Descargo: Shingeki no Kyojin y sus personajes le pertenecen a Hajime Isayama, yo solo los he tomado prestados para esta historia.


CAPÍTULO 4:

(CÁNCER)

DE LA TIERRA A LA LUNA


¿Me llevas a la Luna?

.

.

Durante aquel largo mes, Levi había sentido infinidad de veces terribles deseos de asesinar.

Iban desde asesinatos simples, como agregar cianuro en el café de alguien y esperar a que este la palmara, hasta crímenes horriblemente elaborados, con mutilaciones incluidas; siempre dependiendo de su humor, claro, y lo que estuviera leyendo en ese momento. Llevaba todo un mes volcado en la novela negra, intentando de ese modo palear el espantoso aire romántico que se respiraba en la oficina, y el cual parecía tenerlos a Eren y a él como sus protagonistas.

Desde que la bocazas de Hange soltó la noticia sobre el «tórrido» romance secreto que el mocoso y él mantenían —según ella—, su vida laboral se había convertido en un jodido infierno. No solo nadie le creyó cuando intentó desmentir aquellos sinsentidos, sino que además ahora todos mostraban diversas reacciones a su supuesta relación amorosa.

Erwin, por ejemplo, los observaba con ojillos tiernos cada vez que los encontraba trabajando juntos, casi como un padre emocionado porque su amada hija solterona finalmente hallara un buen prospecto de marido. Levi había insistido hasta el hartazgo para hacerle comprender que el mocoso no le gustaba —¡ni mucho menos lo había seducido!—, pero el muy cabrón tan solo prefirió seguir creyéndole a Hange, como si aquella loca hablase algo más que no fueran ridiculeces.

Por otro lado, Hannes, quien era amigo de los padres de Eren, había intentado mostrarse más ecuánime al respecto; aun así, él había detectado como este los seguía con la mirada cada vez que pedía al chico que lo acompañase a algún sitio o se encerraban en la oficina a trabajar, casi como si tuviera el sagrado deber de velar por este en nombre de sus progenitores.

No obstante, quien más dolores de cabeza había causado a Levi, era Rico Brzenska. Desde que su secreto «salió a la luz», esta lo miraba con un desprecio total. No era que antes su relación hubiese sido excelente, pero se respetaban a nivel laboral; ahora en cambio, la mujer lo trataba como si él fuese el peor depredador sexual de la historia, mientras que Eren, joven e inocente, se había convertido en la pobre víctima bajo su yugo de poder.

¡Sí, claro! Como si el maldito mocoso fuese tan obediente.

Por ese motivo, nada más ver entrar a la razón de sus problemas con una sonrisa radiante y el castaño cabello hecho un desastre, Levi agarró el pisapapeles de su escritorio y la amenazó con él.

—¡Largo de aquí, cuatro ojos de mierda! Si no sacas tu culo apestoso de mi oficina en tres segundos, juro que dejaré viudo a tu marido.

Sin hacer caso a su amenaza, esta se acercó al escritorio y le echó los brazos al cuello, aferrándose a él como si fuese una piraña hambrienta.

—¡Enano, deja de ser tan cascarrabias! —soltó entusiasmada—. Pensé que el amor te habría suavizado ese carácter amargo.

—¿Y quién mierda está enamorado? —soltó él, intentando despegársela. Al sentir el espantoso tufo procedente de esta, contuvo la respiración para no acabar vomitando—. ¡Demonios, Hange! ¡¿A qué hueles ahora?! ¡¿Hace cuantos días no te bañas, joder?!

Dejando un sonoro beso en su mejilla, que lo hizo estremecer del asco, está finalmente se apartó.

—Me bañé ayer —señaló muy contenta, como si aquello fuese todo un logro—, pero llevo trabajando desde hace unos días en algo nuevo y el olor de algunos ingredientes es muy fuerte.

Al pensar en las pobres almas que compraban la medicina natural de Hange, Levi sintió verdadero terror.

—Joder, cuatro ojos, vas a matar a alguien un día de estos.

—¡Claro que no! Sé perfectamente lo que hago. Soy química, ¿recuerdas?

—Lo que eres es un puto peligro para la sociedad, pero nadie ha tenido el sentido común de encerrarte —contraatacó él—. Y, por cierto, ¿qué mierda haces aquí?

—Traje la comida a Erwin, pero también preparé para ti, así que no te pongas celosito, enano —le dijo, estirando una mano y apretando su mejilla, ante lo que Levi le dio un manotazo para que se apartara—. Sin embargo, también vine por otro motivo.

La forma en que dijo aquello, como si fuese algo de vital importancia, hizo que su corazón se encogiera del miedo. Cada vez que Hange era tan seria con algo, siempre, siempre la cagaba.

