Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.
Hola, estoy aquí de nuevo, con un capítulo más, esperando que sea de su agrado, como siempre, quiero agradecerles por todo el apoyo, por sus reviews, sus follows y sus favoritos, significan mucho para mí, bien, nos leeremos pronto.
Gracias por todo, nos leeremos pronto, cualquier cosa, no duden en decirme 💖
—Claro que no es raro –murmuró Lily, cohibida, Ted seguía con la nariz hundida en el mar de rizos rojos, y por un momento, su nariz se colocó en el cuello de la niña.
—Huele bonito ¿quién te dio perfume? –La interrogó el metamorfo.
—Ya tengo la edad para usar perfume –comentó –así que papá me compró uno –se encogió de hombros.
— ¿En serio papá te compró un perfume? –Cuestionó confundido James –cuando yo le pedí una colonia hace unos meses, dijo que era demasiado joven para pretender ser un adulto.
—Bueno, a las mujeres normalmente nos gusta oler bonito, sin una razón en específico –soltó, observando a Ted, seria.
—Ella tiene razón –argumentó Scorpius.
—Bueno, sí, pero cuando nosotros decidimos usar colonia o algo parecido, es porque nos comienzan a interesar las chicas –se encogió de hombros.
—A nosotras sólo nos interesa oler bien ¿qué tiene de malo?
—Nada, absolutamente nada –la tranquilizó Ted.
La niña se recargó en el pecho del metamorfo, mientras destapaba la paleta y comenzaba a comerla, el chico simplemente despeino el cabello húmedo de la niña, se quedó charlando con Scorpius, hasta que alguien apareció en el jardín, Lily se quitó de las piernas de Ted, y se sentó en el sofá solo, consternando al adulto por esa actitud tan atípica de ella.
—Hola, familia, llegamos –saludó Ginny Potter.
—Hola, señora Potter –saludó Scorpius, con una sonrisa amable.
—Ah, había olvidado que llegabas hoy –soltó Albus, riéndose apenado.
—No te preocupes, tuve una excelente bienvenida por parte de tu hermanita.
—Ah, Lily, que encantadora –soltó Ginny, la niña sonrió encantada, pero observó con cara de pocos amigos a Scorpius una vez que la atención se fue de ella.
—La ayudaré a llevar esto a la cocina, señora Potter.
Lily se sentó derecha y su vista fue hasta el mejor amigo de James Sirius, así que la incógnita de Scorpius sobre la actitud de la niña se dispersó, le gustaba Alex, al final de cuentas, no cambiaba mucho las actitudes cuando alguien te interesaba de un género a otro.
Cuando fueron llamados para comer, Ted fue primero, James se levantó chocando con Lily, que levantó la vista hasta su hermano mayor, él se llevó un dedo a los labios y limpió las manchas de chocolate en el rostro de Luna.
—Ya, así está a salvo tu secreto y de Teddy –le sonrió y avanzó hasta la cocina.
Scorpius fue el último en llegar hasta la mesa, observó toda la interacción familiar de los Potter, y los colados, como él, la pequeña pelirroja estaba sentada frente al amigo de Sirius, Albus estaba a su lado, y Ted estaba al lado de James, así que eso le dejaba el lugar frente al hijo mayor Potter.
—Gracias por permitir que viniera, señora Potter –habló Scorpius.
—Siempre eres bienvenido aquí, Scorpius –le sonrió Ginevra –también tú, Alex –le sonrió al joven.
—Ya me voy, madrina –soltó Teddy, divertido.
—Ah, vamos, Ted –soltó la pelirroja mayor –tu eres tanto de esta familia como cualquiera de mis hijos.
—Entonces lo hubieses dejado mudarse con nosotros hace años –soltó James –aún recuerdo las palabras de papá, no pudo ser menos delicado.
—Mi abuela dice que los metamorfos somos complicados de criar –se burló Ted.
—Yo quiero tener un metamorfo cuando sea grande –soltó Lily –sin prestar mucha atención a su alrededor.
—Tú no sabes lo que dices –soltó Albus –para tener un metamorfo, necesitas casarte con uno, y aparte de Ted ¿conoces a alguien? Así que tendrías que casarte con él.
La mirada de Scorpius se posó en su primo, que se tensó, por el desagrado del tema, al parecer, eso de imaginarse a él mismo casado y en una familia no le agradaba, sonrió de mala manera, pero la niña no le prestó atención.
—Para ser honesto, la metamorfomagia no siempre se hereda, como en el caso de mi madre conmigo, mi madre la obtuvo de algún lugar desconocido, así que… ella pudiese tener un metamorfo con alguien más –se encogió de hombros.
—Yo nunca dije que me casaría contigo –comentó la niña viéndolo –eres demasiado viejo para mí.
—Hace una hora eras una adulta y ahora ¿soy muy viejo para ti? –Soltó Ted, fingiendo indignación.
—Tú no eres mi tipo, Teddy, lo siento –su vista olivo fue hasta Alex, que estaba demasiado interesado en la comida como para prestar atención a algo más.
—Ya lo veo, te gustan viejos, pero no tanto –soltó una risita el metamorfo, haciendo que Lily se pusiera roja por completo.
