Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.

Hola otra vez, bueno, igual que con el capítulo pasado, ya ha pasado un tiempo desde que actualicé, ya sé que no tengo perdón de Yisus, porque los capítulos son tan cortos que parecen un mal chiste, pero aquí estoy, con un nuevo capítulo, esperando que sea de su agrado, muchas gracias por todo el apoyo que me dan, muchas gracias por sus lecturas, reviews, favoritos y follows, significan mucho para mí.

Gracias por todo, nos leeremos pronto, cualquier cosa, no duden en decirme 💖


La lechuza se puso en su mesa de noche, observó a todos lados para asegurarse de que nadie estaba prestando demasiada atención a ese detalle.

La lechuza a la que su mejor amigo le había lanzado un hechizo para asegurarse de que entregara la correspondencia de James a ellos le regresó la mirada, extrañamente la sensación de culpa se extendió por todo su cuerpo, ya no estaba muy seguro de querer continuar con aquella broma, después de todo, era algo bajo y cruel lo que hacía.

Harry Potter le había aclarado a su hijo mediano, la razón por la cual le negó el permiso para no ir esas vacaciones, y no era otra sino que se iría de misión, y quería tener a su familia junta, por si era la última vez que los veía; sin embargo eso no detuvo para nada el plan que había hecho, Albus quería seguir con aquello sin importar nada.

Echó una rápida mirada a la nota, había un muy amplio texto detallando lo que le había provocado a Violet ver a James Sirius la noche anterior, y lo decepcionada que se sintió cuando escapó de ella.

Más bien de sus garras, pensó Scorpius, con el ceño fruncido y un repentino dolor de cabeza, tenía que contestar aquella nota, pero la pregunta era ¿seguiría el juego? ¿O cambiaría la táctica y haría que Violet dejara en paz a James?

—Ah, Violet contestó –soltó Albus arrebatando la nota.

—Sí, lo hizo, al parecer, logramos que se interesara en tu hermano.

—La verdad es que eso mata el plan, lo que quería era que lo rechazara en público, no facilitarle el camino a mi hermano.

—Que por cierto, no sé si notaste que por robar sus hojas membretadas, hemos metido a Lily en serios aprietos –murmuró.

—Y sigues, comenzaré a creer que realmente eso de que te gustan los chicos es pura parafernalia para terminar diciendo que la que te gusta es Lily Luna –frunció el cejo.

—Lily es una niña, ni siquiera ha entrado a Hogwarts –comentó con disgusto el rubio.

—Ah, no me digas que te tragaste el cuento que eres un adulto al entrar a Hogwarts –lo observó atento –no es cierto, nosotros también seguimos siendo unos niños, pero ve, ya corrompiste tu virginidad –se burló Albus –además, tú fuiste el que dijo que mi hermanita está loquita por el amigo de James.

—Puede ser un crush infantil ¿no lo has pensado?

—No, sólo he pensado que es demasiado promiscua, ya lo hablamos ¿no?

—Sí, sobre su embarazo a los quince –asintió nada feliz, pero aun así, creo que Alex es simplemente su crush infantil –se encogió de hombros –pudo pasarle conmigo –bromeó.

—Claro que no –hizo mala cara –no es como si le gustase Teddy –negó Albus –le gusta Alex porque es promiscua, no porque sea un enamoramiento platónico, para eso estaría Ted.

—Claro ¿y por qué Ted? –elevó una ceja.

—Si lo piensas bien, él es un amor realmente imposible para ella, un amor que por la diferencia de edad sería imposible.

—Alex tiene seis años más que ella, no es como si fuese solo unos meses mayor.

—Dime algo, Scor, pero sé honesto conmigo ¿por qué siempre defiendes a Lily? Ya te lo dije, es claro que ella te aborrece, pero tú, en lugar de ponerte de mi lado, te pones del de ella, y eres mi amigo.

—Tú lo has dicho, Alby, soy tu amigo, no tu porrista o algo por el estilo, sé que es algo que a ti te cuesta mucho, pero yo intento, en medida de lo posible, ser una persona imparcial, sin dejarme llevar por mi propio criterio.

—Ahora escucho a James a través de ti, no a ti.

—Eso no es verdad –contestó completamente ofendido Scorpius.

—Sí, lo es, admítelo, esa es la filosofía de vida de James, es lo que él hace en la mayoría de las cosas, en lo único que no es así, es cuando se enamora, ahí está, cree que el éxito de Violet con los chicos son sus hoyuelos, y no su…

—Contrólate un poco –lo reprendió el rubio.

—Tú igual, ya tengo suficiente con soportar a James, no quiero que mi mejor amigo se comporte como él.

—Tu hermano y yo somos completamente diferentes, Albus –comentó serio.

—Bueno, con que no salgas que en vez de gustarte mi hermana, te gusta mi hermano, todo bien –admitió –llevaría mejor que te enamoraras de Lily, no soportaría que te enamoraras de James.

—No escuchaste cuando te dije que tu hermano y yo somos completamente diferentes, él es mi anti-tesis.

—Muchos dicen que los opuestos se atraen ¿no?

—Tu hermano está enamorado de Violet, una mujer, somos completamente incompatibles.

—Bueno, nunca dije que él se fijaría en ti, claramente dije que no soportaría que te enamoraras de él.

—Eso jamás pasará, tu hermano me fastidia demasiado como para que yo me fije en él.

—Eso me deja tranquilo –admitió –ahora, contesta esa nota.

