal vez debí de actuar desde otro ángulo y de forma más directa, como tú lo haces, si es que no fui lo suficientemente claro con mis intenciones.
Jim se mordió el labio una vez más y sonrió algo apenado.
- ¿Estás bromeando? Yo también pude decir algo y no lo hice. Creo que eres más valiente que yo. Entonces ¿Amigos?
El labio de Spock se alzó ligeramente en la esquina izquierda, en un gesto que hacía mucho Jim había catalogado como una sonrisa.
- Como dije, solo fue darme una pausa.
- Se dice 'Darse un tiempo'.
Los ojos y sonrisa de Jim iluminaban lo suficiente como para que a Spock no le quedase dudas sobre lo que el humano opinaba al respecto.
Pero cualquier comentario extra quedó cortado cuando Sulu y Hendorff llegaron agitados hasta donde se encontraba el par.
- ¡Capitán! ¡Tenemos una situación!
Jim rodó los ojos ¡Por supuesto que alguna cosa debía de pasar justo en aquél instante!
- Reporte.- dijo sin esperar un segundo de más.
- Hemos perdido comunicación con la nave.- expresó Sulu con un gesto tenso.
- ¿Y han probado con otras frecuencias?
- Con todas las del protocolo de emergencia. Dos veces.- contestó esta vez Hendorff.
- ¡Rayos! Bien... Hendorff, reúne al equipo. Lo mejor será estar todos en un solo punto. Que recojan todo, aquí se acaba el día. Sulu, Spock, vamos a tratar de comunicarnos como sea con la nave, y de todas maneras el tiempo en este punto casi llega a su fin, creo.
- Faltan 12 minutos, 47 segundos estándar, capitán.
- Gracias, señor Spock. Como dije, pronto serán esfuerzos de ambas partes, tenemos que estar listos para ir a casa.
Y el grupo estuvo a punto de separarse cuando los dos asistentes científicos del equipo de Spock se acercaron, mostrando una brusca variación en el campo de ondas del planeta.
Bueno, eso echaba luz a la situación.
Afortunadamente, entre la información recabada sobe el cambio de ondas, los esfuerzos de los presentes y los de Scotty y Checov desde el Enterprise, fue posible abrir una línea de comunicación poco después de 15 minutos de iniciado el problema.
Lo difícil iba a ser transportar a la tripulación.
Igual Scotty estaba trabajando en ello, lo cual solucionaría a la larga el problema, excepto porque...
- Señor- la teniente Qaar llamó la atención de Spock- La temperatura ha comenzado a descender de manera precipitada a 2 grados por cada 28 minutos estándar y acelerando.
El capitán gruñó ante las nuevas noticias, se arrebujó un poco dentro de su chaqueta porque el cuerpo le había dicho lo mismo que el reporte de Qaar unos minutos antes, y finalmente se comunicó con Scotty para apurarlo.
El resultado fue que casi 40 minutos después, un grupo de 2 de seguridad y 3 científicos fue transportado, los cuales llegaron bien.
Para el siguiente grupo, donde Jim se negó rotundamente a irse hasta que los otros fueran transportados, otros 4 oficiales de ciencias junto a la mitad del equipo y muestras fue transportado.
Pero luego de eso el campo de ondas alrededor del planeta cambió de nuevo, y tuvieron que parar casi 90 minutos más antes de que pudiesen probar el transportador de nuevo. Esta vez hicieron la prueba con casi todo lo que quedaba de equipo y uno de los oficiales de seguridad, y el transporte fue exitoso, pero Scotty no estaba seguro de poder hacer un transporte para los 5 que quedaban de una sola vez.
Jim lo meditó un minuto.
- Spock, ve con tu equipo. Me quedo con Cupcake y los tres maletines para emergencias para el transporte final.
Por supuesto las protestas se dieron de inmediato. El rubio capitán les recordó con un gruñido a los presentes que estaban perdiendo tiempo en una discusión innecesaria, y de alguna manera Spock usó una razón lógica para ser quien se quedase hasta el final cuidando del capitán.
Una vez que ese equipo llegó sano y salvo Jim suspiró con alivio, listo para ser transportado a casa.
