Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.

Hola de nuevo, es miércoles otra vez, así que aquí estoy, subiendo otro capítulo nuevo, y esperando que la historia les siga gustando tanto como a mí me está gustando escribirla, bueno, quiero decirles que, si las cosas siguen conforme lo planeado, estaré actualizando los sábados también, gracias por el apoyo.

Gracias por todo, nos leeremos pronto, cualquier cosa, no duden en decirme 💖


Scorpius se alejó, con la respiración completamente agitada, sin embargo no le intereso recuperarse del todo, volvió a unir sus labios en un apasionado beso con el chico de Gryffindor, sintió las manos del cazador desabrochando su pantalón, introduciendo su mano, sintió el calor en su miembro, gimiendo ante el acto, el jugador sonrió en los labios de Scorpius.

—Es una lástima que esté en mi último año –comentó el chico, besando el cuello de Scorpius –y que aceptaras que eres gay hasta este año.

—No hay que perder el tiempo hablando ¿te parece? –Sonrió irritado.

—Bien –lo giró con brusquedad.

Scorpius gruñó cuando su mejilla se pegó con brusquedad a la barda, los dedos de la mano izquierda del Gryffindor se enterraron en la otra mitad de su rostro.

—Vamos al grano, que es la única razón por la que estás aquí.

El rubio cerró los ojos fuertemente, separando los labios bruscamente para soltar un fuerte gemido.

Era el séptimo chico de la semana, y apenas era martes, Albus ya le había dicho que tenía que comportarse, que no podía ir por la vida acostándose con cada tipo que se lo propusiera, el colmo había sido cuando se había rebajado tanto, como para meterse con un Gryffindor.

Se mordió el labio de nuevo, esta vez más fuerte, cuando sintió su cara libre, porque estaba siendo estimulado por el chico que no había dejado de arremeter contra su cuerpo.

Soltó una risa divertida cuando dejó de ser aprisionado por completo contra la barda, se giró hasta el chico que ya había comenzado a vestirse.

—Fue divertido, gracias –soltó el rubio.

—Divertido –repitió, enfadado.

—Sí ¿hay algo malo con que fuera divertido? La pasé bien.

—Sí, ya había escuchado que siempre haces lo mismo –comentó elevando la comisura de los labios en un gesto de desagrado –dime ¿también es cierto que eres hijo de Voldemort?

Scorpius se detuvo, se había inclinado por su túnica, que era lo único que le faltaba de colocarse, sin embargo, las palabras del chico frente a él fueron suficientes como para irritarlo por completo.

—Pues si no quieres que el sexo sea divertido, deberías ponerle empeño a ello ¿no crees? –Bufó, enfadado.

—Ah, es que crees que no pongo demasiado empeño en ello ¿tengo que recordarte quién era el que gritaba como colacuerno en celo? –se burló de él –pero bueno, dicen que los hijos engendrados como tú y Voldemort, son incapaces de sentir algo, así que supongo que es de familia ¿no?

El puño de Scorpius se estrelló en la mejilla del Gryffindor, nunca había sido una persona violenta, sin duda era irónico y sarcástico, y la mayoría de las personas no solían meterse con él, principalmente por la mala fama de su familia, pero suponía que había humillado demasiado la hombría del tipo frente a él.

—Y supongo que a ti nunca te han dicho que no importa que la tengas un poco más grande que el dedo pulgar, si no sabes qué hacer con ella ¿no es así? –Se burló.

Un líquido caliente le cubrió los ojos, le tomó unos segundos darse cuenta de que era sangre, cuando se limpió para poder ver, notó que se había quedado solo, suspiró y se dejó caer de rodillas sobre el suelo, suspirando.

No quería, pero tenía que admitir que estaba teniendo actitudes demasiado autodestructivas, aunque cuando Albus lo dijo, él solo se limitó a reírse en su cara sobre aquella loca idea.

Pero.

¿Por qué lo hacía? Porque realmente sentía que iba descendiendo en una larga espiral, que parecía que jamás se detendría, si seguía así, sería el primer Malfoy en ser recordado en la historia de Hogwarts como Malfoy el promiscuo.

