Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.

Hola de nuevo, es sábado, y es bastante tarde, quiero disculparme, pero es el día que tengo mi clase de diplomado, y desde las 5:00 a.m. no paro, así que perdón la tardanza, pero aquí está la actualización antes prometida, sin más, y como siempre digo, espero que el capítulo esté siendo de su agrado, sé que puede ser muy slow burn, para muchos, pero bueno, gracias por todo el apoyo.

Gracias por todo, nos leeremos pronto, cualquier cosa, no duden en decirme 💖


La túnica de Gryffindor era más grande de lo que pensó, ni siquiera tenía alguna idea de porqué dementores se la había puesto, sacudió la cabeza, aunque eso le ocasionó un mareo, se la quitó y la arrojó con tan poca fuerza, que cayó al suelo, justo cuando su mejor amigo entró a su habitación.

—Ahora orínala y préndele fuego –se burló, dejándose caer sobre la cama.

Scorpius frunció el cejo, y estuvo a punto de decir una estupidez como "¿Por qué lo haría? El tipo agarró a golpes a alguien, solo para defender mi dignidad", sin embargo, se limitó a encogerse de hombros, no comprendía a su amigo, cuando lo dejaron salir de la enfermería, pasó todo el camino hasta la sala común de Slytherin, diciendo que James se había lucido al respecto, y ahora, de la nada, lo alentaba a orinar sobre la túnica del castaño.

—Eres bastante bipolar sobre tu hermano ¿no?

—Lo odio, es un maldito, eso es lo que es –bufó.

—Tu papá llegó ¿no?

—Así es, me dijo de cosas, solo espero que sea peor con James.

—Él solo hizo lo que le pediste, no merece el regaño.

—Lo hizo porque quiso, yo solo le dije que nunca hacía nada por mí, solo por Lily Luna –se burló –es idiota, aunque crean que es muy listo –se sentó en la orilla de la cama.

—Iré a entregarle su túnica –soltó abrumado.

Realmente no quería deshacerse de la prenda, pero no tenía razón alguna para quedarse con algo así, se despidió de su amigo y salió de la habitación, cruzó la sala común, con la túnica a vista de todo el curioso que quisiera verlo, algunos cuchichearon, otros lo ignoraron, y a él no pudo importarle menos.

Se quedó de pie frente a la estatua del águila, no conocía la contraseña para subir, era cambiada cada tercer día, a veces, incluso diario.

—Ah, estás aquí ¿preocupado? –Preguntó Alex.

—Albus me dijo que no quisiste contarle la razón por la que mandaron llamar a su padre.

—James me dijo que no lo comentara –informó.

—Y ¿desde cuándo le haces caso? –elevó una ceja.

—Lo que me sorprende es que no llamaran a tu papá –murmuró Alex.

—Si lo hicieron, fue a la enfermería, no era la forma en que quería decirle eso, pero bueno, un peso menos encima.

—Lo supongo –lo observó de reojo –yo le daré la túnica –estiró la mano en dirección del rubio, que la alejó como acto reflejo.

—Yo lo haré –la sujetó con ambos brazos –gracias.

—Supongo que Albus te comentó lo que James hizo por ti ¿no?

—Claro, que defendió mi dignidad como si fuese una frágil damisela en peligro.

—Supongo que ahora notas, que incluso una persona tan cobarde como él, puede saltar directo al peligro sin medir consecuencias ¿no? Pero claro, es James Sirius, enumeró todas las consecuencias de sus actos, y no dejó que ni tú ni Albus tomaran responsabilidad alguna.

—Solo es estúpido –comentó, irritado.

—A él le gusta proteger todo lo que quiere, sin importar el costo.

—Lo hizo solo porque Albus se lo pidió.

—Bueno, me dijo que te dijo ciertas cosas en la enfermería, y créeme, jamás le había visto esa mirada en el rostro –sonrió, golpeando el hombro de Scorpius –no sé ocurrió en esa enfermería, pero quiero pensar que averiaste la programación del robot James –rió encantado Alex –así que te lo agradezco, y mucho, te veré luego.

El rubio paseó de un lado a otro, completamente desesperado, suponía que tardarían horas, y más si las cosas habían sido bastante malas, casi nadie quería hablar al respecto, y lo único que Scorpius notó, fue que el chico Gryffindor, le dedicaba una mirada de odio cuando se topaba con él, pero la vez que Malfoy intentó encararlo, simplemente huyó, como un cervatillo espantado.

Quería saber que había hecho Sirius Potter para lograr aquella reacción en alguien, abrazó más la túnica ¿realmente el primogénito de Harry Potter era un cobarde o había algo más oculto en aquella actitud de niño bueno?

El águila comenzó a moverse de nuevo, una voz desesperada fue lo único que escuchó, el primero en salir fue el patriarca, seguido por su primer vástago, que avanzó tranquilo, como si todas aquellas palabras no le afectaran.

—Señor Potter –interrumpió el discurso del hombre, que se giró hasta él, el rubio se sorprendió al ver la gran sonrisa en su rostro.

—Ah, Scorpius, James me dijo que estabas mejor ¿cómo te sientes?

—Bien, sólo quiero decirle que no ha sido culpa de su hijo, James –murmuró –él sólo me defendió.

—No estoy enojado con él –comentó alegre, sujetando el hombro medio colgado de James, que sonrió incómodo, por el agarre –estoy completamente orgulloso, ya era hora de que se metiera en problemas ¿no es así, James Sirius?