La mirada gris de Scorpius se posó de nuevo en la nota, y con tal de demostrarle a su mejor amigo que él jamás se fijaría en su hermano, y eso implicaba no sentir ninguna clase de empatía por él, sacó una hoja membretada y la punta de su pluma se sumergió en la tinta, para comenzar a escribir un montón de estupideces para Violet.

—M—

James Sirius Potter se removió incómodo en su lugar, se sentía completamente incómodo, estaba siendo observado por un grupo de chicos de quinto año; no sabía la razón, pero no tenía que ser algo bueno, ya que lo observaban, cuchicheaban y después reían discretamente para que no fueran sacados de la biblioteca.

Si no fuese porque realmente quería terminar sus deberes, regresaría a la torre de Gryffindor y se quedaría en una de las butacas, terminando de memoria todo el material que hubiese podido leer.

Sus ojos se posaron en la figura de Violet, que apenas entró al lugar, su mirada se posó en él, le sonrió dulce y le saludó con la mano, dejándolo sorprendido.

¿Cuál era el nombre que más le había gustado de la lista que había hecho antes de quedarse dormido? Los dientes derechos y blancos de Violet le hicieron olvidarlo por completo, incluso el hecho de que estaba poniendo cara de bobo al verla.

La chica comenzó a caminar en su dirección.

Ninguna criatura en el mundo mágico era hubiese sido más rápida que James al momento de huir de ella, arrojó todo dentro de su mochila, y escapó tan rápido, por una ruta alterna a ella.

Si de la nada ella comenzó a notarlo, algo debió pasar, y había sido muy discreto cuando se trataba de observarla, Violet no lo había notado nunca en el pasado, para que de la nada, comenzara a saludarlo.

Llegó rápidamente a la torre de Gryffindor, se sentó junto a su mejor amigo e hizo un sonido de enfado cuando notó que la tinta se había derramado en todas sus cosas.

—Sin duda eso debe provocarte una urticaria mental ¿no es así?

—Era todo mi pergamino –observó a su amigo –y la mayor parte de mi tinta.

—Puedes comentarle a los profesores, creo que no dudarían jamás de ti, siempre tan comprometido con las cosas.

—Por eso mismo, papá le pidió al profesor Smith, que me diera clases extras de defensa contra las artes oscuras.

—Clases extras ¿por qué? –Preguntó confundido Alex.

—Quiere que comience a prepararme para la Academia de Aurores.

—James ¿realmente vas a aplicar? –Preguntó sorprendido.

—No –comentó.

—Menos mal, por un momento pensé que…

—Papá logró un trato, si yo entrenaba, duplicaba las clases necesarias, podía tomarme solo dos años después de Hogwarts salir de la Academia, así que no voy a aplicar, porque técnicamente, ya estoy ahí –soltó sin darle importancia.

—Creí que te dedicarías a leyes, como Ted –murmuró –desde que nos conocimos en primer año, dijiste que a eso querías dedicarte y vas a cambiarlo de la nada porque tu papá te dijo.

—Mi papá quiere apoyo en su trabajo, y sabe que Albus no lo hará, y Lily es muy pequeña para seguir con sus pasos.

—Sí, Albus tiene su propia vida, y hará lo que quiera, en eso estoy de acuerdo con él, y no, Lily hará lo mismo, seguirá sus sueños, no se quedará en casa o seguirá los pasos de su papá.

—Ella está más preocupada por en qué casa de Hogwarts quedará qué otra cosa –negó –y no la culpo, todos a esa edad nos preocupamos por eso –se encogió de hombros.

—No, sólo tú y Lily, si acaso Hugo y Rose, porque sus padres son unos exagerados, volvemos a lo mismo, Albus es un ser libre, por eso quedó en Slytherin.

—Más bien, todo es su venganza –comentó sin darle importancia.

—Venganza ¿querer una vida?

—No, porque no obtuvo lo que quiso, quedarse en Slytherin fue su forma de vengarse de papá, igual que hacerse amigo de Scorpius Malfoy, solo porque él quería ir a Durmstrang, y papá no quiso enviarlo allá.

—Las amistades no se eligen, y Malfoy también es nuestro amigo.

—No, es el amigo de mi hermano, solo eso.

—Pues te sientas y platicas con él, como si fuese tu amigo.

—Solo soy amable con él, con todo el mundo intento serlo.

—Pues yo le ofrecí nuestra ayuda por si lo molestan, y dijiste…

—Desde luego, él es un niño, nadie debería molestarlo.

La mirada de Alex se posó en su mejor amigo, que seguía sacando sus cosas de la mochila, y por su actitud de imbécil, se sintió agradecido que eso le hubiese pasado a sus cosas.

—Iba a decirte algo que me enteré, relacionado a Violet, pero te comportaste como un imbécil, así que no te diré, no lo mereces.

—Si dices que no lo merezco, debe de ser así –admitió.

—Ni siquiera porque es relacionado a Violet insistes al respecto –resopló, poniendo los ojos en blanco.

—Ya dijiste que no me dirías ¿por qué molestarte insistiendo?

—A veces me pregunto si le dieron el bebé correcto a tus padres en San Mungo –puso los ojos en blanco.

—Nací en Grimmauld Place –le recordó.

—Ya, lo más seguro es que Kreacher te alimentó con excremento de doxy o intercambió personalidad contigo –comentó.

—Vaya que estás enfadado –comentó tranquilo James.