—Por favor, vete antes de que desee matarte. Llevo casi un mes sin dormir bien —imploró a esta con lo último que quedaba de su buen corazón.

Su amiga, por supuesto, hizo caso omiso de su ruego y solo sonrió.

—Tú nunca duermes bien, Levi; demasiado estrés y falta de sexo. Por eso decidí ayudarte.

Él tembló de terror.

—¿Te estás ofreciendo como voluntaria?

La carcajada de Hange fue tan estridente que lo hizo fruncir el ceño.

—¡Claro que no! ¿Por qué querría estar contigo si tengo a Erwin? Y eso sin contar que soy una mujer fiel y tú no cumples ni mis estándares más mínimos, enano —aclaró con una sonrisa—. Además, a ti ni siquiera te gustan las mujeres.

—Entonces, ¿qué idea de mierda es la que tienes ahora? —Nada más preguntarle, esta tendió un sobre blanco hacia él; un sobre tan común, sencillo y aburrido, que Levi tuvo un mal presentimiento, por lo que intentó devolvérselo—. No lo quiero, gracias.

—Los obsequios no se rechazan —insistió Hange, volviendo a poner el sobre en su mano—. Junio ya acaba, por lo que ahora predomina Cáncer.

—¿Y qué desgracias me traerá eso, según tú? —preguntó a su amiga con sospecha.

La sonrisa de Hange fue enorme.

—¡Ninguna! Tendrás unos días muy agradables, Levi. ¡El amor está en el aire para ti! Por eso te doy este obsequio.

—¿Y qué es? —preguntó él con más miedo todavía.

—Que poco imaginativo eres, enano, ¿qué más va a ser? ¡Por supuesto que son pases de una noche para un motel!

Sintiéndose enrojecer de ira y vergüenza, Levi dejó caer el sobre, como si este quemara.

—¡Hange! —rugió, pero la muy idiota rompió a reír nuevamente.

—¡Dios, que cara has puesto! Los ojos han estado a punto de salírsete; pero tranquilo, solo son un par de entradas libres para el cine, así que no te emociones mucho.

—¡¿Quién mierda se estaba emocionando?! ¡¿Y por qué debería querer entradas para el puto cine?!

—Para ir con Eren, por supuesto. Apuesto que aún no han tenido una cita como corresponde. Pobre chico.

—Hange, ¿qué debo hacer para convencerte de que entre nosotros dos no hay nada? Le saco quince años, joder. Quince putos años. Cuando yo estaba acabando la escuela, él ni siquiera sabía limpiarse solo el culo.

—Esas son cosas sin importancia cuando hay amor en una pareja, Levi. Míranos a Erwin y a mí. Nadie creía que seríamos felices, y llevamos juntos doce años.

—Yo aún no me lo creo —masculló él, pero solo suspiró y volvió a tomar el maldito sobre, resignado—. Dudo que las vaya a utilizar, pero gracias, supongo.

Una nueva sonrisa cargada de malicia asomó a los labios de su amiga.

—Oh, lo harás, enano. Créeme.

—¿Cómo estás tan segura?

—Porque me lo han dicho las estrellas.

Viéndola salir de la estancia, tan contenta y campante, Levi no pudo más que maldecir al zodiaco, a las estrellas y a todas esas mierdas que habían acabado por joder el cerebro de aquella demente.

Iría caminando de la Tierra a la Luna antes de pedirle una cita a Eren.


Tal como venía ocurriendo todo aquel mes, Eren sintió que el rostro le estallaba en rojo furioso en cuanto Levi se acercó para supervisar su trabajo de ese día.

Ya pasaban de las nueve, pero ambos todavía seguían en la oficina. Él acababa de terminar las primeras ilustraciones que debían entregar a Farlan al día siguiente, por lo que se sentía muy orgulloso del resultado; no obstante, en cuanto notó al otro mirando sobre su hombro hacia la pantalla de la computadora, tan cerca que notaba su calor, su corazón comenzó a correr como una locomotora sin frenos y creyó morir.

Eren llevaba todo ese mes haciendo enormes esfuerzos por no prestar oídos a los rumores que lo emparejaban en una relación con Levi, pero le costaba, más aún cuando en un comienzo temió que su jefe desease despedirlo para así eliminar el problema de raíz; no obstante, a medida que los días pasaban y este no hacía nada, comenzó a preguntarse el porqué. Era evidente que a Levi no le hacía ninguna gracia que todos en la oficina creyeran que mantenían un romance, pero poco a poco él había empezado a comprender que aquella molestia se debía más a que eran jefe y subordinado, respectivamente, que al hecho de que ambos fuesen hombres.

