Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.
Hola de nuevo ¿cómo les va? Espero que muy bien, muchas gracias por todo el apoyo que me dan con esta historia, escribirla me gusta mucho, en serio, y espero que a ustedes también les esté gustando, voy a intentar actualizarla cada miércoles, gracias por todo y nos leeremos pronto.
Gracias por todo, nos leeremos pronto, cualquier cosa, no duden en decirme 💖
Suspiró un poco frustrado, había estado distraído durante todo su entrenamiento, eso era seguro, por lo tanto, el rostro del profesor Smith era una mueca de enfado, tenía la quijada apretada, sin duda pasaría su reporte más adelante.
—No sé qué es lo que está pasando contigo, eres siempre, tan dedicado, que me sorprende que estés… siendo un inútil completamente, James.
—Lo lamento, profesor –se disculpó.
—Deberías sentirlo, por hacerme perder mi tiempo, y por no hacer justicia al nombre que llevas, tanto tu padre como tu abuelo, eran magos diestros, sin embargo… tú, estás dejando mucho que desear ¿estás seguro de que sirves para ser un auror?
—Eso es lo que espero –admitió en un tono tranquilo.
—Los aurores no corren al peligro, James, si eso es lo que crees, estás muy equivocado –señaló el escudo de su túnica con la punta de su varita –realmente dudo que seas un Gryffindor de corazón, una persona valiente, comprendería lo que estoy diciendo.
—Bueno, el valor es algo completamente diferente para cada persona, profesor –comentó en un tono tranquilo, que enfadó al hombre.
—Hay una definición preestablecida para las palabras por algo ¿no es así? Que los cobardes busquen darle diferentes significados para justificar su falta de valor, es diferente ¿eres de esa clase de fracasados, James?
El chico se quedó callado, lo más probable es que lo era, la mayoría de las veces, justificaba su cobardía diciendo que no le gustaban los problemas innecesarios, era una persona pacifista y todo porque posiblemente tenía miedo de que los demás vieran por debajo de la máscara.
—Una vez más –ordenó el profesor, y espero que esta vez, puedas detener un ataque directo, yo dejaré de contenerme ¿lo comprendes?
—Sí, profesor –comentó, apretando su varita.
Las clases prácticas habían comenzado ese día, el hombre frente a James primero había querido que estudiara todo lo teórico, para que tuviera bases fuertes, supiera los diferentes hechizos y sus connotaciones, y según el tipo de duelo, supiera qué era mejor usar contra el contrincante, ahora que dominaba la teoría al cien por ciento, era momento de llevarlo a la práctica.
Donde era bastante malo, tenía miedo, y no comprendía la razón, la mano comenzó a sudarle de nueva cuenta, haciendo que se le resbalara la varita, el hechizo de su profesor lo alcanzó, lanzándolo contra el muro, el golpe lo dejó sin aliento, pero eso no detuvo al hombre de que siguiera atacándolo.
—En un enfrentamiento, los contrincantes no se detendrán a esperar a que te sientas bien, ni por muy hijo de Harry Potter que seas ¿comprendes eso? –Soltó indignado –así que deja de esconderte como la nenita que eres, y sal a enfrentarme.
Si aquella era la mejor táctica de Smith para enfadarlo, no le iba a funcionar para nada, porque, al menos para James, no le encontraba nada de malo con ser una nenita, su hermana era una nenita, y cuando se enfadaba, daba más miedo que su hermano Albus, incluso más que él podía provocar, así que ¿qué tenía de malo ser una?
Las chicas eran mucho más valientes que los chicos, y tenía un millón de ejemplos con los cuáles comparar al desempeño de los hombres, incluso en la historia.
El pupitre en el que se estaba escondiendo comenzó a flotar, y una vez desprotegido, su maestro volvió a atacarlo sin consideración alguna, lo estaba preparando para ser un auror, no para hacer pasteles y malvaviscos, de defenderse dependería su vida.
Pero ¿realmente le asustaba morir?
Cayó sobre su espalda, adolorido una vez que Smith se cansó de agitarlo por el aire, mareándolo un poco, una que otra vez, el techo le golpeaba en la cabeza de manera fuerte.
Se había dado cuenta de que su vida no le importaba lo suficiente como para querer defenderla, o aferrarse a ella como su padre, o la gente que había oído hablar de la segunda guerra mágica había dicho.
Era un cobarde, y no había antídoto para eso.
—Es todo por hoy –comentó su profesor, completamente furioso –te veré la próxima semana, y… aprovecha el tiempo, para saber si lo tuyo realmente es ser un auror, James.
—Tengo que ser uno –comentó.
—Por mucho que quieras, sino sirves para ello, lo mejor es que ni siquiera lo intentes, deberás comenzar a ejercitarte, a lo mejor eso pueda ayudar un poco en tu agilidad, porque por lo visto, tu cerebro solo da para los libros, muchacho, al final, el lado muggle de tu familia hizo mella en ti –comentó decepcionado –es una lástima que tus padres sean quienes son, eres un desperdicio de talento en esa familia –suspiró –ya, márchate.
