Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.

Hola de nuevo, aquí, con otro capítulo, espero que sea de su agrado, y muchas gracias por el apoyo, sus favoritos, reviews y follows.

Gracias por todo, nos leeremos pronto, cualquier cosa, no duden en decirme 💖


Scorpius comenzó a guardar un par de cosas en una pequeña maleta, había ido la mansión sin muchas ganas, a pesar de que había sido invitado por su amigo a su casa, primero tenía que pasar por la propia y aguantar una semana sin nada de diversión, por fortuna, se había terminado esa tortura, y podría comenzar con el plan de venganza que había estructurado para su mejor amigo.

Usó la red flu para llegar hasta el hogar de los Potter, en cuanto llegó, notó un ambiente totalmente diferente al de su casa, nadie estaba esperando por él, pero no le molestó, era demasiado confianzudo y parlanchín para ser un Malfoy, pero no le interesaba, dejó sus cosas en uno de los sofás, iba a gritarle a Albus, pero una vocecita le llamó la atención.

Caminó hasta el jardín trasero, la primera vista que tuvo, fue de la pequeña Lily Potter, la hermanita de su mejor amigo le caía de maravilla, pero no necesitaba ser un genio para saber que él no era de su entero agrado, a pesar de que lo toleraba bastante bien, delante de la demás gente.

—Mueve bien las caderas, o voy a golpearte con un palo –soltó irritada.

—Hago mi mejor esfuerzo –soltó James Sirius Potter.

Los ojos grises del rubio fueron hasta la figura masculina, traía un ridículo tutú con los colores del arcoíris, las manos en la nuca, mientras movía las caderas al ritmo de la música que Lily había vuelto a poner.

—Si ese es tu mejor esfuerzo, no sé por qué le gustas a las chicas –soltó indignada.

—Bueno, entonces, dime como, ven aquí y dime la coreografía otra vez.

—Si tengo que repetirla después de esta vez, romperé tu varita y la pegaré con mocos.

—Bien, bien –soltó una risa divertida –te pondré toda la atención esta vez.

—Te lo diré al mismo tiempo, para ver si el micropuff en tu cerebro puede hacerlo bien.

Lily Luna movió las caderas de un lado a otro, tres veces, James la siguió a la perfección, dio una vuelta y corrió en zigzag, el chico de dieciséis años imitó a su hermanita, la niña se agachó moviendo su trasero y dando tres saltos, giró de nuevo, haciendo que su hermano la siguiera.

—Ahora, es tu turno, sin mi guía.

—El tutú es demasiado largo –se cruzó de brazos el joven.

—Compórtate como una bailarina, James, no me hagas enojar, a menos que quieras una varita unida con mocos.

—Bien, bien, pero si jamás me caso, es porque no me dejaste usar el tutú más corto.

Scorpius observaba la interacción con una sonrisa dibujada, quería echarse a reír, pero eso cortaría la inspiración de la bailarina James, y quería eso para humillarlo en un futuro, cuando se pusiera en su plan de galán que no comprendía a los mortales.

Los ojos de James se posaron en los de él, pero no hizo nada, siguió con la coreografía para deleite de su hermanita, que terminó aplaudiendo, y corriendo a abrazarlo.

—Ya llegó él –musitó Lily –dejaremos esto para cuando regreses de Hogwarts ¿bien?

—Bien, te prometo practicar todas las noches –le guiñó un ojo, despeinó los cabellos rojos y se quitó el tutú, dándoselo.

—Buscaba a Albus –informó, con una sonrisa socarrona.

—No dijo que llegarías hoy, así que mamá lo llevó al callejón, pero conoces la casa, supongo que puedes llegar solo a la habitación ¿o necesitas un tour de la princesa Luneta?

—Él solo puede encontrarla –bufó Lily.

—Creo que la princesa Luneta está perfecta para el tour –admitió divertido.

—Me temo que no puedes llamarme así –le dio una patada en la espinilla y entró corriendo.

— ¡Lily! –La reprendió James –le diré a mamá como te comportas con los invitados.

—No creo que quieras decirle ¿o sí? –elevó una ceja.

James negó riendo. —Si te sigues comportando así de grosera con Scorpius, pensaré que te gusta.

—El micropuff en tu cabeza tiene que tener retraso –frunció el ceño la niña.

—Ve a terminar de arreglar tu cuarto, porque cuando Teddy llegue, le diré que no hay nada de juegos contigo por maleducada.

—Bien –refunfuñó –ojalá Teddy se quedara siempre aquí, a cuidarme en lugar de ti.

—Él es un tipo ocupado, no tiene tiempo para ser tu niñero.

—Ya no soy una niña, tengo diez años, en julio cumpliré once, y me llegará mi carta –informó.

—Está bien, princesa Luneta, cuando eso pase, te trataré como una adulta, y no como mi hermanita –levantó la mano –y le diré a Ted que deje de traerte dulces en secreto.

—Dije que dejaré de ser una niña, no de amar los dulces –le sacó la lengua y subió corriendo.

—Te ayudo –murmuró James, sujetando la maleta del sofá, pasó al lado del rubio y comenzó a subir las escaleras.