Y fue allí cuando comenzaron sus desgracias, se recordó, porque nada más caer en que a Levi podían interesarle los chicos, Eren se volvió muy consciente de su presencia, ¡muchísimo! Y si ya antes las cosas con su jefe eran difíciles, sintiéndose morir aterrorizado cada vez que estaban juntos, ahora se moría doblemente, ya que no solo tenía miedo, sino que disfrutaba el tenerlo, convirtiéndose en todo un masoquista. Además, como era Levi quien supervisaba su trabajo, pasaban mucho tiempo a solas, lo que había convertido esas últimas semanas en un castigo para él.

De la noche a la mañana Eren no solo comenzó a notar todas aquellas cosas que antes pasaba por alto, como lo bonitos que eran los ojos de este —cuando no lo miraban con odio y desprecio— o lo agradable que era su voz —cuando no lo estaba regañando y maldiciendo—, sino que también terminó descubriendo que la admiración que sentía por el otro era mucho más que eso; el problema, sin embargo, era que ni siquiera tenía demasiado claro si quería gustarle a Levi. Con aquel carácter tan terrible y quisquilloso, de seguro ser su pareja debía resultar tan espantoso como caminar descalzo por ascuas ardientes.

Aun así, en cuanto contempló aquel atractivo rostro a tan solo unos pocos centímetros del suyo, pensó que quizá, solo quizá, no fuera tan mala idea arriesgarse. Lo peor que podría ocurrirle sería recibir un rechazo, y un par de golpes tal vez; pero aquello no era nada que no pudiese aguantar.

Dios, de verdad era un masoquista.

—Oh, nada mal, Jaeger —murmuró Levi, posando una mano sobre su hombro, haciéndolo respingar. Volviendo la mirada en su dirección, este frunció el ceño al mirarlo—. Oi, ¿te sientes bien? Tu cara está roja.

Al sentir el dorso de la fría mano de Levi posarse contra su frente, Eren quiso morir; más todavía cuando aquellos ojos lo examinaron con preocupación.

—Sí, sí, estoy bien. Es mi tono natural —se apresuró a mentir, logrando que el ceño del otro se frunciera aún más.

—Sí, claro, rojo como un puto tomate podrido. Que mocoso más mentiroso —lo regañó, dándole una palmada en la frente—. Venga, levanta el culo y ordenemos esto para poder marcharnos a casa. Mañana tenemos la reunión con Farlan a primera hora.

Nada más oír el nombre de su cliente en labios de Levi, el humor de Eren se ensombreció por completo. Cierto era que Farlan le agradaba, pero la cercanía que este tenía con Levi lo enfurecía. Odiaba lo muy amigos que los dos eran, porque sabía que aquello lo dejaba totalmente fuera.

Por eso, mientras ayudaba a ordenar los fólderes, mandó su sentido común al demonio y preguntó a su jefe:

—¿Le gustan los hombres?

El rostro de Levi, habitualmente inexpresivo, se llenó de asombro al oírlo.

—Tch, ¿a qué viene esa pregunta? —protestó, apartándole la mirada de inmediato.

—A que… tengo curiosidad —respondió Eren, intentando no acobardarse—. No parece molestarle mucho el que todos piensen que somos amantes.

—¡Claro que me molesta! ¿Pero qué quieres que haga? ¿Qué comience a repartir golpes y partir huesos?

Eren se lo pensó un momento, jugueteando con su colgante, pero luego negó.

—No, eso estaría mal.

—¡Por supuesto que estaría mal, mocoso descerebrado! Espera, ¿realmente te lo pensaste?

Justo cuando él iba a defenderse, las cosas comenzaron a joderse, como siempre. Dio un paso en dirección a Levi para explicarse, pero terminó enredándose con un cable bajo el escritorio, arrasando no solo con todas las carpetas que el otro había ordenado, sino que también con este que intentó sujetarlo, por lo que ambos terminaron cayendo al piso siendo un desastre de miembros enredados, papeles regados, gruñidos, quejas y maldiciones.

—¡Joder! ¿Por qué siempre ocurren desgracias cuando estoy contigo, Eren? ¿Naciste un martes trece? ¿Maldijeron a tu madre cuando te esperaba o qué mierda? Demonios, si tienes la suerte del culo.

—Mi suerte no era así de mala hasta que lo conocí, así que la culpa perfectamente podría ser suya —se defendió.

—¿Y quieres que siga empeorando? —lo amenazó Levi, presionando dolorosamente su codo contra sus costillas—. Mierda, deja de decir tonterías y mejor ayúdame. Creo que mi camisa se trabó con tu cinturón.