—Alguien quiere su varita pegada con mocos –soltó la niña.
—Lily –la reprendió Ginny –no hagas comentarios desagradables a la mesa ¿quieres?
—Lo siento, mamá –se tranquilizó y siguió comiendo.
—Aun así, es fea tu traición, Luneta –soltó Ted, en tono tranquilo.
—X—
Albus no dejaba de hablar, para asombro de Scorpius, sobre lo injusto que era su padre al no dejarlo tener una vida propia, con James no tenía esos problemas, si le hubiese pedido ir de vacaciones a otro lado, lo hubiese dejado, pero a él, no, siempre lo quería tener subyugado, como si no fuese suficiente ser tan parecido a él físicamente.
—A tu hermanita le gusta el amigo de James ¿te habías dado cuenta?
—No, pero supongo que él sí, por eso se negó a ir con nosotros al callejón y dejarla a cargo de Alex.
—Entonces eso fue una confirmación de que también atenta contra tu felicidad ¿no es cierto?
—Por supuesto.
Albus se detuvo en su ventana, así que el rubio fue hasta él, en el patio, Lily Luna Potter estaba siendo demasiado estricta con Ted y James, que se habían puesto a jugar con ella, los dos tenían vestidos ridículos y unas tiaras, mientras eran forzados a bailar el uno con el otro.
—No, no, no ¿es que no pueden tomarse esto en serio? –Soltó la niña.
—Es muy estricta –soltó Scorpius.
—Está siendo un amor, cuando me obligan a jugar con ella, siempre trae una vara y me golpea.
—Vaya –soltó una risa divertida.
—Lily está demasiado consentida por todos, no me sorprendería que terminara en malos pasos pronto.
—Malos pasos –soltó Scorpius, frunciendo el cejo.
—Tiene diez y está enamorada de uno de dieciséis, no me sorprendería que terminara embarazada a una edad temprana, así de precoz.
—Al, tú estabas buscando tu primera vez ¿te lo recuerdo?
—Pero yo no puedo embarazarme –soltó restando importancia –te lo apuesto, a los trece se involucrará con alguien y a los quince tendrá sospechas de un embarazo, sino es que realmente lo está.
—Estás siendo cruel con ella ¿por qué?
—Bueno, James se quedará soltero toda la vida, yo, tendré un trabajo que detestaré el resto de mis días, y Lily… será una amargada precoz, con un hijo a los quince.
—Qué deprimente futuro –comentó el rubio.
—Todo es lógica dependiendo de nuestras personalidades –se encogió de hombros.
—Pues estás yendo por el mismo camino de tu hermano, ¿sabes? Siendo amargado por completo, haciendo predicciones horribles sobre Lily.
—Creo que te cae demasiado bien en comparación de cómo le caes a ella ¿no lo crees?
—De tus dos hermanos, ella es la que más me agrada, me gustaría tener una hermana como ella, o hermano, no interesa, pero con esa personalidad tan encantadora, sólo vela.
La niña perseguía a Ted, mientras reía como loca, a causa de que el chico se había subido la falda demasiado alta.
—Sí, está loca –admitió.
—Encantadora, diría yo.
—Puedo regalarte a ambos, a Lily la adoptas como tu hermana, y a James, como el sirviente de los elfos ¿te agrada?
Scorpius negó, y aprovechó que James estaba en el jardín ocupado, y su amigo veía desde los sofás aquella escena, para colarse en la habitación del mayor de los Potter.
Abrió la puerta de forma lenta, se adentró rápidamente y cerro a sus espaldas, observó a su alrededor, todo, en comparación con la habitación de su mejor amigo, estaba en su lugar, había muchos posters pegados en las paredes de bandas, pergaminos con notas, dibujos que suponía se los había dado Lily Luna, y muchas cosas que pensó serían importantes para él, la ventana de un tamaño mediano, estaba en la cabecera de la cama del chico, la cortina estaba cerrada, dejando a penumbras un poco la habitación, se acercó al escritorio, todo estaba completamente organizado.
Ese tipo tenía un serio problema con el control, pensó Scorpius, echó una mirada otra vez a las paredes, sólo para encontrarse las cosas perfectamente pegadas por tamaños, de forma que se viera bien, aquello debería darle demasiada paz mental al moreno, suspiró.
Echó una rápida mirada, si movía algo, podía darse cuenta, abrió un cajón de forma lenta, una pequeño bloc de pergaminos con el sello de Hogwarts y su nombre estaba de forma elegante en el cajón, arrancó un par de páginas, y se detuvo cuando vio la pijama del chico desordenada ¿eso había sido dejado así por decisión propia? No combinaba con lo demás, la sujetó y la acercó a su rostro, para su sorpresa, olía bastante bien.
Sacudió la cabeza y regresó hasta la habitación de su amigo, cerró la puerta rápidamente y le mostró el pergamino a Albus.
—Bien, comencemos con esto –se burló.
Comenzó a escribir una sarta de estupideces, con base en todo lo que el chico Hufflepuff le había dicho de Violet Zimmermann, así que una vez que todo estuvo en el pergamino con el nombre membretado de James, bajaron hasta las lechuzas y la ataron a la de Sirius.