—Lo supongo –comentó.

—Bueno, ya que estoy admitiendo culpas, tengo que informarle que quien le envió chocolates a James a casa fui yo –el castaño frunció el cejo –sabía que si se los enviaba a Lily directamente, ella los tiraría, y bueno… no aceptaría mi disculpa.

—No comprendo –informó.

—Estaba enojado con su hijo James, porque creí que había intervenido sobre las vacaciones, ya sabe, que Albus no pudo pasar en mi casa, así que tomé las hojas membretadas, esperando usarlas para alguna maldad, pero cuando me enteré de que Lily resultó dañada por eso, las quemé –hizo un mohín –y por eso envíe chocolates, presencié una charla entre ellos, donde James comentó que ella comía los chocolates, así que… como no le caigo bien, lo hice con toda la intención, para que los comiera, mientras sentía que se vengaba de su hijo –observó al castaño.

—No estoy muy seguro…

—Lo digo en serio –comentó –por más que intento disculparme con ella, bueno, la regañan más, así que después de lo que James Sirius hizo, creo que es bueno ser honesto.

—Te lo agradezco, Scorpius, pero Lily aun así irá a Ilvermorny –sonrió –sino se le pone un alto, terminará en un mal camino.

—Pero… si la envían lejos ¿podrán estar tan pendientes de ella como aquí, en Hogwarts? –Se encogió de hombros –véalo así, como un castigo, tendrá que soportar a un malhumorado Albus, y a mí, que soy la persona que más le desagrada sobre el mundo, y bueno, prometo no dejarle fácil el ser una niña maleducada –hizo cara seria, como de resignación –además, podrá subyugarla más fácil, estando a una chimenea de distancia, que a un traslador programado cada cierto tiempo y día.

—Tienes razón –comentó pensativo –sin duda tienes la mente de tu familia, me agrada, hablaré con mi esposa al respecto, y gracias por tu honestidad.

La mano de Harry se estrelló en el hombro de su hijo mayor, con una gran sonrisa.

—Vamos, McGonagall me dejó llevarte a comer a Hogsmeade, mereces una buena cena, y ¿por qué no, un poco de cerveza de mantequilla? –Observó a Scorpius –te veremos después, Scorpius.

—Claro –sonrió, y le dedicó una mirada de incomprensión al semblante sombrío de James, que cualquiera hubiese confundido con su cara de pocos amigos de todos los días.

El segundo que le tomó a James mirar al suelo y de nuevo al rubio dijo más de lo que de lo que cualquier persona pudiese comprender, incluso para el rubio.

Scorpius no se atrevió a detenerlos para darle su túnica, además, era un pretexto para quedarse más tiempo con "el trapo viejo y oloroso", como lo había llamado frente a Albus, negó un poco frustrado por lo que pasaba.

—M—

Los ojos azules de James se posaron por milésima vez en su padre, sin duda estaba más que feliz que nadie, aunque McGonagall lo había amenazado con la expulsión, el hombre irradiaba felicidad.

—Alégrate un poco, esto significa que Drake está equivocado, serás un excelente auror, esquivaste perfectamente los ataques de seis de los amigos de ese chico, tanto físicos como mágicos, y bueno, que defendieras a un niño inocente dice mucho de ti.

—Estoy de acuerdo en que Hans no debió comportarse de esa manera con un niño como Scorpius.

James bebió de la cerveza que su padre le extendió, no dijo nada, el sabor le agradó, contrario de lo que siempre pensó, así que le dio un trago más grande, quizás porque eso desvaneció un poco el dolor en el hombro, a la gente le había dado la mala costumbre de apalearlo más que nunca.

—Tengo que admitir, James, que aunque tenía mis dudas, cuando supe que sería padre, contigo ha resultado bastante bien, eres mi hijo favorito –hizo un mohín –Lily no es tan complicada, pero es una rebelde de corazón, y he tenido suficiente en mi adolescencia –admitió –Albus es complicado como sus nombres, y bueno, tú, eres simplemente el hijo perfecto, sabes cómo comportarte para no darnos problemas, estoy orgulloso de ti –chocó su vaso con whisky de fuego con la cerveza de su hijo.

—Que Albus no te escuche decir eso –comentó.

—Él lo sabe, quizás por eso siempre quiere competir contigo en todo.

—No creo que sea una competencia –comentó tranquilo.

—Ah, no, él es todo un Potter –comentó –y un Weasley, la mezcla más explosiva que se le hubiese ocurrido a alguien, tú eres más bien –hizo un mohín –todo un Evans, y un poco Black, para mi fortuna y desgracia a partes iguales, de los calmados.

—No tiene nada de malo ser una persona calmada.

—Desde luego, sin embargo escuché a Ted llamarte robot ¿no dice ese apodo más de ti de lo que todos quisiéramos?

James no dijo nada, se limitó a observar a otro lado, el alcohol comenzaba a ocasionarle un poco de sueño, pero no dijo nada, soportó todo el tiempo en que su padre quiso quedarse.

—Intenta meterte un poco más en problemas, si eso implica que tus habilidades mejoren y se pongan a prueba ¿bien?

—De acuerdo –aceptó –te veré luego, y saluda a mamá y a Lily por mí.

—Lo haré –su padre lo abrazó de forma cariñosa –sigue así, Jamie –lo despeinó y avanzó fuera del castillo.