Scorpius no dijo nada, se limitó a seguir a James Sirius escaleras arriba, se detuvo en la puerta de la habitación de Albus, entró sin tocar y depositó la maleta sobre la cama.

—No creo que tarden en llegar –informó al rubio –puedes acomodar tus cosas, no creo que le moleste a Al.

— ¿Puedo hacerte una pregunta? –Lo detuvo cuando se dio la vuelta.

—Sí, supongo que sí –comentó serio, con su cara aburrida de siempre.

—Al me comentó que tu padre no lo dejó ir a mi casa por vacaciones ¿qué le dijiste para que no fuera?

—Yo no me meto en los asuntos de Albus –comentó –los únicos asuntos que me incumben por el momento, son los de Lily Luna, porque es una niña, pero ya la escuchaste, cuando entre a Hogwarts, la trataré de la misma forma que a Albus.

—Frío y seco, como si no hubiese lazos afectivos entre ustedes.

—Cada uno de nosotros tenemos nuestras propias personalidades, Scorpius –murmuró, regresando hasta el rubio –y sin importar qué tan diferentes podamos llegar a ser, respeto cada aspecto de eso en ellos, y espero que ellos aprendan a respetarme así de frío y seco, como soy con ellos, desempaca, o Albus también creerá que yo lo evité sólo para molestarlo.

— ¿Y no lo hiciste solo para molestarlo? Digo, supongo que independientemente de tratarlo como un adulto, sólo por estar en Hogwarts, realmente no hace que no te preocupes por él ¿o sí?

—Yo no influyo en las decisiones de mis padres, sé mi lugar en esta familia y hogar.

El moreno salió de la habitación de Albus, dejando a Scorpius solo, cerró la puerta tranquilamente, el rubio observó a su alrededor, la habitación de Albus era un caos, suponía que su madre lo obligaba a recoger las veces que él había ido en el pasado.

Quitó un par de calcetines sucios, abrió la ventana y dejó que el aire circulara por ese sitio, quitando un poco el olor a calcetines sudados y humores que por ser de su mejor amigo, no le interesaban.

Dejó su ropa en el mismo lugar de siempre, y después de un rato de ver por la ventana, decidió salir a la sala, no le gustaba mucho estar solo, y en otro lugar, al menos tendría interacción con Lily, aunque ésta fuese sarcástica y un poco cruel con él, quizás era eso lo que hacía que le cayera de maravilla, porque tenía una forma muy particular de ser honesta.

Se sentó en la sala, James estaba ahí, con un montón de pergaminos y libros, no dijo nada, se limitó a ver la rapidez con la que escribía, a pesar de que sus ojos apenas y habían visto el libro.

—Hola, hola, familia Potter –saludó alguien en la puerta del patio trasero.

—Lamento informarte que sólo estamos Lily y yo –comentó James –de la familia Potter, también está Scorpius –informó.

—Ya, James, relájate un poco, deja la tarea para después –soltó Ted, sentándose en el sofá junto a Scorpius –hola, Scor.

—Hola, Teddy ¿qué tal las cosas con tu abuela?

—Todo bien –se encogió de hombros.

—No fue lo que yo escuché, pero te creeré.

— ¿Mi abuela dijo algo con tu abuela? –Elevó una ceja y se acomodó para verlo mejor.

Unos pasos ligeros se escucharon en la parte de arriba, Lily se detuvo en la escalera, sonrió en cuanto vio la cabellera color bermellón de Teddy.

— ¡Teddy! –chilló alegre, sus ojos brillaron y bajó como rayo la escalera, se sentó en la pierna izquierda del metamorfomago y lo abrazó –que bueno que llegaste, James ha sido un mal hermano y niñero –hizo un puchero, Ted soltó una risita.

—No puedes ir por la vida torturando a mi pequeña Lily, James ¿puedes comportarte por un momento con ella?

—Lo lamento –murmuró el chico –pero ella me ha pedido que la trate como una adulta, porque está por entrar a Hogwarts.

—Oye, es verdad, vas a abandonarme –le hizo cosquillas.

—Es momento de crecer, Teddy, no siempre voy a ser una niña.

—Tienes razón –admitió –pero mientras sigues siendo mi princesa Luneta, te daré algo –sacó una paleta de chocolate en forma de dragón, las favoritas de la niña.

—Ah, Teddy –sonrió –tú si me quieres –lo besó en la mejilla –eres el mejor niñero que una niña puede tener.

—Sólo porque te da dulces de forma ilegal ¿no es cierto? –Cuestionó James, tranquilo.

—Bueno, pero…

La niña se giró cuando Ted acercó su rostro a ella, olfateando, Lily rió cuando la nariz del metamorfo se transformó en la de un perro, olfateándola más en serio.

—Eso es una falta de respeto –soltó ella.

—Lo lamento –se disculpó Ted –pero, Lily ¿te has puesto perfume? –La pregunta hizo que Lily se sonrojara intensamente.

—Sí, pero ¿qué tiene de malo? –Cuestionó nerviosa.

—Es raro, sólo eso –la nariz de Ted se hundió en los rizos rojos.