Sin embargo, a media conversación la comunicación se cortó.
- ¡Scotty! ¡Responde!
Pero nada.
Spock y Jim probaron con todas las frecuencias que les ocurrieron, pero no lograron reconectar la comunicación.
Y no solo había comenzado a oscurecer, sino que en verdad hacía frio.
- Deberíamos de centrarnos en buscar refugio.- apremió Spock con evidente preocupación en la voz, y tras un suspiró de derrota el humano asintió.
Spock y Jim reunieron algunos leños, y tras buscar unos minutos localizaron una formación rocosa con una cueva al parecer lo suficientemente profunda.
Fueron hasta el fondo, acomodaron el material inflamable y prendieron fuego con el phaser de Jim.
Pronto el lugar se volvió un poco más cálido, aunque tampoco demasiado. Y la temperatura seguía disminuyendo.
Jim trató un rato más en comunicarse con Scotty usando el conjunto de códigos de onda con el cual se habían estado comunicando hasta hacía poco, pero fue inútil.
Finalmente ambos se quedaron frente al fuego, y luego de un rato Spock se acercó más a su capitán al verlo empezar a tiritar sin control.
Jim agradeció el calor extra con una pequeña sonrisa y el silencio se extendió hasta que el rubio no pudo soportarlo.
Entonces recordó.
- Casi lo olvido. Gracias por los títulos de programas educativos vulcanos. Los niños parecen entretenerse mucho con las actividades.
Spock asintió lentamente.
- ¿Llegó a hablar con el embajador Selik sobre programas más actualizados?
Jim sonrió.
- Si, aunque me recomendó solo un par nuevo. El resto eran casi todos los títulos que tú me diste.
Spock asintió de nuevo. El silencio solo duró unos segundos.
- Creo que Grelek será el primero en comenzar a hablar, así como Anauk fue el primero en comenzar a caminar.- Jim ofreció una sonrisa traviesa- Y me voy a asegurar que la primera palabra de cada uno sea papá.
- Una meta comprensible.
Jim volvió a sonreír de nuevo.
- Lo mismo dijo Selik.
- Veo.
Otro silencio.
- Capitán.
Mirada molesta por parte del humano.
- Jim.
- ¿Si?
- El embajador Selik... parece muy interesado en el progreso de los niños.
- Es cierto.- comentó Jim justo antes de empezar a tiritar con fuerza.
Spock se acercó un poco más mientras sacaba una manta de uno de los tres maletines de equipo que se había quedado con ellos tras perder comunicación con el Enterprise, y rápidamente la dispuso sobre los hombros del capitán y sobre los de él mismo.
Tras aquello, decidió continuar la conversación para alejar la mente de su superior del frio.
- ¿Algún motivo para ello?- preguntó Spock con ligero interés.
Jim lo miró como si le hubiese crecido una cabeza extra.
- ¿Porque le agradan? Supongo que es el motivo Spock, y porque... ya sabes, somos familia.
Las cejas del medio vulcano se alzaron con asombro.
- Familia.
- ¡Claro! Es el abuelo de los niños. Así lo siente él y así lo siento yo. Incluso me ayudó a escoger los nombres de los niños y todo, como una familia.
- Veo.- respondió de nuevo Spock, sientiendo una desagradable sensación en el pecho ante tal muestra de cercanía entre su contraparte y Jim. Pero decidió centrarse en otros temas relacionados.
Nombres.
- ¿Es por eso que cada niño posee un nombre vulcano y uno humano?
Jim rió un poco ante la pregunta.
- Supongo que sí. Por eso y pues, porque... ya sabes. Poner un montón de nombres es costumbre humana, y pensé en mantener la tradición de la familia, donde siempre hemos sufrido con dos nombres: James Tiberius, George Samuel... Si me entiendes ¿Cierto?
Entonces Jim experimentó un escalofrío y terminó siendo abrazado por Spock...
¿Así de mal estaba la cosa? pensó el humano, pero prefirió seguir hablando antes de caer en la desesperación.
- ¿Tu madre no pensó en ponerte un nombre humano? ¿Nunca te contó algo sobre eso?
