Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.
Hola de nuevo, ha pasado tiempo desde mi última actualización, pero puedo jurarles que pasé días y días mirando el documento sin poder avanzar una simple palabra, y bueno, no es como si los capítulos fuesen muy largos ¿cierto? Así que volveré a actualizar la próxima vez que logre terminar un capítulo, gracias por todo el apoyo, sus reviews, sus follows y favoritos.
Gracias por todo, nos leeremos pronto, cualquier cosa, no duden en decirme 💖
El camino a Hogwarts para Scorpius fue cansado, terminar con chico Hufflepuff no había sido tan sencillo, por un momento, al pensar que era mayor que él lo aceptaría fácil, pero no, se había enfadado demasiado, y amenazado con hablar sobre las cosas que habían estado haciendo antes de las vacaciones.
Aquello lo inquietaba demasiado, esa "etapa" suya, no la había hablado con nadie, se removió, levantando la vista hasta su mejor amigo, para su desgracia, el vagón en el que estaban, también era ocupado por James Sirius y Alex.
—Sabes algo, Albus –habló sin observarlo.
—Dime –cuestionó el moreno de ojos esmeraldas, quitando su vista de una revista que Alex le había prestado, la portada era de materiales de mantenimiento para escobas, pero el contenido eran brujas desnudas en posiciones diferentes –te la prestaré si la quieres –señaló la revista.
—No me interesa –comentó, llamando la atención de Alex.
—Ah, no sabía que ya habías tenido tu primera vez, no lo has comentado todavía ¿con quién fue?
—Con un chico de Hufflepuff –informó, restándole importancia.
— ¿Un chico? –Preguntó Alex, entrometiéndose, como Scorpius lo predijo, sus ojos grises se posaron en el chico, y después en Sirius Potter, que estaba concentrado en el pergamino en sus manos.
—Me gustan los chicos, no las chicas –informó para todos, aunque sólo dos personas le estuviesen poniendo atención, irritándolo más de lo que esperaba.
—Pero ¿y las chicas con las que salías? –Cuestionó Alex.
—Deberías dejar de entrometerte en algo que no te importa –comentó James serio, observando a su amigo –y concentrarte más en esta respuesta que tienes mal.
—Bueno, es algo de lo que se iban a enterar llegando al colegio, supongo –se encogió de hombros Scorpius.
—Espera ¿regaste el rumor antes de decirme a mí, que soy tu mejor amigo? –bufó Albus.
—Al parecer, Albus, no prestas demasiada atención –comentó James –deberías ser más respetuoso.
—Lo dice quien está ignorando toda mi confesión ¿no es así? –Se burló Scorpius –no estuviste escuchando, porque estabas prestando atención a ese pergamino, y no, Albus, no regué el rumor antes de decirte a ti –frunció el ceño, y guardó silencio un momento.
—Entonces ¿por qué todo el colegio ya lo sabrá y yo apenas lo sé?
—A lo que se refiere tu amigo, es que el chico de Hufflepuff con el que estuvo saliendo, comenzará a decirle a todo el que esté dispuesto a escuchar, que a Scorpius Malfoy le gustan los chicos, y no las chicas –comentó James.
—Ah, sí estabas prestando atención, después de todo, te gusta oír las pláticas ajenas mientras finges que no –se burló el rubio.
—En realidad, creo que gran parte del tren escuchamos su pelea –argumentó James, sin darle importancia.
Así que él estaba en esa parte del tren cuando estaba terminando a chico Hufflepuff, una extraña sensación se extendió cuando Alex bromeó sobre si lo iría a defender y el chico había repuesto con un simple y vago "sí".
—Dime ¿qué fue el chisme que había en la cocina antes de que Ted nos llevara a la estación? –preguntó Albus.
—Mis padres estaban castigando a Lily –respondió James tranquilo.
—Castigando ¿qué hizo ahora? –Frunció el cejo Alex.
—Se metió a mi cuarto y arrancó hojas de mi blog membretado, ya le había dicho que no lo hiciera, bueno, no hizo caso, tuve que decirles a mis padres.
— ¿En serio las tienes contadas? –Cuestionó Scorpius.
—Desde luego que sí, fueron un regalo de mi padre, sólo les uso para asuntos importantes del colegio, y como casi no hay, cuando falta un puñado, sin duda se nota.
—Eres un obseso del control, Jamie, no sé cómo podemos ser amigos, tú siempre tan organizado y yo un caos.
—Es cierto.
La charla se alejó cada vez más de lo que les había confesado y gran parte de él se relajó, sabiendo que su mejor amigo no tenía problema alguno con sus preferencias sexuales, no le interesaba lo que todo el colegio estuviera diciendo las siguientes semanas al respecto.
Tal como el rubio lo había sospechado, al llegar a Hogwarts, todo el castillo era un hervidero de chismes, incluso los fantasmas estaban cuchicheando al respecto, pudo ver la sonrisa malvada de chico Hufflepuff por haberlo sacado oficialmente de la alacena en donde había vivido, ahora todo el colegio sabía que a él le gustaban los chicos, y no las chicas.