Dispuesto a obedecer, Eren tanteó a ciegas e intentó hallar el problema; no obstante, teniendo a Levi tan cerca, perdió el poco sentido común que le quedaba y le dijo sin más:

—A mí sí me gustan los chicos, de hecho, me gusta usted, aunque es una opción espantosa a mi parecer. No solo tiene muchos defectos, sino que también un carácter terrible y siempre me trata mal.

—¿Te me estás declarando o me estás insultando? —gruñó su jefe cuando él tironeó de la camisa trabada. El horrible sonido de rasgado que siguió a su forcejeo dejó ver un largo tajo en la prenda, casi partiéndola en dos—. ¡Jaeger!

—¡Lo siento! —se disculpó él, asustado—. Y me estoy declarando. Me gusta, así que piénseselo, ¿está bien?

El pálido rostro de Levi dio paso a un rosa tenue, algo que a Eren le resultó muy lindo. Sin pensarlo mucho, tiró de la corbata de este, acercándolo para dejar un corto beso sobre su mejilla.

El ahogado gemido que oyeron los hizo volver el rostro, encontrándose con Rico, quien los miraba con sus ojos grises muy abiertos tras las gafas.

—Oí un golpe y… —Callando al ver la comprometedora posición en la que estaban, con Eren tumbado y Levi encima, frunció los labios y dijo—: Realmente eres despreciable, Ackerman.

Dejando escapar un suspiro al verla marchar, Levi apoyó la frente contra su hombro.

—Jaeger —fue todo lo que dijo, pero Eren no pudo evitar reír, debatiéndose entre los nervios y la diversión, entre la ansiedad y la ilusión. Se había confesado y seguía vivo, y aunque no obtuvo un «sí» por respuesta, tampoco fue un «no» rotundo, así que seguía teniendo esperanzas.

Enamorarse de alguien como Levi era prácticamente un viaje de la Tierra a la Luna: difícil, complicado y con mil cosas que podrían salir mal; aun así, tenía seguridad de que, si este le daba una oportunidad, lo que obtendría al final de su aventura sería una fantasía maravillosa.


Lo primero, como siempre, muchas gracias a todos quienes hayan llegado hasta aquí. Espero que el capítulo fuese de su agrado y valiera la pena el tiempo invertido en él.

Lo siguiente, es felicitar a todos los Cáncer que hayan cumplido o cumplan por estos días. Espero que este nuevo año llegue lleno de buenos deseos, oportunidades y amor para ustedes, así que, ¡muy feliz cumpleaños!

También me gustaría disculparme por lo tarde que ha salido esto hoy, pero tuve un montón de deberes para la universidad y ando un poquito agripada, así que la última revisión se me hizo muy cuesta arriba; aun así, confío en que el capítulo les haya gustado, dedicado con todo cariño a los Cáncer, lejos el signo más romántico de todo el zodiaco, así que por eso mismo esta vez tuvimos una declaración de amor por parte de Eren, aunque siendo Eren con su mala suerte, por supuesto, jaja. Ya para el próximo mes tendremos un poquito de celos posesivos, marcando territorio con los Leo, y descubrir si Levi realmente se pensará esa propuesta o no; si le dará una oportunidad a Eren o no.

Para quienes leen el resto de mis historias, les recuerdo que la actualización del fin de semana será para In Focus, si no hay ningún retraso y la gripe no acaba por tirarme a la cama. Confiemos en que no y que todo resulte según los planes.

Una vez más agradezco a todos quienes leen, comentan, envían mp's, votan y añaden a sus listas, favoritos, marcadores y alertas. Son siempre la llamita que mantiene encendida la hoguera.

Un abrazo a la distancia y mis mejores deseos para ustedes en estos tiempos difíciles.

Tessa.


levidarkangel: Como siempre, muchas gracias por seguir al pendiente de la historia. Me alegra que el capítulo anterior te gustase; espero que este también y te haya divertido.

Tal como dices, Levi tiene todo en contra, jaja. Prácticamente Hange y Erwin ven a Eren como la posibilidad para emparejar a su hijo díscolo, así que están decididos a juntarlos; y bueno, la mala suerte de Eren no deja de jugarles en contra metiéndolos en muchos problemas, aunque viéndolo de cierta manera podría ser hasta buena suerte, ¿no? Jaja.

Así que ya solo queda esperar para ver cómo avanza esta relación y si pronto acabarán emparejados o no.

Espero de corazón que tanto tú como los tuyos se encuentre muy bien, y que la pandemia te esté siendo llevadera dentro de lo que se puede.

Un enorme abrazo y mis mejores deseos para ti.