Las puntas de las orejas del medio vulcano se tornaron verdes. Jim lo miró con travieso interés.
- ¡Oh! ¿Puedo saber? Es decir, según tus datos en la flota solo eres Spock, pero a veces las madres hablan. Yo me hubiese llamado Valery de ser niña. Valery Winona, por mi tatara abuela Valeria, lo cual hubiese sido genial porque suena mejor que Brunhilde. Esa fue mi bisabuela.
Otro entumecimiento.
- ¡Rayos!- soltó el humano arrebujándose aún más.
Conversar... necesitaban conversar.
- ¿Entonces? ¿Ningún nombre?- preguntó lo más jovial que pudo, sin esperar realmente una respuesta.
Así que cuando un muy bajo.
- Ishmael.- llegó a sus oídos, miró a Spock sorprendido.
- ¿Cómo? ¿Ishmael? Oh, vaya... Eso, err... Sí, es un buen nombre.
- Es.. Viene de parte de la familia de mi madre.
- Oh, pero tu padre no lo permitió ¿Cierto?
Spock estuvo en silencio un momento, antes de decir.
- En Vulcano... No, no se acostumbra. Sin embargo, según el certificado que sacó mi madre en Terra...
- ¡Un momento! ¿¡Tienes segundo nombre!? ¡¿Por qué recién me entero ahora?!
El medio vulcano lo miró a los ojos.
- No es información relevante, capitán; por lo tanto no creí que fuese necesario darla a conocer sin haber sido pedida de antemano, como ha sucedido ahora.
Aquellos ojos azules se quedaron viéndolo por un largo tiempo, y de pronto algo en Kirk pareció quebrarse.
- Así de mal ¿Eh?
- ¿Capitán?
- Nuestras posibilidades. Es decir, después de todo lo que hice, todo lo que dije sobre ti frente a esos vulcanos y... Era información privada y te jugué sucio. Y ahora me revelas tu segundo nombre ¿Es porque no vamos a salir de aquí, cierto?
Los ojos de Spock se abrieron como platos.
- Jim, vamos a salir de aquí.- fue todo lo que dijo, pero con toda la seguridad que pudo poner en su voz.
EL humano asintió y quedó en silencio, apretado contra Spock, quien ante lo sucedido se limitó a ver que su capitán evitase cerrar los ojos.
Las horas pasaron y la temperatura siguió disminuyendo más.
Spock sacó una segunda y tercera manta, sin encontrar otra más luego. El capitán solo se dejó abrigar.
El silencio ya no era tan cómodo.
- ¿Spock?
- Dime, Jim.
- Si no salgo de ésta... Cuida a los niños por mi ¿Si? Sé que van a tener a Bones y los demás, pero... ¿Prométemelo?
Los ojos de Spock se abrieron de nuevo como platos, pero no supo que responder esta vez.
Spock agregó otro leño al fuego. Habían pasado ya varias horas y la temperatura había descendido casi a -12°C en el exterior y a casi -2°C dentro de la cueva. Las mantas apenas ayudaban y lo peor era que no solo Jim se encontraba en un estado de intranquilo estupor, sino que incluso la voluntad de Spock de quedarse despierto estaba mermando.
Y lo único que Spock podía hacer era seguir tratando de subir la temperatura del humano con la suya propia.
Llevaban ya casi una hora y media de silencio desde aquél pedido del capitán y Spock se preguntaba cuánto duraría aquella situación y lo que estarían haciendo en el Enterprise en aquellos instantes. Estaban a menos de 0°C y una ligera escarcha se había comenzado a formar alrededor, donde no llegaba el calor del fuego. Nada de aquello era conveniente, y Spock esperaba que la temperatura dejase de bajar y comenzase a incrementarse, puesto que había comenzado a decrecer la disminución desde hacía ya una hora, pero no sabía cuánto duraba un ciclo en aquél planeta, así que no tenía respuestas concretas para sus preguntas y aquello lo desesperaba.
Entonces el humano entre sus brazos comenzó a removerse inquieto y murmurar cosas tan bajo que la verdad eran incomprensibles hasta para el medio vulcano.