—Tienes que estar tranquilo –comentó Alex, pasando un brazo sobre los hombros de Scorpius –no eres el único en el colegio que le gustan los tipos ¿o sí?
—Por fortuna no –admitió tenso.
—Bueno, entonces, antes las chicas se te lanzaban porque pensaban que eran tu preferencia, ahora tendrás chicos tras de ti –le guiñó un ojo –si alguien te molesta, cuentas conmigo y James ¿cierto, Jamie? –la vista de los dos fue hasta el chico.
Scorpius notó como James Sirius Potter estaba perdido en sus pensamientos mientras sus ojos estaban puestos en Violet, aquello le irritó por completo.
—Jamie –lo golpeó, dándole un codazo.
—Perdón, perdón ¿me decían? –Los observó.
—Le decía a Scorpius, que si alguien le molesta, puede contar con nosotros ¿cierto?
—Desde luego, no pienso usar mi posición de Perfecto para eso, pero sí –asintió.
—Prefecto –corrigió Scorpius.
— ¿Qué, perdón? –Se inclinó sin comprender.
—Dijiste Perfecto, y no Prefecto.
—Sí, eso, lo lamento –observó sobre su hombro, la chica que le gustaba al primogénito Potter, estaba a pocos metros de distancia de él, así que Alex rio divertido.
—Siempre eres un desastre cuando ella está cerca, chico –negó.
—Me gusta, por eso.
—Tan simple como eso –murmuró Scorpius.
—Es simple, aunque no tanto admitirlo frente a la persona que te gusta –se acomodó su túnica.
—Eso es más sencillo ¿qué tienes que perder? –Interrogó el rubio.
—Bueno, Scorpius, tú y yo no podríamos ser más diferentes –admitió tranquilo –tengo que irme, con permiso.
El chico huyó cuando la chica estaba a nada de acercarse hasta ellos, Scorpius sabía la razón, había estado compartiendo lechuzas con ella, fingiendo ser Sirius Potter, mostrando una faceta del chico que no existía para atraerla a ella, ahí estaba la venganza de Albus, que él había planeado y ejecutado.
—No sé la razón por la que le gusta, pero son sus gustos –se burló Alex –te dejo, pero mucha suerte con tus futuros pretendientes.
—Gracias, supongo –sonrió.
—Y en serio, si ese chico intenta algo, no dudes en venir, somos tus amigos.
Golpeó la espalda de Scorpius y se alejó, dejándolo sorprendido ¿realmente eran sus amigos? Bueno, de Albus sabía que sí, aunque en ese momento estuviera con su novia, era comprensible, no la había visto en todas las vacaciones.
Se sintió incómodo siendo el centro de miradas, normalmente no le incomodaba, pero había sido forzado a salir de la alacena, no había sido decisión propia, no quería pensar en que aquello llevaría a que su padre se enterara, esa misma noche, ya en la seguridad de su habitación, le escribiría a su progenitor, y le contaría con lujo de detalle todo.
—M—
James Sirius doblaba con violencia su ropa, y se enfadaba más cuando su estado de humor provocaba malos dobleces, así que la sacudía y volvía a doblarla.
—Tranquilízate un poco, Jamie –pidió Alex.
—No comprendo ¿por qué de la nada, Violet me observa y me sonríe? –Bufó –es como si hubiese algo que me estuviera perdiendo.
—No eres tú, así que un poco de control.
—Tú eres el que siempre me regaña por no ser más abierto emocionalmente ¿no es así?
—Bueno, amigo, muéstrame esa ira arrojando tu ropa al baúl sin doblarla –le sonrió.
Sirius giró la cabeza hasta su amigo como si fuese un muñeco diabólico, en una película de terror, así que Alex soltó una risa divertida, y para su sorpresa, el moreno arrojó la ropa sin doblar, irritado, cerrando de golpe y después, sentándose sobre el objeto, más que nada, para obligarse a sí mismo y su insoportable TOC, dejar las cosas así.
—Vaya, me sorprendes, avanzas más rápido en inteligencia emocional –se burló.
—Ya, como sea, lo mejor será dormir.
—Claro, claro.
La habitación se hundió en el silencio y después los ronquidos de los compañeros de James musicalizaron la noche, pero él no podía dormir, estaba inquieto, la conducta de Violet hacia él, cuando jamás había visto en su dirección con ese interés lo ponía ansioso.
Se levantó refunfuñando, no sabía que tanto era la ropa desdoblada y qué tanto era la chica, así que al menos una parte de su cerebro podría calmarla, ya en aquel silencio pudo doblar bien su ropa, y cuando notó el uniforme de su amigo por si ningún lado, abrió el baúl y puso un buen orden, que no le caería mal.
Una vez con su cerebro tranquilo porque todo estuviera ordenado y bien acomodado, pudo dejarse dominar por el sueño, ya después tomaría valor para poder investigar qué era lo que le ocurría a Violet.
Posiblemente, y sólo posiblemente, esa era la oportunidad que le había pedido a Merlín, para poder hablar con ella e invitarla a salir, si eso sucedía, sin duda sería el tipo más afortunado y feliz sobre el mundo mágico, su cerebro se relajó aún más, cuando comenzó a pensar en posibles nombres para sus hijos con Violet.
