Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.

Hola, bueno, aquí estoy de nuevo, con otro capítulo, esperando que sea de su agrado, muchas gracias por el apoyo, por sus follows, favoritos y reviews, significan mucho para mí, ojalá sea de su agrado.

Gracias por todo, nos leeremos pronto, cualquier cosa, no duden en decirme 💖


Por fortuna, para Scorpius, las mazmorras eran poco vigiladas por los prefectos, así que la segunda vez que se topó con ese chico de Hufflepuff, lo llevó a ese lugar, a ninguno parecía importarle que tenían que verse en lugares poco vigilados, cuando claramente el castaño era abiertamente gay, era su secreto.

Uno que llevaba un mes y medio, las vacaciones estaban próximas y Scorpius a pesar de lo mucho que le gustaban las sensaciones que le provocaba estar con él, no era suficiente como para hacerle permanecer ahí más tiempo, posiblemente la emoción y adrenalina se estaba perdiendo.

Después de un gran rato, se despidieron y cada uno fue a su sala común, Scorpius se sentó junto a su amigo, que estaba de un humor peor que de un colacuerno en celo sin pareja.

—Lo odio, no puedo esperar porque deje el maldito colegio, o se muera –bramó Albus.

—No comprendo –argumentó Scorpius, confundido.

—James –dijo el nombre de su hermano, como si fuese la palabra más horrenda y desagradable –por su culpa, papá no me dejará ir a tu casa en las vacaciones –bramó.

—No comprendo que hizo el amargado de tu hermano para arruinarte las vacaciones –observó al moreno.

—Yo tampoco, pero le pedí permiso a papá, y me contestó que no, que eras bienvenido en casa, pero que no pasaría vacaciones lejos.

—Vaya malvado plan –sonrió perverso Scorpius –creo que merece un doble problema ¿no lo crees?

—Tienes razón, pero ¿cómo lo joderé yo?

—Primero que nada ¿me invitas a tu casa en vacaciones? Ya tengo un plan, pero necesito estar en tu casa.

—De acuerdo –sonrió Albus –más que invitado.

El rubio no prestó más atención a las quejas de su mejor amigo, estaba bastante consumido en sus propios pensamientos y deseos, si chico Hufflepuff ya había perdido la magia, debería buscar alguien más, aquello era demasiado emocionante, así que observó sobre su hombro, él era tan genial, guapo y atractivo, que no le costaría ni dos segundos levantarse a cualquier chico, estaba bastante seguro de sus virtudes físicas, si bien, chico Hufflepuff había sido su primer experiencia, había aprendido bastante rápido al respecto, y quería seguir en el camino, no estancarse.

Se burló, posiblemente si seguía así, se volvería la versión masculina de Violet Zimmermann, el solo pensamiento le hizo estallar en carcajadas, y reafirmó la forma en que ayudaría a su mejor amigo.

—X—

La lengua de chico Hufflepuff se adentró en la boca de Scorpius, mientras sus cuerpos se rozaban con más intensidad, los ojos grises estaban atentos al techo, esperando el momento en que aquel beso terminara, sin duda la magia se había terminado.

—Oye –murmuró –conoces a Violet Zimmermann ¿no es cierto?

—No creí que las chicas fueran lo tuyo –se burló –nunca te he visto besar a una de tus noviecitas con tanto interés como a mí.

—No me interesa –negó –pero a alguien que conozco sí, por eso aprovecho que son de la misma casa.

—Bueno, suelo verla besuqueándose con quien se deje en la sala común, no sé si le interese a tu amigo Potter, pero no creo que ni siquiera la diferencia de edad le moleste –se encogió de hombros.

—Él no es mi amigo –frunció el ceño.

— ¿No hablamos de Albus Potter?

—No, él sale con alguien, es otra persona, dime ¿qué es lo que más le gusta a Violet?

—No lo sé, pero puedo averiguarlo, si quieres –se acercó a él y lo besó, Scorpius asintió, esperaba que esa información no durara mucho en ser recolectada.

Cuando se despidieron, no era muy tarde, aún tenía que ir al Gran Comedor y comer algo, esa clase de encuentros le abría demasiado el apetito, tendría que hacer algo al respecto, porque se pondría peor que una dragona preñada si seguía comiendo de esa forma.

—Ya estás aquí, por un momento pensé que tendría que regresar a la sala común por ti –argumentó Scorpius, sentándose por desgracia viendo hacia las demás mesas.

—No sé dónde te vas últimamente –murmuró Albus –así que me dio hambre y vine, que bueno y no fuiste a buscarme.

—Yo también lo agradezco.

Su vista se levantó hasta las demás mesas, buscando en el menú, algo mejor, tal vez no era una forma correcta de actuar, pero tenía catorce, y un nuevo mundo al cual explorar, se detuvo en la mesa de Gryffindor, el hermano de su mejor amigo, estaba charlando con otra persona que no era su inseparable amigo Alex, la mirada de su interlocutor se posó en él, y sonrió de lado.