Y él realmente no quería eso, suspiró, la sangre no parecía querer detenerse, así que hizo bola la túnica para presionarla en la herida y salió de las mazmorras.

Avanzó lo más calmado que pudo por los corredores en dirección a la enfermería, se sentía un poco mareado.

—Ese chico necesita ayuda –escuchó la voz de una chica, pero parecía que estaba más lejos.

—Los hermanos Potter están en la biblioteca, que alguien vaya por Albus Potter, es Malfoy –informó una chica diferente.

No debió pasar mucho tiempo, pero no sentía nada, observó a su alrededor, y notó a su mejor amigo, su cara era claramente preocupada, levantó la vista y aunque no pudo verlo, el manchón rojo era de la túnica de James Sirius, que tenía su varita apuntándole, así que lo llevaba flotando hasta la enfermería.

Scorpius frunció el cejo cuando escuchó un fuerte ronquido junto a él, cuando la vista se acostumbró a la poca luz, notó a su mejor amigo dormido en la silla incómoda, quiso burlarse, pero sintió una punzada en la cabeza.

Apretó lo que pensó era la cobija, pero el tono oscuro con rojo logró hacer que su corazón se detuviera, posiblemente no era de él, pero cuando sus dedos encontraron la placa de prefecto, arrugó la prenda, enfadado, las lágrimas resbalaron por sus mejillas, así que se apresuró a limpiarlas antes de que Albus lo notara, sin embargo, en respuesta recibió otro ronquido.

Se llevó la prenda al rostro, esta vez, sabiendo que era el olor correcto, se recostó de nuevo, sintió un poco de frío y comprendió que esa era la razón por la cual Albus debió pedir que se la dejara para cubrirlo.

Cerró los ojos, queriendo imaginar la escena de James aceptando a dejar su ropa, pero recordó aquella tonta filosofía, el castaño era amable con todo el mundo, la prueba era que iba por ahí, dejándose besar por cuanto alumno quisiera besarlo, sin hacer un escándalo al respecto.

Suspiró, y aunque pensó que sería imposible que pudiese conciliar el sueño, no recordaba en qué momento se quedó dormido.

—Dejaste de roncar, por fin –soltó divertido, sin abrir los ojos.

—Albus fue por algo para comer, me pidió que me quedara aquí en lo que regresaba.

El rubio se tensó, y más porque claramente estaba aferrado a la túnica que el chico sentado a su lado había dejado sobre su cuerpo inconsciente.

—Pensé que habías dicho que no eres mi amigo –comentó, observándolo, tenía un libro enorme, del cual quitó la mirada.

—Albus me pidió que me quedara aquí en lo que él regresaba, fue por algo para comer, y no aceptó un no por respuesta.

—Claro, supongo que no te afectaba en nada hacer el favor.

—Eres una persona importante para Albus, que a su vez, es alguien importante para mí –murmuró, sin ganas.

—Tienes golpes nuevos –informó, cerrando los ojos, a pesar de que al parecer había dormido todo el día, aún estaba cansado.

—No es nada –comentó sin darle importancia.

—Son golpes diferentes a los que tenías el otro día –informó.

—Albus me contó lo que pasó en realidad –lo observó de reojo, y por un momento, pensó que Sirius estaba enfadado.

— ¿Qué de todo? –Preguntó.

—Albus está preocupado por ti, tanto, como para hacer que me comente lo que has estado haciendo con varios chicos al inicio de la semana, cree que como soy un aburrido, puedo hacerte entender que lo que haces está mal.

—No eres la persona adecuada para decirlo, haces lo mismo con Violet, si vas a empezar a sermonearme sobre que coger en el colegio está prohibido, deberías incluirte en el monólogo.

—Comprendo que he estado quebrantando una regla –admitió –y que no soy nadie para decirte qué hacer o qué no, simplemente, voy a decirte que, si vas a salir con alguien, si no te interesa que estén enamorados de ti, por lo menos sí que te respeten.

—Supongo que para algunos, sigue siendo delicado que se burlen de su hombría, así que…

—Alex siempre me ha dicho que las personas actúan así por algo, y Albus y él están de acuerdo en que algo malo pasa contigo, para que te estés maltratando de esa manera.