—Hasta luego –comentó, dio un paso y sintió un tirón en un par de músculos, pero no dijo nada, simplemente salió del lugar.
—M—
Avanzaba tan rápido como podía, intentando no toparse con ningún prefecto haciendo rondas, su cabello estaba despeinado y su uniforme por sin ningún lado, no había nada como darse el lote con un desconocido para relajarse un poco sobre el chisme que lo tenía enfadado, se detuvo cuando vio una sombra quieta, se asomó un poco, la sombra de James Sirius era lo que le impedía el camino hacia las mazmorras.
Frunció el ceño, no le veía intención de moverse de donde estaba, y no le iba a quedar de otra que quedarse medio dormido ahí escondido, estaba cansado, aunque bastante relajado.
Los ojos grises del chico se entrecerraron cuando lo escuchó quejarse ¿estaba solo o con alguien? Se asomó un poco más para averiguarlo, así que lo vio un poco mejor, sin duda estaba golpeado y por la forma en que se le complicaba quitarse la túnica —posiblemente para observar cuánto daño tenía— el rubio tenía claro que la golpiza debió ser magistral, para reducirle tanto el movimiento, iba a salir de su escondite, pero alguien más giró por el corredor al otro lado de donde él estaba.
—Vaya, tuve que venir a buscarte, hoy no te toca hacer rondas –la voz de Alex relajó a Scorpius –ah ¿todo bien? –Preguntó.
—Todo en orden ¿por qué no lo estaría?
—No lo sé, porque es más de media noche, tu clase extra con Smith terminó hace tres horas, y tú no regresaste a la torre de Gryffindor.
—Temes que me vuelva un rebelde ¿no?
—Intentas bromear ¿ese profesor te está enseñando a ser un humano y no un cachorro de lobo? –Bromeó.
—Posiblemente.
La mano de Alex de estrelló en la espalda de James, y después lo empujó de forma amistosa, sin embargo el castaño no hizo ningún sonido de dolor, Scorpius volvió a observarlo con atención, frunciendo el cejo al notar que los golpes habían desaparecido.
Los ojos de Alex se toparon con él, que no se inmutó ni un segundo, regresó su atención a su mejor amigo.
—Vamos a la sala común, o un prefecto nos regañará.
—Soy un prefecto –le recordó James.
—Sí, pero estás fuera de la cama en un día que no es tu día de rondas, así que, amigo, estás rompiendo las reglas.
—Entonces es mejor que nos vayamos pronto, aunque realmente terminaré dándome un reporte, y a ti, porque rompimos las reglas.
Scorpius vio a Alex poner mala cara mientras James se alejaba tranquilamente, caminando normal, como si nada le doliera.
Aquello era sin duda bastante confuso para Scorpius, si James consideraba a Alex su mejor amigo ¿por qué había recurrido a un encantamiento glamur para ocultar sus golpes? ¿En qué riña se había metido?
El corazón del rubio se agitó, completamente preocupado, antes de que él y Albus comenzaran a hacerse pasar por él, y mandarle notas a Violet, ella salía con un tipo que se veía como todo un buen potencial a Mortífago de la nueva generación, posiblemente había hecho algo al respecto.
La mañana tardó demasiado en llegar para gusto de Scorpius, que se vistió y arregló tan rápido como pudo, y salió de la sala común sin esperar a su mejor amigo.
—Oye –le habló a James, cuando lo encontró.
—Ah, buenos días ¿puedo ayudarte en algo? –Cuestionó tranquilo, quitando la vista de la carta que leía.
—Bueno, yo –se acercó un poco inseguro al chico –tengo una duda.
—Si puedo disipar tu duda, con gusto –comentó tranquilo, bajando la carta y observándolo de forma tranquila, no había un solo golpe, en su rostro, y sus ojos azules estaban más opacos de lo que recordaba.
—Dime ¿el exnovio de Violet te ocasionó esos golpes? –Preguntó.
—Golpes –respondió –no sé de qué me estás hablando.
—Te vi en la madrugada –informó –antes de que Alex te encontrara, dime ¿por qué ocultarlos? Ir por ahí mostrando tu rostro golpeado te haría todavía más un sex simbol.
—Bueno, ahora que me has dicho que estabas fuera de la cama después de la hora permitida, tendrás detención, junto con Alex y conmigo, por una semana, después de clases –informó y dio un paso al costado para alejarse.
—Eres demasiado cobarde para mostrar los golpes ¿no es así?
James se detuvo ante las palabras de Scorpius, lo vio suspirar, así que volvió a girarse hasta el rubio.
—No me interesa ser el centro de atención en ningún aspecto –le informó –aparecer golpeado dará ideas que no quiero en la mente de las demás personas, van a preocuparse, y no es mi intención que lo hagan –se encogió de hombros –si eso responde tu pregunta, bien.
—No, no, no –se acercó el rubio, quitándose la máscara y colocando la verdadera cara, otorgándole una mirada desdeñosa patentada por los Malfoy –lograste engañarme, por un instante creí en tu mierda, de buena persona, pero eres solamente un hipócrita cobarde –se rió.