Había encontrado a su nuevo amigo especial, sólo tenía que asegurarse de que chico Hufflepuff le diera la información que necesitaba, para terminar con esos encuentros y enfocarse en el rubio Gryffindor que en ese momento, había dejado de escuchar a James Potter.

—M—

James Sirius avanzó tranquilo hasta la biblioteca, tenía muchas cosas que buscar antes de las vacaciones, porque llegando a casa por esas dos semanas, sabía que no tendría tiempo de nada, entre los deberes que le pondría su madre, y Lily, todo lo referente a escuela quedaría sino que hasta quinto plano.

—Hola –James se giró hasta la chica con voz un poco aguda.

—Hola –contestó como todo, esperando a que le dijera para qué lo había interrumpido.

—Mi nombre es Clare, soy de Ravenclaw, de cuarto año –murmuró, poniéndose roja.

Hubo un silencio, en lo que James ubicaba la razón por la cuál era interrumpido, era el mejor de su clase, para sorpresa de sus padres, y también era más responsable de lo que se hubiese esperado de un hijo de Harry Potter; su madre, Ginevra, había bromeado diciendo que los genes de la madre de su padre "Lily Potter" se había brincado una generación para hacer su aparición, aquello había ocasionado un ceño fruncido en su padre, y una sonora carcajada después.

A pesar de su inteligencia y su habilidad nata para deducir las cosas, no podía comprender la razón por la cual una chica de cuarto año lo estaba interrumpiendo a mitad del pasillo rumbo a la biblioteca, su mueca debió ser muy obvia, porque la joven tartamudeo de nuevo.

—Según me dijeron, no estás saliendo con nadie ahora.

—Es algo privado –murmuró.

—Eso-Eso quiere decir que sí estás saliendo con alguien.

—No –hizo un mohín –pero que yo sepa no es algo para que ande de boca en boca –informó.

—Es una información muy valiosa para nosotros, tus admiradores.

— ¿Admiradores? Lo lamento, pero ¿de qué me hablas?

—Eres demasiado guapo –se volvió a sonrojarse –y me preguntaba si… te in-interesaba salir conmigo –completó rápidamente.

Si James no estuviese acostumbrado a su hermana hablando tan rápido para que no entendiera las peticiones de más galletas o dulces, no hubiese entendido, incluso tal vez, habría pensado que hablaba en otro idioma.

Desgraciadamente, también estaba muy acostumbrado a que le pidieran salir, aunque eso de tener admiradores, sí era algo nuevo para él, una cosa era estar al tanto de que le parecía físicamente agradable a algunos, y otra que quienes pensaban eso, se hubiesen juntado a charlar sobre su situación sentimental.

—Lo lamento, pero por el momento, no estoy interesado en una relación –colocó su mano en el hombro de la chica, que chilló encantada por el contacto, así que la soltó de inmediato.

James pasó al lado de la joven y huyó tan rápido como la discreción se lo permitió, suspiró en la seguridad de la biblioteca, ubicó el pasillo que necesitaba y se adentró sin más.

—Tardaste mucho –se quejó Alex –la Aritmancia no se explicará sola –murmuró irritado.

—Sigues en esa clase porque Samantha Black está, deberías darte por vencido.

—No, ella me hará caso, ya…

—Yo hablaba de la Aritmancia, no de ella –tomó los libros y el pergamino de su amigo –esto lo vimos hace una semana, tenemos que entregarlo mañana.

—Claro ¿ya sabes porqué mi desesperación?

—Eres incorregible, Alex.

—Bueno, de algo tienes que servirme, James –se rió por lo bajo –yo te enseño contacto y comportamiento social, tú me enseñas Aritmancia.

—Le diré a mi madre que me has llamado inútil social, y que insinúas que ella fracasó en eso.

—No quiero ser colgado de mis partes en una escoba y mandado al fin del mundo, gracias –comentó.

—Entonces, compórtate.

—Bueno entonces dime ¿no sabes o no te importa?

— ¿Te explicas? –Frunció el ceño, comenzando a contestar los deberes de Alex.

—No sabes cómo comportarte delante de la gente en general, o no te interesa ser un completo idiota al decir cosas que son un poco rudas para los demás, dime.

—Me gusta ser directo –informó –y no tengo tanta habilidad social tampoco ¿responde tus dudas?

—No, por el contrario, me da más curiosidad –se recargó en el dorso de sus manos, observando a su amigo.

—Si pusieras esa misma atención a los detalles en clases, tú solo podrías complementar este trabajo.

—Para ti es fácil, nada a tu alrededor te interesa, pero dime ¿qué tal si te digo que Violet está en la mesa detrás de ti?

La mano de James se trabó en ese momento, levantó la vista hasta su amigo, dudoso sobre si voltear o no, aquello sin duda había funcionado para comprender el punto que su mejor amigo estaba explicando.

—Tranquilo –sonrió, haciendo que James se relajara –pero es verdad, sí está ahí –rió por lo bajo, cuando manchó el pergamino con tinta.