—Claro ¿y tú? –Lo observó, así que el castaño se tensó –dime ¿qué es lo que piensas al respecto?

—Yo no soy una persona que pueda opinar al respecto –volvió su atención al libro.

—Estoy pidiendo tu opinión, no la de ellos –James lo observó, bastante atento ante sus palabras.

—Creo que no te conozco, ni poco ni mucho, pero jamás vi a mi hermano tan preocupado por alguien tanto como por ti –se encogió de hombros, bastante tranquilo –por lo tanto, me tienes a mí.

El corazón de Scorpius se agitó, y un extraño escalofrío lo recorrió por completo.

—Si necesitas a alguien que pelee tus batallas, puedes acudir conmigo –murmuró, haciendo un gesto de dolor cuando volvió a levantar el libro, para comenzar a leer de nuevo.

—Ya tengo a Albus, gracias –comentó, inquieto.

—Te equivocas, mi ofrecimiento no es cómo crees, yo no pelearé tus batallas como tu amigo, sino como un objeto al que puedes manipular conforme te parezca pertinente.

—Un objeto –repitió Scorpius, sorprendido.

—Volví –comentó Albus –Ah, James, te dije que solo lo sacaras del equipo de quidditch, no que te lo golpearas hasta desfigurarlo, pero al parecer, no te fuiste limpio, ¿eh? –Se burló Albus, sujetando el rostro de su hermano, para observar el golpe en la barbilla, después golpeó su hombro con fuerza, James hizo una mueca de dolor, pero se limitó a sonreírle a Severus, un gesto bastante honesto y tranquilo, y aquello le pareció lo más hermoso al rubio.

—No te preocupes por mis elecciones, son mías –comentó James.

—Papá va a matarte, lo sabes.

—Yo, ¿de qué me perdí? –Cuestionó Scorpius.

James, que se había puesto de pie para marcharse, ya que había llegado Albus, lo observó por el hombro que el rubio notó más grande que el otro, negó sin ninguna expresión en el rostro.

—No volverá a meterse contigo, espero que en ningún aspecto, y piensa en lo que te dije, si una persona no puede tener un gesto mínimo contigo, como el respeto, deberías buscar a alguien más.

—Yo le diré a papá que fue mi culpa –susurró Albus –te dije que lo hicieras, y ahora…

—Te ofrecí mi ayuda y la tomaste, está bien –se giró a Scorpius –descansa.

—Ah ¿no piensas llevarte tu túnica? –Preguntó, pero la apretó tanto con la mano, no quería que se la llevara.

—Está bien, tengo un par más en mi habitación.

—Pero no…

—Te la dejé por decisión, supongo que tiene que hacer frío, al menos papá contaba que no daban cobijas extra y no había hechizo de calefacción, así que mantente abrigado lo más que puedas –observó a su hermano –cuida de él, o te las verás conmigo.

Aquellas palabras de Sirius volvieron a provocar taquicardia en el rubio, lo observó alejarse tranquilamente, con el brazo casi colgando y soportando el peso del libro.

Apretó más la túnica y pudo notar que la placa de prefecto faltaba, suponía que había aprovechado la oportunidad para llevársela, frunció el ceño cuando vio la cara de su amigo.

—Papá va a matarlo, y es mi culpa –bufó –lo odio, pero tengo que admitir que si lo sabes manipular correctamente, puede hacer cosas sorprendentes, a veces creo que Teddy tiene razón y James es más como un robot que como una persona.

—Manipularlo ¿de qué hablas?

—Estaba enfadado con ese tipo, con el Gryffindor con el que te metiste y que casi te mata, así que estaba como loco, y le dije a James, que si fuese un buen hermano, haría algo al respecto, sacarlo del equipo de quidditch, como mínimo –se encogió de hombros –Alex no me quiso decir nada, pero sacaron del equipo a James, y tampoco es prefecto más, hasta donde escuché el chismorreo en el gran comedor, papá llegará mañana para su junta con McGonagall.

—Supongo que tengo que hablar con tu papá –comentó Scorpius.

—No –lo tranquilizó Albus, sentándose en el lugar que había dejado libre James –ya lo oíste, fue su decisión, y James solo sirve para eso, apunta a su brújula moral, y tendrás su cabeza –se burló.