Spock se movió lo suficiente para poner otro leño más al fuego, notando que solo quedaban dos; y reacomodó a su capitán, esperando tenerlo en una posición más confortable.
- ¡Jim!- susurró con urgencia- No gastes fuerzas y trata de mantenerte despierto. Ya no sigue disminuyendo la temperatura. Pronto saldremos de la presente situación, resiste.
Pero los ojos vidriosos que le devolvieron la mirada le dijeron que lo más probable era que su capitán no hubiese escuchado una palabra de lo dicho. No parecía estar con la conciencia en sintonía con la realidad.
- ¡Jim!
- ¿Tommy?... ¡Tommy! ¡No dejes que los guardias se lleven a nadie más! ¡Kodos! ¡Kodos hace cosas terribles con los que son capturados! ¿Kevin? ¡¿Dónde está Kevin?! ¡Tiene solo 6 años! ¡No les permitas encontrarlo!
Y luego de esas palabras, el humano pareció apagarse, mientras que Spock por fin captaba el significado tras lo dicho.
¿Kodos? ¿Acaso Jim estuvo en Tarsus IV? ¡Pero aquella información no estaba en el archivo de su capitán!
Aunque... Debido a la naturaleza de aquella situación, toda información personal referente a Kodos y lo acontecido sobre el genocidio ocurrido en Tarsus IV era confidencial.
Pero de ser así, cruzando referencias entre las fechas y la edad del capitán... James T. Kirk debió de ser el mayor de los 9 sobrevivientes... el responsable de que esos otros 8 niños sobrevivieran además de sí mismo, y el que llevó la carga de la muerte de otros tantos.
¡Oh, Jim!
De pronto Spock no podía más que lamentar por completo su accionar y sus cuestionamientos durante los últimos meses, y comprendía que para su superior, el estar a cargo de un grupo de gente, el salvar la vida de un grupo de niños, era de pronto un acto que cobraba todo un nuevo y demasiado pesado significado.
¡Jim! ¡Vamos a salir de aquí! pensó casi con furia mientras se concentraba en que su cuerpo irradiase aún mayor calor, pues de momento era lo único que podía hacer.
Nunca supo en qué momento se quedó también dormido.
~.~.~.~.~.~
Las voces se hacían más fuertes y nítidas.
- ¡Por aquí! ¡Los encontré, doctor McCoy!
- ¡Jim! ¡Spock!... ¡Maldición! ¡Par de idiotas!
El sonido de maletines abriéndose y equipo siendo conectado llegó a sus oídos.
- ¡Los dos presentan señales de vida estables! ¡Rápido: camillas y mantas térmicas! ¡Tenemos que sacarlos de aquí para poder teletransportarlos!
- ¡Si, doctor!
Aquello era bueno ¿Cierto?
Significaba que estaban a salvo, que Jim estaba a salvo.
Jim... T'hy'la.
Con gusto se dejó arrastrar por la oscuridad una última vez.
Fin del séptimo capítulo
Notas de la autora:
Hola a todos en estos días de cuarentena por el Coronavirus. Espero que estén bien y que estén cumpliendo las normas impuestas para esta situación de emergencia, y que más que el hecho de que estar encerrados los aburra o que se yo, sean conscientes que una encerrona de 15 o 30 días no los va a matar, sino que al contrario puede salvarles la vida a ustedes y a sus seres más cercanos.
Dicho aquello ¡Gracias a todos los que aún leen este fic! Y bueno, este capítulo, como ya leyeron, es clave para ese giro que todos esperaban en la historia. Spock ya tuvo un despertar emocional nivel 'Situación de vida o muerte' junto a algunas verdades. A ver como actúa de ahora en adelante.
Y bueno, a mí me gustó como quedó y espero que a ustedes también. Solo quedan tres capítulos, así que lo que sigue será un carrusel.
Nos vemos en el siguiente capítulo y por favor, cuídense mucho.
Un beso felino para todos.
chibineko chan
(Miembro de la Orden Sirusiana)
(Alumna de la casa de Hufflepuff en Media Noche en la Torre de Astronomía)
(Miembro de la Mazmorra del Snarry)
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Campaña de NO AL PLAGIO
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